15346may

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15346  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 069  

(mayo  4  de 2000)   

Santafé de Bogotá, D.C.,  ocho (8) de  mayo de dos mil (2000).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la demanda de casación presentada a nombre de la parte civil.   

          A N T E C E D E N T E S   

1.-  El Tribunal Superior de Santafé de  Bogotá sintetizó los hechos así:   

          “El  5  de  agosto  de  1993,  MARÍA BIDELIA MORALES DE GONZÁLEZ,  compró  a  JAIME ROMERO la  camioneta  CHEVROLET  RAM  de placas SRC 276, Modelo 1982, de servicio público,  por  $18’000.000.oo,  que  canceló $600.000.oo, como arras; el 20 del mismo mes  $9’400.000.oo;  $1’000.000.oo,  a  un  mes y 10 cuotas de $700.000.oo mensuales,  garantizadas  con  letras  de cambio. Como la compradora no cumplió con el pago  de  las mensualidades, el vendedor entabló demanda ejecutiva ante el Juzgado 17  Civil Municipal”.   

2.-  El Juzgado 35 Penal del Circuito de  la  misma  ciudad,  mediante  sentencia  del  8  de  mayo  de  1998, condenó al  procesado  Jaime  Romero  a  la  pena  principal de 16 meses de prisión y a las  accesorias de rigor, como autor del delito de estafa.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  defensor  del  procesado  interpuso  el  recurso  de  apelación, el cual al ser  desatado  por  el  Tribunal  Superior  de  esta  ciudad  capital, el 3 de agosto  siguiente,  la  revocó  en  su  integridad,  pues  lo  absolvió  de los cargos  formulados  en  la  resolución de acusación, fallo contra el cual el apoderado  de  la parte civil interpuso el recurso extraordinario de casación y dentro del  término de ley presentó la respectiva demanda.   

          LA  DEMANDA  DE  CASACIÓN   

El apoderado de la parte civil, al amparo de  la  causal  primera  de casación, presenta un único cargo contra el fallo, por  cuanto  considera que “LA SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA ES VIOLATORIA DE LA LEY  PENAL.  LA  SENTENCIA  INFRINGE  EL  ARTÍCULO  356 DEL CÓDIGO PENAL. DELITO DE  ESTAFA.  LA  SENTENCIA  DE  SEGUNDA  INSTANCIA  INTERPRETÓ ERRÓNEAMENTE LA LEY  PENAL”.   

Agrega  que el sentenciador le hizo producir  al citado precepto unos efectos que le son contrarios.   

En un capítulo que denominó “ARGUMENTACIÓN  PROBATORIA”,  afirma  que el fallador tergiversó o distorsionó “el valor de la  prueba”.  A  renglón  seguido  cita  el  contrato  de  compraventa  y copia una  providencia  de  la  Sala de Casación Civil, para concluir que los contratos no  deben  ser  utilizados  para  colocar  a  una  de  las  partes  en condición de  inferioridad.   

Posteriormente  sostiene que el sentenciador  transgredió  la  ley  penal, “al centrar su análisis y consecuente revocación  del  fallo  ad  quo,  solamente  en la valoración del  contrato”,  pues  hizo  caso  omiso  de  los  hechos  “criminosos” en la etapa precontractual, “o iter críminis”.   

Luego  de definir el ardid conforme al caso,  dice  que  éste  se  consolidó con la promesa cierta “por parte del sindicado,  que  el  vehículo,  está  afiliado a una cooperativa de transporte”, lo que se  comprueba  con  los testimonios de Alberto Sarmiento, Honorio Molina y Luis Hugo  Fonseca Díaz.   

También,  dice,  se  dan  los requisitos de  perjuicio  patrimonial  para  la víctima e incremento patrimonial por parte del  procesado,  pues  la señora pagó la suma de dinero convenida y el señor Jaime  Romero      obtuvo     un     provecho     ilícito.    “El    ardid        o        engaño, fue de tal magnitud que generó  y  mantuvo  en  error a la  víctima, hasta el momento de la suscripción del contrato”.   

Concluye:  

          “e.-  Nexo  de causalidad de los eventos  anteriores:   

          “los  eventos  descritos  anteriormente,  en inexorable causalidad,  debidamente  probados, fueron desestimados por la SALA  PENAL, del HONORABLE TRIBUNAL SUPERIOR”.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia     recurrida,     “dictando     el     fallo     que    en    derecho  corresponde”.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Una  vez  más  debe reiterar la Sala que la  demanda   de   casación   no   es   una  alegación  contentiva  de  subjetivas  apreciaciones  personales,  sino que debe ser un escrito sistemático que indica  y  demuestra,  lógica y jurídicamente, los errores cometidos en la sentencia y  que  son  violatorios  de  una norma sustancial o de una garantía judicial. Por  ello,  su construcción debe ceñirse a las exigencias mínimas que establece el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  ya que su inobservancia  impide un estudio de fondo, por lo que su rechazo se impone.   

Considerado  lo  anterior,  resulta  fácil  colegir  que  la  demanda de casación presentada a nombre de la parte civil, no  reúne las exigencias mínimas legales para que pueda ser admitida.   

Así, no indica si opta por la vía directa o  la  indirecta  y  aunque  afirma,  sin  ningún desarrollo argumentativo, que se  interpretó  erróneamente el artículo 356 del Código Penal, sentido que sólo  es  posible  en  la violación directa, sin embargo el discurso lo orienta hacia  la  indirecta, cuando cuestiona al sentenciador por haber soportado la decisión  en  el  contrato de compraventa, haciendo caso omiso de los hechos “criminosos  en  la  etapa  precontractual  “o  iter  criminis”,  cuando  los  mismos  se  encontraban acreditados con tres testimonios.   

Ahora  bien,  si  se acepta que optó por la  vía  indirecta,  se  encuentra  que  tampoco indica cuál fue la clase de error  cometido  por  el  fallador, si de hecho o de derecho, ni el falso juicio que lo  determinó,  si  de  existencia,  identidad, raciocinio, legalidad o convicción  (en  los eventos en que es procedente), limitándose a dar su propia versión de  los  hechos  y a oponer sus conclusiones probatorias a las del sentenciador, sin  demostrar  ningún desatino por parte de éste, olvidando que la casación no es  una  tercera  instancia  y  que el criterio del fallador prevalece, por venir la  sentencia amparada por la doble presunción de acierto y legalidad.   

Frente  a  las  anotadas  deficiencias de la  demanda  y  dado  que la Corte, en virtud del principio de limitación, no puede  subsanarlas,  su  rechazo  se impone, al tenor de los dispuesto por el artículo  226 del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,   

          R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la  demanda de casación presentada a nombre del apoderado de la parte civil. En  consecuencia, se declara desierto el recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso (art.197 del Código de Procedimiento Penal).   

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                            JORGE    ANIBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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