15345jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15345  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 127  

          Santafé   de   Bogotá,   D.   C.,  veintiséis  de  julio  de  dos  mil.   

VISTOS  

          En  relación  con  la  sentencia  datada  el  12 de agosto de 1998,  proferida  en segunda instancia por el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá,  se  ha propuesto casación a favor del procesado RAMIRO ADOLFO VERANO GONZÁLEZ,  condenado  como  autor  del  concurso  de  hechos  punibles de HOMICIDIO y PORTE  ILEGAL DE ARMA DE FUEGO DE DEFENSA PERSONAL.   

          La  demanda  fue presentada por el defensor del acusado y, por medio  de   este   proveído,   la   Corte  pretende  la  calificación  formal  de  la  misma.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Según  se  ha  expuesto en el fallo impugnado, aproximadamente a la  una  de  la  madrugada  del  día  30  de diciembre de 1995, los señores RAMIRO  ADOLFO  VERANO GONZÁLEZ y HÉCTOR EMIRO DELGADO DELGADO, cuñados entre sí, se  encontraban  al interior de una cigarrería de propiedad del segundo, situada en  la  calle  136  N°  91-13,  barrio  Villa Elisa, sector de Suba de esta ciudad,  cuando   se   acercaron   varios   individuos   y   golpeaban   la   puerta  con  insistencia.   De  pronto,  el  primero  echó  mano  de  un  arma de fuego  perteneciente  a su afín e hizo algunos disparos hacia fuera, uno de los cuales  penetró  en  el  cuerpo  de  LUIS EDUARDO RONDÓN DAZA, quien falleció minutos  después  como consecuencia de la herida producida a nivel de la región frontal  derecha de la cabeza.   

          En  la  misma  fecha  del  suceso, se inició la instrucción por la  Fiscal  289  Delegada,  adscrita a la Unidad de Reacción Inmediata, funcionaria  que  recibió  indagatoria  a  los dos (2) imputados y, por medio de resolución  del  3  de enero de 1996, la Fiscal 32 Delegada dispuso la detención preventiva  de  RAMIRO  ADOLFO  VERANO  GONZÁLEZ,  con derecho a libertad provisional, como  autor  del  delito  de  homicidio  culposo  (art.  329  C. P.).  En la misma decisión, la instructora se  abstuvo  de  decretar  medida  de  aseguramiento  en  relación con el sindicado  HÉCTOR EMILIO DELGADO DELGADO (C. O. 1, fs. 11, 12, 15 y 38).   

          Por  medio  de  acta  suscrita  el 29 de marzo de 1996, el asegurado  VERANO   GONZÁLEZ   se   acogió  a  la  terminación  especial  por  sentencia  anticipada,   en   razón   del  delito  de  homicidio  culposo, pero el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  la  ciudad  decretó  la nulidad de dicho trámite, según providencia del 10 de  mayo  siguiente,  confirmada  por  el  Tribunal en decisión del 15 de julio del  mismo año (C. O. 1, fs. 108; C. O. 2 fs. 2; y C. Tribunal, fs. 4).   

          Regresado  el  proceso  a  su curso ordinario, el Fiscal 38 Delegado  calificó  el  mérito  del  sumario  el  6  de  marzo  de  1997,  por  medio de  resolución  en  la  que acusa al procesado RAMIRO ADOLFO VERANO GONZÁLEZ, como  autor  de un concurso de hechos punibles de homicidio y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal,  conforme  con  los  artículos  323  del Código Penal y 1° del Decreto 2266 de  1991 (C. O. 1, fs. 162).   

          Asumido  el  rito del juicio por el Juzgado Sexto Penal de Circuito,  se  condenó al acusado a la pena principal de veinticinco (25) años y seis (6)  meses  de  prisión,  a  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  término de diez (10) años y le se impuso la obligación de  resarcir  los  perjuicios causados (fs. 185 y 258).  En el fallo que hoy es  objeto  de  casación,  el  Tribunal  Superior confirmó la decisión de primera  instancia (C. Tribunal, fs. 27).   

LA DEMANDA  

          Con  base en la causal dispuesta en el numeral 3° del artículo 220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el actor propone la casación del fallo  impugnado,  en vista de que éste ha sido dictado dentro de un juicio viciado de  nulidad.   

          Explica  que  en  el  curso  de la instrucción se ordenó una nueva  inspección  judicial  al  lugar  de  los hechos, con el fin de establecer allí  eventuales  huellas  de  disparos, efecto para el cual se buscó la asesoría de  peritos  topógrafo  y  balístico  oficiales,  quienes  rindieron  un  dictamen  entregado  en  la  secretaría  administrativa  de la Unidad Tercera de Vida, el  día  23  de  mayo de 1997.  Curiosamente, la pericia no fue incorporada al  proceso,  omisión  que impidió la aplicación de los artículos 270, 271 y 272  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  razón  por  la  cual el proceso quedó  afectado  por  los  motivos  de nulidad previstos en los numerales 3° y 4° del  artículo 304  del mismo estatuto.   

          Por  otra  parte,  apenas el 6 de marzo de 1998 (seis días antes de  la  celebración  de  la  audiencia  pública), se adjuntó al proceso una copia  fotostática  del  dictamen,  tardanza que obviamente fue la rémora para que la  defensa lo invocara durante la etapa de la investigación.   

          Así  pues,  la falta de diligencia de la secretaría administrativa  privó   a   los  sujetos  procesales  del  derecho  a  solicitar  ampliaciones,  aclaraciones  o adiciones del experticio, todo ello en detrimento del derecho de  defensa  y  de  las formas propias de cada juicio, conforme con las normas antes  citadas y además el artículo 29 de la Constitución Política.   

CALIFICACIÓN FORMAL  

          Con  apoyo  en los artículos 220 y 225 del Código de Procedimiento  Penal,  la  Corte  examinará las formas básicas del escrito presentado, con el  fin  de constatar si reúne los requerimientos de enunciación suficiente de los  cargos,  así  como la claridad y precisión en la construcción y demostración  de los mismos.   

          En   el   caso,  el  incumplimiento  de  lo  exigido  legalmente  es  ostensible.   Basta  verificar  que la demanda ni siquiera trae a colación  el   contenido   del  dictamen,  como  para  establecer  si  es  inculpatorio  o  exculpatorio,   total  o  parcialmente,  pues,  sólo  cuando  él  se  advierte  favorable  a  las  pretensiones del procesado, podría afirmarse que su falta de  incorporación  legal  y oportuna al proceso generó una afrenta al principio de  investigación   integral,  único  camino  que  justificaría  la  nulidad  por  omisión  de  pruebas.   Otras  deficiencias relacionadas con la admisión,  práctica  o  eficacia  de  la  prueba  solamente  pueden alegarse por la causal  primera  de  casación, como error de derecho por falso  juicio  de  legalidad,  cuya  consecuencia  sería  el  cambio  drástico  en  el  sentido  del fallo, si adicionalmente se demuestra la  precariedad  del  valor  de  los  demás  medios probatorios por la ausencia del  reivindicado.   

          De  conformidad  con  el  artículo  308, numeral 2° del Código de  Procedimiento   Penal,   quien  alegue  la  nulidad  deberá  demostrar  que  la  irregularidad   sustancial   afecta  sus  garantías  como  sujeto  procesal,  o  desconoce   radicalmente   las   bases  de  la  instrucción  y  el  juzgamiento  (principio  de  lesividad  o trascendencia).   En  este  caso,  el  censor,  como pauta elemental, debió  revelar  en  la  demanda  el  contenido  del  dictamen,  pues,  a partir de él,  arrancaría  la demostración de que la no incorporación oportuna y la falta de  sustanciación  del  medio  probatorio,  le  ocasionó un perjuicio o dificultad  relevante    al    ejercicio    del    derecho    de    defensa    durante    la  instrucción.   

          De  igual  manera, se echa de menos el despliegue demostrativo de la  trascendencia  del  dictamen en el conjunto probatorio, pues, ha de establecerse  que   en   razón   de   sus   notas   desincriminatorias  o  significativamente  atemperantes,  otro habría sido el contenido de la resolución calificatoria o,  en   caso  de  acusación,  asaz  diverso  sería  también  el  sentido  de  la  sentencia.   

          Ahora  bien,  si  el experticio fue adjuntado en el curso de la fase  del  juicio,  antes  de  la  audiencia pública, significa que estuvo abierta la  posibilidad  de  la  defensa  para hacerlo valer bondadosamente en dicho debate,  como   preámbulo   a   la   determinación   del   sentido   del   fallo,  pero  desafortunadamente  el  demandante ni siquiera expresa cuál fue su actitud ante  dicha  oportunidad, y tampoco pueden olvidarse dos limitaciones adicionales a la  nulidad  previstas  en  los numerales 3° y 4° del artículo 308 citado, según  las  cuales  no podría invocarla el sujeto procesal que haya contribuido con su  conducta  a  la ejecución del acto irregular o lo haya consentido con actitudes  posteriores  frente al mismo (principios de protección  y convalidación).   

          Por  falta  de  proposición  en  forma  y demostración idónea, se  inadmitirá la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          Inadmitir  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del  procesado RAMIRO ADOLFO VERANO GONZÁLEZ.   

          En relación con este auto, no procede recurso alguno.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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