15355may

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15355  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 069  

(mayo 4 de 2000)  

Santafé de Bogotá, D.C., ocho (8) de mayo  de dos mil (2000).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  FRANCISCO        ANTONIO        HERNÁNDEZ       MORENO.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-    El   Tribunal   Superior   de  Cundinamarca sintetizó los hechos así:   

         “Se derivan de la denuncia formulada por  el    Concejal    del    municipio    de    Facatativá,   señor   HENRY  JOSÉ TORRES MUR,  en la cual  pone  de  presente  la  exigencia  de  dinero  por  parte  de sus compañeros de  corporación,  FRANCISCO  ANTONIO HERNÁNDEZ MORENO y  WILLIAN  ARMANDO  ALONSO  CASALLAS,  para intermediar  ante  el Alcalde con el fin de que no se cumpliera la decisión de suspender las  labores  de  construcción y urbanismo y, de consiguiente, se mantuviera vigente  la  licencia  de  construcción 385 del 30 de diciembre de 1997, otorgada por la  administración  municipal  a  la  constructora “Urbanización Las Lajas”, de la  cual  el  ofendido  era  socio.  Para  el  día dos de febrero del presente año  (1998)  y  previo  acuerdo con los funcionarios del DAS, fueron aprehendidos los  inculpados     HERNÁNDEZ    MORENO    y    ALONSO  CASALLAS,  una  vez  habían  recibido  un millón de  pesos  en  efectivo  y un sobre de manila que simulaba la suma de siete millones  de   pesos,   total   de   dinero  exigido  para  cumplir  la  promesa  ilícita  acordada”.    

2.-  El Juzgado 1° Penal del Circuito  de  Facatativá,  mediante sentencia anticipada del 3 de marzo de 1998, condenó  a  Francisco  Antonio  Hernández  Moreno a las penas principales de 32 meses de  prisión  y  multa  equivalente  a 33.4 salarios mínimos legales mensuales, y a  las  accesorias  de  rigor,  como  autor del delito de concusión. Así mismo le  concedió    el    subrogado    penal    de    la    condena    de    ejecución  condicional.   

Inconforme  con  la  anterior decisión, el  Procurador  Judicial  ante  el  citado despacho judicial interpuso el recurso de  apelación,  el  cual  al ser desatado por el Tribunal Superior de Cundinamarca,  el  31  de  agosto  del mismo año, la modificó, en razón a que le impuso como  pena  principal  48  meses  de  prisión y multa de 40 salarios mínimos legales  mensuales   y,  en  consecuencia,  le  revocó  el  subrogado  penal  concedido.   

Contra  la  anterior  decisión el defensor  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación y dentro del término de ley  presentó la respectiva demanda.   

         LA  DEMANDA  DE  CASACIÓN   

Al  amparo  del cuerpo primero de la causal  primera  el  defensor del procesado acusa al Tribunal de haber cometido error de  hecho,  en  cuanto  “ignoró  la  prueba  sobre  la  buena conducta anterior del  procesado,  prueba  muy  conclusiva  en  los  autos.  Se  violó directamente el  artículo  64  del  C.P. en su numeral 1°, ya que el Juzgado de instancia o sea  el  de  Facatativá,  si  aplicó  esa  norma,  lo  cual no hizo el H. Tribunal,  indebida  aplicación y por ello ocasionó que la pena mínima por tal delito se  aumentara injustamente….”   

Dice  que  el  sentenciador  acogió  en su  totalidad  el  memorial  sustentatorio del recurso de apelación interpuesto por  el  Ministerio  Público,  “siendo  que no figuran en el expediente pruebas para  inferir  que  el  procesado  llevaba  una  vida  crapulosa  y  así  aumentar la  sanción…”   

En  el  acápite  que  llamó  “DEMOSTRACIÓN    DEL    PRIMER    ERROR    DE   HECHO”,  reitera  que  el Tribunal ignoró la múltiple prueba que había  en  el  proceso sobre la buena conducta del procesado. Igualmente, agrega que el  mismo  solicitó sentencia anticipada y reconoció el hecho mediante confesión,  circunstancias que no fueron tenidas en cuenta por el fallador.   

Luego de reiterar sobre la buena conducta de  su  defendido y de minimizar su comportamiento, sostiene que el sentenciador “se  ha  salido  de  lugar creando una conducta que el procesado no siguió, dándole  una  calidad como si el encausado fuera un libertino depravado, sin que de ésto  haya el menor asomo de prueba en el proceso…”.   

En   otro   capítulo   que   denominó  “DEMOSTRACIÓN  DEL  QUEBRANTO  DIRECTO  DE  LA LEY”,  asevera   que   los  textos  violados  por  indebida  aplicación  “se encuentran específicamente numerados en el artículo 66 del C.  P.,  los  que  no  podían  ser aplicados en el caso del autor por las razones y  circunstancias establecidas anteriormente”.   

Como  normas vulneradas cita los artículos  61,  64,  66,  67,  68 y 140 del Código Penal y el 35, 37, 147, 247, 294, y 296  del Código de Procedimiento Penal.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  la  sentencia  recurrida,  para  que  en su lugar confirme la emitida en primera  instancia, por el Juzgado 1° Penal del Circuito de Facatativá.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Sin  mayor  esfuerzo  se  advierte  que  la  demanda  de  casación  que  a  nombre  del  procesado presentó su defensor, no  reúne  los  requisitos  de  claridad  y precisión que exige el numeral 3° del  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal para su admisión.   

En efecto, es requisito indispensable que el  censor  indique,  en  forma  clara,  la  causal y los fundamentos de ella, pasos  éstos de ineludible cumplimiento que el actor desatendió.   

Así,  aunque la formulación jurídica del  cargo  aparece  enmarcada  dentro de los parámetros de la violación directa de  la  ley sustancial, desde el enunciado y en el desarrollo, el actor se aparta de  la  hipótesis  escogida,  para  adentrarse  en  los  senderos  de la violación  indirecta,  toda  vez  que  acusa  al  fallador  de  haber ignorado “múltiple  prueba”  sobre  la  buena  conducta  del procesado, lo que condujo a que se le  aumentara  la  pena,  pero  sin  señalar  cuáles  fueron,  concretamente,  los  elementos  de  convicción  ignorados  y  de  qué manera ese desatino llevó al  exceso  punitivo que denuncia y a que se le negara el subrogado de la condena de  ejecución condicional.   

Por  otra parte, acusa al Tribunal de haber  tenido  en cuenta unas agravantes genéricas, pero sin que indique tampoco cuál  fue  el  yerro  cometido  por  el  fallador  al  considerarlas,  limitándose  a  censurarlo  por  haberlas  apreciado,  como  cuando  sostiene que “le pasa una  cuenta  por  la ‘posición  distinguida  (Concejal)  debido  a su ilustración, dignidad u oficio enumeradas  en  nuestro  estatuto  penal  y  reconociendo estas circunstancias como de mayor  peligrosidad,  y  por  lo  tanto  incrementa  la  pena o sanción. Es inadecuado  cobrarle  posición  distinguida  al  depravado  y  libertino  …  No  se puede  acumular  la distinción en sociedad y el repudio por los desenfrenos para vivir  en ella”.   

Así  mismo,  si  lo  pretendido  no  era  únicamente  la  rebaja de la pena impuesta, sino que se concediera al procesado  la  condena de ejecución condicional, omitió citar como vulnerado el artículo  68  del  C.  P.  y  su sentido, pero en cambio, menciona, al final del discurso,  como  quebrantados  preceptos  sin  ninguna  atinencia  al caso, como el 140 del  Código  Penal  (que  tipifica  la concusión), sin que ni en la aducción de la  censura  ni  en  su  desarrollo  haya  hecho  la  más mínima mención sobre su  infracción,  y,  por el contrario, reconozca que el procesado estuvo legalmente  condenado  y,  por  ende, bien aplicada esa norma, en razón a que se acogió al  instituto de la sentencia anticipada.   

Ante los desatinos de la demanda y dado que  la  Corte,  en  virtud  del  principio  de limitación, no puede subsanarlos, su  rechazo se impone.   

Por   lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  FRANCISCO  ANTONIO  HERNÁNDEZ MORENO. En  consecuencia, se declara desierto el recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno (art. 197 C de P.P.). Devuélvase al Tribunal de origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                            JORGE    ANIBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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