AP7573-2014(43016)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP7573-2014  

Radicación n° 43010  

(Aprobado Acta No. 428)  

Bogotá  D.C.,  diez (10) de diciembre de dos  mil catorce (2014)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso de casación interpuesto por el apoderado de  las  víctimas,  contra  la  sentencia  de  septiembre  24  de 2013 del Tribunal  Superior   de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  mediante  la  cual  revocó  el  fallo  condenatorio  de  julio 29 del mismo año proferido por el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  de  Sogamoso,  y en su lugar absolvió a GUILLERMO VARGAS HURTADO  del delito de homicidio culposo.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de  segunda instancia, son  presentados de la siguiente manera:   

<El 28 de enero de 2010 a las 13:15 p.m.  se  presentó  una  explosión en el interior de la mina de carbón de propiedad  del   señor  GUILLERMO  VARGAS  HURTADO  en  la  finca  situada  en  la  vereda  “Traviesa”  del  municipio  de  Tópaga,  hecho  que provocó la muerte de DELIO HARBEY CORTÉS CARO que  se   desempeñaba  como  minero  en  ese  sitio>1.   

ANTECEDENTES  

El  5  de  mayo de  2011    en   audiencia  preliminar  ante  el  Juez  Promiscuo      Municipal      de     Tópaga    con  función  de  control  de  garantías,  el   Fiscal   27   Seccional        formuló       imputación  al indiciado VARGAS HURTADO  por    el  delito  de homicidio culposo y pidió la  imposición  de  medida  de aseguramiento no privativa de la libertad consagrada  en  el literal b numerales 3, 4 del artículo 307 de la ley 906 de 2004, la cual  fue decretada.   

El  2  de  junio del  mismo     año,    la  Fiscalía    presentó  el  escrito de acusación y en audiencia ante     el     Juez     2º  Penal  del Circuito de Sogamoso,  formuló  la  acusación  por  el       delito  imputado.   

El  29  de  julio de 2013, el Juzgado   Segundo  Penal del Circuito  de  Sogamoso condenó a Vargas hurtado a la pena de 32  meses  de  prisión  y  multa, como autor responsable del delito imputado. Dicha  decisión  fue  revocada  por  el  Tribunal  Superior  de  Santa Rosa de Viterbo  mediante providencia del 24 de septiembre del mismo año.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se   presenta  un  (1)  cargo.   

Al amparo de la causal 3ª del artículo 181  de  la  ley  906 de 2004, el casacionista denuncia la violación indirecta de la  ley  sustancial  por  error  de hecho por falso raciocinio en la apreciación de  los  testimonios  de  Luis  Alexander  Plata  González, José Asunción Triana,  Edilberto  Balaguera, José Alonso Cristancho Vargas, Gonzalo Barrera Delgadillo  y Yovanni Benavidez Infante.   

A su juicio, el error se estructura porque el  Tribunal   al   valorarlos   parte   de  <premisas  irrazonables  desconociendo  las  pautas  de  la  sana  crítica>,  en  cuya demostración reproduce lo dicho por cada uno de ellos y  el   análisis   probatorio   del  fallo,  para  enseguida  formular  el  error.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  incumple  los  presupuestos  de  técnica  que  permita disponer su admisión, en razón a que el cargo contra la  sentencia  del  Tribunal,  es postulado y desarrollado sin la observancia de los  requisitos  formales  y  materiales previstos en los artículos 183 y 184 inciso  2º de la ley 906 de 2004.   

Es   pertinente  recordar  que  aunque  la  casación  proceda  como control constitucional y legal contra las sentencias de  segunda  instancia,  los requisitos de técnica del recurso no han desaparecido,  ni  tampoco  la  demanda  mediante  la  cual  se instaura es un escrito de libre  confección,  en  el  que  resulte  innecesaria  la  mención de la causal y las  normas de derecho sustancial vulneradas.   

El   recurso  reclama  un  juicio  lógico  jurídico  que  obliga al impugnante a observar las reglas que lo diferencian de  los  ordinarios,  mediante  la  proposición de cargos claros y concretos en los  que  los  errores  sean  postulados  de manera objetiva, sin contradicciones, de  modo  que la interpretación de las alegaciones hechas en la demanda2,     la  modificación   y   la   readecuación   de   los   reparos,  son  ajenas  a  la  casación.   

Antes  que  la  proposición  de  verdaderos  errores  de  juicio  por  falso  raciocinio  en  la  apreciación  de  la prueba  testimonial  relacionada  en  la  demanda,  el  recurrente limita su actividad a  manifestar  su  desacuerdo  con  la valoración probatoria del Tribunal, en cuyo  propósito  de  manera  equívoca  refiere  vicios que debía proponer bajo otra  especie  de  error  de hecho o no desarrolla de manera adecuada el reparo contra  la sentencia.   

Cuando  se  denuncia un falso raciocinio, el  recurrente   además  de  señalar  lo  objetivamente  expresado  por  el  medio  probatorio  cuestionado,  las  inferencias  del  juzgador  y el mérito suasorio  otorgado,  a  continuación  debe  mencionar  la  regla  de  la  experiencia, el  postulado  de  la  lógica  y  el  principio  de la ciencia omitidos o aplicados  indebidamente, para luego demostrar la trascendencia del error.   

Una  precisión  de  tal  naturaleza,  tiene  fundamento  en  la  doble  presunción  de  acierto y de legalidad que ampara al  fallo  de  segundo  grado,  ya  que  el  análisis  probatorio  realizado por el  juzgador  prevalece  sobre  el  de  los  intervinientes, en razón a la libertad  relativa  otorgada  por  el  sistema  de persuasión racional, siempre que no se  aparte de las reglas de la sana crítica.   

El  impugnante  cumple  parcialmente  con el  desarrollo  del  cargo,  al  enunciar  el  contenido  de la prueba sobre la cual  predica  el  error  y  el valor probatorio que el Tribunal le otorga a la misma,  pero  omite  señalar  el  principio  de la ciencia, la lógica o la regla de la  experiencia ignoradas o indebidamente aplicada.   

En  su  lugar, advierte que el ad quem en la  apreciación    del    testimonio   de   Luis   Alexander   Plata   <crea   premisas   ilógicas>  sin  <sustento probatorio>,  como  tampoco  tiene  en  cuenta  que  <de  manera  espontánea  expone  en  su  relato>  su condición  laboral  y de la mina, de modo que <es uno es (sic)  de    los    más    importantes   y   que   da   fe   de   lo   que   realmente  sucedió>,  por  lo  que  si  hubiera  atendido los  postulados de la sana crítica otro sería el sentido del fallo.   

Desde  luego  el  casacionista  antes  que  demostrar  el  error  se  ocupa  en  adelantar  la crítica probatoria del medio  citado,  sin  que  por  ninguna  parte  precise  el  principio de la lógica que  condujo   al   Tribunal   a   crear  esas  premisas  consideradas  contrarias  a  ella.   

Por  el mismo camino persiste al expresar en  relación  con  la  declaración  de  José  Asunción  Triana,  que el Tribunal  incurre  en  falso  raciocinio al darle credibilidad, en razón a que el testigo  <no  puede  entonces  dar  cuenta del estado de la  mina  a  la  altura  en donde ocurrió el derrumbe y mucho menos pudo dar cuenta  del  estado de las puertas>, cuyo dicho <nada  tenía[n]  que  ver  con  lo  que realmente era necesario  probar>.   

En  este  caso, en la demanda ni siquiera se  enuncia  en  qué  consistió el error de juicio atribuido al Tribunal, en tanto  la  genérica  referencia  a su existencia por darle veracidad a la versión del  testigo  nada  muestra,  mientras por el contrario cuestiona su mérito suasorio  pues con él la Fiscalía no podía probar la teoría del caso.   

En  igual  defecto  incurre  al  abordar  el  testimonio  de  José  Alonso  Cristancho, al señalar que el fallo <le   da   importancia>  porque  el  declarante  <da cuenta de la seguridad de la mina y  de  las  buenas  condiciones  de  seguridad en que se encontraba>,  con  lo  cual  se  materializa  <la  violación   al   derecho   fundamental   del   debido   proceso>.   

Con  lo  anterior,  el  casacionista deja en  evidencia  su  inconformidad con la valoración probatoria y su propósito   no  es  otro distinto a que en esta sede sea acogida la suya, olvidando que a la  impugnación   extraordinaria   le   es   ajena   todo   tipo   de  controversia  probatoria.   

De otro lado su confusión es evidente cuando  para  demostrar  el  falso  raciocinio  en  la  apreciación  de  la versión de  Edilberto  Balaguera,  discute  la credibilidad reconocida a ella y cuestiona al  Tribunal  porque  <omite  la valoración de lo que  quedó   probado   en   el   contrainterrogatorio>,  <omite  el  estudio  integral de este testimonio y  solo valora parcialmente el mismo>.   

Aquí  el  recurrente  se  equivoca  en  la  proposición  del  cargo,  en  la  medida que lo denunciado guarda relación con  otra  modalidad del error de hecho; en este caso se trataría de un falso juicio  de   identidad  por  mutilación  o  cercenamiento  de  la  prueba  y  no  falso  raciocinio,  en  el  que además como en los anteriores ninguna mención hace de  las  reglas o principios de la lógica, la ciencia y la experiencia ignorados en  la sentencia.   

Falencia  que  también  se  encuentra en la  demanda,  al  expresar  que  en  la  valoración  de  la declaración de Yovanni  Benavidez,  este  testigo  perito  fue  <claro  en  indicar  que el derrumbe se debió a la deficiencia y falla del sostenimiento de  la  mina>, frente al cual la sentencia incurre en un  falso  raciocinio  por  lo  que  aduce  ante  lo  dicho  por el testigo y porque  <según  las  reglas  de  la sana crítica y de la  lógica>   la   mina  debe  ser  segura  para  los  trabajadores.   

En esas condiciones no basta con denominar el  error,  sino  que es una obligación del impugnante desarrollarlo de acuerdo con  la  técnica  requerida  para el vicio propuesto, la cual se echa de menos en el  libelo  que  termina  asemejado  a  un escrito de instancia, inadmisible en esta  sede.   

Finalmente  omite  cualquier  consideración  acerca  del yerro atribuido en la apreciación de la versión de Gonzalo Barrera  Delgadillo,  siendo  extrañas  las aseveraciones según las cuales lo dicho por  el  ad  quem  carece  de sustento y de la entidad probatoria que le <atribuyó   a   cada  uno  de  los  testimonios>,  porque  si hubiera atendido los postulados de la sana crítica el  sentido de la decisión habría sido otro.   

El  discurso del casacionista no deja de ser  un  alegato  más,  mediante el cual expone sus opiniones acerca del valor de la  prueba  testimonial  cuestionada,  sin  mostrar el error de juicio reprochado al  Tribunal.   

En  consecuencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  sin  considerar  necesaria su intervención oficiosa en este asunto con  fundamento  en el inciso 3º del artículo 184, por no vislumbrar la afectación  de derechos y las garantías de los intervinientes.   

Contra esta determinación se hace legalmente  viable  el  mecanismo  de insistencia previsto en el artículo 184 de la ley 906  de  2004,  cuyo  trámite ha sido señalado en el auto de diciembre 12 de 2.005,  con radicación 24322.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir    la    demanda   de    casación  de  origen  y  procedencia  anotada  presentada  por   el  apoderado de las víctimas.   

Contra   esta  decisión     procede     el     mecanismo     de    insistencia    contemplado  en  el  inciso  segundo del  artículo  184  de  la  ley  906  de 2004.   

Cópiese,  notifíquese  y devuélvase  al       Tribunal       de      origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de Viterbo, 24 sep. 2013; fl 15 carpeta del  Tribunal.   

2 CSJ  AP, 8 jun. 2006, rad. 25565.     

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