AP7574-2014(45105)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP7574-2014  

Radicación n° 45105  

(Aprobado Acta No. 426)  

Bogotá  D.C.,  nueve (9) de diciembre de dos  mil catorce (2014).   

          Procede  la  Sala  a definir la competencia en este asunto, dado que  el  Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga  (Santander)  sostiene que la  competencia  para  vigilar  la condena de 128 meses que le fue impuesta a ÉDGAR  ALONSO  MORALES  SALINAS,  por  el  delito  de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  recae  en  los  Juzgados  de  Ejecución de Penas de Cartagena  (Bolívar),  siendo  ese  el  Distrito  Judicial  en el que actualmente se encuentra privado de la libertad el  procesado.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

          De  conformidad  con  la  información  obrante en el expediente, se  tiene:   

          1.  En  audiencia  preliminar concentrada,  celebrada  el  13  de  agosto de 2010, ante un juez de control de garantías, se  legalizó  la  captura a ÉDGAR ALONSO MORALES SALINAS, la Fiscalía le formuló  imputación  por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes,  agravado  y  le fue impuesta medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento carcelario.   

          2.  El  19  de  agosto de 2010, el Juzgado  Único  Promiscuo  Municipal con Funciones de Control de Garantías de San Pablo  (Bolívar)   sustituyó  la  detención  preventiva  intramural,  para  fijarla  en  su  lugar de residencia,  específicamente,  en «el barrio los Comuneros al lado  de  la  embasadora  (sic)  del  municipio de Santa Rosa – Bolívar». (folio 1 cuaderno actuación principal).   

          3.  El  28 de septiembre de ese año, ante  el   Juzgado   Único   Penal   del  Circuito  Especializado  con  Funciones  de  Conocimiento   de   Cartagena   se  celebró  la  correspondiente  audiencia  de  formulación  de  acusación  contra el procesado por el delito imputado. Luego,  en  el  acto  preparatorio la Fiscalía, el acusado y la defensa manifestaron su  voluntad de celebrar un preacuerdo.   

          4. Tras haber sido verificada la legalidad  del  preacuerdo  presentado,  el  25  de  julio  de 2013 el juez de conocimiento  emitió  sentencia  condenatoria  contra  MORALES  SALINAS  por la comisión del  delito   de   tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  agravado,  imponiéndole  la  pena  de  128 meses de prisión, multa equivalente a 1.333.33  salarios   mínimos  mensuales  legales  vigentes,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa de la libertad.   

          Así  mismo, le negó la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria,  disponiendo  su  traslado del lugar de  residencia     al     establecimiento     carcelario    y    penitenciario    de  Cartagena.   

          Contra   la   anterior   determinación   no  se  interpuso  recurso  alguno.   

          5.  Ejecutoriado  el  fallo, se asignó la  vigilancia  del  asunto  al  Juez  Tercero  de  Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad    de    Valledupar    (Cesar),  quien  el 14 de julio del año en curso remitió el expediente al  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga  (Santander), advirtiendo que  el  implicado  se  encuentra  privado  de  la  libertad  en  el  Establecimiento  Penitenciario  de Mediana Seguridad y Carcelario de Barrancabermeja, conforme la  información  obtenida por el Sistema SISIPEC WEB, por lo que el competente para  vigilar  la  ejecución  de  la  pena  es  aquel que pertenece al lugar donde se  encuentra  descontando  pena  el  sentenciado,  que  no  es otro que el Distrito  Judicial de Bucaramanga.   

          Propuso  conflicto  negativo  de  competencia,  en  caso  de  no ser  aceptada por su homólogo.   

          6.  El  10 de noviembre del año en curso,  el  Juez  Primero  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga  aceptó  el conflicto negativo de competencia, señalando que el condenado en la  actualidad  se  encuentra  recluido  en su domicilio, ubicado en el municipio de  Santa  Rosa (Sur de Bolívar),  perteneciente   al  Circuito  Judicial  de  Simití  del  Distrito  Judicial  de  Cartagena,  tal  como pudo constatarlo vía telefónica con la Oficina Jurídica  del  Centro  Carcelario de Barrancabermeja, donde logró verificar que ese penal  ejerce  la  supervisión de la detención domiciliaria que le fuera concedida al  implicado,  por  lo  que  la  competencia  para ejercer la vigilancia de la pena  recae  en  los  jueces de ejecución del lugar en donde se encuentra recluido el  procesado,  que  no es otro que en el Distrito de Cartagena, además de que así  fue dispuesto en la sentencia condenatoria.   

          Conforme  a lo anterior, ordenó remitir las diligencias a esta Sala  de  Casación  Penal  para que se defina la autoridad competente para vigilar la  pena  impuesta  por  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito Especializado con  Funciones    de    Conocimiento   de   Cartagena   a   ÉDGAR   ALONSO   MORALES  SALINAS.   

CONSIDERACIONES  

          1.  La  Sala es competente para conocer de  este  asunto,  de  conformidad con el numeral 4º del artículo 32 de la Ley 906  de   2004   el   cual   le   asigna  el  conocimiento  de  las  definiciones  de  competencia   «cuando  se  trate  de  (…) tribunales, o de juzgados de diferentes distritos»,  tal  como  ocurre  en  este asunto, en el cual se involucra a los  Juzgados    de    Ejecución    de    Penas   de   Bucaramanga,   Valledupar   y  Cartagena.   

          2.  Ha  sido  criterio  pacífico  de esta  Corporación  señalar  que  la  regla  general  de  competencia  en  materia de  ejecución  de penas y medidas de seguridad, cuando el  condenado  se  halla  privado  de  la libertad, depende esencialmente del factor  personal,  para  lo  cual se deberá tener en cuenta el lugar donde se encuentre  descontando  la  pena  y  si en ese existe o no un juez de ejecución de penas y  medidas de seguridad.   

          Entonces,  el  factor  personal  es  esencial  en la definición de  competencias,  tratándose  de  asuntos  cuyo conocimiento les corresponde a los  jueces  de ejecución de penas, siempre y cuando la persona se encuentre privada  de la libertad, ya sea en un centro carcelario o en su domicilio.   

          3.  En  este  caso,  a MORALES SALINAS, en  audiencia  preliminar  le  fue impuesta la medida de aseguramiento de detención  preventiva  en  su  lugar  de  residencia,  ubicada  en  el  barrio «Los   Comuneros»,   al   lado  de  la  «envasadora» del municipio  de  Santa Rosa del Sur, departamento de Bolívar (folio  1  actuación  principal),  localidad perteneciente al  Circuito  Judicial  de  Simití  del  Distrito Judicial de Cartagena1. Luego, en la  sentencia  condenatoria  le  fue  negada  la prisión domiciliaria por lo que se  ordenó  el traslado del procesado a un centro de reclusión, sin que a la fecha  se  haya  efectuado,  tal  como  se  desprende  de la información obrante en la  carpeta. Obsérvese:   

          El  Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Valledupar     allegó     copia    del    reporte    denominado    «Consulta   de   Internos   NUI   INTERNO:   434344»  generado  por  el  INPEC  (folio  2  de la  carpeta  No.3 adjunta), en el que se observa que ÉDGAR  ALONSO  MORALES  SALINAS, identificado con la cédula 7.925.996, se encuentra en  «detención  domiciliaria»  en el EPMSC de Barrancabermeja.   

          Datos  que  encajan  con  la información contenida en la constancia  secretarial   de   10   de   noviembre   de  2014,  suscrita  por  la  Asistente  Administrativo  del  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Bucaramanga,  en  la  que  expuso  que  la  Oficina Jurídica del  Establecimiento   Penitenciario   de  Barrancabermeja  informó  que  «efectivamente  ese  Centro  Carcelario  viene  ejerciendo  supervisión  de  la  detención  domiciliaria  concedida  al  imputado  en  su  lugar  de  residencia ubicado (sic) en el Barrio Comuneros, al  lado  de la envasadora del municipio de Santa Rosa Sur de Bolívar» (Folio 4 cuaderno J1°EPMS- Bucaramanga).   

          Entonces,  como a la fecha el sentenciado aún se encuentra recluido  en  su  lugar  de  residencia  (Santa  Rosa  del Sur –  Bolívar),  la  competencia para ejercer la vigilancia  del  cumplimiento  de la pena le corresponde al juez vigía con jurisdicción en  ese  lugar,  que  no  es otro que el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad   perteneciente   al  Distrito  Judicial  de  Cartagena,  que  deberá  encargarse  de  adoptar  las  medidas necesarias para verificar que el condenado  cumpla,  en  los términos de la sentencia, con la sanción que le fue impuesta,  esto   es,   la   pena   de   128   meses   de   prisión   en   establecimiento  carcelario.   

          4.  Y  es  que  el  conflicto  negativo de  competencia  en  este evento, surgió en principio, porque el asunto fue enviado  al  Juez Tercero de Ejecución de Penas de Valledupar, quien dio por sentado que  MORALES  SALINAS  se  encontraba  descontando  pena  en  el  establecimiento  de  reclusión  de  Barrancabermeja  (Santander),  sin  tener  en cuenta que el Informe de Consulta de Internos NUI  434344  allegado  por  el  INPEC  describe  que  se  encuentra  en  «detención   domiciliaria»,   lo  que  generó  el  envío  de  las  diligencias a su homólogo Primero de Bucaramanga,  quien  a su vez, de manera acertada estableció que al ser el municipio de Santa  Rosa  del Sur – Bolívar en  el  que  actualmente  se  encuentra  privado  de  la  libertad  el procesado, la  vigilancia  de  la sanción le corresponde a los juzgados de ejecución de penas  de Cartagena, situación que en esta sede encuentra acogida.   

          En   otras  palabras,  el  juez  vigía  de  Valledupar  erradamente  entendió  que el procesado se encontraba recluido en el Centro Penitenciario de  Barrancabermeja,  cuando lo cierto es que ese penal es el encargado de controlar  la  privación  de  la  libertad del procesado en su domicilio, ubicado en Santa  Rosa  del  Sur  – Bolívar,  sitio    que    en    últimas    determina   la   competencia   del   juez   de  ejecución.   

          5.     En  conclusión,  se  reitera  que  el  factor  personal  que prevalece a la hora de  determinar  a  qué funcionario de ejecución de penas y medidas de seguridad le  corresponde  vigilar  la  sanción, supone necesariamente establecer el sitio en  que  el  individuo  que se halla efectivamente privado de la libertad, ya sea en  centro  carcelario  o  en  domicilio,  no  tanto así el lugar de ubicación del  establecimiento  de  reclusión  encargado  de  supervisar  la  privación de la  libertad.   

          Así  las  cosas, es el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad    de    Cartagena   (Reparto),  el  competente  para  conocer  la  vigilancia  de  la  sentencia  impuesta  a  ÉDGAR  ALONSO  MORALES  SALINAS  por  el  Juzgado Único Penal del  Circuito  Especializado  con Funciones de Conocimiento de esa ciudad, por lo que  le serán remitidas las diligencias.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          Primero:            Asignar  la  competencia  para  vigilar  el  cumplimiento de la  condena   impuesta  el  25  de  julio  de  2013,  por  el  Juzgado  Único   Penal   del   Circuito   Especializado  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Cartagena  contra  de  ÉDGAR ALONSO  MORALES  SALINAS,  al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad  (Reparto)  de  esa  ciudad,  despacho al que se remitirá la actuación.   

          Segundo:           Enviar  copia  del  presente  auto  a  los  Juzgados  Primero  y  Tercero  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Bucaramanga   y   Valledupar,  respectivamente,  así  como  al  Establecimiento  Penitenciario      y      Carcelario     de     Barrancabermeja,     para     su  conocimiento.   

          Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

          Comuníquese    y  cúmplase,   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Información   extraída   de   la   página   oficial   www.ramajudicial.gov.co,          específicamente,         http://www.ramajudicial.gov.co:8080/csj/downloads/UserFiles/File/ALTAS%20CORTES/CONSEJO%20SUPERIOR/Seguridad/MAPA%20JUDICIAL(2).pdf.     

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