36780(30-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     n°  36780   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 220  

Bogotá,  D.C.,    treinta (30) de  junio de dos mil once (2011).   

VISTOS  

Resuelve la Corte el conflicto de competencia  suscitado  entre los Juzgados 10 Penal del Circuito Especializado y 56 Penal del  Circuito,  ambos  del  Programa  O.I.T de la ciudad de Bogotá, para conocer del  proceso  adelantado  en  contra  de  PEDRO  NOÉ PINZÓN ACOSTA y RODRIGO PÉREZ  ALZATE, por el delito de homicidio.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

1.  En horas de la  noche  del  24  de  octubre  de  2001,  se  trasladaba en su vehículo el señor  Expedito   Chacón   Rodríguez,   quien  se  desempeñaba  como  Fiscal  de  la  Asociación  Nacional  de  Trabajadores  y  Empleados  de Hospitales, Clínicas,  Consultorios  y  Entidades  dedicadas  a  procurar  la  salud  de  la  comunidad  (ANTHOC),  con  destino  a  su  residencia  ubicada en el barrio Las Colinas del  municipio   de  Socorro  –  Santander-,  cuando  dos  personas  que  se  movilizaban  en  una motocicleta le  dispararon  con  arma  de  fuego,  causándole  lesiones  que  le  produjeron la  muerte.   

2.   De   la  investigación  correspondió conocer a la Fiscalía Segunda Especializada de la  Unidad  Nacional  de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario,   autoridad  que  en  resolución  de  27  de  marzo de 2009 profirió apertura de  instrucción  y  vinculó  al  proceso a través de indagatoria a RODRIGO PÉREZ  ALZATE,    alias   “Julián   Bolívar”,   PEDRO   NOÉ   PINZÓN   ACOSTA   y  Hernán  Darío  Rangel,  endilgándoles  los  delitos  de  homicidio  en  persona protegida y al tercero,  adicionalmente, concierto para delinquir agravado.   

3. Luego de resuelta  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva  por  los  delitos  atribuidos en las indagatorias, los sindicados solicitaron la  terminación   anticipada   del   proceso,  motivando  la  realización  de  las  diligencias  de  formulación  y  aceptación  de  cargos  por  parte  del  ente  acusador.   

4.   El 30 de  abril  de  2010,  la  Fiscalía  Segunda  Especializada de la Unidad Nacional de  Derechos  Humanos  y Derecho Internacional Humanitario decretó la ruptura de la  unidad  procesal   y  la  remisión  del  diligenciamiento  a  los Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados  O.I.T.  de la ciudad de Bogotá, para la  emisión de las sentencias anticipadas.   

5. De la actuación  correspondió  conocer  al  Juzgado  10  Penal  del  Circuito  Especializado del  Programa  O.I.T., autoridad que en auto de 24 de mayo de 2010, luego de precisar  que  los  hechos  objeto  de investigación sucedieron el 24 de octubre de 2001,  fecha  para  la cual se encontraba en vigencia el artículo 6º de la Ley 600 de  2000,  que  establece: “Nadie podrá ser investigado  ni  juzgado  sino  conforme a la ley procesal vigente al tiempo de la actuación  procesal”  y,  que  la  norma de la competencia para  aquel  momento  no era otra que la tipificada en “el  numeral  1, literal b del artículo 77 de la mencionada normatividad”,  que asigna residualmente el conocimiento de los delitos contra  personas  y  bienes  protegidos  por el Derecho Internacional Humanitario en los  Juzgados       Penales       del       Circuito1,  ordenó  la  ruptura  de  la  unidad  procesal  en  lo que atañe a PEDRO NOÉ PINZÓN ACOSTA y RODRIGO PÉREZ  ALZATE,    alias   “Julián   Bolívar”  y  su  remisión  al Juzgado 56 Penal del Circuito O.I.T. de la  misma  ciudad, en razón a la calidad de sindicalista de la víctima, a quien le  planteó   conflicto   negativo   de   competencias   por   no   compartir   sus  argumentos.   

En  lo  referente  a  Hernán  Darío  Rojas  Rangel,  mantuvo  la  competencia,  atendiendo  las  medidas  de  descongestión  dispuestas  por  la  Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura a  través  de  los  Acuerdos No. 4959 de 11 de julio de 2008, 6093 y 6399 de 29 de  diciembre de 2009.   

6.   Mediante  proveído  de  30  de  agosto de 2010, el Juzgado 56 Penal del Circuito Programa  O.I.T.,  de la ciudad de Bogotá luego de afirmar que en ese despacho recaía la  competencia   en   primera   instancia  “dadas  las  facultades  previstas  en los artículos 77, numeral 1, literal b) de la Ley 600  de  2000  y  el Acuerdo 4924 y  7011 emanados de la Sala Administrativa del  Consejo  Superior  de la Judicatura que asignaron, el conocimiento exclusivo del  trámite  y  fallo de los procesos relacionados con los homicidios y otros actos  de  violencia  contra dirigentes sindicales y sindicalistas que se encuentren en  curso  en los diferentes despachos judiciales del territorio nacional y juzgados  de  descongestión.”,  decretó  la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir  de  la  aceptación  de  cargos de los procesados PEDRO NOÉ  PINZÓN    ACOSTA    y    RODRIGO    PÉREZ    ALZATE,   alias   “Julián  Bolívar”,  al considerar que:  “hay  evidencia  de  que  el  homicidio de EXPEDITO  CHACÓN   no se produjo con ocasión y en desarrollo de la guerra, sino por  su   aguerrida  actividad  sindical,  por  sus  valientes  denuncias  y  por  la  intransigencia   de   FABIO   VILLARREAL,   quien  públicamente  manifestó  su  desazón  con el sindicato y  concretamente  se  mostró  vengativo  contra EXPEDITO CHACÓN…”,  por  lo  cual  se  estaba  en presencia de un homicidio agravado.   

7. Inconforme con lo  decidido,  la  Fiscal  Segunda  Especializada  de la Unidad Nacional de Derechos  Humanos  y Derecho Internacional Humanitario la impugnó, motivando el envío de  la  actuación  a  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, Corporación  que  mediante  auto  de  14  de  abril  de  2011,  anuló la actuación desde la  providencia  proferida  por  el Juzgado 56 Penal del Circuito Programa O.I.T. de  la  misma  ciudad  el  30  de  agosto  de  2010,  que declaró la nulidad de las  diligencias  de  aceptación  de  cargos  de  los  procesados PEDRO NOÉ PINZÓN  ACOSTA  y  RODRIGO  PÉREZ  ALZATE  alias  “Julián  Bolívar”.   

El  fundamento de la decisión, con apoyo en  lo  señalado  por  la  Corte Suprema de Justicia dentro del radicado 20.821, lo  fue  el  considerar,  que  cuando se cuestiona la tipicidad con incidencia en la  competencia,  se  debe  proponer  el conflicto para que se determine quién debe  decidir de fondo el asunto.   

Por  ello,  si la Juez 56 Penal del Circuito  O.I.T.,  estimó que la conducta desplegada por los procesados consistente en el  homicidio  de  Expedito Chacón Rodríguez, Fiscal de la Asociación Nacional de  Trabajadores  y  Empleados  de  Hospitales,  Clínicas, Consultorios y Entidades  dedicadas  a procurar la salud de la comunidad (ANTHOC), se subsumía en el tipo  de  homicidio  agravado,  debió  remitir  la  actuación  al  Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  O.I.T.  de  la ciudad de Bogotá, por ser el competente  para    emitir    la    sentencia,    proponiendo    colisión    negativa    de  competencia.   

8. El 16 de junio de  2011,   el   mencionado   Juzgado  Penal  del  Circuito  O.I.T.,  siguiendo  las  directrices  de   la  Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, señaló  que  las  pruebas allegadas al proceso “no apuntan a  que  fuera  cierto  que  con ocasión o en desarrollo de la guerra, los acusados  hubieran  procedido  a  dar orden y asesinar a EXPEDITO CHACÓN RODRÍGUEZ; sino  que  el motivo radicó en la manera aguerrida en que ejerció su función social  como  sindicalista,  denunciando  presuntos  actos  de  corrupción y anomalías  cometidas  en  la  empresa  estatal  en  donde  laboraba, que actores armados le  segaron  la  vida  y  por lo tanto, infirmada queda la confesión hecha mediante  diligencia de aceptación de cargos.”   

Expuso que: “para  predicar  la  existencia de un homicidio en persona protegida, deben demostrarse  producido,  el  hecho  de  haber  sido  ocasionada  la  muerte  de  una  persona  protegida,  en  razón  y  vinculación  con  la  guerra. No basta saber que los  sujetos  activos  pertenecían  a grupos armados ilegales dedicados a delinquir,  sino  que  debe  estar  plenamente  demostrado, que el acto tenía una conexión  medial  con  el  conflicto  armado.  Ese  ingrediente normativo no está probado  aquí,  salvo  que  se  reconozca  entonces  abiertamente, que los paramilitares  perseguían  con  su  lucha  armada, el presunto enriquecimiento ilícito de los  particulares  y  el empobrecimiento de las empresas de la salud, por medio de la  persecución a las agremiaciones sindicales democráticas.”   

Acorde  con lo anterior, trabó la colisión  negativa,  y  ordenó  la  remisión  de  las  diligencias a la Corte Suprema de  Justicia para su definición.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia es competente para conocer de  los  conflictos  de  competencia que se presenten en asuntos de la jurisdicción  penal  entre  los  Juzgados  Penales  del  Circuito Especializados y Penales del  Circuito  ordinarios,  de  conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo del  artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000.   

2.  La    jurisprudencia    de    esta    Corporación   ha   señalado  que:    “(…)  la  calificación del mérito del  sumario  o  su equivalente, vincula al juzgador, quien  debe   adelantar   el   juicio   acorde  con  la  tipificación  realizada  por la fiscalía, y que sólo por  excepción  el  juez  puede  negarse a conocer del asunto cuando advierta que el  fiscal  incurrió  en  error  en la calificación jurídica provisional y que la  correcta varía la competencia.     

”En  éstos  eventos,  le  es  permitido  a  la  Sala,  por  vía de excepción, analizar los  elementos  constitutivos  de  la tipicidad en tanto determina el factor objetivo  de  competencia,  pero  sin  que  pueda  inmiscuirse  en  la verificación de la  existencia   material   del  ilícito  ni  en  la  responsabilidad  que  pudiere  corresponder      al      procesado”.2   

En  consecuencia,  aun  cuando el Juzgado 56  Penal  del  Circuito  O.I.T.,  de  la  ciudad  de  Bogotá,  no se pronunció en  relación  con  los  argumentos  del Juzgado 10 Penal del Circuito Especializado  O.I.T.,  referidos  a que para el momento de la comisión del ilícito no tenía  la  competencia  asignada  para conocer del homicidio en persona protegida y por  tanto,  por  el factor de competencia residual correspondía al Juzgado 56 Penal  del  Circuito  O.I.T.  de  la  misma  ciudad,  sino que directamente procedió a  explicar  por  qué no se estaba en presencia de un homicidio de tal entidad, la  Sala  abordará el análisis  de la actuación como quiera que ello resulta  irrelevante  frente  a la situación que se plantea, referida a los casos en que  excepcionalmente  puede esta Corporación realizar el análisis de la tipicidad,  en aras de dirimir el conflicto.   

3. En el caso bajo  examen  la controversia surge con ocasión de la condición de la víctima y las  circunstancias  en  que  se  le segó la vida, pues el despacho proponente de la  colisión  parte  del  supuesto  que  el  homicidio se produjo sobre una persona  protegida  conforme  a  los  Convenios  Internacionales  de  Derecho Humanitario  ratificados  por Colombia, con ocasión o en desarrollo de la guerra, según las  previsiones  contenidas  en  el   artículo 135 del Código Penal, mientras  que  el  otro  juzgado  considera  que  la  muerte  del  señor Expedito Chacón  Rodríguez  lo  fue  por su condición de líder sindicalista y en razón de las  denuncias  que   éste  realizó  por  presuntos actos de corrupción en la  empresa  estatal  donde laboraba, en los términos del  numeral   10,  artículo  104    del    Código  Penal.   

4.  Los hechos por  los  cuales  se  inició investigación en contra de PEDRO NOÉ PINZÓN ACOSTA y  RODRIGO  PÉREZ  ALZATE,  alias  “Julián  Bolívar”,  sucedieron  el  24 de  octubre  de 2001, en vigencia de la Ley 599 de 2000.   

El artículo 135 del Código Penal, tipifica  el delito de homicidio en persona protegida así:   

“El  que, con ocasión y en desarrollo de  conflicto  armado,  ocasione  la  muerte  de  persona  protegida  conforme a los  convenios  internacionales  sobre  Derecho Humanitario ratificados por Colombia,  incurrirá  en  prisión  de  treinta (30) a  cuarenta (40) años, multa de  dos  mil  (2.000)  a  cinco  mil  (5.000)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes,  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  de quince (15) a veinte (20) años.   

“PARÁGRAFO.  Para  los  efectos  de este  artículo  y  las  demás  normas  del presente título se entiende por personas  protegidas conforme al derecho internacional humanitario:   

    

1. Los integrantes de la población civil.   

2. Las  personas  que  no  participan en hostilidades y los civiles en  poder de la parte adversa.   

3. Los    heridos,    enfermos   o   náufragos   puestos   fuera   de  combate.   

4. El personal sanitario o religioso.   

5. Los   periodistas   en   misión   o   corresponsales   de   guerra  acreditados.   

6. Los   combatientes  que  hayan  depuesto  las  armas  por  captura,  rendición u otra causa análoga.   

7. Quienes  antes del comienzo de las hostilidades fueren considerados  como apátridas o refugiados.   

8. Cualquier  otra  persona  que tenga aquella condición en virtud de  los  Convenios  I, II, III, y IV de Ginebra de 1949 y los protocolos adicionales  I   y   II   de  1977  y  otros  que  llegaren  a  ratificarse…”     

Los  cuatro Convenios a que alude el numeral  anterior,  están  basados en el respeto y la dignidad humana, estableciendo las  reglas  que  deben  ser  tenidas  en  cuenta por los países miembros a favor de  quienes  participan  en  la  guerra,  así  como de aquellos que están fuera de  combate a causa de enfermedad, herida o cautiverio.   

Los Protocolos  adicionales  I  y  II  de 1977 extienden esa protección a toda persona afectada  por  un  conflicto  armado,  imponiendo a las partes y a los combatientes, entre  otras  obligaciones,  las  de  conducir sus operaciones militares de conformidad  con  las  normas  reconocidas  y  no a atacar la población civil y a los bienes  amparados por el Derecho Internacional Humanitario.   

Acerca  del  ámbito  de  aplicación de los  tipos  penales  contra  personas  y  bienes protegidos por el D.I.H., la Sala ha  señalado3:   

“[…] Para la aplicación de los delitos  tipificados  en el Título II de la parte especial del Código Penal de 2000, se  requiere,  en primer lugar, la concurrencia de un elemento normativo especial, a  saber,   la   existencia  de  una  situación  que  pueda  ser  calificada  como  ‘conflicto  armado’ no internacional,  porque    todos    los    tipos    penales    allí   consagrados   requieren  que  la conducta se ejecute en desarrollo o con ocasión  del    mismo.    […]    (Subrayado    fuera    de  texto).   

”No   desconoce   la   Sala   que   el  reconocimiento  de  la existencia de un conflicto armado es un acto político de  complicadas  consecuencias,  que  no  corresponde declarar a la judicatura, pero  esa  situación no impide que … el operador judicial, al momento de investigar  y  juzgar  las conductas que pueden encajar en las descripciones típicas de los  “delitos  contra personas  y  bienes  protegidos  por el derecho internacional humanitario”, verifique la  existencia  de esa situación en aras de salvaguardar los valores protegidos por  el  derecho  internacional  humanitario,  que  están  por  encima  de cualquier  consideración política.   

”En   este  sentido,  la  verificación  judicial  de  que  ciertos  comportamientos  se  encuentran  vinculados  con  el  conflicto  armado,  se  halla  legitimada  en el contexto de la Ley 975 de 2005,  precisamente  porque  el  acto  político  ya ha sido  consignado  expresamente  dentro  de  los  fundamentos  de  la norma,  en particular, cuando allí se establecen como fines de la misma  la  consecución  de  la  paz  y  la  reconciliación  nacional, significando de  entrada  que  la  desmovilización  que  allí  se  consagra  opera  respecto de  miembros  de  grupos  armados  al  margen  de  la  ley, cuyo accionar no podría  desvincularse del D.I.H.” (Subrayado fuera de texto).   

5.  De acuerdo con  las  pruebas  allegadas,  ninguna duda surge en torno a que la muerte del señor  Expedito  Chacón  Rodríguez,  fue  consecuencia  del atentado perpetrado en su  contra  por  RODRIGO  PÉREZ  ALZATE,  alias “Julián Bolívar” y PEDRO NOÉ  PINZÓN  ACOSTA,  en  su  calidad  de  integrantes de las Autodefensas Unidas de  Colombia, Frente Cacique Guanentá.   

Dicha   circunstancia   así  considerada,  conduciría  a  predicar que se trata de un homicidio en persona protegida, pues  se  cumple  con  la  concurrencia del elemento normativo  especial exigido,  como  lo  es  la  “existencia de una situación que  pueda    ser    calificada    como   ‘conflicto      armado’…”,   aspecto  que  como  atrás  se  señaló   si   bien   no  corresponde  declarar  a  la  judicatura,  “no  impide  que  …  el  operador  judicial,  al  momento  de  investigar  y  juzgar  las  conductas  que  pueden  encajar en las descripciones  típicas     de     los     delitos    contra  personas  y  bienes protegidos por el derecho internacional  humanitario,  verifique  la existencia de esa situación en aras de salvaguardar  los  valores protegidos por el derecho internacional humanitario, que están por  encima de cualquier consideración política”.   

Y es justamente ese proceso de verificación  el  que  conlleva a señalar la existencia del conflicto armado interno que vive  el  país,  ante  la  presencia  de  grupos armados ilegales desde hace  ya  varias  décadas,  para  el  caso  las  Autodefensas  Unidas  de Colombia, cuyas  ideologías  y  propósitos  son  diferentes a las de las fuerzas legítimas del  Estado.   

Sin  embargo,  no  es  posible determinar el  segundo  de los presupuestos a que alude la jurisprudencia citada, como lo es el  que  la  conducta  se  ejecute  en  desarrollo  o  con  ocasión  del  conflicto  interno.   

Ello, porque  de acuerdo con las pruebas  allegadas  a  la actuación, se verifica que no fue con ocasión y en desarrollo  de   tal  conflicto  que  se  produjo  la  muerte  al  señor  Expedito  Chacón  Rodríguez.  El  atentado  que  le  segó  la  vida  tuvo móviles completamente  diferentes  como  lo fueron las denuncias que venía realizando en su calidad de  dirigente  sindical  de   los presuntos actos de corrupción que se estaban  sucediendo  al  interior  de la empresa Social del Estado Hospital Regional  San Juan de Díos, para la cual laboraba.   

Así   lo  refiere  Víctor  Julio  Durán  Zúñiga4,  al narrar la persecución de que fueron objeto los directivos del  sindicato,  entre  ellos   la  víctima,  quien  ejercía como Fiscal de la  citada  agremiación  luego  de las denuncias que realizaran por el uso indebido  de  los  vehículos,  de  las  herramientas  que  fueron  sacadas del hospital y  llevadas  por  el  gerente  para  su  uso  propio,  de  la falta de gestión del  representante  legal  del  ente  hospitalario  y  otras  irregularidades, lo que  conllevó a que fueran objeto de amenazas y seguimientos.   

En  términos  similares  lo  expresan  los  deponentes      Carmenza      Suárez     Ávila5,  Humberto Trujillo Orejarena,  María            Delis            Romero6,       Esaú       Pérez  Pereira7,    Luis   Ariosto   Palomino   Rojas8.    Jhon    Eduar    Chacón  Ariza9,   Juan   de   Jesús  López  Rincón10,      y      Evangelista  Chamorro11, entre otros.   

6. El artículo 5°  transitorio  del Código de Procedimiento Penal asignó a los jueces penales del  circuito  especializados el conocimiento del delito de homicidio agravado en los  términos  del  artículo  104.10,  esto  es, “si se  comete  en  persona  que  sea o haya sido servidor público, periodista, juez de  paz,  dirigente  sindical,  político      o      religioso     en     razón     de     ello”.   

Por tanto, como en este asunto la calificación jurídica del  delito  contra la vida hace relación a la muerte de un dirigente sindical, acto  criminal  que  fue  perpetrado  en  razón  del  cargo o con ocasión de él, la  competencia  para  resolver la solicitud de sentencia anticipada elevada por los  procesados  PEDRO NOÉ PINZON ACOSTA y RODRIGO PÉREZ ALZATE, atendiendo además  lo   dispuesto   en   el   Acuerdo  PSAA08-4959  de  2008  emanado  de  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura, corresponde al Juzgado  Décimo  Penal  del  Circuito  Especializado  O.I.T.  de la ciudad de Bogotá, a  quien se enviará la actuación para el trámite pertinente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.    Dirimir    la    colisión    de  competencia                negativa  asignando  el  conocimiento  del  proceso  seguido contra PEDRO NOÉ PINZÓN ACOSTA y RODRIGO PÉREA ALZATE,   por  el  delito  de  homicidio   agravado,  al  Juzgado  Décimo  Penal del  Circuito Especializado O.I.T. de la ciudad de Bogotá.   

2.           Comunicar          lo       decidido      al   Juzgado   56   Penal  del    Circuito   de    Bogotá  programa  O.I.T.,  remitiéndole  copia  de  la presente  providencia.   

Contra        este              pronunciamiento   no   procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ     LUIS    BARCELÓ   CAMACHO                   JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO  ALBERTO       CASTRO       CABALLERO                SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

                                                                                                Comisión de Servicio   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                MARÍA  DEL  R.GONZÁLEZ  DE  LEMOS               

AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                       JULIO      ENRIQUE     SOCHA  SALAMANCA   

                    Permiso   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1  Ver folio 18 c.o. 10.   

2Auto  de 10 de octubre de 2006 rad. No. 26150.   

3 Auto  de 21 de septiembre de 2009, radicación 32022.   

4 Folio  27 y ss. c.o. 2, 62 c.o. 7.   

5 Folio  29 c.o. 7   

6 Folio  125 y ss. c.o.6   

7 Folio  136 c.o. 6   

8 Folio  238 y ss. c.o. 6, 36 c.o.7   

9 Folio  50c.o.7   

10 Fl.  108 c.o.7    

11  Folio 222 c.o.7     

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