36782(29-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  36782              

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 217  

Bogotá  D.  C., veintinueve (29) de junio de  dos mil once (2011)   

VISTOS  

Sería  el  caso  que la Sala se pronunciara  acerca  del cumplimiento de los requisitos de lógica y adecuada fundamentación  del   recurso   de   casación  interpuesto  por  el  defensor  de  RAFAEL  ELÍAS  GAVIRIA  OSORIO, de no ser  porque  se  observa  que,  luego  del  fallo  de segundo grado, se configuró el  fenómeno  de  la prescripción de la acción penal adelantada por las conductas  punibles  de  falsedad  material  de  servidor  público en documento público y  destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de  documento público, atribuidas a  aquél  en  calidad de interviniente y por las cuales fue condenado en primera y  segunda instancia.   

ANTECEDENTES  

1. Con base denuncia  penal  formulada  el 27 de febrero de 2004 por la entonces Registradora Nacional  del  Estado  Civil,  Seccional Cartagena, se supo que el 26 de noviembre de 2003  ante  esa dependencia se solicitó mediante trámite domiciliario la expedición  del   duplicado  de  la  cédula  de  ciudadanía  Nº  73.070.892 a nombre de Carlos  Arturo   Arteaga   Franco,  a    efecto    de    lo    cual   el   interesado   supuestamente  diligenció  de  manera  personal  y  en  presencia   de   funcionarios  de  esa  entidad  el  material  de  cedulación Nº  15661147-5,   consistente   en  tarjeta  alfabética,  decadactilar  y contraseña, pero luego se   estableció  que  los papeles  con  los  que originalmente se elaboró  tal  identificación  fueron desaparecidos de los archivos de esa entidad con el  fin  de obtener, como en efecto se consiguió, que fraudulentamente se expidiera  el  documento  requerido  a  nombre  de  Marco  Tulio  Pérez  Guzmán,  persona  investigada   por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  por  concierto  para  delinquir,    homicidio,   extorsión   y   desplazamiento   forzado1.   

2.  Tras una breve  indagación   previa,   el  26  de  abril  se  dispuso  formal  apertura  de  la  investigación  y  a  la  misma  fueron  vinculados mediante indagatoria Claudia  Patricia  Arroyo  Ramírez,  Benjamín  Acevedo  Correa,  Miguel Aníbal Villera  Martínez   y   Juana   de   la  Crúz  González  Castro,  funcionarios  de  la  Registraduría  de  Cartagena  que habrían participado en los referidos hechos,  así  como  a  RAFAEL ELÍAS GAVIRIA OSORIO,  exfuncionario de esa institución (para  la  época  de  los  sucesos  estaba  suspendido)  que  intercedió  ante  los citados para adelantar el trámite de cedulación espurio  del        aludido        Pérez       Guzmán2.   

3.  Resuelta  la  situación  jurídica  de  los implicados de manera provisional, el 10 de agosto  de  2004  se  ordenó el cierre parcial de la investigación respecto de Claudia  Patricia  Arroyo  Ramírez y en contra de ella el 24 de septiembre siguiente fue  proferida  resolución  de  acusación  como  autora  de falsedad ideológica en  documento  público  y  destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de documento  público3.   

4. En relación con  los  demás  procesados,  luego  de  la clausura del ciclo instructivo, el 31 de  octubre  de  2005  la  Fiscalía  General  de  la Nación emitió contra Villera  Martínez  y  GAVIRIA  OSORIO  pliego  de  cargos  como  autores  de  falsedad material de servidor público en  documento  público  y  destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de documento  público,     al    último    en    calidad    de  interviniente  (Ley  599 de  2000,  artículos  29, 30, inciso final, 287, inciso segundo, y 292),  en tanto que a Acevedo Correa y González Castro les precluyó la  investigación,  decisión  que  apelada  por  el  defensor  del  primero de los  inicialmente  citados,  alcanzó firmeza material el 2  de  marzo  de  2006, con la ejecutoria del auto de 1 de  febrero  de  ese  año  mediante  el  cual  la  Unidad  de Fiscalías de Segunda  Instancia    se    abstuvo    de    resolver    la    alzada    por   inadecuada  sustentación4.   

5.  La  actuación  llegó  el  27  de  marzo  de  2006  al  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito de  Cartagena  para adelantar el juzgamiento, y el titular de ese despacho profirió  sentencia  el  16 de junio de 2008 en el sentido de absolver a Villera Martínez  y  condenar  a  GAVIRIA OSORIO  respecto  de  los  cargos  endilgados  a  cada uno, y en tal virtud le impuso al  último    la    pena    principal    de    noventa    y    tres    (93)  meses de prisión y la accesoria de  inhabilidad  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por igual  lapso,  fallo  que  impugnado  por  el  apoderado del condenado y el de la parte  civil,  recibió confirmación el 8 de noviembre de 2010 en el Tribunal Superior  de  Distrito  Judicial de la citada ciudad, providencia de segunda instancia que  fue   recurrida   en   casación  por  la  asistencia  letrada  de  GAVIRIA   OSORIO,   para   cuyo  trámite  arribaron   las   diligencias   a   esta   Corporación   el   17  de  junio  de  20115.   

CONSIDERACIONES  

6.  Acerca  del  fenómeno  jurídico de la prescripción de la acción penal, tiene precisado la  jurisprudencia de la Corte que:   

“La prescripción  desde  la  perspectiva  de  la  casación,  puede  producirse:  a)  antes  de la  sentencia  de  segunda  instancia;  b)  como  consecuencia  de  alguna decisión  adoptada  en  ella con repercusión en la punibilidad; o, c) con posterioridad a  la   misma,  vale  decir,  entre  el  día  de  su  proferimiento  y  el  de  su  ejecutoria.   

“Si  en las dos  primeras  hipótesis  se  dicta  el fallo, su ilegalidad es demandable a través  del  recurso de casación, porque el mismo no se podía dictar en consideración  a  la pérdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del  tiempo.   

“Frente  a  la  tercera  hipótesis  la  solución  es diferente. En tal evento la acción penal  estaba  vigente  al  momento de producirse el fallo y su legalidad en esa medida  resulta  indiscutible  a  través  de la casación, porque la misma se encuentra  instituida  para  juzgar  la  corrección  de  la  sentencia  y  eso  no incluye  eventualidades  posteriores,  como  la  prescripción de la acción penal dentro  del término de ejecutoria.   

“Cuando  así  sucede,  es deber del funcionario judicial de segunda instancia o de la Corte si  el  fenómeno  se  produce  en  el  trámite  del recurso de casación, declarar  extinguida  la  acción  en  el  momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo,  de  oficio  o  a  petición  de  parte. Pero si no se advierte la  circunstancia  y  la  sentencia alcanza la categoría de cosa juzgada, la única  forma  de  remover  sus  efectos  e invalidarla es acudiendo a la segunda de las  causales    que   hacen   procedente   la   acción   de   revisión”    6.   

En el asunto examinado, la síntesis procesal  consignada   en   precedencia   permite   advertir,   sin   dificultad,  que  la  prescripción  de  la acción penal respecto de los delitos objeto de acusación  y  juzgamiento,  se  configuró  luego  de  proferida  la  sentencia  de segunda  instancia,  mientras  se surtía la notificación de la misma y el trámite para  la sustentación del recurso extraordinario.   

7.  Entrando  en  materia,  debe  puntualizarse que de conformidad con el artículo 83 del Código  Penal  vigente  para el momento de los hechos (Ley 599  de  2000),  la  acción  penal  prescribe en un tiempo  igual  al  máximo  de la pena fijada en la ley, si es privativa de la libertad,  pero  en ningún caso ese lapso puede ser inferior a cinco (5) años, ni exceder  de  veinte  (20),  salvo que se trate de las conductas punibles de desaparición  forzada,  tortura  y desplazamiento forzado, caso en el cual el plazo máximo es  de treinta (30) años.   

Según  la  misma legislación (artículos  84  y  86),  el  término  de  prescripción  empieza a contarse, para los delitos instantáneos, desde el día  de  su consumación, y en los tentados o permanentes, desde la perpetración del  último  acto;  éste  cómputo  de  tiempo  se interrumpe por la resolución de  acusación,       o       su       equivalente7,  debidamente  ejecutoriada, y  comienza  a correr de nuevo por un período igual a la mitad del señalado en la  norma  inicialmente  invocada,  pero  en ningún caso puede ser inferior a cinco  (5)    años,    ni    superior    a   diez   (10)8.   

8.  Al  procesado  RAFAEL ELÍAS GAVIRIA OSORIO,  en  la  resolución  de  acusación  se le atribuyeron las conductas punibles de  falsedad  material  de  servidor  público en documento público y destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de documento público, en  calidad      de      interviniente     (Ley  599  de  2000,  artículos  29, 30, inciso final, 287, inciso  segundo,  y  292),  delitos  que contemplan unas penas  máximas  de  ocho (8) y diez  (10)  años  de  prisión,  respectivamente,  aún  sin  considerar  el  descuento  que  corresponde  por la  especial forma de participación atribuida al procesado..   

Con  el  fin de establecer el término de la  prescripción,  en  este  caso  a  partir  de la ejecutoria de la resolución de  acusación,  debe  tenerse  en  cuenta  que  no  obstante la magnitud de la pena  máxima,  de  conformidad  con  los  preceptos  atrás  mencionados,  durante el  juicio,  el lapso en el que opera el fenómeno extintivo de la acción penal, no  puede ser inferior a cinco (5) años.   

En  consecuencia,  como  la  resolución  de  acusación  alcanzó  ejecutoria  el  2  de  marzo  de  2006,  ello  significa que el tiempo mínimo señalado  por  la  ley  para que operara la prescripción de la acción penal en el juicio  por  las  conductas  punibles  de  la que se ocupó este proceso, se cumplió el  2 de marzo de 2011, es decir,  durante    el    término   de   ejecutoria   de   la   sentencia   de   segunda  instancia.   

9. Importa precisar  que   GAVIRIA   OSORIO  fue  acusado  y  condenado expresamente como interviniente respecto de los delitos en  comento,  debido a que su participación en la ejecución de los mismos ocurrió  cuando  se  hallaba  suspendido en el ejercicio de sus funciones y del cargo que  ocupaba  en  la  Registraduría  Nacional del Estado Civil, Seccional Cartagena,  motivo  por  el  que  respecto  de éste no puede predicarse el incremento en el  término  de  prescripción  consagrado  en  la  Ley  599 de 2000, artículo 83,  inciso quinto.   

Además, tal y como ya lo tiene decantado la  jurisprudencia  de  la  Sala, atendida la redacción de la citada norma, tampoco  puede  aumentarse en una tercera parte el lapso de la prescripción en este caso  por  la  participación  en  los  delitos  de otras personas que sí ostentan la  condición  de  servidores públicos en ejercicio para el momento de los hechos,  como    antes    lo    permitía    la    legislación   derogada   (Decreto    Ley    100    de    1980,   artículo   82).   

Por  último,  también es necesario aclarar  que  en  el  cargo  principal  propuesto  en  la demanda se alude a una presunta  violación  directa  de la ley sustancial por falta de aplicación de las normas  que  regulan el fenómeno jurídico de la prescripción de la acción penal, que  el  recurrente  entiende  configurado antes  de  proferirse  la  sentencia de segunda instancia, censura que es  inadmisible  por  la  manifiesta ausencia de acierto del supuesto fáctico en el  que  se  apoya,  conforme  a  las acotaciones hechas en precedencia acerca de la  efectiva ejecutoria del pliego de cargos.   

10. En conclusión,  las  anteriores  consideraciones en armonía con lo puntualizado al inicio de la  parte  motiva  de  esta decisión, constituye razón suficiente para que la Sala  proceda  a  declarar  la  prescripción  de  la  acción  penal  derivada de las  conductas  punibles  por  las  que  fue  acusado  y  condenado el procesado, y a  ordenar,   en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento  seguido  contra  RAFAEL     ELÍAS     GAVIRIA    OSORIO.   

Puesto  que el citado ciudadano se encuentra  en  libertad y en el fallo de primera instancia, confirmado en el de segunda, se  dispuso  su  captura  para  ejecutar  la condena impuesta, el juzgador de primer  grado  realizará  las anotaciones y cancelaciones que se deriven de lo decidido  en    esta    providencia,    contra    la    cual   procede   el   recurso   de  reposición.   

Como  durante  el  trámite  del juicio pudo  presentarse  una dilación de los términos, la cual permitió la prescripción,  la  Sala  dispondrá  que  se  compulsen  copias de la actuación con destino al  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria y al  Consejo  Superior de la Judicatura Sala Disciplinaria para los fines que estimen  pertinentes.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

1.  DECLARAR   prescrita   la  acción  penal  derivada  de las conductas punibles de falsedad material de servidor público en  documento  público  y  destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de documento  público,  en  calidad  de  interviniente  (Ley  599  de  2000, artículos 29, 30,  inciso  final,  287, inciso segundo, y 292), atribuidas  a    RAFAEL    ELÍAS   GAVIRIA   OSORIO.   

2.  ORDENAR, en consecuencia, la cesación del  procedimiento adelantado contra el mencionado procesado.   

3.  DISPONER  que  por  el  juzgado de primera  instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones pertinentes.   

4.-  ORDENAR que la  Secretaría  de  la  Sala  compulse  las  copias con la finalidad y los destinos  indicados.   

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Despacho de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                              Permiso                                             Comisión de Servicio   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cuaderno original # 1, folios 1-3.   

2  Ídem,  folios 134, 135, 141-146, 182-188, 194 y 221-225. Cuaderno original # 2,  folios  232-239,  283-290,  329-333,  407-425  y 434-436. Cuaderno original # 3,  folios 501 y 502.   

3  Cuaderno original # 3, folios 512, 513, 548-561 y 657.   

4  Cuaderno original # 4, folio 879, 906-934 y 955-959.   

5  Cuaderno  original # 5, folios 1, 224-263, 267 y 269-283. Cuaderno del Tribunal,  folios 34-55, 63, 64 y 66 -77.   

6  Sentencia  de  30  de  junio y auto de 8 de septiembre de 2004, Rad. Nº 18368 y  22588 respectivamente.   

7  En  los  delitos enjuiciados por el trámite de la Ley 906 de 2004, la prescripción  se  interrumpe  con la formulación de la imputación (artículo 6 de la Ley 890  de 2004).   

8  De  acuerdo  con  el artículo 292 de la Ley 906 de 2004, en los asuntos sometidos a  ese  régimen,  interrumpido el término de prescripción por la formulación de  la  imputación,  corre nuevamente por la mitad del señalado en el artículo 83  de  la  Ley  599  de  2000,  pero  en  todo  caso  no  puede ser inferior a tres  años.     

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