35784(08-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 35784  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 193.   

Bogotá, D. C., ocho (8) de junio de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  CARLOS  JULIO  MORENO  NAVARRO  contra  la  sentencia  del 22 de septiembre de 2010 mediante la cual el Tribunal Superior de  Cali  confirmó  el  fallo  adoptado  el  30 de noviembre de 2009 por el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  Adjunto  de  Santiago  de  Cali,  que  condenó al  procesado a la pena principal  de  26  años  de  prisión, así como a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo término, como autor  responsable  de  los  delitos  de  homicidio agravado y porte ilegal de armas de  defensa personal.   

HECHOS  

          Los resumió el Tribunal de la siguiente forma:   

          “Sucedieron  en esta ciudad (se refiere a  Santiago   de  Cali)  a  la  una  de  la  mañana  del  veintitrés  (23)  de mayo del año dos mil cuatro (2004), cuando en la vivienda  ubicada  en  la carrera 38 A No. 55-69, barrio el “Vallado”, fue ultimada de  un  disparo  la  mujer  María  Deisy  Rentería  Riascos,  con un arma de fuego  calibre  38  especial,  cuya  autoría  se  endilgó a su compañero permanente,  Carlos Julio Moreno Navarro”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   El   trámite   de   las  diligencias  correspondió   a  la  Fiscalía  Seccional  de  Cali,  despacho  que  adelantó  inicialmente  investigación  previa,  luego de lo cual dispuso en decisión del  13  de  junio  de  2006  la  apertura  de instrucción penal, en cuyo desarrollo  vinculó    mediante    declaratoria   de   persona   ausente   a   CARLOS JULIO MORENO NAVARRO.   

2.  La  situación  jurídica del aludido la  resolvió  en  la  providencia  del  21  de  diciembre de 2007, imponiendo en su  contra  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva, por los delitos de  homicidio agravado y porte ilegal de armas de defensa personal.   

3.  En decisión del 24 de junio de 2008, el  instructor  clausuró  la  investigación.  Corrido el traslado para alegar, con  proveído  del  22  de  octubre  postrero  calificó  el  mérito  del  sumario,  profiriendo  resolución  de  acusación  contra CARLOS  JULIO  MORENO  NAVARRO,  como  autor  de  los  delitos  imputados al definirle la situación jurídica.   

4. En firme el pliego acusatorio, asumió el  trámite  del  juicio el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Cali, cuyo titular  realizó  las audiencias preparatoria y pública de juzgamiento. En virtud de lo  dispuesto  por  el  Acuerdo  5913 de 2009 expedido por el Consejo Superior de la  Judicatura,  la  sentencia  corrió  a  cargo  del juez adjunto de ese despacho,  quien   condenó   a   MORENO   NAVARRO  a  las  penas principal y accesoria referidas en el acápite inicial  de la presente providencia.   

5.  Por apelación promovida por la defensa,  el  Tribunal  confirmó  el  fallo  de primera instancia, en decisión del 22 de  septiembre de 2010.   

6.  Atendido  el  sentido de la decisión de  segundo  grado,  el mencionado sujeto procesal acudió al recurso extraordinario  de casación.   

LA  DEMANDA   

          Formula  un único cargo, el cual soporta, según dice, en la causal  primera  de  casación, a cuyo tenor denuncia al Tribunal de violar directamente  la  ley sustancial, infracción que, sin embargo, la hace derivar de un error de  hecho como consecuencia de incurrir en falso juicio de existencia.   

          Al  sustentar  el  reproche,  sostiene  que los falladores omitieron  apreciar  varias  pruebas  documentales  y testimoniales, error que los llevó a  dar  por  demostrada  la  existencia  de una relación marital de hecho entre la  víctima   y  el  procesado  y  a  deducir,  consecuencialmente,  la  causal  de  agravación   prevista   en  el  numeral  1º  del  artículo  104  del  Código  Penal.   

          Según  afirma,  los  documentos  inapreciados  se relacionan con la  denuncia   formulada   por   la   hoy   occisa   en   contra   de   MORENO     NAVARRO     por    violencia  intrafamiliar.  En  esas  pruebas, añade, se encuentra precisamente la referida  noticia  criminal,  en  la  cual María Deisy Rentería  Riascos,  luego de relatar los hechos base de la misma,  señaló:    “No    quiero    vivir    más    con  él”, refiriéndose al aquí acusado.   

          Otro  de  los  documentos no valorados, en criterio del actor, es el  escrito     presentado     por     María     Deisy  Rentería en la Fiscalía 34 Seccional correspondiente  al  expediente  No.  542822,  en el cual la aludida se queja porque no se había  investigado  la  violencia  intrafamiliar denunciada por ella, precisando en ese  memorial  que se separó de MORENO NAVARRO el  21 de julio de 2003 a raíz precisamente del mal trato físico y  verbal recibido de él.   

          Para  el  impugnante,  el  tercer y último documento no considerado  por  los  falladores  es  el escrito visible al folio 14 de la actuación, en el  cual  la  víctima  afirma  que  el  procesado  registró  como  suyo  al  menor  Cristian    Daniel    Moreno   Rentería,  nacido el 26 de noviembre de 1999, de cuya aseveración se deduce  que  el  nacimiento  se  produjo  antes  de  iniciarse  la  vida  marital  entre  ellos.    

          El   libelista,   de   otra  parte,  menciona  como  testimonios  no  apreciados   el   rendido   por  Lida  Maryori  Gómez  Moreno  y  el  inicialmente  vertido  por Cindy  Paola  Rentería Riascos. La primera  de    esas    declarantes,   precisa   el   actor,   depuso   que   CARLOS   JULIO   MORENO   es  casado  con  Astrid   García,  de  cuya  relación  hay  cinco  hijos. Ese vínculo jurídico, en su criterio, no permite  afirmar  la existencia de la sociedad concubinaria que determinó la aplicación  de la agravante.     

          La  otra  declarante, según el casacionista, dijo haber escuchado a  la  hoy  obitada  cuando  discutía  con MORENO NAVARRO  porque  “no  quería tener  relaciones  con  él”,  volviendo  éste  a  la casa  “a  las  siete de la noche y se disculpó y luego le  dijo  que  estaba  dando  una  vuelta  por  la  tarde  y calentó su comida y se  fue”.   

          En  opinión  del censor, las pruebas echadas de menos acreditan que  la  unión  marital de hecho se rompió el 31 de julio de 2003 como consecuencia  de  los  malos  tratos  físicos y psicológicos, sin que dentro del plenario se  avizoren  actos  de  los  cuales  pueda  presumirse  el  restablecimiento  de la  relación afectiva.   

          En   ese   sentido,   sostiene   que  la  aseveración  del  testigo  Reinaldo   Torres   Angulo,  acorde   con   la   cual   el   procesado   llevaba  viviendo  con  la  víctima  “más   o   menos   de   cuatro  a  cinco  meses”  pierde  fuerza  probatoria  de apreciarse su adicional  manifestación  de  que  solamente conversaba con Cindy  Paola    Rentería,    porque    al   procesado   lo  “trataba  muy  poco  y  menos  con la señora María  Deisy Rentería Riascos”.    

          Para     el     demandante,     la     expresión    “compañera  permanente” contemplada en el  numeral  1º  del  artículo  104 del estatuto punitivo no implica una relación  ocasional,  discontinua  o  casual, sino un “vínculo  permanente  fundamentado  en  el afecto, cariño, ayuda mutua, convivencia en el  mismo  lecho  y  ánimo  mutuo  de  la perdurabilidad de la misma”,  según  así se desprende de lo establecido en los artículos 1º  y  2º  de la Ley 54 de 1990, modificado este último por el artículo 1º de la  Ley 979 de 2005.   

          Por  lo  anterior,  considera que si María  Deisy  Rentería ya no toleraba la relación sexual con  el   acusado,   como   lo   declaró   su  hija  Cindy  Paola  y  si,  incluso,  la  propia  víctima decidió  acabar  con  esa  relación fáctica desde el 31 de julio de 2003, no es posible  ya hablar de permanencia en el vínculo concubinario.   

          De  esa  manera,  solicitó  casar  la  sentencia para, en su lugar,  proferir  la  de reemplazo, ajustando la punibilidad de acuerdo con el artículo  103 del Código Penal.   

                     

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

Por  el carácter extraordinario del recurso  de  casación,  su  sustentación requiere el cumplimiento de una exigente carga  argumental,  sin  la  cual  la  demanda  está  llamada  a ser irremediablemente  inadmitida.   

          Tales  requisitos  de  adecuada  y  lógica  fundamentación  están  previstos  en  el  numeral  3º  del  artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000  y se relacionan con la acertada enunciación de la causal y con  la  correcta  formulación  del  cargo,  para  lo cual se deben indicar en forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos,  así  como  las  normas  que se consideran  infringidas.   

A  esos  presupuestos,  los cuales operan de  manera  general  para  todas  las causales, es necesario añadir las directrices  que  la  jurisprudencia  de  la Corte, a efectos de la cabal comprensión de los  reproches  denunciados,  ha establecido en forma particular respecto de cada uno  de los motivos de casación.   

          Observada  la  demanda  instaurada  por  el defensor de CARLOS  JULIO  MORENO NAVARRO, necesario se  hace  concluir  que  la  misma  no  cumple las exigencias de adecuada redacción  indispensables para su admisión.   

          En  efecto,  desde el mismo momento en que inicia la fundamentación  de  la  demanda,  el  libelista  genera confusión frente a su pretensión, pues  allí  denuncia  la violación directa de la ley sustancial, pese a lo cual hace  derivar  dicha  infracción de un error de hecho por falso juicio de existencia,  olvidando  que  el referido yerro corresponde a una de las manifestaciones de la  violación indirecta de la ley sustancial.   

         Ahora   bien,  aun  entendiendo  que  la  intención  del  actor  fue postular una violación indirecta, lo cual de alguna  forma  implica  desconocer  el  principio  de  limitación  que  rige en sede de  casación,  se  advierte  el  no  cumplimiento  en  la  demanda  de  las  pautas de sustentación requeridas por la jurisprudencia de la  Sala  cuando  se  plantea  un  error  de  hecho  por falso juicio de existencia.   

         Como  se  recuerda, el mencionado dislate  se  configura  cuando el sentenciador, al apreciar el  conjunto   probatorio,   omite  valorar  algún  medio  de  convicción  obrante en el proceso o supone otro  inexistente.   

          Para  su  demostración  al  libelista  le  corresponde señalar si el  yerro   se  configuró  por  haberse  omitido  la  apreciación  de  una  prueba  (existencia por omisión) o  porque  el  sentenciador  inventó  una  que no obra en el proceso (existencia  por  invención), precisando  cuál  es  el  contenido de la prueba omitida o cuál el mérito asignado por el  juzgador  al  medio  supuesto  y, en ambos casos, indicando la trascendencia del  error.   

          En  el  presente  caso,  el  ataque lo dirige el censor por vía del  falso  juicio  de  existencia  por  omisión  y  es así como indica las pruebas  echadas  de  menos,  así  como  el  contenido  de  las  mismas, aun cuando debe  precisarse  que  en  punto al testimonio de Cindy Paola  Rentería  Riascos,  el sendero escogido para cimentar  la  censura  es  incorrecto,  pues el yerro se predica únicamente de una de las  versiones  ofrecidas  por  la  aludida,  y  cuando  eso  ocurre, según lo tiene  indicado   la  jurisprudencia  de  la  Sala,  no  resulta  dable  aducir  su  no  apreciación,  sino  solamente  la  alteración o cercenamiento de la prueba, lo  cual  configura  un  falso juicio de identidad, que si bien comporta también un  error    de    hecho,   la   demostración   del   mismo   tiene   sus   propias  particularidades1.      

          De  todas  maneras,  el  demandante  se  limitó  a cuestionar la no  valoración  de  los  medios  de  prueba que menciona, sin efectuar un ejercicio  suasorio  integral  del  conjunto  probatorio  para  demostrarle  a  la  Sala la  incidencia del error en el sentido de la sentencia impugnada.   

          Es  así como dejó de atacar con apoyo en las causales de casación  consagradas   legalmente  el  testimonio  de  Reinaldo  Torres   Ángulo   y   el  rendido  por  Cindy  Paola  Rentería Riascos en el curso  de  la  investigación,  pruebas  con  las  cuales  los  falladores  encontraron  demostrada  la  causal  de  agravación prevista en el numeral 1º del artículo  104  del  Código Penal, en cuanto dichos declarantes manifestaron que cuando se  produjo  la  muerte  el  procesado  convivía con la hoy occisa. De la siguiente  manera el Tribunal sopesó las aludidas deponencias:   

          “Existe prueba en el proceso de que para  la  fecha  de los hechos la pareja aludida convivía bajo el mismo techo, siendo  así  que  Reinaldo Torres Angulo, vecino de la vivienda afirma que Carlos Julio  Moreno,  a  quien  se  refiere como el esposo de María Deisy Rentería Riascos,  llevaban viviendo en esa casa de cuatro a cinco meses”.   

          De  otro  lado,  la  menor Cindy Paola Rentería Riascos, hija de la  occisa,  precisa  que  Carlos  Julio Moreno y su mamá no llegaron a separarse y  que  cuando  ocurrieron  los  hechos  vivían juntos, que incluso la noche de la  muerte  trágica  su  progenitora  le sirvió al agresor la comida y este salió  supuestamente  a trabajar en el taxi, pero le pidió expresamente que no fuera a  asegurar  la  puerta  porque  iba a llegar a la madrugada. Añade la testigo que  luego  de  consumado  el  crimen,  revisó  el  cuarto  del victimario y vio con  extrañeza  que  se  había  llevado todas las pertenencias y precisa que a este  sujeto    nunca   más   lo   volvió   a   ver”2.   

          Sobre  el particular, el actor se circunscribió a argumentar que la  afirmación   del  testigo  Torres  Angulo,   acorde  con  la  cual  MORENO  NAVARRO  llevaba  cohabitando  con  la víctima “más   o   menos   de   cuatro   a   cinco   meses”,  pierde  fuerza  probatoria si se aprecia su adicional manifestación  de   que   solamente   conversaba   con   Cindy  Paola  Rentería,  porque  al  procesado  lo  “trataba  muy  poco  y  menos  con  la señora María Deisy Rentería  Riascos”.    

          De  esa manera, terminó presentando un simple alegato de instancia,  en  el  cual pretende que se asigne mayor poder    de    convicción  a las pruebas referidas en el libelo y,  consecuencialmente,        se       desestimen  aquellas con las cuales los juzgadores sustentaron la  decisión,   con   lo   cual   pasa  por  alto  que  ese  tipo  de  discrepancias  probatorias están vedadas  en    sede    de    casación,   dada   la   doble  presunción  de  acierto  y  legalidad que asiste a la sentencia.   

          Consecuente   con   ese   modo   de  razonar,  el  demandante  acude  adicionalmente  a  particulares  criterios jurídicos en orden a sacar avante su  tesis,  señalando  que  la  relación  concubinaria  no  se presentó porque el  acusado  tenía  vigente un vínculo matrimonial con otra mujer o simplemente no  existía   para   la   fecha  de  los  acontecimientos  por  cuanto  la  testigo  Cindy      Paola      Rentería      declaró     que    la    víctima    rechazaba    sexualmente    al  procesado.   

          El  actor  deja  de esa manera de referirse, para confrontarla, a la  jurisprudencia  de  la Sala acorde con la cual la aplicación de la agravante no  se  sustenta  únicamente  en  la  relación  surgida de un vínculo formalmente  configurado,   como   tampoco  en  la  basada  solamente  en  el  mutuo  afecto,  comprensión   y   amor,   sino   también   en  “la  tormentosa,  la  conflictiva,  la  que  surge  de  los  celos,  del desamor y la  incomprensión,  pero  en  la  que  sigue  latente  la existencia de los deberes  propios  del  vínculo, así éstos no se cumplan”3.    

          En  fin,  los  desaciertos  en  la  confección  de  la  demanda  y,  particularmente,  la  falta  de  demostración  de  la  trascendencia  del error  denunciando,    llevan    a   la   Corte   a   inadmitirla,   como   en   efecto  procederá.           

         Casación oficiosa:   

          Advierte  la Sala que el Tribunal vulneró el principio de legalidad  al  dosificar la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones públicas, pues la impuso al procesado por el mismo término fijado  para  la  pena principal, esto es, por veintiséis (26) años, cuando el límite  máximo  de  esa  accesoria,  de acuerdo con lo establecido en el inciso primero  del artículo 51 del Código Penal, es de veinte (20) años.   

         La      Corporación     corregirá  de  inmediato  el  quebranto  vislumbrado,  en aplicación del criterio adoptado en  providencia  del  12 de septiembre de 20074,  cuando  se  cambió     la     jurisprudencia    según    la    cual,    al    advertirse  la vulneración de garantías fundamentales,  debía  surtirse,  previamente,  traslado al Ministerio Público  para  que  emitiera  concepto  sobre  el  particular,  trámite  este  que  se consideró inconsecuente frente al deber funcional de la  Corte  de  reparar  los  agravios  causados a los derechos superiores tan pronto  avizore su presencia.   

          Por  tanto,  a  efectos  de  restablecer  la  garantía  fundamental  quebrantada,  la  Sala  casará  parcialmente  y de manera oficiosa la sentencia  impugnada,  para fijar en veinte (20) años la pena accesoria de inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de  CARLOS JULIO MORENO  NAVARRO.   

2.-    CASAR  oficiosa  y  parcialmente la sentencia, para fijar en  veinte    (20)   años  la   pena   accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  allí  impuesta a CARLOS JULIO MORENO NAVARRO.   

3.-             DECLARAR  que los restantes ordenamientos  de la sentencia impugnada se mantienen incólumes.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Sentencia del 13 de julio de 2005, radicación 19052.   

2 Pág.  19 fallo de segunda instancia.   

3 Cfr.  Sentencia del 13 de noviembre de 1991, radicación 5834.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  Penal.  Providencia  del 12 de septiembre de 2007,  radicación 26967.     

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