26944(06-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26944   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 88  

Bogotá,  D.C.,  seis  de  junio  de  dos mil  siete.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del   procesado  ALFONSO  NIÑO  ROJAS  contra  el  fallo  de  segundo grado del 27 de  septiembre  de  2006,  emitido por el Tribunal Superior de Bucaramanga, mediante  el  cual  confirmó  con modificaciones la sentencia anticipada proferida por el  Juzgado  Décimo  Penal del Circuito de la misma ciudad, condenando al procesado  en  cita  a la pena principal de 12 meses y 7 días de prisión y a la accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el  mismo  lapso,  al  hallarlo  penalmente responsable a título de coautor, de los  delitos  de hurto calificado y agravado en concurso con porte ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

LOS HECHOS  

          De  acuerdo con lo reseñado en la sentencia del Tribunal, hacia las  tres  y  cincuenta  (3:50)  de  la tarde del 15 de septiembre de 2006, cuando el  señor  William Hernández Bonilla conducía la buseta No.039 de placas XMA 690,  por  la  vía  principal  de  la  entrada  al  barrio  Albania  de  la ciudad de  Bucaramanga,  fue amenazado por dos sujetos que portaban armas de fuego, quienes  lo  despojaron  del  dinero  que  llevaba  en  efectivo, en cuantía de $35.800.   

          Gracias   a   la   oportuna  intervención  de  la  ciudadanía  los  hurtadores  fueron  capturados,  uno  de  los cuales se identificó como ALFONSO  NIÑO  ROJAS, de 25 años de edad, mientras que el otro resultó ser un menor de  edad    que    fue   puesto   a   órdenes   de   la   Comisaría   de   Familia  respectiva.   

              El  primero,  vinculado a este proceso, se le escuchó  en  indagatoria y mediante resolución del 21 de septiembre de 2005 se le impuso  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva sin excarcelación. Luego de  indemnizar  los  daños  y perjuicios causados a la víctima, NIÑO ROJAS obtuvo  su libertad provisional.   

          Con  posterioridad  decidió  acogerse  al  mecanismo judicial de la  sentencia  anticipada,  razón  por  la cual el 8 de febrero de 2006, se hizo la  audiencia  de  formulación  de  cargos  por  los  delitos de hurto calificado y  agravado   y   porte  ilegal  de  armas  de  fuego,  los  que  aceptó  libre  y  voluntariamente  el  procesado,  dando  lugar  a los fallos de primera y segunda  instancia arriba especificados.   

          En  la  sentencia  de  segunda instancia se negó el sustituto de la  condena  de  ejecución  condicional, esencialmente, tras considerar el fallador  la   “gravedad   de   la  conducta”,  como  parámetro  demostrativo  de  la  personalidad  del  procesado,  cuya  actuación  era  demostrativa  de  su  gran  “insensibilidad  y  capacidad  criminal”, que llevó a sostener la necesidad  de someterlo a tratamiento intramural.   

          También  se negó el sustituto de la prisión domiciliaria, pues no  encontró  reunido  a favor del procesado el requisito subjetivo, por las mismas  razones  esgrimidas para negar la suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

    

LA    DEMANDA   DE  CASACIÓN   

          Al  amparo  de  la causal primera del artículo 207 de la Ley 600 de  2000,  el   defensor  de  ALFONSO  NIÑO  ROJAS acusa la sentencia de haber  violado  de  manera  directa  la ley sustancial por errónea interpretación del  caudal   probatorio   allegado,   específicamente   la   prueba  testimonial  y  documental,  pues  en  su  criterio  no  procedía  encasillar  la  conducta del  procesado   como  “indicativa  de  la  necesidad  de  ejecución   de   la   pena”,  por  las  siguientes  razones:   

          En  el  proceso  se  encuentra  acreditado  que NIÑO ROJAS no posee  antecedentes;  que  indemnizó  los  daños  y  perjuicios  causados  y habiendo  obtenido  su libertad provisional, decidió acogerse al trámite de la sentencia  anticipada,  haciéndose  presente  de manera libre y voluntaria a la diligencia  de formulación de cargos, en la que aceptó su responsabilidad.   

          De  estas  actuaciones  procesales, dice, se deduce que su defendido  no    es    un   “delincuente   abezado”    o   “habitual,   común   o   de  calle”,  pues  si  fuese  así,  después  de  haber  obtenido  su  libertad habría evadido la acción de la justicia y no se habría  presentado a solicitar la sentencia anticipada.   

          Para  el  defensor,  NIÑO  ROJAS  es una persona cuyos antecedentes  personales,   sociales  y  familiares  llevan  a  suponer  que  no  requiere  de  tratamiento penitenciario.   

          Además,  debe  considerarse que el mismo ya recibió un castigo por  los  hechos  que  se  le  imputan,  con  tratamiento  penitenciario, pues estuvo  privado  de  su  libertad  por  tres  meses,  de tal forma que la concesión del  sustituto no conllevaría una forma de impunidad.   

          Frente  a  la valoración de la gravedad de la conducta, las pruebas  demuestran    que    se    está    ante   cierta   forma   de   “inmadurez     criminal,     inexperiencia,     impericia”,  que  no  son propias de un delincuente abezado, sino más bien  se    observa    como   una   “novatada”  la  ejecución del hurto en la forma realizada, aunque reconoce  que   por   las  armas  utilizadas  la  conducta  podía  calificarse  como  una  “modalidad  peligrosa  y  de gravedad”,  pero  de  todas  maneras  las  mismas  resultaban “insipientes”    si    se   miran   con  detenimiento sus características particulares.   

          Por  esa  razón,  agrega,  la  modalidad  de la conducta no refleja  peligrosidad,  sino  ignorancia  e  ingenuidad,  y  además  no  pudo haber sido  producto  de  una  adecuada reflexión o cálculo, como se afirma en el fallo de  segunda instancia.   

          Pide  que  se tenga en cuenta la forma en que los implicados huyeron  del  lugar,  escondiéndose en un árbol, sin usar las armas que portaban contra  las autoridades o persona alguna.   

      

          Dice  que  en  el  expediente  obra  el  informe  pericial  donde se  dictamina  que  una  de  la  armas  decomisadas  es  de  fabricación  hechiza o  artesanal,  y  la  otra corresponde a un “puñal pequeño”, lo cual descarta  que se trate de una modalidad peligrosa y grave.   

          A  nota  aclaratoria, insiste en que a pesar de que las armas fueron  suficientes  para  intimidar  y  efectuar  el  hurto  y  por ello se enjuició y  castigó   a   su   representado,   las   mismas   no  reflejan  “una  modalidad  muy  peligrosa” sino más  bien     “una    modalidad    muy    precaria    e  inmadura”,  y  que  por tanto quienes se pusieron en  grave  peligro  fueron  los  procesados,  anotando que el monto del hurto apenas  ascendió a la suma de $35.800.   

          Las  anteriores  razones,  agrega,  lo  llevan  a  apartarse  de las  conclusiones  del  Tribunal  en  el  sentido  de  que  el  procesado requiere de  tratamiento penitenciario, pues el recibido ya fue suficiente.   

          El  hecho  se haberse asociado con un menor para ejecutar el delito,  lo  cual  se  esgrime  en  su  contra  en  el fallo demandado, no puede llevar a  conclusiones  desfavorables,  porque  para  la  fecha  de los hechos NIÑO ROJAS  tenía  20  años  de  edad y no poseía antecedentes penales, situación que no  aparece  acreditada  a  favor del menor involucrado, quien pudo haber arrastrado  al mayor a ejecutar el delito.   

          Pide  en  consecuencia  que  se conceda a su defendido la condena de  ejecución  condicional,  o  en su defecto la prisión domiciliaria toda vez que  en   relación   con   la   misma   se   reúnen   los   requisitos  objetivo  y  subjetivo.   

          Cita  como  normas  infringidas los artículos 1, 3, 10, 13, 34, 36,  38  y  63  del  Código  Penal  y  1,  3,  9,  16,  24, 238 y 286 del Código de  Procedimiento    Penal.                             

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Ya  la  Sala ha señalado que para lograr el  reconocimiento  de la condena de ejecución condicional, no basta, en casación,  afirmar,  como  en  la  instancia, que en el proceso se cumplen los presupuestos  objetivos  y subjetivos establecidos por el artículo 63 del Código Penal, sino  que  es  preciso demostrar que dicho precepto sustancial fue vulnerado por falta  de  aplicación  a  pesar  de  que  el Tribunal declaró probado el supuesto del  mismo,  o  que  hubo exclusión evidente por razón de los errores de hecho o de  derecho  cometidos  en  la  apreciación  probatoria,  sin  que  resulte posible  invocar  simultáneamente  las  dos  vías  de  ataque o entremezclar argumentos  relacionados  con  cada  una de ellas, pues la lógica argumentativa que rige el  extraordinario  recurso  impone que en el primer caso se acepten las pruebas tal  y  como  las estimó el juzgador girando el debate en torno a la norma misma, y,  en  el  segundo,  los errores de selección del precepto se demuestran a través  del rechazo a la apreciación probatoria.   

En  el  presente  evento,  aunque  el censor  sostiene  que  la  falta  de  aplicación  del  artículo  68  del Código Penal  proviene  de  errores  en la valoración probatoria, no especifica la naturaleza  del  error cometido (si de hecho por falso juicio de existencia, falso juicio de  identidad  o  falso  raciocinio,  o  de  derecho por falso juicio de legalidad o  falso  juicio de convicción), ni la trascendencia o incidencia de los mismos en  la decisión cuestionada.   

Además  de  esa ausencia argumentativa, las  alegaciones  del  demandante  se limitan a oponerse a la valoración asumida por  el  fallador,  y sin ningún esfuerzo intelectivo pretende que la Corte acoja su  equivocada  posición  en  el  sentido de que las circunstancias que rodearon la  ejecución   del delito, no llevaban a calificarlo como una modalidad grave  y  peligrosa,  a  pesar de que se utilizaron armas para intimidar a la víctima,  las   que   sin   ningún   empache   sostiene  que  resultaron  “insipientes”    para    el    cometido  buscado.    

          En  realidad  el  demandante no demuestra el equívoco del fallador,  sino  que  pretende  oponer  su  propia valoración a la asumida en la sentencia  impugnada,   pasando  por  alto  que  la  misma  viene  precedida  de  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad,  de  manera que sólo puede derruirse en  dicho  ámbito  mediante  la  acusación y demostración de errores in     procedendo     o    in       iudicando      verdaderamente  trascendentes.   

          Tampoco  frente  a  la  negativa  de  conceder  el  sustituto  de la  prisión  domiciliaria,  trae el demandante un planteamiento serio que viabilice  el  estudio de fondo de su propuesta, pues se remite a los mismos argumentos que  trae   para   sostener  la  concesión  de  la  suspensión  condicional  de  la  pena.   

          En  fin,  visto  que  la  demanda  ostenta  insalvables  defectos de  fundamentación,  y  dado  que  la Sala no puede corregirla para ajustarla a los  presupuestos  legales por prohibirlo el principio de limitación que caracteriza  el instrumento al cual se acude, se impone desestimar la propuesta.   

Finalmente,  no se observa a simple vista la  violación  a  garantía  fundamental alguna que en virtud del artículo 216 del  Código    de    Procedimiento    Penal    conduzca   a   la   Sala   a   actuar  oficiosamente.   

          En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado ALFONSO NIÑO ROJAS, por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                 

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA       

                                                                                      

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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