26842(18-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26842  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 053  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de abril de dos  mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado RICARDO  CAMACHO  BERMÚDEZ  condenado  en fallos proferidos por el Juzgado Tercero Penal  del  Circuito  de  Cartagena  de  Indias  y  el  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial  de  la  misma ciudad, como autor penalmente responsable de la conducta  punible de peculado por apropiación.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.            Los  primeros  tuvieron ocurrencia en el  municipio  de  San  Estanislao  de Kotska, Bolívar, cuando fungía como Alcalde  RICARDO  CAMACHO  BERMÚDEZ,  condición  que  aprovechó  para suscribir varios  contratos  de  obra pública sin agotar el trámite legal respectivo y adulterar  la   firma   del   contratista,   que  conllevaron  al  pago  por  parte  de  la  Administración  Municipal  de  las  cuentas  Nos.  47,  73 y 18 de los meses de  enero,   mayo   y   julio  de  1993,  respectivamente,  por  la  suma  total  de  $6’513.840.00, con destino  a  la adquisición de tubos PVC y otro material requerido para la reparación de  la  planta  de  tratamiento  de  aguas  de dicho lugar, así como el acarreo del  mismo,  obra  que  nunca  se  ejecutó,  pero que el interventor Mario de Jesús  López  Fernández  avaló  a pesar de estar respaldadas en facturas comerciales  apócrifas.   

2.            Formalmente la Fiscalía Quinta Delegada  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de Cartagena de Indias declaró abierta  la   instrucción   el  17  de  noviembre  de  19941,  y vinculó a ella, a través  de   indagatoria,   a   RICARDO  CAMACHO  BERMÚDEZ2  a  quien  le fue impuesta, en  resolución   del   1°   de   diciembre   de  19953,  medida  de  aseguramiento de  detención  preventiva al definirle la situación jurídica. También compartió  la condición de sindicado Mario de Jesús López Fernández.   

3.             Clausurada  la  fase  instructiva,  la  Fiscalía  40  Delegada  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de la nombrada  capital,  en  resolución  del 22 de octubre de 19984, acusó a los implicados antes  mencionados  en  calidad  de  presuntos coautores de los delitos de peculado por  apropiación  y  falsedad documental, y a RICARDO CAMACHO BERMÚDEZ le endilgó,  además,  celebración  indebida  de  contratos  y  prevaricato por acción, que  enmarcó  en el Código Penal 1980, decisión contra la cual fueron interpuestos  los recursos de reposición y de apelación   

3.1.           Resuelta   la  impugnación  de  nivel  horizontal  en  providencia  del 16 de marzo de 19995,  fue  modificado parcialmente  el   pliego   de   cargos   y   se   adoptaron,   entre  otras,  las  siguientes  determinaciones:   

    

* Se  declaró  prescrita  la  acción penal promovida por los delitos de celebración  de  contratos  sin  el  lleno  de  los  requisitos  legales,  peculado culposo y  peculado  por  aplicación  oficial  diferente. Fueron mantenidos, entonces, los  cargos  de  peculado  por  apropiación,  prevaricato  por acción y falsedad en  documento público y privado.     

    

* Se  declaró  el reintegro por parte de RICARDO CAMACHO BERMÚDEZ del monto total de  lo  apropiado  ilícitamente,  en  correspondencia con las consignaciones por la  suma           de           $26’639.434.876  por  él  efectuadas  el 2 de  enero de 1996.     

3.2.          Del recurso de apelación desistieron los  apelantes,  manifestación aceptada en resolución del 14 de abril de 1999 de la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Cartagena de Indias7.   

4.            Tramitado  el  juicio por el Juzgado 3°  Penal  del  Circuito  de  Cartagena  de  Indias,  en sentencia del 3 de marzo de  20038  condenó a RICARDO CAMACHO BERMÚDEZ y a  Mario  de  Jesús  López  Fernández  por peculado por apropiación9    en  concurso  con  falsedad  en  documento  privado a la pena principal de treinta y  seis  (36)  meses  de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por igual término, advirtiendo que  para   la   punición   del  delito  contra  la  administración  pública,  por  favorabilidad,  aplicaba  los  artículos  133  y 139 del Código Penal de 1980,  vigente  en  1993  cuando ocurrieron los episodios investigados, en razón a que  el   límite   mínimo   previsto   para  el  tipo  básico  era  el   más  reducido.   

Simultáneamente   les   fue   suspendida  condicionalmente  la  ejecución  de  las penas. Adicionalmente se les impuso la  obligación  de  pagar la suma de quince millones setecientos ochenta y tres mil  ochocientos    cuarenta   pesos   ($15’783.840.00)  “…por  concepto  de  reintegro  e  indemnización a  favor del Municipio de San Estanislao.”   

Se  impartió  absolución  respecto  de los  punibles  de  prevaricato  por acción, peculado por apropiación recaído sobre  otros  valores  diferentes  al  determinado  en  la  relación  fáctica vertida  inicialmente,  y  celebración indebida de contratos por violación del régimen  de inhabilidades e incompatibilidades.   

5.            Dicho pronunciamiento fue apelado por los  procesados  y  sus  defensores,  y el Tribunal Superior de Cartagena de Indias a  través   del   fallo  recurrido  en  casación,  expedido  el  22  de  mayo  de  200610,  le  impartió  confirmación  aunque  le introdujo las siguientes  modificaciones:   

5.1.          La  pena  privativa  de  la libertad fue  reducida  a  treinta  (30)  meses  y  a  igual  término  la accesoria irrogada,  y   

5.2.          Dispuso  la  cesación del procedimiento  seguido  por  el  delito de falsedad en documento privado, dada la prescripción  de la acción penal.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

    

* LA DEMANDA:    

El  defensor  del  procesado  eleva  varios  cargos  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia cuyo examen adelantará la  Corte   siguiendo   parcialmente   el   orden   por   él   propuesto  pues  ha  considerado  conveniente  por razones de orden lógico  variarlo, para de esta manera establecer si el libelo  cumple   con   las   exigencias  técnico─jurídicas        inherentes  al  extraordinario recurso de  casación  fijadas  en  la  jurisprudencia emanada de  esta Corporación.   

    

1. PRIMER CARGO    

     

1. Principal:     

Al  amparo de la causal tercera de casación  prevista  en  el  artículo  207, numeral 3° del  Código de Procedimiento  Penal    de    2000,    propone   nulidad  dado  que  la sentencia de segunda instancia fue dictada cuando ya  había  prescrito  la acción penal de los delitos de peculado por apropiación,  irregularidad de rango sustancial que afecta el debido proceso.   

Con  apoyo  en  la  jurisprudencia  penal  nacional   anuncia   el  desarrollo  del  ataque  bajo  el  contexto  de  la  causal primera de casación  por   cuanto  los  yerros  que  la  configuran  pueden  generar  la  equivocada  prosecución de la presente actuación a pesar de haber  operado  el  señalado  fenómeno  extintivo  y,  enseguida elabora la siguiente  proposición jurídica:   

“…debo  señalar  que los juzgadores de  instancia   incurrieron   en   VIOLACIÓN  DIRECTA  DE  LA  LEY  SUSTANCIAL  POR  APLICACIÓN   INDEBIDA   de   una   norma  jurídica  de  carácter  sustancial,  INEXISTENTE  para  la  época  de ocurrencia de los hechos (1993) como lo era la  que  describía  la  figura  del  DELITO  CONTINUADO (sí existía en el C.P. de  1936,  ─atrás  cita  el  artículo  32─  pero fue  derogada   por   el   C.P.   de   1980,   tal   como   en   precedencia   quedó  explicado11),  y  a  la  vez  FALTA  DE APLICACIÓN DE LA NORMA SUSTANCIAL QUE  GOBIERNA  EL  CONCURSO  MATERIAL  DE DELITOS (ART. 31 DEL C.P. DEL 2000, O EN EL  ART.  26 DEL C.P. DE 1980, que contiene el mismo texto normativo), como también  LA  FALTA  DE  APLICACIÓN  DEL  ARTÍCULO  84, INCISO CUARTO DEL C.P. 2000, que  regula  lo  relacionado con el término de prescripción de las acciones penales  en  tratándose  del  concurso  material  de  delitos, en concordancia (también  dejado  de aplicar) con el artículo 29 Constitucional que tipifica el principio  de  legalidad (se aplicó una norma inexistente: el delito continuado a los tres  peculados).  Igualmente  se  dejó  de  aplicar  el  artículo 39 del C.P.P. que  regula  lo  relativo al cese de procedimiento cuando se está en presencia de la  figura de la prescripción de la acción penal.”   

En  un intento por cumplir los lineamientos  fijados  para  la  fundamentación  de  la  causal primera, expresa su  conformidad  con los hechos descritos  en  la  resolución de acusación y en las sentencias de primer y segundo grado,  y con la valoración probatoria soporte de los mismos.   

Sin  embargo, más adelante crítica dichas  providencias porque:   

“…CON     LA     MÁSCARA     del  “fraccionamiento”  del  objeto  del  contrato  (lo  del  fraccionamiento  es  el  objeto del contrato, es  una  situación  que  conlleva  al  delito  de  celebración  de contrato sin el  cumplimiento  de  los  requisitos  legales  esenciales,  Art.  410 del C.P., por  infracción  a  los  principios  de transparencia y objetividad en la selección  del  contratista,  pero  NUNCA  como  irregularidad  constitutiva  del delito de  peculado  por  apropiación)  y  de la figura de la “UNIDAD DE ACCIÓN” y la  “UNIDAD  DELICTIVA”,  todas  estas  expresiones  no  son  otra  cosa  que la  MÁSCARA  para  no  expresar las cosas por su verdadera DENOMINACIÓN JURÍDICA,  es  decir,  el  DELITO CONTINUADO, figura que, como ut supra expresé, NO ESTABA  VIGENTE PARA LA ÉPOCA DE LOS SUCESOS (AÑO 1993)…”   

Finalmente    solicita   la  anulación  de la sentencia de segundo  grado   y   la  declaratoria  de  cesación  de  procedimiento  a  favor  de  su  representado.   

    

* EXAMEN DE LA CENSURA:     

A  juicio de la Sala el yerro que postula el  libelista  en  esta  sede  por  la  vía directa en cuanto atañe al contenido y  alcance  de  una norma específica le imponía desarrollar el cargo aceptando la  verdad  probatoria  declarada  por  los juzgadores, en ningún momento enmarcada  por  ellos  dentro del supuesto descrito en el artículo 31 del Código Penal de  2000,  regulador  del  concurso  de  conductas  punibles  y  de la regla para su  dosificación,  norma  cuya aplicación demanda para afincar la prescripción de  la acción penal de los delitos de peculado por apropiación.   

Esta  pretensión resulta fallida por cuanto  el   Ad─quem   descartó  expresamente  el  señalado  instituto  jurídico  al  elaborar  las  siguientes  consideraciones:   

“Ahora,  igualmente  resulta  desacertado  proceder  a establecer el término de prescripción de forma individual por cada  una  de  las  cuentas  de cobro, pues si bien el artículo 84, inciso 4° del C.  Penal,  establece que cuando fueren varias las conductas punibles investigadas y  juzgadas   en   un   mismo   proceso,  el  término  de  prescripción  correrá  independientemente  para cada una de ellas, en el caso de marras existió en los  3    peculados    por    apropiación    imputados,    unidad   de   acción   o  delictiva12,  habiendo  sido  fraccionado  el objetivo de las tres cuentas (N°  018,  47 y 73), pues las mismas tuvieron como finalidad la adquisición o compra  de  tubos  PVC,  anillos y una unión, con destino a la Planta de Tratamiento de  Aguas de dicho Municipio.”   

Luego   si   con   claridad   los          juzgadores,   según   admite  el  mismo         libelista,     antes     que    asegurar  que  fueron   tres   las   acciones  autónomas,  independientes  y  finales  que  le  permitieron  a  RICARDO CAMACHO BERMÚDEZ apropiarse   de   $3.674.970,   $382.620   y  $2.456.250,  en  cada  caso,     siempre     sostuvieron     que   del   erario   público   fueron  sustraídos  $6’513.840.00 a  raíz  de  una  cadena  de  sucesos que se originaron desde el momento en que el  nombrado  acusado en su condición de Alcalde del municipio de San Estanislao de  Kotska,  Bolívar,  suscribió  los  tres  contratos  de  obra  que  a la postre  resultaron  ficticios  y  que culminaron con su intervención en la fase de pago  de  los mismos, respecto de los cuales afirmaron unidad de acción delictiva, no  podía  el  actor, en tratándose de la violación directa de la ley sustancial,  descalificar  la  forma  como  los  funcionarios  fijaron  tales  hechos  en sus  respectivas      providencias      ─en   palabras   del   demandante,  confeccionando  la  máscara  del  fraccionamiento   ilegal  del  contrato─  pues  estaba  obligado  a  aceptar los términos en los cuales los  declararon  probados  y  a  partir  de  allí  demostrar  el  supuesto  yerro de  selección  normativa  en  el  cual asegura incurrieron, así como el origen del  mismo.   

También  olvidó  el  actor  que  cuando se  demanda  una sentencia por violación directa de la ley sustancial en cualquiera  de   sus   tres  modalidades  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea),  el  casacionista debe demostrar, sin desconocer los  hechos  plasmados  en  el fallo y sin discrepar de la forma como el juzgador los  declaró  probados,  que  entre las partes motiva y resolutiva de la providencia  no existe armonía.   

          Dicho   cometido   no   fue  alcanzado  por  el  libelista  pues  no  estableció  que  el Tribunal en la motivación del fallo hubiera reconocido sin  lugar  a  equívocos que se configuraba un concurso de conductas punibles y que,  a  pesar  de  ello,  en  la parte resolutiva hubiera condenado a RICARDO CAMACHO  BERMÚDEZ  como  autor  penalmente  responsable  de  un  sólo  delito.  Por  el  contrario,  la  trascripción  anterior  evidencia  la  correspondencia  objetiva  existente  entre  las conclusiones del Ad─quem  y  las  premisas  fácticas  y  jurídicas    fundamento    de    ellas.    

Tampoco  podía  el  demandante  discutir el  presupuesto  descrito  en  la  disposición a su juicio dejada de aplicar por el  Ad─quem  porque  si tenía  reparos   al  respecto,  debió  primero  formularlos  por  la  vía  indirecta,  precisando  si  fue  producto de errores de hecho o de derecho y la modalidad de  cada uno de ellos.   

Falló, además, al involucrar argumentos que  son  ajenos  a  la  censura  como  los  relacionados  con  la  inaplicación del  artículo  26 del Código Penal de 1936, que consagraba el delito continuado, en  cuya  postulación  parte  de  una hipótesis falsa consistente en atribuirle al  ad-quem  la  aplicación  de  dicha  regla  perteneciente  a una legislación ya  derogada,  cuando  en realidad en el fallo censurado no fue ni siquiera invocada  y  tampoco  el  presupuesto  descrito  en  ella  fue  objeto  de  consideración  alguna.   

         

Las deficiencias argumentativas del libelista  tornan inabordable el estudio del cargo.   

1.2.           A   nivel   subsidiario   plantea   el  recurrente:   

Con  fundamento  en  la causal de casación  contenida  en  el  numeral  3°  del  artículo 207 del Código de Procedimiento  Penal    de   2000,   el   demandante   solicita   la  nulidad   de   esta  actuación  en  aplicación  del  artículo  306,  numerales  2°  y  3°  ejusdem, por estimar que se conculcó a  NELSON  JOSÉ  GRANADOS  GONZÁLEZ  el  derecho  al debido proceso al haber sido  proferida  en  su  contra  sentencia  condenatoria  por  una  conducta única de  peculado  por  apropiación  de cuantía superior a 50 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  para  la época de los hechos para la cual el legislador ha  fijado  una  pena privativa de la libertad máxima superior a la prevista cuando  la  cuantía  del  mismo  comportamiento  no supera la señalada cifra, conforme  sucedió  en  este  caso,  pues  fueron  tres  las  conductas independientemente  realizadas por el acusado.   

Estima   que  la  equivocada  subsunción  fáctica   realizada   por   los  juzgadores  impidió  la  declaratoria  de  la  prescripción  de  la acción penal y dio lugar la indebida prosecución de este  proceso generadora de invalidez.   

Ataca  el juicio de tipicidad emitido en el  fallo  impugnado por estar fundado en el fraccionamiento ilegal de los contratos  celebrados      por      el      ex─Alcalde  sancionado,  actividad  que  si bien es cierto prohibía el  artículo  56  del  Decreto  222 de 1983, dejo de serlo a partir de la Ley 80 de  1993,  tesis  que  desarrolla  retomando  los  argumentos  expuestos en el cargo  anterior.   

Concluye  la  exposición  afirmando  que  mediante  la  sentencia  impugnada  se aplicaron indebidamente los artículos 9,  10,  11  y  12 del Código Penal de 2000, y se dejaron de aplicar los artículos  83,   84   y   86   ibídem,   proposición   jurídica   que   se   limitó   a  enunciar.   

Nuevamente  solicita  casar  la  sentencia  recurrida y en su lugar, se declare prescrita la acción penal.   

    

* ESTUDIO DEL REPARO     

La  Sala ante el planteamiento en esta sede  de  dos  hipótesis  de nulidad en cargos distintos, fundadas en el mismo motivo  ─violación  del  debido  proceso  derivada  de  error  en  la  subsunción  jurídica  de  los  episodios  investigados─ y recurriendo  el  libelista  básicamente  a  los  mismos  argumentos,  considera  innecesario  examinar  esta  tacha  porque  tendría  que  repetir las razones por las cuales  estimó deficientemente sustentado el anterior cargo.   

Y si bien es cierto el demandante modificó  la  proposición  jurídica  al  incluir  en  ella  las  normas  que definen las  categorías   dogmáticas   integrantes  de  la  conducta  punible  ─artículos   9   a   12   del  Código  Penal─ tal invocación por  sí  misma  resulta  infructuosa  dada  la  inclusión  en  la  sustentación de  críticas  a  los  hechos  y  a la valoración probatoria; la falta de conexión  entre  éstas y la indebida aplicación normativa censurada; y la total ausencia  de  indicación  sobre el origen de la acusada irregularidad procesal, es decir,  si  provino  de violación directa o indirecta de la ley sustancial todo lo cual  torna etéreo el reproche.   

El  desarrollo  del  referido ataque sin la  coherencia   conceptual   y   el   rigor   metodológicos   requeridos  para  el  extraordinario  recurso  de  casación, obligatorios aún cuando se denuncian de  vicios de procedimiento, le impide a la Corte estimarlo.   

2.          CARGOS SEGUNDO Y TERCERO   

Advierte  la  Sala  que  estos  dos reparos  formulados  bajo  el  contexto  de  la  misma  causal  de casación, esto es, la  consagrada  en el numeral primero, cuerpo segundo, del artículo 207 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  según afirma el casacionista se derivan de  violación  indirecta  de la ley sustancial en razón de la aplicación indebida  del  artículo  397  del  Código  Penal  contentivo  del delito de peculado por  apropiación  y de la falta de aplicación del artículo 9 ibídem, que prohíbe  toda  forma  de responsabilidad objetiva, y del 232 del Código de Procedimiento  Penal,  que  consagra  las exigencias para condenar, serán agrupados en un solo  capítulo  por  razones  metodológicas,  eso  sí,  respetando  las  diferentes  especies  de  error  denunciadas  por el casacionista, pues observa coincidencia  entre  los  argumentos esgrimidos al ocuparse de la demostración de cada uno de  ellos, como se pasará a ver.   

     

1. Errores  de derecho por falso juicio de  legalidad:     

2.1.1.                      Asegura  que  uno de ellos está constituido por la confección de  la   sentencia   sobre  pruebas                 ilícitas  y   enseguida  protesta  por    la    manera  deficiente    como    fue    citado   para que rindiera versión libre.   

2.1.2. También  encuadra  dentro  del  mencionado yerro la   incorporación   durante   la  instrucción  de  algunos    medios    probatorios    a  pesar   de   no   haber  sido  impartida  la  orden  correspondiente   y   la   admisión   extemporánea  de  otros  ─no     precisó     estos      últimos─,   en  cuanto  considera  que  dicha  actividad no se ciñó a  la legalidad.   

El   primer  defecto  lo  predica  de  la  inspección  judicial  al establecimiento comercial “Ferretería Cartagena”,  prueba  relacionada  con  la  Cuenta  de  cobro  N°  73  del  municipio  de San  Estanislao  de Kotska, como quiera que en la resolución del 26 de mayo de 1995,  mediante  la  cual  la ordenara la Fiscalía, no se indicaron los puntos materia  de  dicha  diligencia  en evidente desconocimiento del artículo 260 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991,  además, fue practicada sin el concurso del  Ministerio  Público.  También  la  cataloga  de  ilícita  porque fue obtenida  violando los derechos fundamentales, tesis que no desarrolla.   

Concluye  que  la  sustracción  de  dicho  elemento  de  convicción  implicaría la mutación del sentido condenatorio del  fallo recurrido.   

2.1.3.   La  desestimación  de  las  pruebas  de  descargo  con  fundamento en el dictamen rendido por Javier Alfonso  Prins  Vélez  elaborado  en flagrante vulneración del debido proceso en cuanto  no  fue  ordenado  específicamente  en providencia alguna, mandato que no puede  entenderse  suplido  por  el  decreto  genérico  de  diligencias  tendientes al  esclarecimiento  de  los  hechos,  irregularidad a la cual añade la ausencia de  formulación  de  cuestionario  previo en clara contravención del artículo 252  del   Código de Procedimiento Penal que obliga a su elaboración, también  constituye el error de derecho comentado.   

    

* ANÁLISIS DE LOS ATAQUES     

La       Sala      considera    indispensable    evocar  los  imperativos técnico  casacionales   consagrados   reiteradamente   en  su  jurisprudencia    en  relación con el error de derecho por falso juicio de legalidad:   

“Recuérdese   que   en   la  actividad  probatoria  el  juzgador  puede  cometer  yerros  en  el proceso de producción,  aducción  y  valoración  de  los  elementos  de  juicio.  Por  ello, cuando se  desconocen  las normas que condicionan la validez de la prueba, se estaría ante  un  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad, correspondiéndole al  casacionista,   en  este  evento,  indicar  en  qué  consistió  el  vicio,  es  decir,   que  no  se cumplieron todos los ritos establecidos en la ley para  la  practica  del  medio  de  convicción,  omisión  que  pone en entredicho su  validez.   

Cumplido  lo  anterior, también constituye  una  carga  para el casacionista evidenciar la trascendencia del yerro. En otras  palabras,  se debe enseñar a la Corte cómo de no haber sido apreciado el medio  de   prueba  catalogado  como  ilegal,  necesariamente  el  fallo  habría  sido  favorable   a   los  intereses  que  representa.”13   

Volviendo  sobre  el  grupo de errores de  derecho  postulados  por  el  libelista la    Sala    observa   varias  falencias  en  el  empeño por  demostrarlos,   a  saber,  no  distingue  entre  los  conceptos  de  ilicitud  e  ilegalidad  de  una  prueba y por eso indistintamente  predica  dichos vicios del mismo elemento   ─la  inspección  judicial  practicada  a  la “Ferretería Cartagena”─            incoherencia  que  constituye un dislate imposible de ser superado  sin  infringir el principio de limitación que orienta el extraordinario recurso  de       casación       dado      su      carácter     dispositivo.   

Aclara  el  punto  el  siguiente  texto  jurisprudencial:   

“La exclusión opera de maneras diversas y  genera  consecuencias  distintas  dependiendo  si  se trata de prueba ilícita o  prueba ilegal.   

4.1  Se entiende por prueba ilícita la que  se  obtiene  con  vulneración  de  los  derechos fundamentales de las personas,  entre   ellos   la   dignidad,   el   debido   proceso,   la  intimidad,  la  no  autoincriminación,    la    solidaridad   íntima14;   y  aquellas  en cuya  producción,  práctica  o aducción se somete a las personas a torturas, tratos  crueles,  inhumanos  o degradantes, sea cual fuere el género o la especie de la  prueba así obtenida.   

La    prueba    ilícita    debe    ser  indefectiblemente  excluida  y  no  podrá  formar  parte  de  los  elementos de  convicción  que  el juez sopese para adoptar la decisión en el asunto sometido  a   su   conocimiento,  sin  que  pueda  anteponer  su  discrecionalidad  ni  la  prevalencia  de  los  intereses  sociales.  En  cada caso, de conformidad con la  Carta  y  las  leyes deberá determinarse si excepcionalmente subsiste alguna de  las  pruebas  derivadas  de una prueba ilícita, o si corren la misma suerte que  ésta.   

Al  respecto,  confrontar  la  Sentencia de  Casación  del  8  de  julio  de  2004  (M.P.  Dr.  Herman  Galán  Castellanos,  radicación  18451),  providencia donde la Sala analiza la doctrina y perfila la  línea jurisprudencial.   

4.2 La prueba ilegal se genera cuando en su  producción,   práctica   o  aducción  se  incumplen  los  requisitos  legales  esenciales,  caso  en  el cual debe ser excluida, como lo indica el artículo 29  Superior.   

En  esta  eventualidad, corresponde al juez  determinar  si  el  requisito  legal  pretermitido  es  esencial  y discernir su  proyección  y  trascendencia  sobre el debido proceso, toda vez que la omisión  de  alguna  formalidad  insustancial, por sí sola no autoriza la exclusión del  medio   de   prueba.”15   

La  legalidad  que  niega  el   censor   al   dictamen   rendido  por  Javier  Alfonso  Prins Vélez por no haber sido  ordenado   específicamente   por   el  ente  investigador  y no corresponder a  interrogatorio  concreto  se reduce a un reclamo sin  la   estructura   lógica  suficiente  para  indicar  a  la  Corte  en  qué  medida  tales irregularidades  afectan  sustancialmente  ─y   no   de  manera  contingente─ la validez  de dicho medio de convicción.   

Menos  aún cumplió el casacionista con la  carga  de  demostrar a la Corte en qué forma la ausencia de ponderación de los  medios  supuestamente  impregnados  de  ilicitud  e ilegalidad habría conducido  necesariamente  al  proferimiento de fallo absolutorio pues hace tabula rasa del  remanente  probatorio  tenido  en  cuenta  por  los  juzgadores  al  cimentar la  sentencia atacada.   

2.2.          Errores  de  hecho  derivados  de  falso  raciocinio:   

2.2.1. A juicio del demandante uno de ellos  está  configurado  por  la  apreciación que de las pruebas existentes hicieron  los  juzgadores  sin  aplicar  los criterios de la sana crítica, cuya atención  los   hubiera   conducido  a  una  decisión  final  favorable  a  su  asistido.   

Tal  forma  inadecuada  de  ponderación la  predica  de la resolución N° 003 del 22 de febrero de 1993 mediante la cual el  ex─Alcalde   procesado  ordenó  el  pago  de  la cuenta N° 47 del 28 de enero del mismo año, mediante  cheque  N°  4419053  del  25  de febrero subsiguiente, pruebas de las cuales el  Tribunal   infirió   equivocadamente   la   conducta  punible  argumentando  la  inexistencia  del  documento  de identificación del beneficiario de la cuenta y  el  cobro  del  referido  título  por  Mario  Pimienta  Pino, por autorización  escrita del inexistente contratista.   

Además,  protesta  por  la  negación  de  mérito  probatorio  a  los  testimonios  de  William  Cantillo Elguedo y Otilia  Martelo  Hernández,  Contralor  y  Secretaria  General  del  Municipio  de  San  Estanislao  de  Kotska, respectivamente, cuyo contenido fue enervado en el fallo  por  prueba  técnica  que  no  fue  indicada,  como  quiera  que han debido ser  cotejados  con  la  declaración  de  Hernando  Trucco  Puello, cuya estimación  habría derrumbado el cargo de peculado.   

Reclama  por  la  descalificación  de  la  declaración  de  Hernando  Domingo  Trucco Puello, Inspector de Obras del Fondo  Nacional  de  Caminos  Vecinales  de  aquella época, por cuanto la sentencia se  limita  a  negarle  trascendencia  demostrativa sin explicar las razones, con lo  cual  el  juez plural “…vulneró las leyes de la psicología, la experiencia  y  la  racionalidad…”,  aunque  no  las enunció. Sin embargo, más adelante  señala  que  dicha prueba fue desechada por ofrecer mejor mérito probatorio el  informe   rendido  por  el  perito  Javier  A.  Prins  Vélez,  con  expresiones  notoriamente contradictorias del siguiente talante:   

“…a partir de la no existencia del acta  de  recibo  ni  la relación diaria de trabajo se pueda inferir la existencia de  una  apropiación  de  dinero; por el contrario la regla general es que de tales  inconsistencias  se  infiere  la  existencia del delito de celebración indebida  del  contrato  por  omisión  del  lleno de los requisitos legales, ya que puede  haber celebración indebida del contrato y no peculado.”   

2.2.2.   Estima  que  el  juzgador  de  segundo  grado también incurrió en falso raciocinio al inferir la apropiación  por  parte del procesado de $382.620.00 de la declaración del contratista José  Ramón  López Pérez sobre la adquisición para la ejecución de la citada obra  pública  de  materiales  “…usados  o  hurtados…”  y  de  la ausencia de  registro  en  la factura sustento de la cuenta de cobro de los valores unitarios  de  los  elementos  negociados,  como  quiera  que  conforme  a  las leyes de la  experiencia     tal    deducción    ─soporte  del fallo impugnado─  no  era posible sino que eran otras las deducciones llamadas a ser  extraídas   hipotéticamente,  con  vocación  para  aniquilar  la  providencia  impugnada.   

Más  adelante  reclama  credibilidad  para  dicho deponente y copia textual y parcialmente su exposición.   

    

* ESTUDIO DE LAS TACHAS     

Nuevamente la Sala recurre a sus sentencias  de  casación  relacionadas  con  las  exigencias  técnicas  requeridas para la  adecuada postulación de los errores aglutinados en este aparte:   

“El  error  de hecho por falso raciocinio  tiene  lugar  cuando  al  apreciar  las  pruebas  obrantes en la actuación, los  juzgadores  extraen conclusiones que violan las reglas de la sana crítica, caso  en  el  cual  le corresponde al demandante establecer qué dice concretamente el  medio  probatorio, qué se infirió de él en la sentencia atacada, cuál fue el  mérito   persuasivo   otorgado,   determinar   el  postulado  lógico,  la  ley  científica  o  la  máxima  de experiencia cuyo contenido fue desconocido en el  fallo,  debiendo  a  la  par  indicar su consideración correcta, identificar la  norma   de   derecho   sustancial   que   indirectamente   resultó  excluida  o  indebidamente  aplicada  y  finalmente,  demostrar  la  trascendencia  del error  expresando  con  claridad  cuál  debe  ser  la adecuada apreciación de aquella  prueba,  con  la indeclinable obligación de acreditar que la enmienda del yerro  daría  lugar a un fallo esencialmente diverso y favorable a los intereses de su  representado,   proceder   que   no   acometió.”16   

La  búsqueda  del  cumplimiento  de  las  anteriores  exigencias  en  la argumentación del impugnante resulta infructuosa  desde  el  principio.  En efecto, la crítica al mérito probatorio otorgado por  los  juzgadores a la resolución N° 003 del 22 de febrero de 1993 creada por el  ex─funcionario  procesado,  al  cheque  N°  4419053  por él girado y a la factura de venta de productos de  construcción  suscrita  por  el contratista José ramón López Pérez tiene un  tinte  especulativo  en  la medida en que el recurrente se abstuvo de establecer  el  contenido  material  de dichos elementos y de precisar cuál fue la regla de  la   lógica,   de   la   ciencia  o  de  la  experiencia  desconocida  por  los  juzgadores.   

Igual cariz tiene la queja por la negación  de    valor    persuasivo    a    los    testimonios   de   los   ex─funcionarios   del  Municipio  de  San  Estanislao  de  Kotska,  William Cantillo Elguedo y Otilia Martelo Hernández, y  el  de  Hernando  Trucco Puello pues en ningún momento indicó los yerros en la  elaboración  y  exposición del proceso mental de raciocinio del Ad─quem.   

2.3.          Error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia:   

2.3.1.   El  censor  lo  atribuye a la  suposición  del  hecho  de  la sobrefacturación sin respaldo en pieza procesal  alguna  contraviniendo  de  esta  manera  la  obligación  de  sujeción  de  la  ponderación  probatoria a la sana crítica y además condena la extracción del  mencionado  suceso  de  la  conclusión  acerca  de  la ilícita apropiación de  dineros  públicos por parte de RICARDO CAMACHO BERMÚDEZ, hecho que de no haber  sido  creado  ficticiamente  por  el  Ad─quem  hubiera  conducido al pronunciamiento de un fallo favorable al  acusado.   

     

1. También  predica el mencionado  yerro  de  la exclusión de la evaluación probatoria del testimonio de Agustín  Zamora  Orozco y transcribe buena parte de su contenido que, argumenta, de haber  sido    acogido    por    el    Tribunal,   no   habría   generado   el   fallo  impugnado.     

2.3.3.  Otro yerro de la misma especie  fue  cometido  por  el  juez plural, en opinión del libelista, al desconocer el  testimonio   de   Antonio   Claret  Almeida  Hernández  dado  que  dicha  pieza  “…evidencia  la  no  existencia  de  las  tres apropiaciones referidas a las  mentadas  tres  cuentas Nos. 73, 47 y 18…” y, a renglón seguido se limita a  verter parcialmente su contenido.   

Como  colofón  de  la  postulación de los  errores  englobados  en los cargos segundo y tercero, solicita el demandante que  se  case la sentencia impugnada y se sustituya por una de carácter absolutorio,  además  depreca  la  devolución  a  su  representado  de la suma de dinero que  consignara     como    garantía    de    la    eventual    indemnización    de  perjuicios.   

    

* EXAMEN DE LOS REPAROS     

La Sala sobre el error de hecho producto de  falso juicio de existencia ha fijado las siguientes pautas:   

“Tiene  lugar  cuando  se  estructura  la  providencia  judicial con total marginación de un medio probatorio válidamente  practicado  o  aducido  al  proceso,  o cuando se supone una prueba que no obra,  siempre  que,  en  uno  y  otro caso, la omisión o la suposición probatoria se  refleje  en  el  sentido del fallo, motivo por el cual corresponde al demandante  indicar  el  medio  no  valorado  o  supuesto,  cuál  es  la  información  que  objetivamente  brinda  y  dejó  de  valorarse  o aquella que fue supuesta, qué  mérito  demostrativo  debe  serle asignado, y cómo su estimación conjunta con  el  resto  de  elementos  que integran el acervo probatorio conduce a trastrocar  las    conclusiones    del    fallo   censurado”17   

El  esfuerzo  del  libelista  en este punto  tampoco  se  sujetó  a  los  lineamientos  previamente  trascritos pues si bien  evocó  el  contenido  material del testimonio de Agustín Zamora Orozco guardó  silencio  sobre  las razones por las cuales debió otorgarle mérito el Tribunal  y  de qué manera su acogimiento quiebra las conclusiones fácticas y jurídicas  del fallo recurrido.   

Pero además, la Corte encuentra que como el  demandante  censura  que  del  hecho  ficticio  de  la  sobrefacturación de los  elementos   de   construcción   de   obra,   declarado  por  el  Ad─quem,  fue  inferida  erróneamente  la  responsabilidad   penal   de   su  representado,  le  correspondía  agotar  las  diferentes  fases de la argumentación relacionada con el ataque a los indicios,  en    la   forma   señalada   por   esta   Corporación   en   los   siguientes  términos:   

“En primer lugar, si el indicio es un medio  de  prueba,  debe  tenerse claro que cuando se plantean en casación defectos en  su  apreciación  como fundamento de la violación de la ley sustancial, la vía  de  ataque  tiene  que ser la indirecta, siendo deber del demandante indicarle a  la  Corte la clase de error que denuncia (de hecho o de derecho), su modalidad y  si  lo  predica  del hecho indicador o probado, de la inferencia lógica o de la  fuerza   persuasiva   obtenida   del   análisis   conjunto  de  los  diferentes  indicios.   

(…)  

“La   inferencia   lógica,   que  no  es  susceptible  de  reproche  en  el  mismo  cargo  en  el  que  se refuta el hecho  indicador   por  constituir  ello  un  planteamiento  contradictorio,  sólo  es  atacable  por error de hecho por falso raciocinio y es carga del casacionista en  tal  eventualidad, aparte de probar la trascendencia, demostrarle a la Corte que  el  proceso  intelectual  que condujo a inferir la existencia del otro hecho fue  irrespetuoso   de   la   sana  crítica,  es  decir  que  contravino  las  leyes  científicas,   los   principios   de   la   lógica   o   las   reglas   de  la  experiencia.”18   

    

* REFLEXIONES FINALES     

La   impugnación   que   por   la   vía  extraordinaria  del  recurso de casación ha presentado la defensa en este caso,  queda  claro  que  no consulta los parámetros técnicos mínimos que la harían  formalmente   válida   para   su   admisión  motivo  por  el  cual  se  impone  desestimarla,   según   autoriza   el   artículo   212   de   la  Ley  600  de  2000.   

Y,  como  le está vedado a la Corte suplir  las  deficiencias  y  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  y  tampoco  encuentra  violación ostensible de garantías que ameriten protección oficiosa  la inadmisión es la única vía.   

A  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

R E S U E L V E :  

1.            INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  del  procesado  RICARDO CAMACHO  BERMÚDEZ  y,  en  consecuencia,  declarar  desierto  el  recurso  de  casación  interpuesto.   

2.            ADVERTIR  que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  devuélvase al Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                                                               ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                       JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                        JULIO          ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE  PORTILLA                                                         JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1  C.  orig. N° 1, fol. 49.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 93 a 109.   

3  C.  orig. N° 3, fols. 1 al 60.   

4  C.  orig. de la Fiscalía Seccional, fols. 179-196.   

5  C.  orig. de la Fiscalía Seccional, fols. 228-242.   

6  C.  orig. N° 4, fols. 148-149.   

7  C.  orig. de la Fiscalía Delegada ante el Tribunal fl. 4.   

8  C.  orig. del Juzgado, fols. 383-406.   

9  Relacionado  únicamente  con  el  pago  de  las cuentas Nos. 47, 73 y 18 de los  meses  de  enero,  mayo  y  julio  de  1993,  respectivamente,  por  la  suma de  $6’513.840.00.   

10 C.  del Tribunal, fols. 19-66.   

11  Cita  jurisprudencia y doctrina atinente al delito continuado, su diferencia del  delito  masa,  los  elementos  estructurales  de  dichas  figuras, así como los  integrantes del concurso ideal y material de delito.   

12  “Si  con  una  sola  acción  ejecutada  por  un  solo  sujeto o por varios en  coparticipación,  se  adecúa  a un solo tipo penal, o a varias que se excluyen  entre  sí,  y  se  estructuran  cabalmente  los  juicios  de  antijuridicidad y  culpabilidad”  Manual  de Derecho Penal,  PEDRO  ALFONSO  PABÓN  PARRA,  pág.  231,  6ª.  ed. Ediciones  Doctrina y Ley.”   

13  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    Auto del 26 de enero de 2006, rad.   N° 23.706.   

14  “Constitución  Política,  artículo 33. Nadie podrá ser obligado a declarar  contra  sí mismo o contra su cónyuge, compañero permanente o parientes dentro  del   cuarto   grado   de   consanguinidad,   segundo   de  afinidad  o  primero  civil.”   

15  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Sent.  del 27 de abril de 2005, Rad. N° 17.503.   

16  CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Sent.  del  28  de  agosto  de  2005,  rad.  N°  23.441.   

17  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto del 28 de abril de 2004, rad. N° 20.507.   

18  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA.    Sent.  del  23  de  septiembre   de  2003, rad. N° 14.093.     

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