24286(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24286  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 028  

Bogotá, D. C., veintiocho  (28) de febrero de dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

Se decide el recurso de casación interpuesto  por  el  Procurador Judicial Penal II 166 Delegado ante el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Santa  Rosa  Viterbo, Boyacá, contra el fallo del 18 de  mayo  de  2005,  proferido  por  esa  Corporación,  que  confirmara  el emitido  anticipadamente  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Sogamoso, Boyacá,  el  28  de  octubre  de  2004,  a  través  del  cual ALIRIO LÓPEZ ALVARADO fue  declarado  autor  penalmente  responsable  de  un  concurso de delitos de acceso  carnal abusivo con menor de catorce años agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL :  

    

1. El Tribunal los resumió en la siguiente forma:     

“Se  establece  que los motivos que dieron  origen  a  la  presente  investigación  tuvieron  ocurrencia en el Municipio de  Sogamoso,  Vereda Peña Negra, en el año dos mil tres, cuando entre la menor de  catorce  años (…) y ALIRIO LÓPEZ ALVARADO, se inició un noviazgo llegando a  mantener  relaciones  sexuales, ocurrida la última el 1° de octubre del citado  año  y  de  las  cuales  resultó  embarazada  la  menor,  lo  que  originó la  formulación de la denuncia respectiva.”   

2.            Después  de abierta la investigación y  vinculado  a  ella  a  través de indagatoria ALIRIO LÓPEZ ALVARADO1, la Fiscalía  Veinticuatro  Delegada  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de Sogamoso, al  definirle   la   situación   jurídica   en   decisión  del  4  de  agosto  de  20042,    declaró   que   no   era   necesario   imponerle   medida   de  aseguramiento.   

3.            A  solicitud  del  sindicado,  la  misma  Fiscalía    el    7    de    octubre    de   20043, acusó de manera anticipada a  ALIRIO  LÓPEZ ALVARADO como presunto autor de un concurso sucesivo y homogéneo  de  acceso  carnal  abusivo con menor de catorce años agravado, que enmarcó en  los     artículos     208,     211─6° y 31 del  Código Penal de 2000.   

4.            Al Juzgado Primero Penal del Circuito de  Sogamoso  le  correspondió  pronunciar la sentencia anticipada el 28 de octubre  de    20044  y resolvió imponerle al acusado las penas principales de cuarenta  y  ocho  (48)  meses  de  prisión,  e  interdicción  de  derechos  y funciones  públicas  por  el  mismo  término,  como  autor  responsable  del  concurso de  conductas  punibles  previamente  endilgado,  sanciones cuya ejecución ordenó.   

Adicionalmente  le  impuso la obligación de  pagar  a  favor  de  los padres de la menor víctima, la suma equivalente a tres  (3)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, como indemnización por los  perjuicios morales causados con los delitos.   

5.            La providencia anterior fue impugnada por  el  defensor  del  procesado  y  el Tribunal Superior de la mencionada ciudad, a  través  de  sentencia  del  18  de  mayo  de  20055   la   confirmó   aunque  le  introdujo  una  modificación  en  el sentido de reducir la pena privativa de la  libertad para irrogarle cuarenta (40) meses de prisión.   

6.              La   sentencia   del   Ad-quem fue objeto del recurso de casación  que  ahora  se  decide, interpuesto por el representante del Ministerio Público  Delegado ante la Corporación de segunda instancia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA  :   

    

* La  demanda:     

El   actor   eleva  un     cargo    único  contra     la  sentencia  del  Tribunal  al  amparo  de  la causal de casación  prevista  en  el  numeral  1°,  cuerpo primero del artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal,  al  acusarla de violar directamente la norma instrumental  de  efectos  sustanciales  correspondiente  al  artículo  283  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, que contempla una reducción punitiva con ocasión  de  la  confesión,  dado  que  fue  indebidamente  aplicada,  lo  cual a su vez  conllevó  a  la  falta  de aplicación de los artículos 208 y 211, numeral 6°  del  Código  Penal  del  mismo año, contentivos de las penas previstas para el  acceso  carnal  abusivo  con  menor de catorce años agravado, y el artículo 31  ibídem que regula el concurso de conductas punibles.   

Estima     que    el    Ad-quem incurrió en un yerro de selección  normativa  al  haber  reducido  en  una  sexta  parte  las  sanciones aflictivas  irrogadas  al  justiciable,  a  pesar  de  no cumplirse las rigurosas exigencias  estipuladas  en  el  artículo 283 del Estatuto Procesal Penal, “…en típica  falencia   de   subsunción…”   normativa   por   las   siguientes  razones:   

La vinculación de ALIRIO LÓPEZ ALVARADO al  proceso  sin que precediera circunstancia de flagrancia delictual alguna unida a  la  confesión  simple  por él vertida en su inicial indagatoria, en cuanto con  fundamento  en ella no se edificó la sentencia condenatoria sino con base en el  restante  caudal  probatorio,  según  expresa  mención del juzgador de primera  instancia,  no  colma  los  requerimientos  del  artículo  283  del  Código de  Procedimiento Penal como equivocadamente entendió el Tribunal.   

Si        el       A─quo  soportó  el  reproche  jurídico  penal  en  el  testimonio  de  la  víctima,  reforzado  por el peritaje médico  forense  y el material documental obtenido antes de que el procesado concurriera  al  proceso, la autoría que admitiera en las plurales conductas punibles objeto  de  juzgamiento  sin  generar  en momento alguno actividad probatoria adicional,  impedía  atribuirle  a  la  mencionada autoinculpación “…decisiva utilidad  para  la  justicia…”,  menos  aún  si  se  considera  que  de no haber sido  ofrecida, de todas maneras se habría producido fallo condenatorio.   

La   inconsecuencia   existente  entre  lo  declarado  por el juez corporado y lo demostrado en el proceso, condujo a que se  equivocara en la selección de   

“…la  regla  normativa que disciplina el  dispositivo  aminorante,  así  como  el  criterio auxiliar (jurisprudencia) que  orienta             la            materia6  y que frente al tema tiene el  cariz     del    precedente    jurisprudencial    resaltado    por    el    juez  constitucional7,      con     carácter     vinculante     para     el     operador  judicial.”   

          Sostiene  que  la transcendencia del yerro en la sentencia impugnada  se  manifiesta  en  la respuesta punitiva infligida a ALIRIO LÓPEZ ALVARADO con  intensidad  menor  a  la  establecida  por  el  legislador  penal para conductas  punibles de las características de las consumadas en este caso.   

Concluye el libelo solicitando casar el fallo  recurrido  para  que  en  su defecto se profiera fallo condenatorio de reemplazo  excluyendo  el  factor  de  atenuación  punitiva  vinculado  a  la  confesión,  previsto en el artículo 283 del Código de Procedimiento Penal.   

    

* Concepto de la Procuradora Tercera Delegada para la Casación  Penal:     

Dicha   funcionaria  se  inclina  por  la  prosperidad  del  cargo  con  apoyo  en  jurisprudencia de esta Sala8 alusiva a la  procedencia  del  mecanismo  reductor  consagrado  en el artículo 283 del   Código  de  Procedimiento  Penal,  referida  a  la utilidad de la confesión al  proceso  penal  revelada  a  través  del  “…ahorro de la administración de  justicia y la facilidad para emitir un fallo…”   

En primer lugar, porque con la confesión de  ALIRIO  LÓPEZ ALVARADO no se alcanzaron los mencionados propósitos pues cuando  la  rindió  ya  obraban  pruebas demostrativas de su autoría y responsabilidad  penal,  y  de  la  tipicidad  del comportamiento por él desplegado ─demostrada     a     través    del  aprovechamiento   abusivo  de  la  inmadurez  de  la  víctima  inherente  a  su  minoridad─,  como quiera  que  el  3  de diciembre de 2003 la adolescente afectada formuló denuncia penal  en  su  contra,  el  14  de  diciembre subsiguiente se allegó dictamen sobre el  estado  de  embarazo  generado  por  las  relaciones  sexuales sostenidas con el  justiciable  antes  de  cumplir  los  14  años  de  edad,  circunstancia  ésta  debidamente  acreditada  con  la  copia  del  registro civil de nacimiento de la  joven  mencionada  y, solamente hasta el 15 de julio de 2004, cuando no existía  duda  sobre  su  compromiso  con estos episodios, fue sometido a indagatoria, de  ahí  la  inutilidad  para la investigación de la información injurada por él  suministrada.   

En  segundo término, porque el procesado a  través  de  la  confesión  vertida  dentro  de  esta  actuación  en  lugar de  contribuir  a  la  reducción  del  esfuerzo  investigativo  de los funcionarios  judiciales  encargados  de  ella,  aprovechó tal oportunidad para justificar su  comportamiento  al  decir  que  la  joven  Ponguta  Sierra antes de relacionarse  sexualmente  con  él  ya  lo  había hecho con otras personas, información que  condujo  a  la  Fiscalía  a  ampliar la declaración de la joven y que después  impulsó al procesado a solicitar sentencia anticipada.   

Al  final,  solicitó  casar  la  sentencia  objeto  de  impugnación y proferir el fallo de reemplazo con la correspondiente  redosificación punitiva.   

    

* Estudio de la censura:     

La  Sala  estima que el desacierto jurídico  que  el  demandante  predica  de la decisión de segundo grado cuya declaratoria  pretende,  no  cabe  duda  fue  técnicamente  ubicado  dentro  de  la causal de  casación  de  violación  directa de la ley sustancial por indebida aplicación  del  artículo  283  del Código de Procedimiento Penal de 2000 y la correlativa  falta    de    aplicación    de    los    artículos    208,    211─6°  y  31 del Código Penal que fijan  las  sanciones a imponer a quienes incurran en concurso sucesivo y homogéneo de  accesos carnales abusivos con menor de catorce años agravados.   

La  preceptiva cuya trasgresión denuncia el  censor  ha  sido  interpretada  en  numerosas ocasiones por la Corte, no sólo a  través  de  la  jurisprudencia  invocada  pertinentemente  por  él  y  por  la  Procuradora  3ª  Delegada para la Casación Penal, sino recientemente cuando se  insistió  en  que  para  que  opere  la  diminuente por confesión se requiere,  además  de  los presupuestos allí indicados, que haya sido el fundamento de la  sentencia y revista utilidad al momento de impartir justicia.   

En  tema  fue nuevamente elucidado según se  pasa a transcribir:   

“En  síntesis, al tenor del artículo 283  del  nuevo  código de procedimiento penal (ley 600 de 2000), el procesado tiene  derecho  a  la  rebaja  de  la  pena  allí  contemplada,  salvo en los casos de  flagrancia,  cuando  en  la primera versión que rinda  ante  la  autoridad  judicial  competente  confiese,  sea  de  manera  simple  o  cualificada,  el  hecho  o  la  participación  de  la  conducta  punible que se  investiga  y  que  la  misma  sea  útil  y  determinante  para  los fines de la  investigación  y  el  convencimiento  del juzgador.”  9   

          (…)   

“En  efecto,  como  se  ha  visto,  no  se  requiere  ahora  la confesión de un “hecho punible”, sino la aceptación de  la  “autoría  o  participación”, que es una exigencia de menor entidad que  la  que  exigía  la  anterior  codificación (artículo 299 del Decreto 2700 de  1991)  la cual a su vez permite, sin ambages, que se acepte el reconocimiento de  la  diminuente  frente  a  confesiones  cualificadas,  pero siempre y cuando, se  reitera,  ellas  sean útiles en sí mismas para obtener la certeza que un fallo  de condena reclama.   

En  este  contexto,  aceptar  la  autoría o  participación  significa  que  se  acepta  la  ejecución,  ya  sea como autor,  determinador,    cómplice    o    interviniente   de  la  conducta  punible que se  investiga,  es  decir,  de un  comportamiento  con  relevancia  jurídico penal. No se  trata,  entonces,  de  admitir  un  hecho  neutro,  (…)…sino  de  asumir las  consecuencias  desfavorables  que  se  derivan  como  consecuencia de admitir la  autoría    de    un    comportamiento    penalmente   relevante.”10   

En  decisión  posterior  la  Corte volvió  sobre el mismo tema para hacer las siguientes precisiones:   

“….consolidó el criterio según el cual  la   rebaja  de  pena  resultaba  factible  frente  a  las  dos  modalidades  de  confesión,  esto  es,  la  simple  y la calificada, condicionándola eso sí al  hecho  de  que  una  u  otra  constituyeran  el  fundamento  del fallo adverso y  resultaran,    por    tanto,    de   “decisiva utilidad para la justicia.   

Así  se  consignó  entre  otros,  en  el  siguiente pronunciamiento:   

‘Esta  última  exigencia,  que  finalmente  es  la  que  determina  la  concesión de la rebaja  punitiva  cuando  reúne  las demás exigencias legales, merece una aclaración.  Que  la  confesión sea el fundamento de la sentencia no significa, como a veces  se  entiende,  que constituya su soporte probatorio determinante. Si así fuese,  la  norma  de  la reducción punitiva sería virtualmente inaplicable pues si la  ley  impone  verificar  el  contenido de la confesión (art. 281 cpp), es normal  que  al  hacerlo se logren otros medios de prueba con la aptitud suficiente para  fundamentar  el  fallo. El significado de la exigencia legal está vinculado es,  como  lo  ha  sostenido  la  Corte,  a  la  utilidad  de  la confesión. Y si se  considera  que  su  efecto  reductor  de  la  pena  se  condiciona  a  que tenga  concurrencia  en  la  primera  versión  y en casos de no flagrancia, la lógica  indica  que  fundamenta la sentencia si facilita la investigación y es la causa  inmediata  o  mediata  de  las  demás evidencias sobre las cuales finalmente se  construye  la  sentencia  condenatoria’11.”12          (Énfasis  agregado).   

La  demostración  del  yerro  denunciado se  establecerá,  entonces,  a  partir  del  examen  de  la indagatoria rendida por  ALIRIO LÓPEZ ALVARADO, cuya parte esencial es del siguiente tenor:   

“Sí he tenido relaciones sexuales con ella  (alude  a  la  denunciante)  y  por  conveniencia  de  ella  hemos hecho el amor  (entiéndase  acceso carnal), la primer relación sexual o amor fue en el mes de  marzo   del   año  pasado  (2003)  y  luego  lo  hacíamos  cada  vez  que  nos  encontrábamos,  por  ahí  cada  quince  o  veinte  días, la última relación  sexual   o  amor  fue  en  octubre  de  2003.  Hacíamos  el  amor  ahí  en  el  campo…(…)…PREGUNTADO:  Sírvase  manifestar  al despacho qué lo motivó a  usted  a  tener  relaciones  sexuales  con  una persona mucho menor que usted, y  máxime  cuando esta persona era menor de catorce años. CONTESTÓ: Pues digamos  la  edad de ella es esa, pero ella tiene un cuerpo que aparenta unos 16 años, y  por  eso  lo hice. PREGUNTADO: Sírvase manifestar al Despacho, usted como primo  de  (hace referencia a la menor ofendida) y que siempre ha vivido cerca de ella,  que  ha  tenido contacto permanente con ella, qué sabía usted sobre su edad, o  qué  le  decía  ésta sobre su edad o su cuerpo. CONTESTÓ: Ella me manifestó  que  antes  de estar conmigo ya había tenido relaciones sexuales, yo sí sabía  que   ella   tenía   menos   de   trece   años   pero  es  que  su  cuerpo  es  grandote.”   

Al  final  del  interrogatorio  el  indagado  solicitó:   

“….un  testigo  que  él  sabía  que yo  tenía  una  relación  con  ella,  el testigo se llama ÉGAR SIERRA FERNÁNDEZ,  ella  me manifestó que cuando tenía 12 años que tuvo una relación sexual con  un  tipo  llamado  PASCUAL AVELLA, yo lo conozco él es de la vereda, debe tener  unos  18  años,  claro  que  a  mi  esto  no  me consta, esto fue un comentario  simplemente de ella…”   

Luego    el    procesado   ─como   atinadamente   argumenta   la  Procuradora  Delegada─ con  las  explicaciones  que  ofreció  al  aceptar haber copulado sexualmente con la  menor  denunciante  en  múltiples  ocasiones durante el lapso comprendido entre  los  meses  de  marzo  a  octubre  de  2003,  si bien confesó el comportamiento  punible,  no  cabe  duda  pretendió evadir las imputaciones que la Fiscalía le  formuló  en  dicha  diligencia  al  plantear el desconocimiento de la verdadera  edad  de  la víctima y afirmar que la estimó en cifra superior a los 14 años,  agregado     éste     con     el    cual    calificó    el    auto─reconocimiento   de   responsabilidad  penal  con  el  fin  de  ser  exonerado  de  ella  en  razón  de  la  potencial  configuración  de un error de tipo (artículo 32, 10° Código Penal de 2000) y  dado  que  exteriorizó  tal manifestación cuando a la investigación ya había  ingresado  prueba pericial sobre el estado de embarazo de la menor, obtenida por  la  época  de  autos,  y  certificado  civil  sobre  la minoridad de ésta, tal  confesión  ni  era  suficiente  para fundamentar una sentencia condenatoria, ni  representó  utilidad  para  la  actividad  investigativa del Estado pues al ser  ampliada  la  denuncia  ella descartó que hubiera tenido contactos sexuales con  Pascual  Avella,  antes de intimar con el procesado, medios de prueba éstos con  base  en  los cuales se declaró demostrada la conducta punible desarrollada por  ALIRIO LÓPEZ ALVARADO.   

Es  evidente  que  el tinte disculpante del  cual  dotó  su  inicial versión el acusado obstaculizaba la confección de una  sentencia   condenatoria  que  de  no  haber  sido  porque  las  manifestaciones  incriminatorias  de  la  adolescente afectada fueron respaldadas eficazmente por  el  material  probatorio  recaudado  antes  de  arribar  la confesión, conforme  destacaron  los  sujetos  procesales  que  han  intervenido  dentro del presente  trámite  casacional,  la  responsabilidad penal endilgada habría podido quedar  en el campo de la duda.   

En  estas  condiciones  no  fue de decisiva  utilidad  para la justicia la confesión citada, además, porque tampoco aportó  datos  significativos  para  el  esclarecimiento  de  los  hechos  sino  que tal  cometido  se  logró  por  medio  de las pruebas decretadas oficiosamente por la  Fiscalía   a   partir   de   la  noticia  criminosa  comunicada  por  la  misma  ofendida.   

Es  necesario  consultar,  además,  las  razones    que   condujeron   al   Ad─quem a reconocer la mencionada diminuente punitiva:   

Se observa que, en primer término, extrajo  del  artículo  283 de la ley ritual los condicionamientos allí estipulados que  discriminó  así:  la  existencia  de  la  confesión  libre  del procesado; su  ofrecimiento  en  la primera ocasión en la cual es interrogado con el aporte de  información  que  facilite  la  investigación;  la  ausencia de situaciones de  flagrancia; y que sirva de fundamento a la sentencia.   

Después  se  ocupó  de la concurrencia de  tales presupuestos en la siguiente forma:   

“…se dio (se refiere a la confesión) en  la  primera  versión  al  rendir  indagatoria,  aceptando  sin  miramientos  ni  justificación  alguna  que  existía un noviazgo con la menor dentro de la cual  (sic)  mantuvieron  relaciones  sexuales,  aceptando  que la última fue el 1 de  octubre de 2003.”   

         

Sobre   el   propósito  buscado  por  el  legislador    al    instituir    la   prerrogativa   punitiva   comentada   así  discurrió:   

“…es  premiar al que colabora y ayuda a  facilitar  la  investigación  y  no  al  que  guarda  silencio ante la naciente  investigación  que  lo  involucra  esperando  que  a  través de sus mecanismos  investigativos  el  estado  (sic)  invierta  tiempo y esfuerzo en establecer los  hechos  y  su autor, para luego concurrir ante el investigador a reiterar lo que  ya  ha  sido  probado,  confesión  de  esta índole aunque es prueba legalmente  autorizada  y  por tanto sujeta al régimen racional de evaluación, no comporta  el  beneficio  de  menguar  la  pena, pues ni puede servir como fundamento de la  sentencia,  ni  contribuye  a  clarificar  lo  sucedido, demandando en ocasiones  incluso, mayor desgaste para la administración de justicia.”   

(…)  

“…de  tal manera que las demás pruebas  que  llegan  a  practicarse  evidencian  su  veracidad al corroborar ese sincero  relato; no a la inversa…”   

Y, concluyó:  

“Beneficio que como lo anota el recurrente  y  así  se hace saber por la Corte Suprema de Justicia en la jurisprudencia que  cita13,  que procede la rebaja de pena por confesión cuando en la primera  salida  el  actor confiesa el hecho y esta fundamenta la sentencia y facilita la  investigación  y  es  la  causa  inmediata  de  las demás evidencias sobre las  cuales  se  construye  la  sentencia condenatoria, es decir que dicha confesión  resulte  útil  para  los  fines  de  la  investigación y el convencimiento del  juzgador,   hecho   que   se   presenta   sin   mayores   dificultades  en  esta  causa.”   

La   contradicción   que   envuelve   la  conclusión  del  juez  plural  es  innegable  como  quiera que si a tono con la  preceptiva  283 consideró indispensable que la primera confesión del procesado  debe   facilitar   la  investigación  reduciendo  el  esfuerzo  de  quienes  la  adelantan,  ser  fuente  de  información que conduzca al esclarecimiento de los  hechos  y al conocimiento de sus autores, así como dar origen a la consecución  de  evidencias que conduzcan a los mismos propósitos y contribuir a la labor de  juzgamiento,  no  se  puede admitir que la rendida por ALIRIO LÓPEZ ALVARADO el  15        de        julio        de       200414,    en    los    términos  previamente  insertos,  haya  conducido al logro de tales objetivos si en cuenta  se  tiene  ─como resalta el  recurrente    y    la    agente    del    Ministerio    Público    ante    esta  Corporación─  que  en el  expediente  ya  obraba  dictamen  médico forense sobre el hallazgo de signos de  embarazo     en     la     menor     denunciante15,  pericia  obtenida con base  en  la  denuncia  que  ésta  interpusiera el 3 de diciembre de 200316 ─ampliada   el   14   de   julio   de  2004─, a partir de la cual  la  Fiscalía libró misión de trabajo a los investigadores del Cuerpo Técnico  de  Investigación  de  la Fiscalía cuyo cumplimiento, el 30 de junio del mismo  año17,  dio  lugar  al  arribo de los documentos sobre el estado civil de  los     protagonistas     de     estos     hechos18,    convalidatorios    del  elemento   típico   relativo  a  la  edad  del  sujeto  pasivo  de  los  abusos  sexuales.   

En  las  circunstancias  probatorias  antes  descritas  no  podía  el juez corporado seleccionar a su arbitrio la diminuente  prevista  en  el   artículo  283 del  Código de Procedimiento Penal,  pues   ni  la  confesión  fue  el  pilar  en  el  que  se  sustentó  el  fallo  condenatorio,  ni  suministró  elementos  de  juicio que determinaran su pronta  confección.   

La  agilización  del  fallo en realidad la  provocó  el  justiciable  al  aceptar anticipadamente los cargos, colaboración  que  le fue retribuida en la forma prevista en el artículo 40 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  sin  que  el ahorro de actividad estatal generado por  dicha  actitud  procesal  se entienda incrementado automáticamente en razón de  la  confesión específicamente rendida en este caso por ALIRIO LÓPEZ ALVARADO,  como  para  realizar  la  ulterior  disminución  contemplada  en  el mencionado  artículo  283,  cuya  aplicación  indebida  resulta  reprochable según logró  demostrar el demandante.   

Comprobó  también  la  transcendencia del  mencionado  defecto  de  selección  normativa  en  la individualización de las  penas  irrogadas  a  ALIRIO  LÓPEZ  ALVARADO y su incidencia en la declaración  final  de  justicia, en cuanto la degradación punitiva fue materializada por el  Ad─quem  en  virtud de la  norma  infringida,  operación intelectiva que adicionalmente denota el abandono  de  la  línea  jurisprudencial  elaborada por la Corte sobre la confesión como  factor  de  disminución  punitiva  en los múltiples pronunciamientos invocados  por el libelista y por la Procuradora Delegada.   

En  suma,  el  cargo prospera tal y como lo  recomienda la Procuradora Delegada.   

Como corolario de lo dicho, la Sala casará  parcialmente  el  fallo  para  fijar  las  penas a las cuales es acreedor ALIRIO  LÓPEZ   ALVARADO   de  conformidad  con  los  artículos  208,  211─6°  y  31  del  Código  Penal,  que  regulan  el  concurso  sucesivo  y  homogéneo  de accesos carnales abusivos con  menor  de  catorce  años  agravado, y respetando la labor de individualización  punitiva  adelantada  en  principio  por  los  juzgadores,  la  determinará  en  cuarenta  y  ocho  meses  (48)  meses  de prisión suprimiendo de esta manera la  reducción  realizada  equivocadamente  por el Tribunal en razón de la impropia  selección    del    artículo    283   del    Código   de   Procedimiento  Penal.   

A mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E :  

1.           CASAR  PARCIALMENTE  la  sentencia  impugnada  para  condenar  a  ALIRIO LÓPEZ ALVARADO por el delito de  acceso  carnal abusivo con menor de catorce años agravado, en concurso sucesivo  y  homogéneo, a la pena principal de CUARENTA Y OCHO (48) MESES DE PRISIÓN y a  la  accesoria  de  INHABILITACIÓN  PARA  EL  EJERCICIO  DE DERECHOS Y FUNCIONES  PÚBLICAS   por   el   mismo   término,   cuya  contabilización  se  cumplirá  simultáneamente con aquella.   

2.            NO  CASAR  el  fallo en lo demás. Y,   

3.          ADVERTIR que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  devuélvase  al Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                 ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JULIO           ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                           JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1, fols. 22-24.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 27.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 66-69.   

4  C.  orig. N° 2, fols. 74-80.   

5  C.  orig. N° 3, fols. 5-   

6  Invoca   las   siguientes   providencias   de  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sents. del 12 de noviembre  de  2003, rad. N° 15.982; del 10 de abril de 2003, rad. N° 11.960; y del 16 de  octubre de 2003, rad. N° 16.556.   

7 Cita  a  la  CORTE CONSTITUCIONAL,  Sent. C─836, del 9  agosto de 2001, M. P. doctor RODRIGO ESCOBAR GIL.   

8 CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sents.  del  26  de  enero  de  2005, rad. N° 19.429; del 16 de marzo de 2005, rad. N°  18.440; y del 10 de mayo de 2003, rad. N° 11.960.   

9  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    Sents.  del  22  de  septiembre de 2004,  rad. N° 15293, y del 10 de abril de 2003, rad. N° 11.960.   

10  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. del 9 de febrero de 2005, rad. N° 19.869.   

11  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. del 10 de abril de 2003, rad. N° 11.860.   

12  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. del 16 de marzo de 2005, rad. N° 18.440.   

13 No  precisó cuál fue la invocada.   

14 C.  orig. N° 1, fol. 22-24.   

15 C.  orig. N° 1, fol. 10.   

16 C.  orig. N° 1, fols. 2-4 y 18-20.   

17 C.  orig. N° 1, fols. 15-16.   

18 C.  orig. N° 1, fols. 17 y 21.     

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