24284(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24284  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 245  

Bogotá  D.C.,  cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de OSCAR  MONTAÑA  VILLARRAGA  contra  la  sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito del Espinal  (Tolima),  el   16  de  mayo de 2005, mediante la cual confirmó la dictada  por  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Coello,  el 7 de marzo de 2005, y lo  condenó  a  las  penas principales de 24 meses de prisión, multa de 3 salarios  mínimos   legales   mensuales   vigentes   y  a  las  sanciones  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad  y suspensión en el  ejercicio  del  derecho  de  conducir  vehículos por el término de seis meses,  como autor de la conducta punible de lesiones personales culposas.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“A las diez de la mañana del 4 de abril de  2002,  frente  a  la  finca  El Diamante localizada en la carretera de la vereda  Llano  de  la  Virgen  ubicada  en  el  municipio  de  Coello, el vehículo tipo  automóvil  Mazda de placas CRG-929, conducido por su propietario Oscar Montaño  Villarraga,  arrolló  a  la  señora  Martha  Cecilia Lozano Manrique, quien se  desplazaba sobre la berma conduciendo una bicicleta”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía  Cuarenta  Unidad  Local  de  Fiscalias  del  Espinal (Tolima), el 27 de abril de  2004,  acusó  a Oscar Montaña Villarraga por la conducta punible de lesiones personales.   

2.   El  Juzgado  Promiscuo Municipal de  Coello  (Tolima),  el  7 de marzo de 2005, dictó sentencia de primera instancia  en  la  que  condenó  al  procesado  a  las  penas  principales  de 24 meses de  prisión,  multa  de  3  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes y a las  sanciones  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la sanción privativa de la libertad  y  suspensión en el ejercicio del derecho de conducir vehículos por el termino  de  seis  meses,  como  autor  de  la  conducta  punible  de lesiones personales  culposas.   

3.   Apelado  el  fallo por el defensor,  el   Juzgado  Segundo Penal de Circuito del Espinal (Tolima), el 16 de mayo  de 2005, al desatar el recurso, lo  confirmó.   

Contra la anterior decisión, el defensor del  acusado    interpuso    recurso    de    casación   excepcional,   “conforme  al  contenido  del art.212 del Código de Procedimiento  Penal”.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa técnica del procesado, con base  en  la  causal  primera  de  casación,  presenta  un  único  cargo  contra  la  sentencia, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

El  defensor, basado en la causal primera de  casación,  acusa  al  Juzgador  de violar, “en forma  directa  la  ley  sustancial, por falta de aplicación, en cuanto al numeral 1º  del  art. 32 del Código Penal y art. 1º de la Ley 95 del 16  de noviembre  de  1.890,  lo  que  determina  la  necesidad de que el procesado OSCAR MONTAÑA  VILLARRAGA  se  le  garanticen  sus  derechos  fundamentales,  entre  otros,  el  principio  de  legalidad  de que tratan los art. 6° del Código Penal y 6° del  Código  de  Procedimiento  Penal, éste último aún vigente en el departamento  del Tolima”.   

Después  de  reseñar,  en su criterio, los  hechos  y  la  forma como sucedió la colisión. Aduce que el juzgador no le dio  trascendencia  al  vehículo  que  se  desplazaba  en  sentido  contrario  al de  Montaña  Villarraga  y que obligó a éste a maniobrar para evitar un accidente  entre los automotores, sin poder evitar golpear a la víctima.   

De igual manera, luego de recordar apartes de  las  conclusiones  del  juzgador,   anota que fue aceptada la presencia del  segundo       automotor       como       “factor  imprevisto”, a lo que habría que sumar la presencia  de  maleza  natural  alta  sobre la vía y dos curvas pronunciadas en el sector.   

Añade que la responsabilidad de su defendido  se   ubicó   en   la   culpa.     Comenta  que   “aplicando  las  reglas de la sana crítica, especialmente las reglas  de  la  lógica y de experiencia en la apreciación o valoración de las pruebas  judiciales”,     necesariamente     se    habría  reconocido   que  el  accidente se debió a un caso fortuito,  aspecto  que   encontraría   adecuación   normativa   en  una  causal  de  ausencia  de  responsabilidad.   

Recuerda que se vulneraron los artículos 1º  de  la  Ley 95 de 1890 y 32, numeral 1°, del Código Penal. Así mismo, asevera  que  se le afectaron sus derechos fundamentales, entre ellos, el debido proceso,  el  principio  de  legalidad  y  el  de  favorabilidad,  dando como resultado la  sentencia condenatoria.   

Solicita a la Corte casar  la sentencia  impugnada  y,  en su lugar, “se dicte la sentencia de  reemplazo”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  acuerdo  con  el  anterior  recuento  procesal,   surge   evidente  que  en  este  caso  sólo  procede  la  casación  excepcional,  en  la medida en que la sentencia de segunda instancia fue dictada  por  un  Juzgado  Penal  del  Circuito,  encontrándose  dentro de la hipótesis  reglada en el artículo 205, inciso final, de la Ley 600 de 2000.   

Por  manera  que el casacionista, en estricto  acatamiento  de  la  jurisprudencia  de  la  Sala, debió cumplir con las demás  cargas estatuidas para este medio de impugnación extraordinario.   

En efecto, recuérdese que cuando  de la  casación  excepcional  se  trata, el demandante debe exponer así sea de manera  sucinta  pero  clara qué es lo que pretende con el recurso, teniendo como norte  que  solamente procede para el desarrollo de la jurisprudencia o para garantizar  los derechos fundamentales.   

En  tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, ora para abordar un tópico  aún  no desarrollado, precisando la manera en que la decisión solicitada tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución al asunto y a la par servir de  guía a la actividad judicial.   

Y,  respecto  de  la  protección  de los de  derechos  fundamentales,  el  casacionista  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el desconocimiento de una garantía por quebrantamiento  de  la  estructura básica del proceso o por violación de un derecho fundamental, e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho invocado y su  concreto conculcamiento con la sentencia.   

De otro lado, el único cargo formulado contra  la  sentencia  de  segunda   con  base  en  la violación directa de la ley  sustancial  no  se  compadece  con  su  desarrollo,  en  la  medida  en  que  el  casacionista  desconoce los parámetros para atacar en esta sede dicha modalidad  de infracción de la ley.   

Como  lo  ha  dicho  la  jurisprudencia de la  Corte,  cuando el cargo se postula por los senderos de la violación directa, se  está  cuestionando  la selección de la norma llamada a gobernar el asunto o la  interpretación  dada  en el fallo recurrido, en tanto que la trasgresión de la  ley es de manera inmediata.   

Por  manera  que  en  este  supuesto se deben  aceptar   los  hechos  y  las  pruebas  como  fueron  apreciadas  en  el  fallo,  discutiéndose  únicamente   lo  relacionado con la selección de la misma  en   torno  a  su  aplicación  indebida  de  la  ley,  su  exclusión  evidente  o,   su   interpretación  errónea.   

En  el  supuesto que ocupa la atención de la  Corte,  surge  claro  que  el  censor, en primer término, está cuestionando la  valoración  probatoria que los juzgadores le dieron a la unidad probatoria, por  cuanto  que  afirma  que  “aplicando las reglas de la  sana   crítica”,   se  habría  concluido  que  el  accidente tuvo génesis en un caso fortuito.   

Dicho  de otra manera, el demandante presenta  una  visión  distinta  a la argumentada por el Juzgado en procura de obtener la  absolución   de   su   defendido   con  base  en  una  causal  de  ausencia  de  responsabilidad,  sin  que  evidencie  error en la apreciación de los medios de  prueba  allegados  validamente  al  proceso  y,  menos,  una  violación  de  la  ley.   

         

Finalmente,  se  advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra  violación  de  derechos  fundamentales o garantías  de     OSCAR     MONTAÑA    VILLARRAGA,    que  determine  el ejercicio de la facultad oficiosa de índole legal que al respecto  le asiste a la Sala en punto de asegurar su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda      de     casación     presentada     a     nombre     del          procesado,  OSCAR       MONTAÑA       VILLARRAGA,   por  lo  anotado en la motivación de este proveído.  En    consecuencia,   se  DECLARA   DESIERTO   el  recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese       y              cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                            JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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