23003(19-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso 23003  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado Acta    01  

Bogotá,  D.  C., diecinueve de enero de dos  mil cinco   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del procesado EDGAR  ADOLFO GUERRERO POSSO.   

1.         ANTECEDENTES   

     

1. Mediante  sentencia  proferida el 4 de febrero de 2.004, el Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Palmira condenó al señor EDGAR ADOLFO GUERRERO  POSSO  a  la  pena  principal  de  64  meses  de prisión, multa de 667 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a  una  interdicción  de  derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo término de la pena principal, como coautor  responsable de un delito de tráfico de estupefacientes (Fol. 54).     

     

1. La  sentencia  fue  apelada por la defensa, recurso que conoció el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Buga  y mediante fallo del 24  de junio de 2.004 confirmó la sentencia (Fol. 91).     

     

1. El   apoderado  de  GUERRERO  POSSO  inconforme  con  la  decisión  decidió  interponer  recurso extraordinario de casación contra la sentencia de  segunda  instancia.  El   Tribunal concedió el recurso (Fol. 119) y dentro  del  término  de  traslado  el  recurrente  presentó  la respectiva demanda de  casación (Fol. 129) de cuyo estudio se ocupa ahora la Corte.     

2.     LA  DEMANDA   

Se formularon tres cargos contra la sentencia  de  segunda  instancia,  uno  con fundamento en la causal tercera, por cuanto la  sentencia  se dictó en un juicio viciado de nulidad, y dos subsidiarios, por la  causal  primera,  esto  es,  por  violación  directa  de  una  norma de derecho  sustancial.   

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  delito  de  tráfico de estupefacientes,  art.  376 del C.P, en su inciso primero, tiene prevista una pena privativa de la  libertad  entre  8  y  20 años de prisión, de tal suerte que al tenor del art.  205  del  C. de P.P. es posible recurrirse en casación, pues para ello se exige  que  el  proceso  se  adelante  por un delito que tenga señalada una pena   privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho años.   

Sin  embargo,  en  el  caso  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala se encuentra que la sentencia fue dictada con fundamento  en  una  aceptación  voluntaria de los cargos formulados por la Fiscalía, toda  vez  que  el  procesado,  acompañado por su abogada de confianza, aceptó haber  llevado  consigo  45 cápsulas  que contenían una cantidad neta de 225 gms  de  heroína,  siendo sorprendido en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de la  ciudad  de  Palmira,  cuando  se  disponía  abordar  un vuelo hacia los Estados  Unidos (Fol. 48).   

Esta  situación  limitaba en gran medida no  solo  la posibilidad de recurrir en apelación ante el Tribunal correspondiente,  sino   también   la   de   impugnar   mediante  el  recurso  extraordinario  de  casación1.   

La  inconformidad  en  la  alzada se dio por  cuanto  el  nuevo  abogado,  a  quien se le otorgó poder con posterioridad a la  sentencia  de primera instancia, consideró una serie de hipótesis de nulidad e  incluso  de  inimputabilidad  en su cliente. Con posterioridad, en la demanda de  casación,  le  agregó  además  de  la  supuesta  nulidad,  la tesis de que su  poderdante  se  quedó  en  la  mera  tentativa,  pues  en su criterio, tan solo  “intentó  salir  del  país con droga”. Con esto último pasó por alto que  al  procesado se le imputó la circunstancia de “llevar consigo”, y no la de  intentar salir del país con estupefacientes.   

Los esfuerzos subjetivos del nuevo apoderado  tendientes  a  echar para atrás la aceptación de los cargos son artificiales e  infructuosos,  pues  ante  una  consolidación  de la sentencia anticipada, como  bien  lo  señala  el art. 40 del C. de P.P., el procesado junto con su defensor  sólo  pueden  recurrir  respecto a tres puntos esenciales : la dosificación de  la  pena,  los  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y la  extinción  del  dominio  sobre  bienes;  pero  no  sobre la responsabilidad del  procesado,  pues al momento de aceptar los cargos se renunció a toda discusión  al respecto, haciéndose imposible su retractación posterior.   

La  Corte  en  ese  sentido ha mantenido una  posición pacífica, al señalar:   

De tiempo atrás tiene establecido la Corte,  con  fundamento  en las disposiciones legales y en la naturaleza de la sentencia  anticipada  como  institución  asociada  al  derecho premial, que el ámbito de  impugnación  de  las  sentencias  obtenidas mediante ese mecanismo de economía  procesal  se  halla  estrictamente limitado para el procesado o su defensor a la  dosificación  de la pena, a los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de  la  libertad  y a la extinción del dominio sobre bienes, y, como corresponde al  modelo  de  Estado  que  define la Constitución Política, a la vulneración de  los          derechos         fundamentales.2   

Y en otra oportunidad se agregó:  

Esta  limitante  para controvertir el fallo  por  asuntos  distintos  a  los  relacionados,  funda  su  razón  de  ser en la  naturaleza  misma del instituto, que impone la prohibición de retractarse luego  de  cumplido  su  trámite,  en obedecimiento al principio de preclusión de las  actuaciones  judiciales,  parejo  al  de  oportunidad  para  el ejercicio de los  derechos,  los  cuales redundan en el mantenimiento de la seguridad jurídica de  las                     decisiones                     de                     la  jurisdicción.               

…  

La ley no puede permitir que un instrumento  de  terminación  anticipada del proceso penal se convierta en un juego en manos  de  los  procesados,  de  suerte  que si de manera voluntaria aceptan los cargos  formulados   y  sobre  ellos  se  profiere  sentencia,  tienen  que  asumir  las  consecuencias  que  de  allí se derivan, y las posibilidades de impugnación se  reducen    a    los    puntos    ya   mencionados.3   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  señor EDGAR ADOLFO GUERRERO  POSSO.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO            ALVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE        L.       QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1                     “Esta  Sala  ha  reconocido  la  extensión  de  sus efectos a la  casación,  pues,  de  otro  modo, ésta sería la vía expedita para burlar una  restricción  que es correlativa al eco positivo, aunque  atemperado, de la  volunta  del  procesado y su defensor en el resultado de la pretensión punitiva  y  sus consecuencias, (…)CSJ, Sala de Casación Penal, Sentencia 28 de octubre  de  1996,  Radicado 10578. M.P. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO (Cfr. Auto septiembre  16  /93  M.P:  GUILLERMO  DUQUE  RUIZ y Sent. marzo 4 /96 M.P. FERNANDO ARBOLEDA  RIPOLL).   

2                     CSJ,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  del 25 de agosto de 2.004,  Radicado 21449. M.P. YESID RAMÍREZ BASTIDAS.   

3                     CSJ,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  del  22 de abril de 2.004,  Radicado 22208. M.P. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *