22339(20-10-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22339  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  080  

Bogotá  D. C.,  veinte (20) de octubre  de dos mil cinco (2005).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la    demanda    presentada    a   nombre   del    procesado   LUIS          EDUARDO          GUERRERO         GUERRERO.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los  hechos  que  motivaron  el  presente   diligenciamiento,   fueron  resumidos  por  el  juzgador  de  segunda  instancia, de la siguiente manera:   

“Tuvieron  ocurrencia  en  la vereda Santa  Luisa,  jurisdicción  del  municipio  de El Cerrito, Valle, cuando en el salón  popular  de  dicho lugar, en horas de la madrugada del 19 de septiembre de 1998,  se  suscitó  una  discusión  entre  los  hermanos  Guillermo  Alberto y Wilson  Guerrero  Jiménez,  de  un  lado,  y  un primo hermano de ellos, de nombre Luis  Eduardo  Guerrero  Guerrero, de otro, resultando herido con un proyectil de arma  de  fuego  el  primero de los Guerrero Jiménez, mientras el otro y Luis Eduardo  presentaron    algunas   contusiones   en   su   cabeza   y   rostro”.   

2.-   Por  los  anteriores  hechos,  la  Fiscalía  135  Seccional  de  El  Cerrito  (Valle),  el  9  de octubre de 2000,  profirió  resolución de acusación en contra de Luis Eduardo Guerrero Guerrero  por  las conductas punibles de homicidio en grado de tentativa y porte ilegal de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,  decisión  que  al  ser  recurrida fue  confirmada, el 3 de noviembre siguiente.   

3.  El Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Palmira,  mediante  sentencia del 30 de octubre de 2002, condenó a Luis Eduardo  Guerrero  Guerrero a las penas principales de 30 meses de prisión  y multa  de  $5.000,  a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  un  lapso igual pena privativa de la libertad y al pago de perjuicios, como  autor  de  los  delitos  de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal y  lesiones personales   

Apelado  el fallo por el fiscal, el Tribunal  Superior  de  Buga,  el  12  de  diciembre  de 2003, lo reformó y, en su lugar,  condenó  a  Luis  Eduardo Guerrero Guerrero a las penas principales de 84 meses  de  prisión  y  multa  de  $5.000,  a  la accesoria de rigor y  al pago de  perjuicios,  como  autor  de  las  conductas  punibles  de homicidio en grado de  tentativa     y    porte    ilegal   de   armas   de   fuego   de   defensa  personal.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Con  base en la causal primera de casación,  el  defensor  del  procesado  presenta  un único cargo contra la sentencia, por  cuanto  estima  que  el Tribunal vulneró, de manera directa, la ley sustancial,  al   incurrir   “en  error  manifiesto,  ostensible,  patente  y  protuberante, el cual  puede ser captado sin mayor esfuerzo, lo  que  se  desprende  del  deficiente análisis a la prueba testimonial recaudada,  conformada  por  los  señores JIMMY FERNANDO BENAVIDES, RAÚL BENAVIDES, JESÚS  FOLLECO,  GUILLERMO  ALBERTO  GUERRERO,  EULER  RAMIRO LINARES ELPU y además la  diligencia   de   injurada   rendida  por  mi  defendido,  deficiente  análisis  realizado,  a  tal  punto  que  desacertadamente concluye la segunda instancia a  folio  14  que  en  el  sitio  tan  solo  se  encontraban  los hermanos GUERRERO  JIMÉNEZ,  el  procesado,  ORLANDO  MESTIZO  y  JESÚS  FOLLEGO,  concluyendo la  segunda  instancia  que: ‘la  única  persona  que  presenció  el  hecho  fue  ORLANDO  MESTIZO,  descartando  erradamente  la  segunda  instancia que por la circunstancia de que EULER RAMIRO  LINARES  GELPU trabajara con el sindicado, bien pudo, por ese compromiso laboral  y   de   lealtad   con   LUIS   EDUARDO,  haberse  prestado  para  respaldar  su  coartada”.   

Afirma  que  no entiende las razones por las  cuales  el juzgador sostuvo que el testigo Linares Gelpu por haber trabajado con  el  procesado  se  prestó para respaldar la coartada, debiendo por consiguiente  haber  expedido las copias correspondientes para que la justicia lo investigara,  situación que no hizo.   

Así,  enfatiza  que la sentencia violó una  norma  de contenido sustancial “que hace referencia a  la  investigación  integral  que  obliga al funcionario a analizar con el mismo  celo  tanto lo favorable como lo desfavorable, tal como lo consagra el artículo  20  del  Código de Procedimiento Penal que perentoriamente establece y guía al  funcionario  judicial en representación del Estado y le ordena profundizar para  lograr  obtener con certeza la verdad verdadera dentro de un proceso”.   

Insiste que la vulneración del principio de  investigación  integral  se concretizó cuando el juzgador de segunda instancia  descartó  la  legítima  defensa planteada por el procesado en la diligencia de  indagatoria,   “respaldando   ese  descarte  cuando  rechaza  indiscriminadamente  la  clara  y  responsiva  declaración del testigo  EULER RAMIRO LINARES GELPU”.   

Después  de  referirse  a la violación del  principio  de  investigación  integral  anota que su transgresión condujo a la  violación   del    artículo   20   de   la   Código   de   Procedimiento  Penal.   

Afirma  que si la intención de su defendido  era  el  causar  el  resultado  muerte,  habría  disparado la carga del arma de  fuego,  “circunstancia  ésta  que  en  mi  criterio  respetuoso  es  la resultante de no haber realizado una investigación integral,  concluyendo  equivocadamente que a lo mejor el sindicado no continuó disparando  porque  cuando GUILLERMO ALBERTO cayó al suelo, su hermano le gritó que había  matado  a  su  hermano,  concluyendo  equivocadamente la instancia que ante esta  manifestación  el  sindicado  por  no continuar disparando, sin tener en cuenta  que  el hermano del lesionado afirma que se le abalanzó encima a mi defendido e  inclusive  mi defendido le propinó golpes en la cabeza y en la cara, pues si la  intención  hubiese  sido  homicida,  entonces mi defendido hubiese accionado su  arma  en  contra  del hermano del lesionado y no le hubiese producido los golpes  por él afirmados”.   

Finaliza,  informando  que  cumplió  en  la  elaboración  de  un  cargo  concreto  e  indicó  en  forma clara y precisa sus  fundamentos y las normas que estima infringidas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Recuérdese  que  la  casación  no  es  una  tercera  instancia,  donde  de  manera  libre  se  puedan  hacer  toda  clase de  cuestionamientos  a  una  sentencia  que  por  ser  la  culminación  de todo un  proceso,  viene amparada por la doble presunción de acierto y legalidad, razón  por   la   cual   los  reparos  deben  estar  soportados  en  las  causales  que  taxativamente  estatuyó  el legislador para demandar los errores in iudicando o  in    procedendo    que   se   avizoren   en   el   correspondiente   fallo   de  mérito.   

De  igual  manera,  la  demanda  debe  ser  confeccionada  de  acuerdo  con  los  parámetros  técnicos  decantados  por la  jurisprudencia  de  la Sala, cuyo reparo debe ser claro y preciso en cuanto a su  enunciación  y  desarrollo, habida cuenta que la Corte, en virtud del principio  de   limitación,   no   puede  entrar  a  aclarar  y   a  complementar  al  libelista.   

Dicho de otra manera, el éxito de la censura  no  depende  de lo extenso o sugestivo del discurso sino que se demuestre que la  sentencia   es   ilegal,  por  haberse  incurrido  en  vicios  de  juicio  o  de  procedimiento.   

Teniendo   en   cuenta   los   anteriores  parámetros,  advierte  la  Corte  que  la demanda no cumple con el requisito de  claridad y precisión, razón por la cual se inadmitirá.   

Sin  el libelista acudió los linderos de la  causal  primera  de  casación para atacar el fallo del Tribunal; de todos modos  no  señaló el motivo de la violación de la ley sustancial, esto es, si lo fue  de manera directa o indirecta.   

Ahora  bien,  dentro del entendido de que el  ataque  lo  postula  por  los  senderos  de  la  violación  indirecta de la ley  sustancial,   al   sostener   que   el  juzgador  incurrió  en  “error  manifiesto,  ostensible, patente y protuberante..”,   al  analizar  la  prueba testimonial, de igual manera no  señaló  la clase del error, esto es,  si de hecho o de derecho y el falso  juicio  que lo determinó (de existencia,  identidad, raciocinio, legalidad  o convicción).   

De otro lado, el casacionista no acatando el  principio  de  autonomía  de  las  causales  de  casación,  entremezcla  a  su  hipótesis  casacional  escogida  argumentos  propios  de  la  causal tercera de  casación,  cuando  dice  que  el  juzgador  de  segundo grado  vulneró el  principio  de  investigación integral al descartar en la conducta del procesado  la legítima defensa de su vida.   

Por consiguiente, si estimaba que el juzgador  también  cometió  errores  de  actividad, estaba en su deber de presentar otro  cargo,  respetando  el  principio de prioridad, amparado en la causal tercera de  casación,   postulando   y  evidenciando  la  transgresión  del  postulado  de  investigación integral.   

En   fin,   se   advierte   que    la  inconformidad  del  recurrente  radica  en la credibilidad que los juzgadores le  dieron  a la coartada de su defendido, puesto que a lo largo de la censura aduce  que  el  sentenciador  rechazó  los  datos  suministrados  por el testigo Euler  Ramiro  Linares  Gelpu,  persona que narró de manera clara y responsiva lo  acontecido,  disparidad  de  criterios  que  no  constituye  yerro demandable en  casación.   

En  efecto,  como  de manera reiterada lo ha  dicho  la  jurisprudencia de la Corte, dentro del método de apreciación de las  pruebas  que  nos  rige,  el  juzgador  goza  de  libertad para justipreciar los  elementos  de  juicio,  sólo  limitado  por los principios de la ciencia, de la  lógica   o  de  la  máxima  de  la  experiencia  o  de  sentido  común,  cuya  transgresión  se  debe  postular   a  través  de  la  causal  primera  de  casación  y  bajo  los  lineamientos  del  error de hecho por falso raciocinio,  evento que aquí no ocurrió.   

En  ese  orden de ideas, el censor desconoce  que  la sentencia llega a esta sede amparada por la doble presunción de acierto  y  legalidad,  es  decir,  que  los  hechos  y  las pruebas fueron correctamente  apreciados  y  el  derecho  estrictamente  discernido, presunción que se diluye  cuando  se  demuestra  la  existencia  del  yerro y su trascendencia en la parte  conclusiva de la sentencia.   

En   esas   condiciones,   la  demanda  se  inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que  el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa,  por cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   LUIS    EDUARDO    GUERRERO    GUERRERO.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                             ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Comisión de servicio  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                            JAVIER   DE   J.   ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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