19734(22-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19734  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADA PONENTE  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado: Acta No. 071  

Bogotá, D. C., veintidós (22) de septiembre  del dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia sobre la competencia  para    seguir    ejecutando   la   pena   impuesta   al   doctor   Carlos Ómar Avilán Prada.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

Mediante  sentencia del 29 de septiembre del  2003,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia declaró al  doctor   Carlos   Ómar   Avilán   Prada  autor  penalmente  responsable  de  los  delitos  de  contrato sin  cumplimiento  de  requisitos  legales y peculado por apropiación. Le impuso las  sanciones  de  4  años  y  9  meses  de  prisión,  interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  3  años,  18  salarios mínimos legales mensuales de  multa  y  la  obligación  de  cancelar  los perjuicios causados. Finalmente, le  negó  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena y le concedió la  prisión domiciliaria.   

El   21   de   octubre   siguiente,   el  doctor    Avilán   Prada  suscribió  diligencia, comprometiéndose, entre otras cosas, a permanecer en su  residencia  de la calle 18 número 11-16 del barrio Los Libertadores de Inírida  (Guainía).   

CONSIDERACIONES  

La   Sala   dispondrá  la  remisión  del  expediente  al  reparto  de  los  Jueces  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bogotá, a quienes corresponde, en primera instancia, todo lo que  se  relaciona  con  la  ejecución  de  la  sanción,  en  tanto  que el juez de  conocimiento  –la Sala de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia- cumple las veces de superior  funcional.   

Las siguientes son las razones:  

Primera. La Corte,  en  providencia del 28 de julio del 2005 (radicado 19.093), afirmó lo siguiente  que hoy reitera:   

1. El parágrafo 1º del artículo 38 de la  Ley 906 del 2004 dispone:   

“Parágrafo  1º.  Cuando  se  trate  de  condenados  que  gocen  de  fuero constitucional o legal, la competencia para la  ejecución  de las sanciones penales corresponderá, en primera instancia, a los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  del lugar donde se  encuentre  cumpliendo la pena. La segunda instancia corresponderá al respectivo  juez de conocimiento”.   

2.  Ciertamente… la Sala ha sostenido que  las  normas  procesales  que  regulan  los recursos tienen efectos sustanciales,   

“[e]n  la  medida en que por razón de su  limitación,   ampliación,   consagración,  eliminación,  etc.  pueden  verse  afectadas  -positiva  o negativamente- garantías fundamentales, característica  ésta  que  es -en el fondo- lo que permite calificar que una norma instrumental  alcance   esa  condición”.  (Auto  del  16  de  febrero  del  2005,  radicado  23.006).   

3.  En  la  misma  providencia,  la  Corte  reconoció  la favorabilidad que reporta una norma que permite un mayor acceso a  la  administración  de  justicia  dando  lugar  a  los recursos de apelación o  casación,  y  expresamente declaró que “constituye  prenda  de mayor garantía una decisión con doble instancia o con casación que  de única…”   

4. Y, frente a la literalidad del artículo  533   de   la   Ley  906  del  2004,  que  limita  su  vigencia  a  los  delitos  cometidos  con posterioridad al 1º de enero del año  2005, la Corporación admitió que    

“[l]as  normas  que  se  dictaron para la  dinámica   del  sistema  acusatorio   colombiano,   son   susceptibles   de  aplicarse  por  favorabilidad  a casos que se encuentren  gobernados   por  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  a   condición   de   que  no    se   refieran   a   instituciones  propias  del nuevo modelo  procesal  y de que los referentes de hecho     en     los     dos     procedimientos     sean    idénticos”.  (Auto  del 4 de mayo del  2005, radicado 19.094).   

5.  Conclúyese  de lo anterior que como la  vigilancia   de   la   ejecución   de   la   pena   no   es   una  institución     propia    del    sistema    acusatorio;  el supuesto de hecho en los dos procedimientos es el mismo; y el  parágrafo  1º  del  artículo  38  de la Ley 906 del 2004 es más favorable en  este  caso  para  los  intereses del condenado, su aplicación inmediata resulta  procedente.   

Segunda. En   relación  con  las personas condenadas a quienes no se hace efectiva parte o la  totalidad  de  la  pena,  en auto del 17 de agosto del 2005 (radicado 15.826) la  Corte dejó establecido:   

Además, es claro que las normas comparadas  que  fijan  el  funcionario  competente  para  ejecutar las penas tienen efectos  sustanciales,  ya  que  el ordenamiento procesal penal al atribuirla a esta Sala  impregna  a  sus decisiones el carácter de única instancia al ser improcedente  su  impugnación  por ser la Corte Suprema de Justicia el máximo tribunal de la  jurisdicción  ordinaria  en  el  país;  mientras que el nuevo Código Procesal  Penal  al  asignarla  al  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad el  nuevo  Código  de Procedimiento Penal y la segunda instancia al respectivo juez  de  conocimiento,  materializa  las  garantías  fundamentales de impugnación y  segunda  instancia  por  medio  del  recurso ordinario de apelación, las cuales  hacen  parte  del  derecho al debido proceso consagrado en el artículo 29 de la  Carta Política.   

Preceptos  que  por  integrar el proceso de  ejecución  de  las  penas  imputadas  al Dr. … no hacen parte de la esencia o  naturaleza   jurídica   del  nuevo  sistema  de  investigación,  acusación  y  juzgamiento  acuñado  en  Colombia  por la ley 906 de 2.004, particularidad que  transforma  en  un  imperativo constitucional y legal la aplicación retroactiva  de   su   artículo  38,  por  reportarle  beneficios  al  penado  frente  a  la  reglamentación   que   del   mismo  supuesto  de  hecho  hace  la  ley  600  de  2.000.   

En  este  sentido  la Sala se pronunció en  decisión  del  3 de agosto de 2.005, en el radicado No. 22.099, con ponencia de  quien aquí obra en tal calidad.   

Como  quiera que al señor… se le otorgó  la  libertad  condicional  y está pidiendo se extinga la condena en orden a las  previsiones  del  artículo  67  del  Código  Penal, el competente para decidir  dicha  petición  y  vigilar  el  cumplimiento  de  la  condena  es  el  Juez de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, sede de la Corte Suprema  de  Justicia,  autoridad  judicial  que  dictó el fallo de única instancia, de  conformidad  con  lo  normado  por  el  artículo  1º del Acuerdo 054 de 1.994,  expedido  por  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, que  a su letra dice:   

“Los  jueces  de  ejecución  de  penas y  medidas  de  seguridad,  conocen  de  todas  las  cuestiones relacionadas con la  ejecución  punitiva  de  los  condenados que se encuentren en las cárceles del  respectivo  Circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin consideración al lugar  donde se hubiere proferido la respectiva sentencia.   

“Asimismo  conocerán  del  cumplimiento  de  las  sentencias  condenatorias,  donde  no se  hubiere  dispuesto  el  descuento  efectivo  de la pena, siempre y cuando que el  fallo  de  primera  o  única  instancia  se hubiere proferido en el lugar de su  sede” (Subrayas fuera del  texto) .   

Tercera.  Debe  precisarse  en  esta  oportunidad que el inciso tercero del citado artículo 1°  del  Acuerdo  54  dispone  que  “En  los  sitios  donde no exista aún Juez de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad, continuará dándose cumplimiento a  lo  dispuesto  en  el  artículo  15  transitorio  del  Código de Procedimiento  Penal”  de  1991, equivalente al parágrafo transitorio del artículo 79 de la  Ley 600 del 2000.   

En esas condiciones, el alcance preciso de la  reglamentación  de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura  comportaría que:   

a)  La  ejecución  de la pena de quienes se  encuentren  recluidos  en  cárceles  corresponde  a los Jueces de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad del circuito sede de las prisiones.   

b)  La ejecución de la pena respecto de los  condenados  que se encuentren en libertad corresponde a los Jueces de Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad del lugar donde ejerza el juez que dictó el  fallo de primera o única instancia.   

c) En los lugares donde no se hayan designado  Jueces  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, la ejecución corresponde  a  los  jueces  que  profirieron  la  sentencia  de  primera  o única instancia  (artículos  15  transitorio  y  79-parágrafo  de los Códigos de Procedimiento  Penal de 1991 y 2000, respectivamente).   

En  esas  condiciones,  tratándose  de  un  recluso  en  cárcel  o  en  prisión  domiciliaria  en  sitio donde no hay juez  ejecutor,  la  literalidad  implicaría  que  el  fallador  de  instancia  es el  competente para la ejecución.   

Pero  con  el alcance que la Sala ha dado al  parágrafo   del  artículo  38  de  la  Ley  906  del  2004  y  su  aplicación  retroactiva,  en  el  entendido de su favorabilidad para el penado, en cuanto le  concede  la  facultad  de  impugnación  y de doble instancia, las disposiciones  restrictivas  del parágrafo del artículo 79 del Código de Procedimiento Penal  del  2000  y del tercer inciso del artículo 1° del Acuerdo 54 deben entenderse  modificadas en el siguiente sentido:   

i) En los casos de fuero legal, en los que la  competencia  en  primera  instancia  corresponda a los tribunales superiores, se  aplica  la limitante, esto es, la ejecución del castigo corresponde al fallador  (el  Tribunal),  como  que  el principio de la doble instancia es garantizado en  tanto  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia cumple como  funcionario         Ad        quem.   

ii)  Cuando la prerrogativa de juez especial  adjudique  el  juzgamiento y fallo en única instancia a la Corte, el parágrafo  del  artículo  79  de la Ley 600 del 2000 y el inciso tercero del artículo 1°  del  Acuerdo  54  de  1994  deben  entenderse  derogados  por  el parágrafo del  artículo  38  de la Ley 906 del 2004 y, por tanto, para garantizar los derechos  de  impugnación  y de doble instancia, en los supuestos de inexistencia de juez  ejecutor  en el sitio de reclusión (cárcel o domicilio), se deben extender los  alcances  del  inciso  segundo  del  artículo  1° del Acuerdo, esto es, que la  ejecución  corresponderá al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  Bogotá,  sede  del  fallador  -la  Sala de Casación Penal-, para que ésta  pueda ejercer como superior funcional.   

De   acatar   el  mandato  del  parágrafo  transitorio  del  artículo  79  de la Ley 600 del 2000 y del inciso tercero del  artículo  1° del Acuerdo 54 de 1994, no solo se lesionaría el principio de la  doble  instancia,  habilitado  por  el  nuevo  estatuto  procesal,  sino  que se  incurriría  en  un  tratamiento  discriminatorio, prohibido por el artículo 13  constitucional,  sin  justificación  razonable  alguna,  porque  no resultaría  equitativo  que  entre  dos  aforados en igualdad de condiciones, uno tuviese la  garantía de apelación, en tanto que el otro no.   

El  expediente  será remitido al reparto de  los  Juzgados  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, porque  en    Inírida    (Guainía),    sitio   en   donde   el   doctor   Avilán    Prada   cumple   su   prisión  domiciliaria, no se ha designado esa clase de funcionarios.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Por     competencia,     remitir  las  diligencias  al reparto de  los   Juzgados   de   Ejecución   de   Penas   y   Medidas   de   Seguridad  de  Bogotá.   

         

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILO                                            ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

                                                                                       Comisión de servicio   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS    YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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