18060(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

       

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 18060  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 40  

         Bogotá,   D.C.,  once  (11)  de  abril  de  dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

         Resuelve  la  Sala  sobre la demanda de casación presentada por el  defensor   del   doctor   Humberto  Manuel  Carranza  Vargas, contra la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Valledupar,  que  revocó la decisión de  primera   instancia   y   lo   condenó   por   el   delito   de   peculado  por  apropiación.   

HECHOS  

         En  los  meses  de  marzo  de  1993  y  1994 el señor Humberto  Manuel  Carranza  Vargas  en su  calidad  de  Alcalde  del municipio de El Copey (Cesar) adquirió una póliza de  salud  a  la  empresa  Medisalud- Colseguros por un valor total de $1.182.000.00  que  fue  cancelado con dineros de la administración. Según lo pudo establecer  la  Contraloría  Municipal,  el  costo  de tales pólizas tuvo un incremento de  $502.000.00  en  razón  de  que  el  burgomaestre  incluyó en las mismas a dos  familiares  suyos,  y  este  valor  no  podía  ser  cancelado  con  dineros del  municipio.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

         Con  fundamento  en  los  elementos  probatorios  recaudados  en la  indagación  preliminar adelantada por la fiscalía local de El Copey, el Fiscal  Noveno   de   la   Unidad   Especializada  de  Valledupar  ordenó  apertura  de  investigación  el  9 de agosto de 1994  y vinculó mediante indagatoria al  señor  Carranza Vargas. Al  definirle    la    situación    jurídica,    lo    afectó    con   detención  preventiva.   

         Cerrada  la instrucción, el funcionario instructor la calificó el  31  de marzo de 1995 con resolución de acusación por el delito de peculado por  apropiación.   

         El  30  de  junio  de  1999,  el Juzgado 1º. Penal del Circuito de  Valledupar  absolvió  al procesado. Apelada esta sentencia por la fiscalía, el  Tribunal  Superior  la revocó el 11 de octubre siguiente y en su lugar condenó  al   incriminado  a  42  meses  de  prisión  por  el  delito  de  peculado  por  apropiación.  El  14  de  diciembre de 1999, el Tribunal decretó la nulidad de  dicho fallo.   

         El  30  de agosto de 2000, el juez colegiado resuelve nuevamente la  apelación  interpuesta  contra la sentencia absolutoria de primer grado. Revoca  dicha  decisión  y  condena al doctor Carranza Vargas  a 20 meses de prisión, interdicción en el ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo término de la pena privativa de  la  libertad  y  multa  de  $200.000.00,  como  autor del delito de peculado por  apropiación  de que trata el inciso segundo del artículo 133 del Código Penal  anterior  (modificado por el artículo 19 de la Ley 190 de 1995). Esta sentencia  quedó ejecutoriada el 13 de septiembre de 2000.   

         El  26  de  octubre  de  2000,  el defensor del doctor Carranza  Vargas  interpuso  recurso  de  casación.   

LA DEMANDA  

         A  la  luz de las causales 3ª. y 1ª.  de casación, el actor  propuso tres cargos. Los enunció así:   

         Primer cargo.   

         La  sentencia  del  tribunal es violatoria del debido proceso, pues  los  juicios  de  imputación típica o fáctica, antijuridicidad y culpabilidad  son  precarios  en  cuanto  carecen  de una adecuada fundamentación probatoria,  legal y jurídica.   

         Segundo cargo.   

         Violación  directa  de  la ley sustancial por aplicación indebida  del   artículo  2º.  del  Código  Penal.  Sostiene  que  en  el  régimen  de  afiliación  al  sistema  de salud la atención de los riesgos es cubierta en su  totalidad  por  el  empleador  y  los  beneficiarios  están comprendidos por el  cotizante  y  los  miembros  de  su  grupo  familiar.  Por  lo  tanto, el doctor  Carranza   Vargas  en  su  calidad  de  Alcalde  de  El Copey sí podía incluir en el contrato de medicina  prepagada  a  su  esposa  y  a su hija. Ello significa que el juicio de reproche  penal  es  violatorio  de la ley sustancial porque su conducta no es punible por  ausencia de tipicidad.   

         Tercer cargo.   

         Violación  indirecta de la ley sustancial por falta de aplicación  de  la causal de inculpabilidad prevista en el artículo 40-4 del Código penal,  que  se  generó  por errónea apreciación de la indagatoria del procesado y el  testimonio  del  señor  Hermenegildo  Ustariz  Gil.  Sostiene que este yerro le  impidió  al  fallador  reconocer  que  el  doctor  Carranza Vargas obró con el  convencimiento  de  que al incluir a su esposa e hija en el contrato de medicina  prepagada no vulneraba el orden jurídico vigente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

                    La demanda  será  inadmitida, por no satisfacer las exigencias que para la concesión de la  casación   establece  el  artículo 218 del Código de Procedimiento Penal  de  1991,  con la subrogación hecha por el 1° de la Ley 553 de 2000, bajo cuya  vigencia   fue   proferida  la  sentencia  impugnada.  Estas  son  las  razones:   

         De  conformidad  con  el precepto referido, para poder acceder a la  casación  es  necesario, entre otras cosas, que el delito por el que se proceda  tenga  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho (8)  años.   

         Como  en  el  evento que se analiza tanto el fallo de segundo grado  como  la interposición y sustentación del recurso obedecieron a la vigencia de  la  ley  553 de 2000, la casación debió ser propuesta por la vía excepcional,  dado  que el delito imputado al procesado es el de peculado por apropiación que  describe   el  inciso  2º.  del  artículo  133  del  Código  Penal  anterior,  modificado  por  el  artículo  19  de la ley 190 de 1995,  cuyo máximo de  pena  privativa  de  la libertad es de 7  años y 6 meses de prisión, vale  decir, inferior al fijado por la ley procesal.   

         Así   las   cosas,   si  la  casación  viable  era  solamente  la  excepcional,  el  demandante debía destinar un capítulo en donde expresara, de  manera   sustentada,   la  necesidad  de  desarrollar  la  jurisprudencia  o  de  garantizar  un  derecho  fundamental, tal como se desprende del artículo 1-3 de  la Ley 553 de 2000. Esa tarea no fue cumplida por el actor.   

         En  el  caso  concreto,  el  impugnante  confundió el trámite. No  obstante  que  hace  expresa  referencia  a la ley 553 de 2000, no advirtió que  ésta  elevó  el  quantum  de  la  pena para acceder a la casación por la vía  ordinaria  y  que,  por  lo tanto, tenía que proponerla como excepcional. Al no  hacerlo  así, no le deja a la Corte posibilidad distinta a inadmitir el escrito  que  presentara, de conformidad con la primera parte del artículo 9° de la ley  citada.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

           NO ADMITIR la demanda de casación presentada por el defensor del  ciudadano    Humberto    Manuel   Carranza   Vargas.  En   consecuencia,   declarar  desierto  el  recurso  interpuesto.   

         

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         

Comuníquese y cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CÓRDOBA   POVEDA                 

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ     ARGOTE                               

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO           

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA ESCOBAR            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                                            

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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