17582(12-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17582  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO   

Aprobado Acta No. 040  

Bogotá,  D.C.,  doce (12) de mayo de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS:  

Mediante  sentencia del 30 de agosto de 1999,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de Arauca, condenó a WILSON ALFREDO  ALVARADO  BRITO  y  a  William Gómez Irreño a la pena principal de 20 años de  prisión,  a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas y  al  pago  de  los perjuicios ocasionados, como coautores de los delitos de doble  homicidio preterintencional e incendio.   

Apelado  la decisión anterior por la defensa  de  los  procesados y el Fiscal, en fallo del 15 de febrero de 2000, el Tribunal  Superior  de  Cúcuta  la  confirmó,  no  obstante modificar la imputación con  respecto  al  ilícito contra la vida al precisar que tal como se calificaron en  la  acusación  se trata de dos homicidios agravados cometidos de manera dolosa,  en  concurso  con  el de incendio. Por tal motivo, condenó a ALVARADO BRITO y a  Gómez  Irreño  a la pena principal de 44 años de prisión y a la accesoria de  interdicción de derechos y funciones públicas por 10 años.   

Interpuesto y sustentado oportunamente por la  defensa  el  recurso  extraordinario  de  casación,  procede  ahora  la  Sala a  pronunciarse sobre la admisión del libelo.   

HECHOS:  

Por  corresponder a lo que se demostró en el  proceso, así los resumió el Tribunal:   

“Sucedieron en la ciudad de Arauca el día 7  de  julio  de  1998,  hacia  las  dos  y  treinta  minutos  de  la mañana en la  residencia  ubicada  en  la  calle  30  No.  18-03. Los aquí procesados WILLIAM  GÓMEZ  IRREÑO  y WILSON ALFREDRO ALVARADO BRITO derramaron gasolina por debajo  de  la  puerta  y  le prendieron fuego, provocando un incendio en la habitación  que  estaba  ocupada por MARÍA YAMILE BAYONA GUTIÉRREZ y ÁNGELA VIVIANA ARIAS  LUNICO,  quienes  fueron  alcanzadas por las llamas, causándoles quemaduras que  les produjeron la muerte”.   

LA DEMANDA:  

Con base en la causal primera de casación, el  defensor  contractual  del  procesado  acusa el fallo de segundo grado de violar  indirectamente  la ley sustancial, como consecuencia de los errores de hecho por  falso  juicio de identidad en que incurrió el fallador en la apreciación de la  prueba,  específicamente  el  testimonio de Martín Alonso Rondón Cruz, único  testigo de cargo.   

Transcribe  la  sentencia  recurrida  en  los  apartes                               referidos                               al  análisis                                    del  testimonio  de  Martín  Rondón  Cruz  y  la Indagatoria de William Gómez  Irreño  en  los  que  se  destacan  las  contradicciones en que incurrieron, el  primero  al afirmar inicialmente que él, Wilson y Martín se encontraban juntos  cuando  los  otros  dos  cometieron  el delito investigado y posteriormente solo  referir  y  sostener  que fue un tercer sujeto a quien no conoce el que provocó  el  incendio.  Además,  en  la  diligencia  de  reconocimiento en fila, dijo el  Tribunal,  no  quiso por temor o colaboración, reconocer a WILSON. En relación  con  el  segundo  –William-,  destaca  el  aparte  citado,  que  pretendió sindicar como único responsable a  Martín, después del señalamiento hecho por aquél.   

Contrario  a  esas  conclusiones,  para  el  libelista,  en  el  proceso  no  existe prueba que demuestre amistad o simpatía  entre  WILSON  ALFREDO  ALVARADO  BRITO  y  Martín Alonso Rendón Cruz. En este  sentido,  “se  incurrió  erróneamente en presentar postulados subjetivos que  coloca  al  testigo  MARTÍN  ALONSO  RONDÓN en una posición que palmariamente  está  en  contravía  con  la realidad procesal”. El testigo no reconoció al  sindicado  en  la  diligencia  de  reconocimiento  en  fila  de personas y en la  audiencia  pública  cuando  se le pidió que señalara al sindicado, respondió  que  no  lo  hacía “pues no me gusta culpar a alguien sin tener la certeza de  que ha sido”.   

El   Tribunal,  entonces,  no  apreció  la  personalidad  del  declarante,  ni  su posición social, ya que para la fecha en  que  compareció  al  proceso  era  soldado  bachiller activo. Por tal motivo, y  siguiendo  la doctrina que cita sobre el valor del testimonio, debía concluirse  que  Rondón Cortés nunca individualizó a su defendido como responsable de los  hechos.  Por  eso,  no  comparte  los planteamientos del sentenciador de segundo  grado.   

Por  último,  cita como normas violadas, los  artículos    323,    324.7    del    Decreto    100    de   1980   –modificados  por  la Ley 40 de 1993), y  245 y 291 de Código de Procedimiento Penal.   

Pide, por tanto, se case el fallo recurrido y  se  profiera  sentencia  absolutoria,  reconociendo  la  duda  a favor de WILSON  ALFREDO ALVARADO BRITO.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Aclaración previa  

Durante  el  término  de  traslado  para  la  presentación  de  la demanda de casación, el defensor público encargado de la  defensa  de  WILSON  ALVARADO  BRITO  sustituyó el poder a otro profesional del  derecho que, en tiempo, presentó demanda de casación.   

En  el  mismo  lapso,  el propio sindicado le  confirió  mandato  al  doctor  Rodolfo  Zambrano Peralta para que, en su nombre  presentara demanda de casación.   

En estas condiciones, le corresponde a la Sala  precisar  que únicamente se pronunciará en relación con la demanda presentada  por  el  último  de  los  abogados  en  mención, por ser éste a quien con esa  específica  finalidad  WILSON ALFREDO ALVARADO BRITO le confirió poder como su  defensor  contractual.  Además,  porque  de  conformidad con lo dispuesto en el  artículo  142  del  Decreto  2700  de  1991,  vigente  para la época en que se  surtió  el  trámite respectivo, al igual que el 132 de la Ley 600 de 2000, con  la  designación  que  hizo  el sindicado a dicho profesional, desplazó a quien  cumplía el mismo cometido en el proceso.   

2. Estudio formal del libelo  

La demanda puesta a consideración de la Sala  presenta  deficiencias  sustanciales,  técnicas  y  metodológocas  que obligan  ab  initio a sostener que no  reúne  los  requisitos  formales  exigidos  en  el artículo 212 del Código de  Procedimiento Penal para su admisión.   

2.  En  efecto,  en  la  presentación  de la  actuación  procesal,  escasamente  menciona  las  fechas  de  la apertura de la  investigación  y  de la calificación del sumario, y afirma escuetamente que en  este  asunto  se dictaron sentencias de primero y segundo grado. Esas aisladas y  sueltas  referencias distan mucho de ser una síntesis de la actuación procesal  en  la  que  se  deje  en claro cómo se tramitó el proceso que dio origen a la  sentencia que se recurre.   

3.  Mucho  menos  cumple  el  libelo  con  la  obligación  de  enunciar  “la causal y la formulación del cargo indicando en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos y las normas que el demandante estime  infringidas”,  pues  si  bien  invoca  como  sustento  el  numeral primero del  artículo  220 del Decreto 2700 de 1991, vigente para la época en que sustentó  la  impugnación  extraordinaria  (actualmente  el 207 de la Ley 600 de 2000), y  aduce  una  violación  indirecta de la ley sustancial por errores de identidad,  no  hace  una  proposición  jurídica  completa,  como  quiera que al final del  escrito  cita  varias  normas  como  quebrantadas sin precisar cuáles tienen el  carácter  de  sustanciales.  Asimismo,  pese  a  que  concreta  la  pretensión  casacional  en  la  absolución  para  el  procesado por el reconocimiento de la  duda,  no  cita  la  disposición  que tipifica el delito de incendio por el que  también  fue acusado su defendido, ni la que regula la coautoría, y tampoco la  que   contiene   el   principio   del   in  dubio  pro  reo.   

4. De igual manera, la propuesta de ataque, a  la  postre  es  un  mero  enunciado  carente de demostración. Invoca errores de  identidad  con  respecto  a  la  valoración  del  testimonio  de Martín Alonso  Rondón  Cruz,  más  no  procede  en  consecuencia,  es  decir, de ningún modo  confronta  el contenido material de la prueba con el mérito persuasivo otorgado  por  el  fallador de tal manera que haga ostensible que dicho elemento de juicio  fue  falseado,  distorsionado,  cercenado  o tergiversado. Tampoco, se ocupa por  desquiciar  por  completo  el  supuesto  fáctico en que la sentencia apoyó sus  decisiones,  con  miras  a  acreditar  que  de no ser por el yerro que invoca el  resultado del proceso sería otro.   

5.  El  desarrollo  argumentativo se limita a  transcribir  apartes  de  las  consideraciones  de  la  sentencia  en  cuanto  a  ponderación  de  los  medios probatorios acopiados en la actuación, en los que  es  evidente  su  descontextualización.  Y  es a partir de ese supuesto, que el  casacionista  afirma  la  presencia  de  errores  apreciativos,  que a la postre  enfrenta  con  su  punto  de  vista  particular  sobre el mérito vinculante que  frente  a  la  demostración de los hechos y la participación de ALVARADO BRITO  en  ellos,  tendría el testimonio de Martín Alonso Rendón Cruz. Tal versión,  a  su juicio, contrario a lo que estimó el Tribunal debió servir para absolver  al  procesado, porque no hizo una sindicación directa y contundente, sobretodo,  en la audiencia pública.   

En  estas  condiciones,  corresponde, como se  anunció  en precedencia, rechazar por inepta la demanda presentada a nombre del  procesado  WILSON  ALFREDO ALVARADO BRITO, pues no se aviene a los requisitos de  precisión  y  claridad  en  la  postulación  y  desarrollo  del  único  cargo  propuesto.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  WILSON  ALFREDO  ALVARADO  BRITO  contra la sentencia  proferida   el   15   de   febrero   de   2000   por  el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta.   

2.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

HERMÁN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                               ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                      

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria     

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