17595(30-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  17595   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

                                               Aprobado Acta No.073   

Bogotá,  D.C., treinta (30) de agosto de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda de casación presentada por el apoderado de DANIEL MONDRAGÓN VELEZ,  contra  la  sentencia  proferida el 13 de abril de 2000 por el Tribunal Superior  de  Cali,  que  confirmó la dictada anticipadamente por el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito  de  esa  misma  ciudad,  mediante  la  cual  se  condenó a dicho  procesado  a  las  penas  principales  de  4  años  de  prisión  y  multa de $  18’976.600,oo,  y  a  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo  lapso, como coautor del delito de rebelión.   

HECHOS:  

Así los resumió el Tribunal:  

“Hasta    la    finca    ‘Santa          Ana’ ubicada en el corregimiento de Ponce,  llegaron     efectivos    del    batalkl{on    de    Infantería    ‘Pichincha’  en  horas  del  medio día del 26 de  junio  de  1999  y descubrieron una caleta perteneciente a uno de los frentes de  la    organización    insurgente    ‘Fuerzas     Armadas    Revolucionarias    de    Colombia’.   Por  ese  efectivo  procedimiento  fueron   capturados   Alexander  Soto,  Ángel  María  Soto,  Javier  y  Daniel  Mondragón,  quienes fueron dejados a disposición de la Fiscalía General de la  Nación   en  calidad  de  autores  presuntamente  responsables  del  delito  de  REBELIÓN.  Por  eso  el  nacimiento de este proceso, el que culminó en primera  instancia   por  el  mecanismo  de  la  terminación  anticipada,  al  someterse  voluntariamente  el  señor  DANIEL  MONDRAGÓN  VELEZ a la sentencia anticipada  (fl.  198),  diligencia  que  se  llevó  a  efecto el 20 de septiembre del año  anterior”.   

LA DEMANDA:  

En  el  único  cargo  que  dice  postular el  demandante,    acusa    la    sentencia    impugnada    de    ser   “violatoria  de una norma de derecho sustancial en forma indirecta  por error de derecho en su aplicación”.   

Afirma  el casacionista que los falladores de  instancia  no  tuvieron  en  cuenta que para la dosificación de la pena debían  partir  del  mínimo  “por existir diminuentes tales  como:  la  confesión  Art.  299 del C.P.P. y la inexistencia de flagrancia Art.  370  C.P.P., dado que en la finca donde se encontraban estos elementos no era de  propiedad  de  DANIEL MONDRAGÓN VELEZ y en sus ropas no había arma alguna para  decir  que  era un porte ilegal de armas, además, no se le encontró al momento  de  la  captura   picos  ni  palas  que indicaran que había flagrancia, es  decir,  sorprendidos en el trabajo o función de encaletar armas, para calificar  como  tenencia  y  no  como  porte  lo  que  indica  además  que  se  calificó  indebidamente”.   

Adicionalmente,  dice,  tampoco se consideró  que  con la intervención del Ejército se impidió que se causara daño con las  armas, es decir, que el delito quedó en el campo de la tentativa.   

Por último se refiere a la pena de multa para  destacar  que  el  procesado no cuenta con la capacidad económica para pagar la  que  le  fue  impuesta  en  la  sentencia,  pues  el  fallador  no  estimó esta  circunstancia al momento de determinar su cuantía.   

Pide,  por  tanto,  se  case  totalmente  la  sentencia   recurrida   y   se   absuelva   a   su   defendido  de  le  pena  de  multa.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  Los garrafales y sustanciales desaciertos  de  orden  técnico  y  argumentativo  en  que  incurre  el escrito            que a manera  de  demanda  ha  presentado el defensor de DANIEL MONDRAGÓN VÉLEZ obligan a la  Sala  a  reiterar  que  el  recurso  extraordinario  de casación es reglado, es  decir,  está  sujeto  al  cumplimiento de una serie de exigencias legales tanto  para   su   proposición   como   para  su  sustentación.  Aquí,  la  libertad  argumentativa  propia  de  las  instancias  tiene  que ceder ante el rigor de la  formalidad  impuesta  en la propia ley, pues se trata de desvirtuar la legalidad  de  un  fallo  con  el que se ha puesto fin a las instancias ordinarias. En este  sentido,  no  puede  olvidarse  que  son  expresos  y  taxativos  los motivos de  impugnación,  y  así  mismo,  cada uno de ellos obedece a un concepto teórico  propio   y  diverso  que  impone,  por  consiguiente  su  desarrollo  de  manera  particular.   

2. En el presente evento, la demanda puesta a  consideración  de la Sala se reduce a un precario escrito que no logra siquiera  aproximarse  a  las  mínimas  exigencias  de  método y lógica propias de este  extraordinario  medio  de  impugnación.  Apenas  si  se mencionan los fallos de  instancia,  no se identifican los sujetos procesales, y en lo que corresponde al  desarrollo  de la actuación surtida en este asunto, escasamente menciona que se  llevó   a   cabo   diligencia  de  sentencia  anticipada,  más,  de  inmediato  indebidamente  expone  críticas  de  tipo  valorativo de la prueba. Y lo que es  más  grave,  el  único  cargo que al parecer fue propuesto contra la sentencia  recurrida  lejos  está de satisfacer las exigencias de precisión y claridad en  la proposición y desarrollo.   

3. En efecto, de conformidad con lo dispuesto  en  el artículo 212.3 del Código de Procedimiento Penal, uno de los requisitos  formales  de  la  demanda  consiste  en  indicar  “la  causal  que aduzca para pedir la revocatoria del fallo, indicando en forma clara  y  precisa los fundamentos de ella y citando las normas que el recurrente estime  infringidas”.  Esta  fundamental  exigencia, tampoco  aparece  contenida  en  el  libelo  objeto de estudio, pues propone un cargo con  sustento  en  la  causal  primera  aduciendo  una violación indirecta de la ley  sustancial  por  errores  de  derecho, sin concretar el sentido del quebranto de  las disposiciones sustanciales que por casualidad cita.   

4.   El   curioso   error   “derecho  en  su  aplicación”  que no  logra  precisar  el  demandante  y  mucho menos demostrar, no señala de ningún  modo  cuáles  son  las  pruebas objeto del yerro y tampoco si este se presentó  porque  el  sentenciador  les  otorgó  valor  a unas que presentan vicios en el  proceso  de  aducción  o producción; o se lo negó a las que cumplen con todos  los  requisitos  legales  para ello (falso juicio de legalidad); o si el dislate  se  remite  a  haberle  otorgado  a  determinados  elementos de juicio, un valor  diferente  a  aquél  que previamente le ha asignado el legislador (falso juicio  de convicción).   

5.  El  escrito  de  demanda,  es por entero  contradictorio  y  confuso.  De  un  lado,  replica  que  en  este  caso no hubo  flagrancia  y  por tal motivo pareciera que aspira a un reconocimiento de rebaja  de  pena  por confesión. Sin embargo, a partir de esa consideración estima que  el  Juez  debió  dosificar  la sanción partiendo del mínimo. Estos, son temas  que  si  bien  tienen  estrecha  relación,  no  responden a una misma causa. Lo  primero  tiene  que  ver  con  una actitud de contribución a la justicia que el  legislador  valora  otorgando  al  procesado  una determinada disminución de la  pena  que  el Juez determine para el caso concreto. Lo segundo, se relaciona con  el   delito  y  sus  consecuencias,  o  lo  que  es  lo  mismo,  al  proceso  de  individualización de la pena.   

El  planteamiento  de  la  defensa  en  este  aspecto,  no permite dilucidar si el error que propone lo es por la ponderación  que  se  hiciera  en  la  sentencia  de  las  circunstancias  de la captura y lo  manifestado  por  el  sindicado  en  la diligencia de indagatoria en cuanto a la  confesión  de  su  responsabilidad  en  el  ilícito; o si por el contrario, se  remite  simplemente  a  los  criterios  tenidos  en  cuenta  por el juez para la  dosificación de la sanción impuesta.   

6.  Al mismo tiempo, olvida que en este caso  MONDRAGÓN  VELEZ fue condenado por el delito de rebelión y termina quejándose  por  una  calificación  jurídica  relacionada  con delitos contra la seguridad  pública  frente a los que asombrosamente considera viable su comisión en grado  de tentativa.   

No obstante lo anterior, si se entendiera que  para  el   casacionista no es el delito de rebelión, sino aquél contra la  seguridad  pública  el  que  debió  ser imputado (tenencia de armas de fuego),  habría  de  concluirse  que  carece  de interés para demandar la calificación  dada  a  los  cargos  que  libre  y  voluntariamente  aceptó  el  sindicado  en  diligencia  llevada  a  cabo  con  ese propósito, y a iniciativa suya, pues esa  postura equivale a una indebida e inadmisible retractación.   

7.   Lo  mismo  ocurre  con  la  peregrina  afirmación  relativa  a  la  pena  de  multa, pues sin demostración de ninguna  naturaleza,  se limita a sostener que como no se tuvo en cuenta que el procesado  carece  de  recursos  económicos  para  pagarla,  debe  absolvérsele  de ella,  concretando en esto la pretensión casacional.   

8.   La incoherencia argumentativa  que  presenta  el  supuesto  cargo, además de la evidente falta de precisión y  claridad  en  la  orientación  que se le quiso dar, obligan necesariamente a la  Sala a inadmitir la presente demanda de casación.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado DANIEL MONDRAGÓN VÉLEZ.   

2.    Contra   esta   decisión   no  procede  recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

HERMÁN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                             

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                      

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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