17215(09-08-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17215  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 115  

          Bogotá, D. C., nueve de agosto de dos mil uno.   

VISTOS  

          De  acuerdo con el auto fechado el 25 de abril del año en curso, la  Corte  negó  por  improcedentes  algunas  pruebas solicitadas por el defensor y  ordenó  de  oficio  otras.   En  relación  con  lo negado, el profesional  propuso  el  recurso  de reposición, mas también lo hizo la Procuradora Cuarta  Delegada,  en  vista  que  no  fue  considerado el memorial donde ella pedía la  práctica de dos medios de convicción.   

          Se   procede   dentro  del  trámite  de  extradición  iniciado  en  relación  con  el  ciudadano colombiano OSCAR JAIME OCHOA VÉLEZ, pedido por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

CONSIDERACIONES  

          Antes  de  cualquier elucubración sobre las impugnaciones, conviene  aclarar  que  hoy  debe  hacerse  referencia al articulado de la Ley 600 de 2000  (Nuevo  Código  de  Procedimiento Penal), estatuto que empezó a regir el 25 de  julio pasado.  Así:   

          1.   En  relación con el recurso del  Ministerio Público:   

          1.1   La  Procuradora Cuarta Delegada hace notar que en el auto  recurrido  no  fue  examinada  la  solicitud de pruebas que oportunamente había  presentado  y,  no obstante que una de ellas fue satisfecha por coincidencia, no  ocurrió  igual con la otra.  En efecto, insiste en que debe oficiarse a la  Fiscalía  General  de  la  Nación, con el fin de que informe si en esa entidad  cursa  o  cursó  investigación  en  contra de OSCAR JAIME OCHOA VÉLEZ por los  mismos hechos que dieron lugar al trámite de extradición.   

          Antepone   el   Ministerio  Público  que,  de  conformidad  con  el  artículo  565  del  Código de Procedimiento Penal anterior, no habría lugar a  la  extradición cuando la persona requerida sea investigada o haya sido juzgada  por  los  mismos  hechos  en  Colombia.   De  modo  que,  sistemáticamente  interpretada  dicha  norma  con el artículo 558 de la misma obra, la Corte debe  hacer   dicho   control   jurisdiccional,   porque  se  trata  de  otro  aspecto  formal.   

          Refuerza  la  pertinencia  de la prueba solicitada, según lo estima  la  Procuradora, el texto del artículo 35 de la Constitución Política, según  el  cual  la  extradición  está  sometida,  entre otros presupuestos, a que el  delito  se  haya  cometido  en  el  exterior y, de acuerdo con la doctrina de la  Corte  Constitucional  (sentencia T-1736 de 2000), para que la Sala de Casación  Penal  pueda  conceptuar  resulta  perentorio  que cuente con información de la  Fiscalía  General  de  la  Nación, con el fin de establecer si la conducta fue  cometida  fuera  del  territorio  nacional.   Se  impone  determinar  si la  Fiscalía  investigó  o  investiga  a  la  persona  por  los  mismos hechos que  motivaron  la  solicitud  de  extradición,  con  el propósito de decidir si es  procedente la entrega.   

          1.2   Sea  lo  primero reconocer que en realidad la Corte pasó  por  alto  el  corto  memorial de prueba introducido por la Procuradora Delegada  (fs.  19  y  20),  razón  por  la  cual  en  esta providencia se abordarán sus  inquietudes.   Con  todo,  como quiera que lo referente a las disposiciones  del  ordenamiento  extranjero  cuya  prueba echa de menos el Ministerio Público  fue  satisfecho  de  oficio  por  la  Corte,  sólo  pende lo relacionado con la  información  que  debería  suministrar  la  Fiscalía General de la Nación en  orden  a  darle  aplicación al artículo 565 del Código de Procedimiento Penal  derogado.   

          1.3   Pues  bien,  a  pesar de la confusión doctrinaria que en  materia  de extradición introdujo la sentencia T-1736 de 2000, lo cierto es que  una  cosa  significa  poder establecer que los hechos que motivaron la solicitud  de  extradición  fueron  cometidos  total  o  parcialmente en el exterior, como  exigencia  de  orden  constitucional  que  obviamente no puede soslayar la Corte  Suprema  de  Justicia  (art.  35), pero otra bien diferente sería determinar si  por  las  mismas conductas la persona está siendo investigada o ha sido juzgada  en Colombia (art. 565 C. P. P. anterior).   

          1.3.1   Para  establecer  si  los  hechos que dieron lugar a la  petición  de  extradición  fueron  cometidos  en el territorio patrio (total o  parcialmente,  se aclara), basta examinar la solicitud y los anexos que presenta  el  Gobierno  requirente,  pues  una  de  las  exigencias  formales es la de que  documentalmente  esté  acreditada  la  “indicación  exacta  de los actos que determinaron la solicitud de extradición y del lugar y  la  fecha en que fueron ejecutados” (Ley 600 de 2000,  art.  513-2, que corresponde al art. 551-2 del anterior Código de Procedimiento  Penal),  sin  necesidad  de  acudir  a  la  prueba  de  la investigación que en  ejercicio  de  la  soberanía  colombiana  adelanta  la  Fiscalía General de la  Nación.   

          1.3.2   Empero,  si  lo  pretendido es averiguar la identidad o  discordancia  fáctica,  por  la  existencia de una investigación o juzgamiento  adelantado   por   las   autoridades  judiciales  colombianas,  con  el  fin  de  eventualmente  declarar  la  improcedencia  de la extradición si fuere la misma  conducta  (art.  565  C.  P.  P.  anterior),  lo correcto sería que el Gobierno  Nacional,  como  órgano  competente  para  darle  aplicación a dicho precepto,  acopiara   la  información  que  estime  necesaria  para  activar  la  norma  o  abstenerse  de  hacerlo,  de  acuerdo  con el sentido que le otorgue a la misma,  pues  cualquier actividad probatoria o interpretativa de la Corte interfiere tal  facultad  administrativa,  dado  que  es  posible  el  cumplimiento de todos los  requisitos  formales  u  objetivos  para  conceder  la  extradición  (C.  P. P.  derogado,  arts.  549,  551  y 558; Ley 600 de 2000, arts. 511, 513 y 520) y que  consecuentemente  así  lo  conceptúe  la  Corporación, no obstante lo cual el  Ejecutivo  podría  negarse  a conceder la extradición conforme con la potestad  examinada.   

          1.3.3   No sobra advertir que en su momento el Gobierno deberá  tener  en  cuenta que por el tránsito de legislación, el artículo 565 aludido  fue  reemplazado  por  el  artículo  527 de la Ley 600 de 2000, norma ésta que  posteriormente  fue  declarada  inexequible  por  medio de la sentencia C-760 de  2001 (19 de julio).   

          2.   En relación con la impugnación  de la defensa:   

          2.1   Afirma  el  defensor que la Corte ha sostenido la postura  de  que  su  actuación se restringe al cumplimiento de los artículos 549 y 558  del  Código  de  Procedimiento anterior, sin embargo de lo cual él señala que  la  Corporación  no  puede  olvidar  su papel de contralor jurisdiccional de la  legalidad,  que la obliga a acopiar la información y documentos necesarios para  que el Gobierno provea más expeditamente.   

          2.2   De  igual  manera,  agrega el impugnante, conforme con el  artículo  4° de la Constitución Política, los órganos que intervienen en el  trámite  de  extradición  no  sólo  deben cuidarse de que sus funciones no se  opongan  a  la  Constitución,  sino  que  también  ellas se ejerzan dentro del  ámbito  de  la  Carta  Fundamental.   Por  tal  razón,  con el fin de dar  cumplimiento  al  artículo  35 del Estatuto Superior, la Corte no podría dejar  de  controlar  lo  atinente  al  lugar  de  comisión  del hecho y la calidad de  nacional colombiano por nacimiento que ostenta el requerido.   

          2.3   En relación con las reseñadas premisas propuesta por el  impugnante,  la  Corte  reitera  que  su  actuación  está  delimitada  por los  artículos  511,  513  y  520  de  la  Ley  600  de 2000 (que corresponden a los  artículos  549,  551 y 558 del anterior estatuto procesal penal), pero de igual  manera  se  hace  énfasis  en  que  la  Corporación  jamás  ha  soslayado los  supuestos  o  límites constitucionales previstos en el artículo 35 de la Carta  Fundamental,  esto  es,  verbigracia,  que si el solicitado es un colombiano por  nacimiento,  la  extradición sólo puede considerarse por conductas cometidas a  partir  del  17 de diciembre de 1997, fecha de vigencia del Acto Legislativo N°  1  del  mismo año, que reformó la norma constitucional citada; y, en todos los  casos,  que tal forma de cooperación internacional sólo puede implementarse en  relación    con    delitos    ocurridos    total    o    parcialmente   en   el  exterior.   

          2.4   Sin  embargo,  en lo que atañe al lugar de comisión del  delito,  ello  debe  acreditarlo  per  se el  Estado requirente con la respectiva solicitud y sus anexos, como  lo  manda  el  artículo  513-2  del  Nuevo  Código de Procedimiento Penal, sin  necesidad  de acudir al cúmulo de pruebas impertinentes orientadas a determinar  si  el  requerido  entró  o salió del país para la época en que se denuncian  cometidos  los hechos punibles, pues, a manera de hipótesis, sería posible que  un  individuo  intervenga  a  título  de  determinador  o de coautor en delitos  iniciados  en  Colombia  y consumados o perfeccionados en el extranjero, sin que  sea  preciso  que  al  momento  de  la  consumación  se encuentre materialmente  presente en el lugar donde ella se produce.   

          2.5   De  igual  manera, conforme el artículo 513-3 del actual  Código   de  Procedimiento  Penal,  el  país  requirente  ha  entregado  datos  suficientes  sobre  la identidad del solicitado OSCAR JAIME OCHOA VÉLEZ, de tal  manera  que  sólo  faltaría  una  confrontación objetiva, cuya procedencia se  sitúa  en el momento del concepto, con el fin de establecer si está plenamente  identificado  y  si  en razón de tal exigencia sería procedente o improcedente  la extradición.   

          El  acierto  o  el  desacierto  en la identidad plena del solicitado  quedará  en  evidencia  en el mencionado cotejo, con más veras si se tienen en  cuenta  otras referencias físicas o nominales que exhiba el capturado con fines  de extradición.   

          2.6   Aunque el recurrente vuelve sobre la conducencia de todas  las  pruebas  negadas  en  el  auto impugnado, lo cierto es que la sustentación  sólo  atañe  a  las que tienen que ver con la supuesta presencia física de su  defendido  en  territorio colombiano para la época de los acontecimientos, así  como  a  las  relacionadas  con  el  propósito  de  evitar  un  equívoco en la  identidad  del  imputado,  todo lo cual ya ha sido respondido con suficiencia en  los acápites anteriores.   

          No procede la reposición.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No reponer la providencia impugnada.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE      ENRIQUE      CÓRDOBA  POVEDA           

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     EDGAR               LOMBANA  TRUJILLO              

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                        NILSON                     PINILLA  PINILLA                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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