15587oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15587  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 183  

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de octubre del  año dos mil (2.000).   

VISTOS  

                                       

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación presentada por el apoderado del señor JUAN CARLOS GOMEZ,  contra  la  sentencia de segunda instancia de octubre 20 de 1998, dictada por el  Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Medellín,  que  confirmó  íntegramente  la  proferida  por  el  Juzgado 25 Penal del Circuito de la misma  ciudad,  en  la  cual se condenó al procesado a la pena de 27 años de prisión  como   autor   de   los   delitos  de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal  de  armas.   

HECHOS  

          Aproximadamente  a  las  cuatro y treinta minutos de la tarde del 13  de  mayo  de  1998, en el pasaje Junín-Candelaria de la ciudad de Medellín, se  encontraba  el  señor  JORGE  ANGEL  DURAN  URRUTIA  sentado en una heladería,  cuando  llegó  JUAN  CARLOS  GOMEZ,  le  disparó  y  le  produjo la muerte. El  victimario    fue    aprehendido    momentos    después    por    agentes    de  policía.   

ACTUACION PROCESAL  

1.            El  15  de  mayo  de  1998, la Fiscalía  profirió  resolución  de  apertura  de  la  investigación y vinculó mediante  indagatoria  al  señor  JUAN  CARLOS  GOMEZ, quien confesó la comisión de los  delitos  imputados  (homicidio  y  porte  ilegal  de armas); el 19 de mayo se le  resolvió  la  situación  jurídica  con medida de aseguramiento consistente en  detención  preventiva.  El  16  de  junio  de  1998,  el  defensor solicitó la  revocatoria  de  la  medida  de  aseguramiento,  la  cual  le  fue negada por la  Fiscalía;   esta  decisión  fue  apelada  por  el  defensor  y  posteriormente  confirmada  por  la  Unidad de Fiscalías Delegadas ante el Tribunal Superior de  Medellín.   

2.            El 11 de agosto de 1998 el procesado y su  defensor  solicitaron  audiencia  en  búsqueda  de sentencia anticipada, que se  llevó  a  cabo  el  19  de  agosto. En ella, la Fiscalía le formuló cargos al  procesado  como  autor  del  delito de homicidio agravado por el numeral 7º del  artículo  324  del Código Penal, esto es, por la circunstancia de indefensión  de  la víctima al dispararle por detrás, en concurso material con el delito de  porte  ilegal  de  armas  de  defensa  personal;  se  dejó  constancia  de  las  advertencias  hechas  sobre los efectos de esta diligencia. El procesado aceptó  los  cargos y el defensor manifestó que no tenía reparo alguno a la diligencia  practicada.   

          3.        El  Juzgado  25  Penal del Circuito de Medellín profirió sentencia  condenatoria  contra  el  procesado  el  4 de septiembre de 1998, como autor del  delito  de  homicidio  agravado,  en  concurso  material  con el delito de porte  ilegal  de  armas  de  defensa personal, y dosificó la pena en veintisiete (27)  años de prisión.   

          4.        El  fallo  fue  impugnado  por  el defensor y por el procesado, y el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín  lo  confirmó  en su  integridad  el  20  de  octubre  de  1998;  al  momento  de la notificación, el  procesado  anotó  su inconformidad con la expresión “apelo”, y el defensor  presentó el escrito de sustentación.   

LA DEMANDA  

El  actor fundamentó la censura en la causal  primera  de  casación,  pues  consideró  que  no se ahondó en la práctica de  pruebas  ni  en su valoración, para acreditar legítima defensa a su defendido,  con   lo   cual   se   dejó   de   aplicar   el   artículo  29-4  del  Código  Penal.   

          Por  lo  expuesto, solicitó a la Corte casar la sentencia impugnada  y  proferir sentencia sustitutiva en la que se reconozca la “legítima defensa  subjetiva” del procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  demanda  es  desestimada  por ausencia de  interés  en  el  demandante,  de acuerdo con las razones que a continuación se  exponen:    

          CONSIDERACIONES  GENERALES   

1.            El  ejercicio  de la impugnación de las  decisiones  judiciales  posee,  además de su oportunidad, un presupuesto que lo  condiciona  necesariamente  en  su  validez,  integrado  por  el  interés  para  recurrir,  ya  se  trate de los recursos ordinarios o del recurso extraordinario  de  casación.  Dicho  interés  se  encuentra  constituido  por la necesidad de  reparar  un  perjuicio  causado al impugnante, con ocasión de lo cual la ley ha  establecido  expresamente  ciertas  situaciones  en  las  que  quien  ataca  una  decisión judicial carece de motivación jurídica para ello.   

2.            En efecto, de acuerdo con el artículo 37  B  del Código de Procedimiento Penal, cuando el fallo es resultado de sentencia  anticipada  o  de  audiencia  especial,  el  procesado  o  su defensor tienen la  facultad  de  impugnarla,  pero  únicamente  con  relación  a la dosificación  punitiva,  la suspensión condicional de la ejecución de la pena, la extinción  del  derecho de dominio sobre bienes y, en legislación anterior, respecto de la  condena  en  perjuicios.  Aparte  de  estos  taxativos  y  expresos temas, tales  sujetos  procesales  carecen de potestad para recurrir en apelación y también,  como   es   obvio,   para   la  interposición  del  recurso  extraordinario  de  casación1.   

          3.        La  delimitación  de  los  temas  susceptibles  de  censura  por el  defensor  o  el  procesado tiene como fundamento que tales tópicos desbordan el  acuerdo  celebrado  entre  Fiscalía  y  defensa  con  ocasión  de la sentencia  anticipada  y  de  la  audiencia  especial,  pues que competen exclusivamente al  Juez.   

          4.        Si  la  sentencia  anticipada  y  la  audiencia especial constituyen  pactos  sobre  la  responsabilidad del procesado, en los cuales el ente acusador  precisa  los cargos imputados, así como los alcances de tales diligencias, y el  procesado  debidamente  asistido  por  su  defensor los acepta de manera libre y  voluntaria,   carecería   de   sentido  que  con  posterioridad  se  impugnaran  precisamente  los  temas  que  fueron objeto de convenio, lo cual no pasaría de  ser  una  burla  a  los  principios  de  economía,  celeridad  y eficacia de la  administración  de  justicia,  por  lo  que con razón se ha expuesto que tales  acuerdos  no  son  susceptibles  de modificación o de retractación2,   y,   en  consecuencia,  tampoco de impugnación, se reitera, respecto de lo pactado, pues  quedan  a  salvo,  como  ya  se  advirtió,  las  situaciones establecidas en el  artículo 37 B del Código de Procedimiento Penal.   

          5.                         Aunque el mencionado artículo 37 B no lo indica  expresamente,  ha  entendido  la  Corte  que el límite a la impugnación de los  fallos  que  han  sido  resultado  de  diligencia  de  sentencia anticipada o de  audiencia  especial,  no  se  refiere  exclusivamente a los recursos ordinarios,  sino  que  incluye,  por  lógica  y por la misma regla teleológica, al recurso  extraordinario          de          casación3.   

          CONSIDERACIONES ESPECIFICAS   

          1.        La   sentencia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín  que  aquí  se  impugna  confirmó íntegramente el fallo producto de  diligencia  de sentencia anticipada que se llevó a cabo entre la Fiscalía y el  procesado,  celebración  que  contó  con  la  asistencia  del  defensor  y del  delegado  del  Ministerio  Público.  En  ella  se  particularizaron  los cargos  formulados,  los soportes probatorios de la imputación y la responsabilidad por  los  delitos que se acreditaron al procesado, frente a los cuales el señor JUAN  CARLOS  GOMEZ  los aceptó  libre  y voluntariamente; además, el  apoderado  -el mismo que ahora presenta la demanda de casación- expresó que no  hacía  reparo  alguno  a  los  planteamientos  hechos  por  la Fiscalía, ni al  desarrollo de la diligencia.   

          2.        Si   bien   en   la   investigación   el   defensor   solicitó  el  reconocimiento   de   la  legítima  defensa,  tal  pedimento  le  fue  resuelto  adversamente  en primera y segunda instancia, y en consecuencia, a ello se atuvo  al momento de celebrarse la diligencia de sentencia anticipada.   

          3.        Resultado  de  lo  anterior, para la Sala es inconsistente el pedido  que  ahora  se  formula,  pues es claro que la sentencia anticipada deriva en un  fallo  de  condena,  como  quiera que el procesado ha asumido la responsabilidad  por  los  cargos  que  le  ha  puesto  de  presente  la Fiscalía. Pretender con  posterioridad  a  ello  que se reconozca una legítima defensa (exclusión de la  antijuridicidad)  o  una  defensa subjetiva (exclusión de la culpabilidad), que  vienen  a  enervar  la  estructura óntica del delito, y que por ende suponen la  exoneración  de responsabilidad del procesado, no se compadece con la razón de  ser  de  la figura anticipada, ni con la coherencia lógica que debe mantener la  defensa.   

          Si,   como   se  advirtió  en  las  consideraciones  generales,  la  sentencia  anticipada  no es susceptible de retractación, carece de interés el  recurrente  en  casación  que pretende que, una vez aceptada la responsabilidad  por  los  cargos  imputados  por  la Fiscalía, se estudie con posterioridad una  hipotética  causal de no responsabilidad, en pos de la absolución. Este motivo  es suficiente para desestimar la demanda presentada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, La Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          1.        Desestimar  la  demanda de casación presentada por el apoderado del  señor JUAN CARLOS GOMEZ.   

2.            En virtud de lo dispuesto en el artículo  197  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este auto no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA    POVEDA                         

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1  En  este  sentido,  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Sentencia  de octubre 25 de 1999.  Magistrado ponente doctor Carlos Eduardo Mejía Escobar.   

2 Ver  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA. Sentencia de octubre 25 de 1999. Magistrado ponente  doctor  Carlos  Eduardo  Mejía  Escobar;  auto  de julio 27 de 1999. Magistrado  ponente  doctor  Mario  Mantilla  Nougues;  auto  de marzo 8 de 1996. Magistrado  ponente  doctor  Jorge  E.  Córdoba  Poveda;  sentencia  de  marzo  4  de 1996.  Magistrado    ponente    doctor    Fernando   Arboleda   Ripoll,   entre   otras  providencias.   

3 Así,  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Sentencia  de junio 2 de 1999. Magistrado ponente  doctor  Carlos  Augusto Gálvez Argote; sentencia de julio 6 de 1999. Magistrado  ponente doctor Jorge Anibal Gómez Gallego, entre otras     

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