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2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 14497  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No 11  

          Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  enero  treinta  y  uno  del  dos mil.   

VISTOS  

          De  acuerdo  con  el  artículo 226 del C.P.P. la Corte revisa si la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado MAURICIO VIVAS  SANCHEZ  contra  la sentencia mediante la cual el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Neiva  lo  condenó  por  el concurso de homicidio agravado, hurto  calificado  y  agravado  y porte ilegal de armas; reúne los requisitos formales  que hacen admisible el extraordinario medio de impugnación.   

ANTECEDENTES  

          El  20  de  julio  de 1996 en Pitalito (Huila) JUAN CARLOS MORENO en  compañía  de  MAURICIO  VIVAS  SANCHEZ, simulando requerir los servicios de un  taxi,  abordaron  el  conducido  por  Ricardo  Ochoa  a quien luego de obligar a  internar  el  vehículo  por un camino veredal, sorpresivamente le descerrajaron  un  disparo  en  la cabeza con el arma de fuego que portaba el primero de ellos,  ocasionándole  la  muerte  y  emprendiendo  de  inmediato la huida en poder del  automotor no sin antes arrojar el cadáver a un lado de la vía.   

          Capturados   los  autores  del  hecho,  fueron  vinculados  mediante  indagatoria   a   la   investigación   abierta   el   21   de  julio  de  1996,  resolviéndoseles  luego  la  situación jurídica con detención preventiva por  los  delitos  de  homicidio agravado, hurto calificado y agravado y porte ilegal  de armas.   

          Como  el coprocesado MORENO se acogió a la sentencia anticipada, el  trámite  ordinario  continuó  con  respecto  a  su compañero de sindicación,  quien   resultó   acusado   por   la   Fiscalía   por   los   delitos   atrás  mencionados.   

          En  firme  la  resolución  acusatoria,  el  Juzgado  2°  Penal del  Circuito  de Pitalito adelantó el ciclo de la causa que concluyó con sentencia  condenatoria  a  la pena principal de 42 años de prisión y 10 de interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas en contra del procesado VIVAS SANCHEZ como  coautor  de  los  injustos  de homicidio agravado, hurto calificado y agravado y  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa personal; fallo que confirmó el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Neiva  el  19  de  diciembre de  1997.   

LA DEMANDA  

          Con  el  anuncio  de un primer cargo, que resultó ser el único, el  casacionista  acusa la sentencia de segundo grado por “violación indirecta de  la  ley sustancial por errores de hecho cometidos en la apreciación errónea de  la  prueba  de  confesión hecha por JUAN CARLOS MORENO”, que llevó a aplicar  indebidamente  el  artículo  324 del Código Penal, modificado por el artículo  30  de  la  ley  40  de  1993, numeral 7°, en concordancia con el artículo 323  ibidem;  y  a  renglón  seguido afirma que “es lo que se llama en técnica de  Casación un falso juicio de identidad de la prueba”.   

          Sostiene   el   censor   que   dicha   confesión  permite  concluir  “que  quien  disparó porque accionó el gatillo del  revólver  que éste portaba fue JUAN CARLOS MORENO y que fue la causa directa y  exclusiva  del  homicidio,  actuación  que  nace  de  su  propia  idea  sin que  necesitara la ayuda o la voluntad de mi defendido”.   

          Destaca  la  actitud  de  su  prohijado  al  no  solicitar sentencia  anticipada,  contrariamente  a lo hecho por MORENO, como clara manifestación de  su  ajenidad y reprobación del homicidio en la medida en que en ningún momento  hubo  acuerdo  para  la  comisión  de  este  delito  sino  solamente para el de  hurto.   

Y remata la formulación del cargo afirmando:  “así  mismo  cabe  anotar  que se dejaron de apreciar los requisitos que debe  observar  el  sentenciador  al  analizar  y criticar la prueba como lo ordena el  artículo  294  del  C.P.P.  en  concordancia  con  el artículo 247 de la misma  obra”.   

Es así como solicita a la Corte que case la  sentencia  y  en  su  lugar  absuelva  a MAURICIO VIVAS SANCHEZ por el delito de  homicidio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  reiteradas  oportunidades  esta  Sala ha  enseñado  cómo a diferencia de un alegato de libre formulación, la demanda de  casación  requiere  del  cumplimiento de unas pautas que la conviertan en texto  técnicamente  apto  para  el  establecimiento  del  juicio  de  legalidad de la  sentencia,  lo  que  se  constituye  en  la razón de ser de este extraordinario  medio  de  impugnación,  pues  de  no  ser  así,  ante la falta de un adecuado  planteamiento  del  tema  a  tratar,  acompañado  de la comprobación del error  aducido  y su directa injerencia en el fallo, se impone el rechazo in limine del  libelo  por  falta  de  objeto  para  que  la Corte se constituya en Tribunal de  casación.   

Y es esta la protuberante deficiencia que se  advierte  en  la  demanda a estudio, pues si bien es cierto en un primer momento  pareciera    aducirse   la   supuesta   tergiversación   de   la   “confesión”    del  coprocesado  MORENO,  no  lo  es  menos  que el censor deja de acreditar cómo la versión de  aquél  fue categorizada por el juzgador con tal carácter probatorio, aparte de  que  ni  siquiera  menciona en cuál o cuáles segmentos resultó desfigurado el  contenido  material  de  ésta  y  cómo por el endilgado yerro se desvirtúa la  deducción  de  que el procesado VIVAS obró como coautor; pues el impugnante se  contenta  con  afirmar  que  por  el solo hecho de haber reconocido el coacusado  MORENO  ser  el  autor  material  del  homicidio,  ello de por sí excluía a su  defendido  de  cualquier responsabilidad por la comisión de tal injusto, con el  cual dizque siempre estuvo en desacuerdo.   

Una tal argumentación, claro se ve, no pone  de  presente ningún error de hecho o de derecho, toda vez que el alegato de que  VIVAS  SANCHEZ  no  puede  ser considerado autor del homicidio por no haber sido  quien  accionó mecánicamente la única arma de que se disponía, aparte de ser  una  prédica subjetiva, genérica e informal, como simple expresión de disenso  con  las  apreciaciones  del  sentenciador,  deviene  inidónea para concitar un  juicio  de  legalidad  contra  la  decisión de éste, pues a falta del correcto  planteamiento   y   la  necesaria  demostración  en  la  demanda  de  un  error  trascendente  en el fallo atacado, no puede la Corte sin contrariar el principio  de  limitación  que  rige la impugnación extraordinaria ocuparse del examen de  falencias  o  yerros no denunciados o deficientemente presentados por el censor,  tanto  menos cuando a esta sede ingresan las sentencias con la doble presunción  de  acierto  y  legalidad,  quebrantable únicamente a través de la dialéctica  que dejó de soslayo el casacionista.   

Pero la falta de claridad y precisión en la  censura  se  hace  más ostensible cuando se concluye al final del libelo que el  error  se  da  porque  la apreciación de la confesión de Juan Carlos Moreno se  hizo  con  desconocimiento  de  las  pautas  de  la  sana crítica, lo cual hace  imposible  entender  si el reproche está en que al momento de su valoración el  elemento  de  convicción sufrió algún trastocamiento en su contenido fáctico  o  si,  más  bien,  sin  afectar  su  integridad material, lo que hizo  el  tribunal  fue  apreciarlo sin sujeción a las reglas de la lógica, la ciencia o  la  experiencia, a contrapelo de la preceptiva del artículo 294 del C. de P. P.  Pero  si  el  yerro  es  de  este último jaez, a fuerza de no hacer nada por su  demostración,  la  demanda  omite señalar cuál de dichos parámetros dejó de  observar el sentenciador en el análisis de la probanza.   

En  este  orden  de ideas, encontrándose la  Sala  ante  un  texto  que  desatiende  las  exigencias formales previstas en el  artículo  225  del  C.P.P. no puede menos que rechazarlo de plano y declarar la  deserción de  la impugnación.   

          En   tal   virtud,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   RECHAZAR   IN   LIMINE   la  demanda  de casación presentada en favor del procesado MAURICIO  VIVAS SANCHEZ.   

2.    DECLARAR   DESIERTO   el  recurso  de  casación  concedido  por  el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Neiva dentro del presente asunto.   

3.  DEVOLVER  el  expediente a su lugar de origen.   

Esta  decisión no admite recurso alguno, de  conformidad   con  lo  dispuesto  por  los  artículos  197  y  226  del  C.P.P.   

COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                               JORGE   E.  CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                                                                JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                                                                                     CARLOS  E.  MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                             NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

       

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