15667nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 15667  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°190  

Bogotá, D. C., noviembre ocho (8) de dos mil  (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  de GERARDO LUGO FLOREZ,  sindicado de acceso carnal violento contra menor, agravado.   

HECHOS  

El  17  de  septiembre de 1997, Mónica Hoyos  Albarrán  formuló  denuncia  contra  GERARDO LUGO FLOREZ, por el acceso carnal  violento  con contaminación venérea de que fue víctima su hija de nueve años  de  edad  Diana  Leidy  Marinés  Hoyos, acontecido el mes anterior en la vereda  Ríoloro de Gigante (Huila).   

ANTECEDENTES PROCESALES  

La  Fiscalía  18 Seccional de Garzón abrió  investigación,  oyó  en  indagatoria  a  GERARDO LUGO FLOREZ y el 2 de octubre  de   1997  decretó su detención preventiva (fs. 17 y Ss., cd. 1). Cerrada  la  instrucción,  el  30  de  diciembre  de  1997  le  profirió resolución de  acusación,   por  acceso  carnal  abusivo  con  menor  (fs.  34  y  Ss.,  ib.),  calificación  recurrida  y modificada el 10 de febrero de 1998 por la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Neiva, para acusar por el  delito  de  acceso  carnal  violento  con  menor  de doce años, agravado por el  numeral   4°   del   artículo   306  del  Código  Penal  (fs.  3  y  Ss.  cd.  respectivo).   

Correspondió  al  Juzgado  Tercero Penal del  Circuito  de  Garzón adelantar el juicio y, celebrada la audiencia pública, el  9  de  septiembre  de  1998  condenó al procesado por tal delito agravado, a 26  años  y  8 meses de prisión, 10 años de interdicción de derechos y funciones  públicas,  y  a  indemnizar  los  perjuicios  respectivos (fs. 211 y Ss., ib.).  Fallo  apelado  por  la defensa y confirmado el 11 de noviembre siguiente por el  Tribunal  Superior  de Neiva, mediante sentencia que es objeto de casación (fs.  3 y Ss. cd. Trib.).   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación,  el  defensor  formula el que llama “primer cargo”, en realidad único contra  la  sentencia impugnada, que acusa de violación “del artículo 11 del Código  Penal, por error en la apreciación de las pruebas”.   

Bajo  el  título  “primera prueba de cargo  debatible  (erróneamente  considerada)”,  el  casacionista dice que la menor,  ante  el  temor  de  que  la  mamá  le  pegara,  le  imputó  el  delito  a  su  representado,  mentira  vertida  para  evitar  castigo  por  los  actos sexuales  efectuados  “con  varios  hombres  como  es  fácil  deducir”,  mientras  la  progenitora  “manifiesta que desistió de toda acción penal encaminada contra  el     sindicado,    por    tener    ‘cierta          duda’.”  Por  tal  razón, invoca “la forzosa imperancia del Art. 445  del C. de P. Penal”.   

Como  “segunda  prueba  debatible”,  se  refiere  a  la  presencia de “condiloma acuminado en los genitales de la menor  frente  a una pápula de 0.2 cms. de longitud en el pene del sindicado, y que se  toma  como grave indicio de responsabilidad”; arguye que no es propiamente una  enfermedad  venérea  y  que  en  el centro del Huila es común que se presente,  según  certificación  del  hospital  de  Garzón,  pero  no se estableció que  existiera en el órgano sexual del sindicado.   

Asevera  que  la  madre  de  la  menor es una  meretriz, que no le ha dado buen ejemplo a su hija, sino maltrato.   

Considera de tal manera desvirtuada la prueba  de  cargo,  “construida  con  base  al  indicio de la posible existencia de la  relación  sexual  presumiblemente  acaecida  entre  ofendida  y  denunciante”  (sic),  volviendo  a acudir al “beneficio consagrado en el Art 445 del Código  de   Procedimiento   Penal”.   También  afirma,  sin  separación  alguna  ni  subsidiaridad,  que de haber existido la relación sexual la conducta encajaría  en  el  artículo  303  del  Código  Penal,  mas  no  se  puede  “sostener la  adecuación por la que ha sido sentenciado”.   

Solicita  así  que  se  case  el  fallo y se  reconozca la inocencia de su representado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  por el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se  considere infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

El  impugnante  no  señala  la  vía  de  la  violación  que arguye del precepto sustancial, aunque puede colegirse que alude  a  la  indirecta, al anunciar que se incurrió en error en “la apreciación de  las  pruebas”.  Tampoco indica el sentido de la vulneración y, de tal manera,  no  traza un derrotero a seguir en el juicio técnico que debe efectuarse contra  el fallo atacado en casación, que es rogada.   

Dice que se violó el artículo 11 del Código  Penal  y  en  la  expresa  invocación  que el censor subraya, referida a “las  formas  propias  de  cada  juicio”,  ratifica  su  circunscripción  al debido  proceso,  que ha debido censurar, de tener mérito serio para ello, al amparo de  la causal tercera de casación.   

En  cuanto  al  testimonio de la víctima, no  expresa  error  alguno  en  su  apreciación  por  el juzgador, ni explica cómo  habría  sido  tergiversado  para  hacerle  decir  algo  que  no  aparece  en su  contenido  fáctico; simplemente pretende que se le reste credibilidad, para que  en su lugar sea asumido el particular punto de vista del defensor.   

Este   considera   también  que  el  fallo  condenatorio  se  cimentó  en  un  indicio,  dando  a entender que deriva de la  presencia  del  condiloma  acuminado  en  la  niña  y  en el sindicado. Pero no  precisa  si  ataca  la  prueba  del  hecho  indicador  o  la  inferencia lógica  efectuada  por  el  ad  quem,  ni  especifica con claridad en qué consistió el  yerro  que  alega,  ni  si  tendría trascendencia o, por el contrario, el fallo  condenatorio     subsistiría     con     base    en    otros    elementos    de  convicción.   

De   otra  parte,  no  basta  con  reclamar  asertivamente  la  aplicación  del  principio  in  dubio  pro  reo,  pues  toda  postulación  debe ser sustentada cabalmente, con especificación de las razones  que  lleven a afirmar que emerge la duda y si ésta persiste sobre la existencia  del   hecho  punible  o  sobre  la  responsabilidad  del  acusado,  además  del  señalamiento   del   error   o   errores   del   juzgador   que  le  impidieron  advertirla.   

En  síntesis, se observa que el casacionista  alude  a  errónea  interpretación  de  la prueba, pero no concreta yerro en la  apreciación  de  los  elementos de convicción y, si realiza un examen peculiar  sobre  ellos,  es  para  tratar  de  hacer  imponer  su análisis por encima del  efectuado  por  el  juzgador,  que  viene  precedido  de la doble presunción de  acierto  y  legalidad.  Desconoce  así  que  la  casación  no  es  una tercera  instancia,  ni  fue establecida para escoger entre criterios opuestos, sino para  corregir  verdaderos  yerros,  con   trascendencia  para  hacer  variar  el  fallo.   

Como la Corte no puede suplir las deficiencias  ni   corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  rechazo  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  225  y 226 del Código de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación,  mediante  decisión que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita (art.  197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE la demanda presentada en  defensa  del procesado GERARDO LUGO FLOREZ y, en consecuencia, declarar desierta  la  casación interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                JORGE  E. CORDOBA  POVEDA    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE            JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                            CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                        NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *