14271dic1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14271  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                   Magistrado Ponente   

                                                                                         Dr.  Carlos  E. Mejía Escobar   

                                                                         Aprobado Acta No. 200   

Santa  Fe de Bogotá D.C., dieciséis (16) de  diciembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

V   I   S   T   O   S    

Decide  la  Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  defensor  de  ADEL  ANTONIO AREVALO  FIGUEROA,  contra  la  sentencia  proferida  el  16  de diciembre de 1994 por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla  (Atlántico)  que  confirmó  la  de  primera  instancia  del  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de  Sabanalarga  (Atlántico) que lo condenó a la pena de 25 años de prisión como  responsable  del  delito  de  homicidio  de  que  fue  víctima  Geovannys Díaz  Jiménez.   

H   E   C   H   O   S   

Fueron  objeto  de la siguiente reseña en la  sentencia del Tribunal que se agregó en fotocopia con la demanda:   

“El  día  23 de octubre de 1993, Geovannys  Díaz  Jiménez  se encontraba departiendo con sus amigos en un lugar denominado  ‘Los Almendros’,  en  el  municipio  de  Sabanalarga;  hasta  allí llegaron también Alvaro Bautista, Luis Carlos Tovar y otros amigos  que venían de poner una serenata.   

Entre  Geovannys  Díaz  y  Alvaro  Bautista  discutieron  sobre  quien  cantaba  mejor  y  esta  divergencia  seguía  cuando  salieron  de  la  cantina en compañía de Luis Carlos Tovar.  Por el lugar  pasaba  ADEL  AREVALO  quien  al  enterarse de lo que estaba pasando inició una  riña  con  Geovannys  Díaz  que  culminó  con  la muerte de éste por lesión  producida con arma cortopunzante”.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  REVISION   

1.-            El  accionante  señala  que  invoca  la  causal  “a que se contrae la parte final del numeral tercero del artículo 232  del  C.  De  P.P.  y, concretamente, la consistente en que siendo INIMPUTABLE mi  ahora   poderdante   en   el   momento  de  los  hechos,  se  le  condenó  como  imputable”.   

Advierte  que  los hechos ocurrieron el 23 de  octubre  de  1993 y para tal fecha el condenado ADEL ANTONIO AREVALO FIGUEROA no  había  cumplido  los 18 años de edad, pues según consta en el registro civil,  él nació el 2 de diciembre de 1976.   

Deduce  de  tal situación que para época de  los  hechos AREVALO FIGUEROA era un menor inimputable, por lo que el Juez que lo  condenó  carecía de competencia y la pena impuesta es violatoria del artículo  33  del  Código  Penal,  así  como  del  34  que señala que “para todos los  efectos,   se   considera   penalmente   inimputable   al   menor  de  dieciocho  años”.   

Solicita  entonces  que  el fallo de la Corte  decrete  la  nulidad  de  lo  actuado a partir de la providencia de cierre de la  instrucción y ordene remitir lo pertinente al Juez competente.   

2.-            Para  la  demostración de la causal que  invoca,  el  accionante  agrega copia auténtica del folio de registro civil No.  24765330  (folio  19)  de  ADEL  ANTONIO AREVALO FIGUEROA en el que aparece como  fecha  de  nacimiento  del  registrado  la  del  2  de diciembre de 1976 y en el  anverso  en  el  recuadro  numerado  “61” con el título “notas” se lee:  “Este  folio  reemplaza al folio serial No. 12668488 del 10 de octubre de 1996  en  virtud  a  la corrección que se hizo en la fecha de nacimiento del inscrito  mediante  E.P.  1419  de  oct.  10/96 de acuerdo a lo estipulado en el art. 4º.  Inciso 3º. Del decreto 999 de mayo 23 de 1988”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.-             El   preámbulo  de  la  Constitución  Política  menciona  entre los elementos de cohesión de la sociedad nacional el  de  la  justicia,  fin  intrínseco  de  la  organización  social que el Estado  garantiza   a   través   de   la   función   pública  de  administración  de  justicia.   En  el  ejercicio  de ésta, la  aspiración ineludible de  cualquier  Estado  es  la  de que los fallos penales de sus Jueces y Magistrados  tengan  una  relación  de  correspondencia  objetiva  entre la verdad real y la  verdad procesal declarada en las sentencias.   

Para  el  logro  de  semejante propósito los  Estados  han  diseñado  los procesos como mecanismos específicos y reglados de  comprobación  de los hechos, de calificación de los mismos como jurídicamente  relevantes,  de  averiguación  de  sus autores y de la  definición de sus  responsabilidades de cara al derecho penal.   

La responsabilidad que el Estado declara en la  sentencia  como culminación de un proceso penal surge de la demostración, más  allá  de  toda  duda  razonable,  del  comprometimiento  de  una persona en una  conducta  definida  como  penalmente  relevante.  Para  arribar a conclusión de  consecuencias  tan  graves  han  debido superarse todas las etapas que de manera  reglada constituyen el proceso.   

Las  reglas  de  cada  proceso  en  concreto  establecen  la  superación  de sus etapas de acuerdo al progresivo conocimiento  del  objeto  procesal,  de modo que cada fase específica corresponda a un grado  de  conocimiento  concreto.   Esa  nivelación escalonada de fases asegura,  entre  otros  propósitos,  la  calidad de las decisiones de fondo y previene la  ocurrencia  de  errores que atenten contra la calidad de la función pública de  la  administración  de  justicia que se expresa en las sentencias adoptadas por  quienes ejercen tal función.   

Al  interior  de  cada  fase  existen  pasos  exclusivos  de  cada una y mecanismos de control propios y a disposición de los  sujetos  procesales.  Los controles de instancia, a través de los recursos o de  los  grados de jurisdicción, las facultades oficiosas del Funcionario Judicial,  y  de  disposición  de  las partes; los factores de competencia, los deberes de  actuación,  de  publicidad  y  de  investigación  integral;  los  derechos  de  participación,  de  defensa,  de  contradicción y de acceso a la actuación; y  los  principios  de  celeridad,  proporcionalidad, eficiencia, imparcialidad, de  presunción  de  inocencia   e  in  dubio  pro  reo, entre otros, son todos  mecanismos  que  buscan  asegurar  el  contenido  justo de las decisiones de los  fallos y reducir al mínimo el margen de error en su contenido.   

Pero  hay  eventos  en  que  el  contenido de  justicia  material  de  los  fallos  no  se consigue y ello se evidencia una vez  terminado  el  proceso.  En esos casos la necesidad de justicia es tan alta  que  la  propia  ley  permite la remoción de uno de los pilares de la cohesión  social,  la  cosa  juzgada  de  los fallos, elemento indisoluble de la seguridad  jurídica sobre la que se afincan las relaciones sociales.   

2.-              Bajo    tales   consideraciones   el  procedimiento  penal  ha  definido estrictamente las causales bajo las que puede  solicitarse  la  revisión  de una sentencia ejecutoriada, de una resolución de  preclusión  de  investigación  o  de  un  auto  de cesación de procedimiento,  (artículo  232) y la forma como ello debe impetrarse de la autoridad competente  (artículo  234), requisitos de interpretación estricta y restrictiva.  No  basta  la mera alegación de la injusticia material de la decisión que pretende  removerse  sino  que  deben demostrarse de entrada unas circunstancias tales que  creen  en  el  funcionario competente la convicción de que ha ocurrido una real  afectación  al  contenido  de  justicia  del  fallo,  auto  o  resolución cuya  inmutabilidad busca derrumbarse.   

No  busca  pues,  la  acción  de  revisión,  subsanar  errores  de juicio o de procedimiento porque esa es la función de los  recursos  de  instancia  y  de  la  casación.   La  revisión,  en cambio,  pretende  la  reparación  de  injusticias  a  partir de la demostración de una  REALIDAD  HISTORICA diferente a la del proceso y únicamente dentro del marco de  invocación precisado por las causales establecidas en la ley.   

3.-            El  accionante  plantea  como  causal de  revisión  del  fallo,  “la  consistente  en  que,  siendo  INIMPUTABLE”  el  procesado  fue  condenado como imputable, advirtiendo que se trata de la tercera  del artículo 232 del Código de Procedimiento Penal.   

Para  demostrar  el  contenido  básico de la  petición  agrega  fotocopia  autenticada  del  registro civil de nacimiento del  condenado  ADEL  ANTONIO  AREVALO FIGUEROA.  En ese documento consta que su  nacimiento  ocurrió el 2 de diciembre de 1976 (folio 19), fecha que contrastada  con  la  del  23  de  octubre de 1993 en la que ocurrieron los hechos motivo del  juzgamiento,  señalaría  la  minoría  de  edad  de  quien  fue condenado como  imputable, cuando era inimputable.   

La fotocopia autenticada es del folio 24765330  de  la  Notaría primera del Círculo Notarial de San Andrés (Islas) y acredita  que  el  dato de la fecha de nacimiento se asentó el 10 de octubre de 1996 como  consecuencia  de la corrección que se hizo mediante escritura pública No. 1419  del mismo día. (folio 19, vuelto)   

La  corrección  afectó  al folio serial No.  12668488,  en  el  que figuraba una fecha de nacimiento diferente a la nueva que  se  anotó,  pues  el  Decreto  999  de  1988  ordena  que  una  vez  hechas las  correcciones  a  los  folios de registro “(…) en los dos se colocarán notas  de referencia recíproca”.   

4.-            La ley distingue claramente dentro de la  misma  causal tercera de revisión, dos circunstancias totalmente diferenciadas:  La  aparición  de  hechos  nuevos  o  el  surgimiento de pruebas nuevas, aunque  íntimamente  ligadas  la  una con la otra pues la única manera de demostrar la  existencia de un hecho es probándolo.   

El  accionante  plantea  como causal  la  consecuencia  de  la  misma,  refundiendo  en  un  solo tema el resultado con la  causa.    El   motivo   de  revisión  previsto  en  la  causal  no  es  la  inimputabilidad  supuesta de su poderdante, sino la existencia de un hecho nuevo  o  de  una  prueba  novedosa  que  demuestre que la persona condenada tenía esa  condición.   En  tal  sentido,  la  inimputabilidad  o la inocencia son el  thema  probandum  al que el legislador liga la conducencia de la prueba novedosa  o  la pertinencia del hecho nuevo que se invoca como causal de revisión, por lo  que  los  juicios  respectivos  de  una  y  otro  están referidos específica y  exclusivamente a uno de esos dos propósitos.    

Deber  ineludible  del accionante es entonces  señalar  inequívocamente  la  causal,  indicando  claramente si se trata de un  hecho  nuevo  o de una prueba nueva, identificando el uno o la otra, demostrando  su   pertinencia   o   su   conducencia   para   demostrar  la  inocencia  o  la  inimputabilidad  del  condenado.   No  basta  en  tal  propósito  la  mera  prédica  de  inocencia  o  de  inimputabilidad sino que es fundamental citar el  hecho  y  probarlo  o  aportar  la  prueba  y  demostrar no solo su novedad sino su aptitud para demostrar la  inocencia o la inimputabilidad que se reclama.   

5.-            Aquí  el  accionante  no  precisa si la  causal  de  revisión  es  por hecho nuevo o por prueba nueva.  Simplemente  señala  que a su poderdante se le condenó como imputable y aporta la fotocopia  de   un   registro  civil  de  nacimiento  modificado  precisamente    en    el    dato   de   la   fecha   de   nacimiento.   Y  esa  modificación lo conduce explícitamente a concluir  la  minoría  de edad del procesado ADEL ANTONIO AREVALO FIGUEROA para la época  de los hechos.    

En  tal sentido, el deber del accionante para  llenar  la  exigencia  formal prevista en la ley para la demanda era señalar si  ese  registro  civil modificado es la prueba nueva.  Si en su entender ello  es  así,  demostrarlo.   Para ello debe acreditar cuál es la razón de la  anotación  que  aparece  en el acápite “notas” donde se lee: “Este folio  reemplaza  al  folio  serial No. 12668488 del 10 de octubre de 1996 en   virtud   a   la  corrección  que  se  hizo  en  la  fecha  de  nacimiento  del  inscrito  mediante  E.P. 1419 de oct.  10/96  de acuerdo a lo estipulado en el art. 4º. Inciso 3º. Del decreto 999 de  mayo 23 de 1988”. (subrayas de la Sala)   

Debería  igualmente, haber indicado cuál es  la  razón  para considerar que el registro civil es únicamente el folio con la  modificación  y  explicar  por  qué  no  integró  como  si  fuera uno solo el  modificado        y       el       modificador1   

,  con  todo y la escritura pública No. 1419  del      10      de      octubre     de     19962.   

6.-            Lo que pretende derrumbarse a través de  una  acción de revisión es la naturaleza de cosa juzgada que ampara los fallos  objeto  de  la  demanda,  decisión a la que se llega luego del trámite de  un  proceso  reglado  en  fases  que  de  suyo  tiene específicos controles que  precaven  la  ocurrencia  de  errores  trascendentes en el contenido de justicia  material del fallo.    

La  demanda  de  revisión  no es entonces un  escrito  de  contenido  libre,  debe  reunir  todos  los  requisitos  formales y  sustanciales  del  artículo  234 del Código de Procedimiento Penal. La Corte o  la  autoridad  competente que corresponda no puede completar la demanda mediante  inferencias  para  concluir aspectos tan fundamentales como la determinación de  la causal que se invoca.   

El  propósito del proceso de revisión es la  corrección  de  un  error  judicial tan mayúsculo, que condujo a una sentencia  injusta  y  en  tal  sentido  la  demanda  debe  poner  de  presente  el error y  probarlo.   En  este  caso  concreto  no  podría  la Corte abrir un juicio  rescindente  para  investigar  el  contenido  de  la documentación que se le aporta a efectos de determinar si  corresponde  o  no  al  concepto  de  prueba  nueva.   Tal definición debe  hacerla  el  accionante  como  requisito  ineludible de aptitud de su escrito de  demanda.   

7.-            Igual cosa ocurre si lo que el accionante  quería  era  invocar  la causal con fundamento en hecho nuevo.  Si ese era  su  propósito  ha  debido  por  lo  menos señalar inequívocamente cuál es el  hecho  nuevo,  la  razón  de  su  novedad  y  por  qué  el  juzgador  no  tuvo  conocimiento de él.   

Pese  a su imprecisión parecería que lo que  el  actor  considera  como  hecho nuevo es la corrección del folio del registro  civil  de  nacimiento  del  condenado, la cual ocurrió el 10 de octubre de 1996  mediante escritura pública No. 1419. (folio 19 vuelto)   

Frente a un planteamiento de tal naturaleza se  impondría  su  rechazo.  De  tiempo  atrás viene señalando la Corte que hecho  nuevo  es  “(…)  aquel  acaecimiento  fáctico  vinculado  al delito que fue  objeto  de la investigación procesal, pero que no se conoció en ninguna de las  etapas  de la actuación judicial de manera que no pudo ser controvertido; no se  trata  pues,  de  algo  que  haya  ocurrido  después  de  la sentencia, pero ni  siquiera  con  posterioridad  al  delito que se le imputó al procesado y por el  cual  se  le  condenó,  sino  de  suceso  ligado al hecho punible materia de la  investigación  del  que,  sin  embargo,  no tuvo conocimiento el juzgador en el  desarrollo     del     itinerario     procesal    porque    no    penetró    al  expediente”3    

Lo que da carácter de novedoso al hecho es la  circunstancia  de  que el mismo no podía haber sido objeto de consideración en  el   proceso   y   por   tanto  su  naturaleza  es  de  orden  lógico,  mas  no  cronológico.   

No   se  corresponde  con  esa  definición  doctrinal  el  aprovechamiento  de  la  facultad de corrección de los folios de  registro  civil para adaptar tal documento a la causal 3ª de revisión. Ninguna  novedad  que  apunte  a la determinación de la posible afectación al contenido  de  justicia  material  del  fallo  que  condenó  por el delito de homicidio al  señor  AREVALO  FIGUEROA,  se demuestra con la anexión de un folio de registro  civil  de  nacimiento  que fue modificado, específicamente en la parte que hace  mención  a la fecha en que ocurrió tal hecho, para adecuarla precisamente a la  necesidad del escrito de revisión.   

Pierde toda entidad demostrativa el documento  anexado  si  se  tiene  en  cuenta  la  simple  comparación  de  la fecha de la  sentencia  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla  que  se  pretende  revisar,  con  la del asentamiento del dato que  corrige  la fecha de nacimiento del allí condenado, pues aquella data del 16 de  diciembre  de  1994  (folio 10), mientras que éste es del 10 de octubre de 1996  (folio 19).   

8.-            El  estado  civil  de  las  personas  es  definido  por el Decreto 1260 de 1970 como aquel que referido a “su situación  jurídica  en  la  familia  y  la  sociedad, determina su capacidad para ejercer  ciertos  derechos  y contraer ciertas obligaciones, es indivisible, indisponible  e imprescriptible y su asignación corresponde a la ley”.   

El  mismo  Decreto  señala  que “el estado  civil  de  las  personas  deriva  de  los  hechos,  actos  y providencias que lo  determinan  y  la  calificación  legal  de  ellos”,  los  que  además son de  obligatoria  inscripción en el registro civil.  Debe contener, entre otros  datos,   el   nacimiento,   los   reconocimientos   de   hijos   naturales,  las  legitimaciones,  las  adopciones, las alteraciones de la patria potestad y todos  los   demás   que   señala   el   artículo  5°  del  Decreto  que  se  viene  citando.   

Así entonces, resulta que la mayoría de edad  es  una  calificación  legal  de  un hecho natural, el transcurso del tiempo de  vida.   Se  cuenta  desde  la  fecha  del  nacimiento  de  la  persona y en  Colombia,  a  partir  de la Ley 27 de 1977 se fijó en 18 años, modificando las  disposiciones anteriores que la habían fijado en 21 años.   

Frente a tales premisas legales, el accionante  debería  haber  definido  igualmente si lo que considera como hecho nuevo es la  minoría  de  edad que él predica ahora a partir del folio de registro civil de  nacimiento  modificado.   En  tal  sentido  era  su  deber  explicar si esa  minoría  de  edad  que  él  alega,  diferente de la mayoría de edad tenida en  cuenta  en  la  sentencia, es o no un hecho natural, demostrar las razones de su  aserto   y  fundamentar el concepto de su novedad.  Al no obrar de tal  manera,  la Corte no puede abordar la demanda para hacer deducciones que rebasan  su ámbito de competencia.   

9.-             Lo  equivocado  de  los  conceptos  del  accionante,  que  sostiene  la  posible  procedencia  de la revisión en la mera  mención  de  la  consecuencia de la causal,  es suficiente para imponer el  rechazo de la demanda.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO.-            Reconocer  al  doctor  Pedro  P.  Vargas  Vargas como apoderado de ADEL ANTONIO AREVALO FIGUEROA, en los términos  del poder conferido.    

SEGUNDO.-            RECHAZAR In límine la demanda de  revisión presentada a nombre del condenado AREVALO FIGUEROA.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                             EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                         

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                            CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1.-                      El  Decreto  999  de  1988  ordena  que una vez  hechas  las  correcciones  a  los  folios  de  registro  “(…)  en los dos se  colocarán notas de referencia recíproca”   

2.-                      Por virtud de lo dispuesto por el artículo 4°  del  Decreto 999 de 1988, modificatorio del 91 del decreto 1260 de 1970, debe el  otorgante  expresar  las razones de la corrección y protocolizar los documentos  que la fundamenten.   

3.-                      Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal.  Sentencia  de  revisión del 1 de diciembre de 1983. Magistrado Ponente:  Alfonso  Reyes  Echandía. En Gaceta Judicial Tomo CLXXIII, 1983. Páginas 657 a  660.   

    

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