11262dic1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 11262  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

MARIO MANTILLA NOUGUES  

Aprobado Acta No. 195  

Santafé   de   Bogotá,  D.C.,  diciembre  nueve  (9)  de  mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Decide  la  Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto  por    el    defensor    de    JUAN   PABLO   CELEITA  LOPEZ   contra la sentencia de agosto 10 de 1995,  por  medio  de la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santafé de  Bogotá  condenó a dicho procesado y a Juan Carlos Peña a 43 años de prisión  por  lo  delitos  de  homicidio  agravado,  tentativa de hurto y porte ilegal de  armas de defensa personal.   

ANTECEDENTES  

          1.-  Los  hechos  germen  del  proceso  los  narra  así en el fallo  impugnado  el Tribunal:   

          “Conforme  se desprende de autos a eso de las 8.30 de la noche del  23  de  agosto de 1994 el señor JAVIER NIÑO POVEDA llegó a su establecimiento  comercial  ubicado  en  la  Carrera  21  con  Calle  28  Sur  de esta ciudad, en  compañía  de  su  esposa  RUTH  YANETH MONDRAGON CASTAÑEDA y su menor hija, y  cuando  estacionaba  sobre  el  andén la motocicleta en que se movilizaba marca  Yamaha,  rodante de su propiedad distinguido con las placas KAM-33, fue abordado  por  tres  sujetos  de los cuales uno de ellos lo intimidó con un revólver, le  exigió  la  entrega  de  las  llaves  de  la moto y pese a que accedió a dicha  exigencia, lo golpeó en su cabeza con el arma de fuego.   

          “Cuando  sucedían  estos acontecimientos salieron varias personas  que  se encontraban en el establecimiento comercial referido con la finalidad de  prestarle  ayuda  a la víctima, instante en el cual el asaltante que portaba el  arma  la  accionó   en  varias  oportunidades  de  manera  que  uno de los  disparos  fue  dirigido  contra JAVIER NIÑO POVEDA quien lo esquivó y por ello  hizo  impacto  en la humanidad de OTONIEL VARGAS ROJAS, uno de los que salió en  defensa  de  NIÑO  POVEDA,  causándole  lesión  que a la postre determinó su  deceso  a  consecuencia  de Shock Hemorrágico por herida de aorta producida por  proyectil de arma de fuego.   

          “Ocurridos  los  disparos,  los delincuentes emprendieron la huida  llevándose  consigo  la  motocicleta  que  era  empujada, la que fue abandonada  algunas  cuadras  adelante.  Vecinos  del  sector  dieron  captura  a dos de los  asaltantes  que  habían  logrado  abordar  un  vehículo de servicio colectivo,  identificados  como  JUAN  CARLOS  LOPEZ PEÑA y JUAN PABLO CELEITA LOPEZ, éste  último  señalado  por  JAVIER  NIÑO POVEDA como el autor de los disparos y en  ese orden quien portaba el arma de fuego.”.   

          2.-  La  Fiscalía  19  abrió  investigación  (fl.31 cdno.No.1) y,  escuchó  en  indagatoria  a los imputados Juan Carlos López Peña y Juan Pablo  Celeita  López  (fls.37  y  ss.),  quienes  si bien admiten el delito de hurto,  niegan haber disparado para matar.   

          3.-  Decidida  la  detención  preventiva  de  aquellos  (fl.49), se  practicaron  pruebas,  la  investigación  se  clausuró  y  ésta  se calificó  mediante  resolución  de diciembre 9 de 1994 (fl.160), por medio de la cual los  sindicados  en  mención  fueron  acusados  por  los  delitos de homicidio   agravado  cometido  con  dolo  eventual,   tentativa  de hurto  y  porte ilegal de armas de defensa personal.   

          4.-  El  Juzgado  49  Penal  del  Circuito  practicó otras pruebas,  celebró  audiencia  pública  (fl.224)  y  con  fecha  junio  2  de 1995 dictó  sentencia,  mediante  la  cual,  en  armonía  con la acusación, condenó a los  acusados  a  la pena principal de 43 años de prisión, cada uno   fl.  242),    fallo  que,  apelado, recibió entera confirmación por medio  del  que  es  ahora  objeto del recurso extraordinario (fl.4 cdno.2) interpuesto  por el defensor del procesado Celeita.   

LA DEMANDA  

          Unico Cargo   

          Al  amparo del artículo 220-3 del Código de Procedimiento Penal el  casacionista  alega  la  nulidad  del  proceso, “el motivo de la inconformidad  -dice  a fol.47 del cdno. No.2- de este defensor se refiere a la apreciación de  los  juzgadores  de  primera  y  segunda  instancia,  de considerar el delito de  homicidio  agravado,  de  carácter  doloso, ello como resultado de una indebida  valoración  probatoria  que  efectuaron,  conduciéndolos  a  un  error  en  la  denominación  jurídica de la infracción, puesto que, en mi humilde opinión ,  las  pruebas  allegadas  nos conducían era a una condena por homicidio culposo,  más no doloso”.   

          –  Al  tratar  la “apreciación del error dentro de la providencia  de  segunda instancia” (fl.48), dice que desde la providencia calificatoria se  dijo  que  el  homicidio era agravado “puesto que los procesados dispararon el  arma  de  fuego  para  asegurar el producto del hurto de la motocicleta de NIÑO  POVEDA.  Tal  intención  criminosa  la extrae el instructor de las versiones de  RUTH JANNETH MONDRAGON y de su esposo NIÑO POVEDA” (fl.cit.).   

          –  Anota  que en la sentencia de primera instancia se afirmó que la  intención  de  matar  se  dirigió contra NIÑO POVEDA y “erróneamente” se  mató  a  OTONIEL  ROJAS  VARGAS  y  que  los procesados se “distribuyeron las  funciones  en  la  empresa criminal, para despojar de un bien a un tercero”, y  dice  que  tal  afirmación  se  basó  en  las  referidas declaraciones de Ruth  Janneth  Mondragón  y  de  Javier  Niño  Poveda  las  cuales fueron apreciadas  erróneamente  “puesto  que  los  alcances  de  tales probanzas son totalmente  insuficientes para aquellos” (fl.49).   

          Se  refiere  a  partes  de los testimonios rendidos por Ruth Janneth  Mondragón  y  por  Javier  Niño  Poveda y dice que, en consecuencia, es errado  afirmar  con  el  Tribunal  que el disparo se hizo para asegurar el producto del  hurto,  pues  el  occiso  no  desplegó actividad alguna para que los procesados  “no  cumplieran  su  objetivo  de  apoderamiento  del  rodante”, sino que se  limitó  a observar lo que ocurría, por lo que “es equivocada la apreciación  de  las  instancias,  cuando  consideran que OTONIEL fue herido cuando salió en  defensa  de  su  amigo”  (fl.50), como tampoco ninguno de los vecinos y amigos  allí   presentes,   salvo   “GUSTAVO   N”,  quien  lanzó  una  botella  de  plástico.   

          Afirma  que  no es cierto que se haya disparado contra NIÑO POVEDA,  ya  que  si así hubiera sido se habría logrado hacerle impacto, como que se le  tenía  asido  por  el  brazo,  a  más de que como no opuso resistencia alguna,  resultaría  “sin  sentido”  agredirlo  (fl.51),  aparte  de  que  cuando se  efectuó  el disparo “ya se había asegurado el producto del ilícito y por lo  tanto  no se puede extraer sino que lo único que se quería era amedrentar” a  la víctima(fl.cit.).   

          Se   refiere   el   censor  a  la  “culpa  con  representación”  (fl.cit.Infra),  cita  una  doctrina al respecto y concluye en que “tanto JUAN  PABLO  CELEITA LOPEZ como sus acompañantes, jamás se representaron el hecho de  dar  muerte a una persona, jamás previeron tal posibilidad como consecuencia de  su  acción,  nunca  se  propusieron  como  fin  tal hecho en el reato acordado.  Entonces,  como  el resultado podría ser previsible, estamos ante una culpa con  representación” (fl.53).   

          Así  las  cosas, pide casar el fallo y decretar la nulidad a partir  del proveído calificatorio, inclusive.   

LOS  NO  RECURRENTES  

          El  defensor de Juan Carlos Ló´pez  dice que éste no llevaba  arma,  ya  que  “simplemente tenía la intención de apropiarse de lo ajeno”  (fl.57).  No  de  causar daño a nadie, por cuanto únicamente quería hurtar la  motocicleta  que  “era lo que había acordado con Juan Pablo Celeita” (fl.58  supra),  por  lo  cual  reitera  la tesis del homicidio culposo sostenida por el  otro demandante, a cuyo libelo dice adherirse en su integridad.   

CONCEPTO DE LA PROCURADURIA  

          El  señor  Procurador  Segundo  Delegado  en  lo  Penal dice que la  demanda  no debe prosperar, “no solo por las falencias técnicas sino también  por  las consideraciones de carácter sustancial, como se evidencia enseguida”  (fl.11 cdno.Corte).   

          Conceptúa  que  el  censor  se limita a exponer “sus particulares  criterios  y  análisis  probatorios al estilo de un memorial de instancia”, a  más  de  que  lo que se discute es la “especie” delictiva, y no su género,  motivo  por  el  cual  no  cabe  la propuesta de nulidad con “cuestionamientos  acerca  de  las  formas  de  culpabilidad”  (fl.12), anotando que “es solo a  partir  de  la delimitación del  debido proceso como se puede construir lo  que por nulidad procesal penal debe comprenderse” (fl.13).   

          Cita   jurisprudencia   de   esta  Sala  sobre    el   “nomen  iuris”  y  reitera  que pretender cambiar el “dolo por la culpa”  (fl.15) no enmarca dentro de la referida denominación del delito.   

          Luego  considera  que  si  se  disparó  “para amedrentar”, como  sostiene  el casacionista, ello se sale del marco de la imprudencia, impericia o  negligencia.   

Concluye,  pues,  que  la  demanda  no  debe  prosperar y, por tanto, el fallo debe mantenerse.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

          Carece   de  vocación  de  prosperidad  la  censura,   por  la  evidente   falla   de   técnica   casacional  bajo  la  cual  está  concebida.   

En  efecto;    es  claro  que  la  acusación  no debió formularse por la vía de la causal  tercera  de  casación    deprecando   la   nulidad,   sino   que   ha   debido   acudir   el  censor    a   la  causal  primera, cuerpo segundo ibíd., en  cuanto  habla  de  errores  de evaluación probatoria, y con la demostración de  esos  errores  como  razón  de  la  atribución  de  la  culpabilidad dolosa al  procesado,  que es el motivo de  la discrepancia.   

          El   casacionista,   con  fundamento   en  la  referida  causal  tercera,     afirma  que  la  conducta  realizada  por  su  poderdante  debió  calificarse   como   homicidio   culposo  y  no  doloso, y por tanto, la actuación debe  anularse desde la resolución acusatoria.   

          En   estos   términos  la  acusación   está  incorrectamente  formulada,   porque no está denunciando un cambio de nomen iuris  del  delito,  ya  que  tanto  el  homicidio  culposo  como  el  doloso  son  especies  pertenecientes  al mismo género delictivo en la sistemática del Código Penal,  y  de  demostrarse  el  error, la Corte  no  tendría que invalidar la  actuación  ,  que  sería  el efecto de   tomar como fundamento de la  censura  la causal 3ª.  del articulo 220 del C. de P. P:,   sino  dictar   fallo  de sustitución enmendándolo.,  que  es  la  consecuencia   de    basar   el   reparo   en   la   causal  1ª.   de  casación.   

Sobre  la forma   de plantear  el  error en estos casos, la Corte ha precisado repetidas veces, una de ellas el  24    de    octubre    de    1995    (Rad.   10.986)   con   ponencia   del  magistrado   doctor Arboleda Ripoll,:   

“Si   la equivocada calificación  no   afecta   el   nombre  genérico   de   la  infracción,   el  ataque   debe  encauzarse  por la causal primera,  pero que si el  yerro  implica  cambio del nomen iuris, como cuando  se subsumen en el  tipo  penal  de abuso de confianza unos hechos que son peculado,  la causal  aducible  será la tercera, puesto que si se plantea la  primera, la Sala ,  por   expreso   mandato   del  artículo  229.1  del  Código  de  Procedimiento  Penal,   tendría  que entrar a dictar fallo de sustitución,  lo cual  significaría   proferir   una   sentencia    en  desacuerdo   con  la  resolución acusatoria.      

También  ha dicho que en este segundo caso,  la  fundamentación  del  recurso debe hacerse  conforme a las reglas de la  causal  primera,  ya que para poder afirmar la nulidad de la actuación, el  actor  debe  demostrar  previamente  que  el juzgador equivocó la calificación  jurídica  de los hechos,  bien porque incurrió en errores de apreciación  probatoria   que  lo  llevaron  a  aplicar  una  determinada  norma de  derecho  sustancial  en  lugar de otra,  o porque falló al desentrañar el  sentido    o    alcance    de    los    preceptos   aplicados   o   dejados   de  aplicar”.”.   

Esto  implica que todo reparo de la clase de  que  se aduce, debe alegarse a través de la causal primera de casación, siendo  claro  que  si  el  error  emana  de  la errada apreciación de la prueba,   como,    afirma   el  demandante   sucedió  en  este  caso,   se  invocará   y   acreditará  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial.   

Establecida  la inconsistencia,  en  términos   de   técnica   casacional,   de   la  demanda,    que  el  defensor     no   recurrente    en   su   alegato   apreciatorio   respaldó,    asumiéndo   como  propio el criterio  en ella  plasmado,    cumple   declarar   la improsperidad de la  censura que la conforma.   

          El fallo, pues, no se casará.   

          Por  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION  PENAL,  de  acuerdo con el Ministerio Público, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

          NO  CASAR la sentencia recurrida. En firme,  este proveído devuélvase el proceso al Tribunal de origen.   

          CÓPIESE   Y  CÚMPLASE   

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                             NILSON   PINILLA   PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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