12752j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 12752  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                   Magistrado Ponente   

                                                                                         Dr.  Carlos E. Mejía Escobar   

                                                                  Aprobado Acta No. 115   

Santa  Fe de Bogotá D.C., tres (3) de agosto  de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

V   I   S   T   O   S    

Decide  la Sala sobre los requisitos formales  de  la  demanda  de  Casación  presentada  por el defensor del procesado VICTOR  FABIO ANGULO LOPEZ.   

H   E   C   H   O   S   

Sucedieron  en  horas  de  la tarde del 28 de  junio  de  1994, en el sitio denominado Jarrillon del barrio Puerto Mallarino de  la  ciudad  de  Cali  (Valle), donde hubo una discusión entre el occiso Vicente  Romaña  Ramírez,  Luis  Vásquez  y VICTOR FABIO ANGULO LOPEZ, en la cual  resultó  herido  de  muerte por arma de fuego Romaña Ramírez luego de lo cual  se   vió   corriendo   con   un  revólver  en  la  mano  al  procesado  ANGULO  LOPEZ.   

A  N  T  E  C  E  D  E  N  T  E S   

El  Juzgado  24  Penal  del  Circuito de Cali  (Valle),  condenó  mediante  sentencia  del  22  de  mayo de 1.996 al procesado  VICTOR  FABIO  ANGULO  LOPEZ  a  la  pena  principal de 25 años de prisión, al  hallarlo   responsable   del   homicidio   simple  del  señor  Vicente  Romaña  Ramírez.   

Por apelación que interpusieran el procesado  y  su  defensor,  una Sala de decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cali  (  Valle  )  conoció  del  fallo  de primera instancia para  confirmarlo mediante el suyo del 27 de agosto de 1996.   

Manifestada la disconformidad del defensor con  la  sentencia de segundo grado, La Sala Penal del Tribunal Superior concedió el  recurso  extraordinario de Casación, presentándose la correspondiente demanda,  que se puede resumir en los siguientes términos.   

LA DEMANDA DE CASACION  

El   recurrente   anuncia  como  causal  de  casación,  la  “primera  del  cuerpo segundo del artículo 220 del Código de  Procedimiento   Penal,   consistente   en   falso  juicio  de  identidad  en  la  apreciación    de    la    prueba   indiciaria”,   censura   que   desarrolla  así:   

Afirma  “que  el  fallador  al  momento  de  aplicar  la  inferencia  lógica  erró en el juicio de identidad, por cuanto al  apreciar  la  prueba  indiciaria  la  deformó  en su aspecto objetivo del hecho  base”  e  igual  censura  hace del fallo de segunda instancia, del que señala  que  erró  “en  la  apreciación  de  la  prueba  indiciaria, toda vez que la  inferencia  lógica  que  hizo  de los indicios, resultó desviada por cuanto al  emplear  la  persuasión de la sana crítica llegó a conclusiones que la prueba  no contenía, con lo cual conformó un error de hecho”.   

Bajo  las  anteriores  premisas,  aborda  el  estudio  de  los  indicios  deducidos  en  la  sentencia,  para  criticarlos con  afirmaciones de la siguiente estirpe:   

a.-  Indicio  de  actitud  sospechosa.    

Se  incurre respecto de él en error de hecho  por  falso  juicio  de  identidad,  cuando  el  fallador  apoyado  en  la prueba  testimonial  arrimada  al  expediente  lo  infiere,  “con  lo  cual  sitúa al  procesado  en  un  comportamiento que probatoriamente no es permitido predicarle  y,  de  contera,  se  converge  a  sustentar un fallo de condena que desde luego  perjudica enormemente al acusado en referencia”.     

b.- Indicio de mala justificación:  

Señala  que el juzgador no podía deducirlo,  porque  nadie en el expediente ha desvirtuado la afirmación del procesado sobre  la  presencia  en  el  sitio  de  los  hechos  de  un Renault 6 desde el cual se  disparó  y  por  el  contrario  hay  testigos  que señalan la presencia de ese  vehículo en tal lugar.   

Advierte que la conclusión del juzgador sobre  el  indicio  de mala justificación , generó un error de hecho por falso juicio  de  identidad, por desviación objetiva del hecho base – presencia del Renault 6  desde  el  cual  se  disparó  un arma de fuego -, pues una actuación diferente  hubiera generado un fallo favorable para su procurado.   

c.-            Indicio  de presencia en el lugar de los  hechos o de su oportunidad para delinquir:   

Señala  el  mismo  error,  falso  juicio  de  identidad,  que  dice  ocurrió por la deformación objetiva del hecho base, por  no   considerar   justificada  la  presencia  del  sindicado  en  el  lugar  del  crimen.    Contradice   la  conclusión  del  Tribunal  explicando  que  el  expediente  acredita  las circunstancias en que actúo VICTOR FABIO ANGULO y que  la  discusión  ocurrida entre el procesado, Luis Vásquez y el occiso se zanjó  ,  por  lo  que la conclusión del Tribunal es equivocada al predicar un indicio  de sospecha, por cuanto ella no corresponde al material probatorio.   

Finaliza el acápite de la demanda dedicado a  la  sustentación  del  cargo, criticando el valor probatorio de los testimonios  de  oídas  sobre  los  que – a su entender -, el Tribunal edificó los indicios  que  sirvieron  para  condenar a su defendido.  Adicionalmente advierte que  del  hecho  base  –  homicidio  –  se dedujeron indicios de actitud sospechosa y  presencia  del  sindicado  en  el  lugar  de los hechos o de su oportunidad para  delinquir  que  son  fruto  de  la  deformación  objetiva de lo ocurrido.    

Por  ello,  considera  que  la  prueba  no es  suficiente  para  converger  a una sentencia de condena y por tanto la sentencia  debe casarse.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.-            La demanda de Casación presentada por el  señor  defensor del procesado VICTOR FABIO ANGULO LOPEZ habrá de ser rechazada  in  límine  por no reunir los requisitos formales del artículo 225 del Código  de  Procedimiento Penal, y en consecuencia se declarará desierto el recurso tal  como lo ordena el artículo 226 ibídem.   

2.-            Las exigencias técnicas de la demanda de  casación  están expresamente consagradas en la norma atrás citada, una de las  cuales  impone  a los demandantes la obligación de expresar “la causal que se  aduzca  para  pedir la revocación del fallo, indicando en forma clara y precisa  los  fundamentos  de  ella  y  citando  las  normas  que  el  recurrente  estime  infringidas”.   

3.-            El defensor de VICTOR FABIO ANGULO LOPEZ  en  la  demanda  intenta un ataque contra la sentencia de instancia, alegando la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial por error de hecho generado en un  falso juicio de identidad.   

Identificada por el casacionista la vía de su  ataque,  con  la  precisión que la norma procesal expresa, debe, para completar  uno  de  los requisitos formales de la demanda, indicar en forma clara y precisa  los fundamentos de la causal.    

Claro:  en  términos  de lenguaje es aquello  “inteligible,  fácil  de  comprender”  y como concepto filosófico es “la  concordancia  del  juicio  con  el objeto considerado”, tal conceptualización  excluye  entonces,  tanto  la  farragosidad o abstrusión del discurso jurídico  que  indique  el  fundamento  de  la  causal,  como  los  errores lógicos en la  formulación  del juicio con respecto del objeto (proceso – actuación procesal)  del   que   se   predica   el   juicio   (violación  directa/indirecta/nulidad,  etcétera).   

Preciso: es lingüísticamente hablando “lo  conciso  y  rigurosamente exacto” y como definición filosófica es lo opuesto  a    vaguedad,   por   tanto   “es   preciso   lo   que   está   claramente  diferenciado  de todo aquello  con  lo que podría confundirse”, expresión que en términos de la demanda de  casación  significa  que los fundamentos de cada causal deben ser expresados de  tal  manera que no se confundan con los de otra causal (no contradicción) o con  los de otro tipo de alegato (de instancia).   

4.-            Tal  deber  implica para el casacionista  que  la  causal aducida sea la conclusión lógica de su discurso, para llegar a  la  cual debe ilar una argumentación que establezca las premisas que demuestren  esa  conclusión,  de  manera tal que entre las premisas y la conclusión exista  la  relación  de  deducción  que  identifica  al  argumento  como lógicamente  correcto.   

En  este  orden de ideas, el error de hecho o  fáctico,  versa  sobre la equivocada observación material que el Juzgador hizo  de  una  prueba  en  concreto,  y  en su forma del falso juicio de identidad, se  refiere  exclusivamente  a la tergiversación objetiva del contenido material de  la prueba.    

La  terminología que sostiene la definición  de  tal modalidad del error de hecho no es arbitraria, sino que corresponde a su  esencia  óntica, pues el censor – al concluir en tal vía de ataque – ha debido  advertir  un  error  del  juzgador  sobre  la  prueba como objeto de percepción  material  del cual éste señaló un contenido que no corresponde a su ser, sino  que lo distorsiona dándole un alcance que no tiene.   

Si se quiere llegar a tal conclusión lógica  –  error  sobre  el contenido material del objeto prueba -, la argumentación ha  de  limitarse a señalar cuál es la prueba, qué es lo que ella acredita, y que  es  lo  que  el  Juzgador  le hizo acreditar; tan sencilla operación lógica es  medida  y  límite  del  argumento,  pues al demandante le basta, para acreditar  este  requisito  formal, con advertir el yerro con precisión tal, que sólo sea  menester  por  parte de la Corte un ejercicio comparativo entre lo que la prueba  dice  y  lo  que  se  le  hizo  decir,  para  advertir  la existencia del error.   

No  puede  entonces  el censor – sin dejar de  incurrir  en contrasentidos – señalar disparidades con el sentenciador sobre la  apreciación  probatoria  otorgada  al  medio  de  prueba, pues tal tema, aunque  luego  se verá que puede ser ubicable como error de hecho, no discurre sobre la  apreciación  de  la  prueba  como objeto de percepción, sino sobre el criterio  del  Juez  como  sujeto  de  la  proposición valorativa de la prueba, para cuya  determinación  no  puede  utilizar (en el sistema probatorio nacional) sino los  postulados  de  la  sana  crítica,  cuyo  contenido  estrictamente fáctico, no  normativo, permite sostener otro tipo de error de hecho.   

5.-             Precisamente tales yerros son los que se  advierten  en  la demanda de casación del defensor de ANGULO LOPEZ, pues aunque  nomina  el  cargo  como  error  de  hecho por falso juicio de identidad, termina  siendo  incoherente  para  sostener  esa  conclusión, ya que no se refiere a la  tergiversación  material  de  la  prueba, sino a su apreciación; y aunque dice  que  se  infringieron  las  reglas  de  la  sana  crítica  –  lo  cual ubica la  enunciación  del  cargo  de  manera aparentemente correcta – no precisa cuáles  reglas  y  de  qué manera se violaron, sino que se queda en la mera afirmación  general.   

Así  por  ejemplo, critica la deducción del  “indicio  de la actitud sospechosa”, contraponiendo la suya a la conclusión  que,  dice,  el  Juzgador derivó de la prueba testimonial, y advirtiendo que su  defendido  nunca  evadió  la  justicia,  nunca  se  enteró  que  lo estuvieran  buscando  o  que  hubiera  sido  denunciado  como autor del hecho, refunde   en   un   solo  tema,  con  infracción  del   principio  de  no  contradicción,  el  ataque a la prueba del hecho indicador –  testimonios  de  personas  que no identifica -; el indicio propiamente dicho (el  comportamiento  del condenado), y el valor probatorio del mismo; sin que además  sea   posible   saber,  por  ejemplo,  por  qué  razón  deben  ignorarse  esos  testimonios como prueba del hecho indicador.   

En los restantes indicios que denomina como de  “mala  justificación y de presencia del procesado en el sitio de consumación  del   delito   o   de  su  oportunidad  para  delinquir”  incurre  en  iguales  dislates.   

Del  primero señala que la probada presencia  de  un vehículo en el sitio de los hechos, desde el cual se disparó, no podía  ser  desconocida  por  el Juzgador por cuanto hay prueba testimonial que así lo  señala,  incurriendo  aquí  en  la  misma  falla técnica, pues al señalar la  ubicación  de  un  automotor  desde el cual se disparó, y advertir que ello se  prueba  con  los  testimonios  de  Yolanda  y Amanda Ambuila Barón y Luis Angel  Vásquez  González, debió  entonces discutir las razones que tuvo el Juez  para  desconocer esos testimonios, lo que no podía hacer (por la naturaleza del  sistema  procesal  colombiano) sino demostrando que en tal apreciación negativa  se  violentaron  los  principios  de  la  sana critica, ya que si el Juzgador ni  siquiera  acepta  la  prueba  del hecho, ningún objeto tiene discurrir sobre la  inferencia lógica o sobre la fuerza probatoria del indicio.   

Del  segundo,  o  sea  del  “indicio  de la  presencia  del  procesado  en  el  sitio  donde  se  agotó  el  delito  o de su  oportunidad  para  delinquir”,  igual  crítica  ha  de  hacerse,  pues  allí  también  reúne,  como  si de un sólo tema se tratara, todos los elementos del  indicio   –   hecho   indicador,  inferencia  lógica  y  fuerza  probatoria  -,  discutiendo  mayormente sobre la concreta valoración de unos testimonios que en  su  sentir  no  fueron  apreciados correctamente por el Juzgador, argumentación  totalmente incompatible con la forma de censura propuesta.   

6.-            En la parte final de su alegación ya el  casacionista  no  se  refiere  a  los  indicios  propiamente  dichos, sino a los  testimonios  en los que se fundan tales indicios, criticando que se hayan tenido  en  cuenta  unos, a pesar de ser de oídas o que se hayan descartado otros, para  terminar  condenando  a  su procurado con violación indirecta de los artículos  254  y  300 del Código de Procedimiento Penal.  Este argumento que no hace  sino  agregar un yerro más al citar como normas sustanciales infringidas dichas  disposiciones  pues  ellas  no  establecen  derechos  y obligaciones ni señalan  formas  de  solución  del  problema o regulan la acción o la pena, esto es, no  responden  al  concepto  de  norma  sustancial,  ampliamente  precisado  por  la  jurisprudencia  y  la  doctrina.   Se trata de disposiciones que regulan la  apreciación  de  la  prueba en conjunto y la regla de experiencia como criterio  de  apreciación  del  indicio.   Son, entonces mandatos instrumentales que  desarrollan  el  postulado  de  la sana crítica y, por tanto, de ninguna manera  disposiciones de carácter material o sustancial.   

7.-           Aunque   las   deficiencias  técnicas  advertidas  son suficientes para el rechazo de la demanda, debe agregarse que el  casacionista  en  el  texto  de  su demanda nunca intentó siquiera, señalar la  trascendencia  del error.   Es  que  no  basta  al  impugnante   indicar   la   existencia   de  un  posible  yerro  por  parte  del  Juzgador,   sino  que  ha  menester  demostrar  que  la  sentencia  solo se  sostiene  en ese error, que advertido y corregido conduciría en este caso, a la  absolución  por  falta  de  certeza  para  condenar  (artículo  247 Código de  Procedimiento  Penal)  o por lo menos al reconocimiento de la existencia de duda  que  impone  la  aplicación  del  in  dubio  pro reo (artículo 445, Código de  Procedimiento  Penal).   Como  nada  de  esto hizo el censor, es una razón  más para el rechazo de su demanda.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO.-  RECHAZAR  In límine la demanda de  Casación   presentada  por  el  defensor  del  procesado  VICTOR  FABIO  ANGULO  LOPEZ.   

SEGUNDO.-  Declarar  desierto  el  recurso de  Casación  concedido  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial de Cali (Valle) al defensor del procesado en este caso.   

TERCERO.- Disponer la devolución del proceso  al Tribunal de origen.   

CUMPLASE             

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                             EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                         

MARIO            MANTILLA  NOUGUES             CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                             

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                 NILSON PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

                                                            Secretaria   

    

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