20290(25-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20290  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   acta   N°  24   

Bogotá,  D. C., veinticinco (25) de marzo de  dos mil cuatro (2004).   

V    I    S   T   O  S:   

Se  ocupa  la  Corte  en  emitir  el Concepto  respectivo  en  este trámite de extradición iniciado por solicitud elevada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  en  contra  del  ciudadano  colombiano      CARLOS      ALBERTO     LOPESIERRA  GUTIÉRREZ.   

I.    DE   LA  SOLICITUD:   

1. A través de Nota  verbal  No.  1862  del 3 de diciembre de 2002, la Embajada de los Estados Unidos  de  América  formalizó  la  solicitud de extradición del ciudadano colombiano  CARLOS   ALBERTO   LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  por  ser  el  sujeto  de  la resolución de acusación No. 02-460,  dictada  el  19 de noviembre de 2002 en la Corte Distrital de los Estados Unidos  para el Distrito de Columbia, mediante la cual se le acusa de:   

“-  –  Cargo  1. Concierto para distribuir  heroína,  con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  sería ilegalmente  importada  a los Estados Unidos, en violación del Titulo 21, Secciones 959, 960  y  963  del  Código  de  los  Estados  Unidos  y del Título 18, Sección 2 del  Código de los Estados Unidos”.    

2.    DE LOS  HECHOS:   

“(…) indican que Pedro Juan Catinchi Daza  y  CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  son  miembros  de  un  concierto  para  delinquir  colombiano  de  narcotráfico  de  heroína.   La  evidencia  contra los acusados establece  que    desde  aproximadamente  abril  de  2001, hasta el presente, los  participantes   de   este  concierto  para  delinquir  fueron  responsables  del  contrabando  de  múltiples  kilos de heroína a través de Colombia y coordinar  su  posterior exportación a otros países, incluyendo los Estados Unidos.   Además  de  coordinar,  transportar y distribuir la heroína, los participantes  del  concierto  para  delinquir  eran  también  responsables  del  cobro  y  el  transporte  del  dinero  producto  del narcotráfico para apoyar los fines de la  organización durante este lapso de tiempo”.   

3. Por esos hechos  se  formuló,  respecto  de  CARLOS ALBERTO LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  y  de  otro  coacusado,  el  cargo que se  detalla  así en la acusación cuya copia traducida se agregó a la solicitud de  extradición:   

Acusación  

“El Gran Jurado acusa que:  

“Cargo  1   

“Desde  o  alrededor  de  febrero de 2001,  siendo  la fecha exacta desconocida para el Gran Jurado, con continuación desde  entonces  hasta e inclusive el 8 de octubre de 2002, en los países de Colombia,  Venezuela  y  en  otros  lugares,  los  acusados CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  (Necco)  y Juan Pedro  Catinchi  Daza,  con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  combinaron,  concertaron,  confederaron  y  acordaron  entre sí y con otros sindicados tanto  conocidos  como  desconocidos  para  el  Gran  Jurado, para cometer el siguiente  delito  en  contra  de los Estados Unidos: Distribuir un kilogramo o más de una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una  cantidad perceptible de heroína, una  sustancia  controlada  de la Tabla I, con la intención y el conocimiento de que  esa   heroína   seria   importada   ilícitamente  a  los  Estados  Unidos,  en  contravención  del Titulo 21 del Código de los Estados Unidos, secciones 959 y  960.   

“(Todo  en  violación  del  Titulo  21 el  Código  de  los  Estados  Unidos, Secciones 959, 960 y 963: y del Titulo 18 del  Código de los Estados Unidos, Sección 2)”.    

II.-         DE LA ACTUACIÓN:   

1.  Con  la  Nota  Verbal   No.  1487  del  2  de  octubre de 2002, la Embajada de los Estados  Unidos   de   América   solicitó   la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano CARLOS ALBERTO  LOPESIERRA GUTIÉRREZ.   

2. El 3 de octubre  de  2002,  el Fiscal General de la Nación emitió orden de captura con fines de  extradición  en  contra del solicitado, haciéndose efectiva por unidades de la  Policía  Nacional  el  8  de octubre siguiente en la ciudad de Maicao (Guajira)  (folios 11 a 18, carpeta anexa).   

3. El 3 de diciembre  de  2002,  mediante  Nota  Verbal No. 1862, la Embajada de los Estados Unidos de  América  formalizó  la  petición  de  extradición  del  ciudadano colombiano  capturado a solicitud suya.   

4. El 4 de diciembre  de  2002,  la  oficina  jurídica  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, en  cumplimiento  del  artículo  514 del Código de Procedimiento Penal, conceptuó  “que  por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente obrar de  conformidad  con  las  normas  pertinentes  del  Código  de Procedimiento Penal  colombiano” (folio 121, carpeta anexa).   

5.  Remitida  la  actuación  por  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho a la Corte Suprema de  Justicia  (folio  1,  cuaderno  de  la  Corte),  se adelantó el trámite de ley  dentro  del  cual  se  resolvió sobre la petición de pruebas del defensor y el  recurso  de  reposición presentado en contra del auto que negó la práctica de  las solicitadas.   

III.      DEL     ALEGATO     DE  CONCLUSIÓN:   

El  defensor  de  confianza designado por el  requerido  en  extradición  CARLOS ALBERTO LOPESIERRA  GUTIÉRREZ lo presentó así:   

1.   Presupuestos para que proceda la extradición:   

Luego de anotar los fundamentos del Concepto  que  debe  rendir la Corte, señala que a los contenidos en el artículo 520 del  Código   de   Procedimiento   Penal   debe  agregarse  uno  más  de  creación  jurisprudencial    por   la   Corte   Constitucional    que   es   el   del  “establecimiento  del lugar de comisión del hecho punible”, tal como quedó  consagrado    con    carácter    general   en   la   sentencia   “C-1736   de  2000”.   

2. Equivalencia de  la providencia proferida en el exterior:   

Reclama  que  la  detención  con  fines  de  extradición  de  su  defendido  fue  solicitada  por  el  país  requirente con  fundamento  en  un  “Complaint”  en  el  que  además  se  citó un cargo de  concierto  para  distribuir cocaína, del que reclama que no es equivalente a la  resolución  de  acusación  nacional,  aunque  las  autoridades  de los Estados  Unidos señalen que se equipara a un “Indictment”.   

Sobre ese tema el Fiscal General señaló que  era  a  la  Sala  de  Casación  Penal  a  la que correspondía definir sobre la  equivalencia  de  la  acusación  dictada  en  el  exterior, frente a lo cual la  defensa  reclame  que  sea  la Corte la que determine cuál es la entidad de los  cargos   que  existen  en  contra  de  CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  pues  la  Embajada  del país  requirente   hace   referencia  a  “un  escrito  de  acusación  en  forma  de  Complaint”,  que  para  el defensor no equivale a la resolución de acusación  nacional.   

Finalmente  agrega  que  en  la  acusación  estadounidense  se  le  formula un cargo de concierto para distribuir heroína y  el  conocimiento de que sería ilegalmente importada a los Estados Unidos y otro  de  concierto  para  delinquir en narcotráfico en asocio de Pedro Juan Catinchi  Daza  en  hechos  que datan de abril de 2001, época en que está demostrado que  el requerido no salió del país.     

3.         Conspiración,  participación criminal y concierto para delinquir:   

Afirma que la conspiración estadounidense ha  sido  tradicionalmente  tratada  como  el  concierto  para  delinquir  nacional,  reclamando  que esa estimación es equivocada pues, a su parecer, existen claras  diferencias  que  distinguen  una  institución de la otra.  Explica que el  momento  consumativo  de  una  y  otra es diferente, pues en la conspiración se  penan  desde  los actos preparatorios, mientras que en el concierto es necesaria  la   manifestación   efectiva;   así  mismo,  en  ésta  es  indispensable  la  existencia,  así  sea  rudimentaria,  de una organización con el propósito de  realizar  plurales  delitos, mientras que en la conspiración el mero acuerdo de  voluntades  es  suficiente,  situación que frente a la legislación nacional no  es   ni   siquiera   punible,   pues   no  pasa  de  ser  “un  impunible  acto  preparatorio”;  y,  finalmente,  el  concierto  para delinquir es un delito de  consumación  instantánea que por lo tanto se cometió totalmente en territorio  colombiano.   

4.  El lugar de  ocurrencia del hecho punible según la legislación nacional:   

  Se afirma por parte de defensor que al  incluirse  una  “y” entre el numeral 2 y el 3 en la redacción del artículo  14  del  Código  Penal vigente, se optó por una fórmula gramatical copulativa  que  implica  la  necesaria  concurrencia  de  los  elementos  del precepto para  establecer  el  lugar  de  realización de la conducta punible, tal como además  quedó claro en las actas de redacción del Código Penal de 1980.   

Por esas razones y en consideración a que la  naturaleza   del   cargo   endilgado   a   LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  es  el  de  conspiración,  el delito debe  considerarse  cometido en su totalidad en suelo patrio, por ser esa una conducta  de  peligro  y  de  consumación  instantánea,  e igual conclusión se sostiene  frente  al  concierto  para contrabandear drogas a través de Colombia y para el  cobro  y  transporte del dinero producto de narcotráfico, que amparados bajo la  teoría   de   la   ubicuidad   deben   entenderse   cometidos   en   territorio  nacional.   

    

En  ese mismo orden de ideas señala que los  factores  contenidos  en el artículo 14 del Código Penal no son de aplicación  alternativa,  de  modo   que   termine   aplicándose  un  inciso  –el   2°—  en  desmedro  de  otro  –el           1°—,   pues   si   éste   obliga  a  la  aplicación  de  la ley penal colombiana a todo el que la infrinja en territorio  nacional,  no  puede  excusarse  ese  imperativo con fundamento en los criterios  señalados  en  los  numerales del mismo precepto, pues de esa manera se termina  declinando  el  ejercicio  de  la  soberanía  nacional.   En  conclusión,  cometida  una  conducta  punible  en  territorio nacional, en cualquier fase que  haya  ocurrido,  ejecución,  omisión, acción, resultado, la competencia es de  las  autoridades nacionales y no de las extranjeras, estando obligada Colombia a  su  persecución,  razón  suficiente  para  inhibir  la  extradición,  pues no  habría riesgo de impunidad.   

5.   Otras  Peticiones:   

De manera principal se reclama la emisión de  un  concepto  desfavorable  o  la declaratoria de improcedencia del trámite por  apoyarse  en  una  interpretación inconstitucional del artículo 14 del Código  Penal  y estar incompleta la documentación.   

          Subisidiariamente  y  sólo  si  no  fueren aceptados los anteriores  planteamientos,  se solicita que el concepto favorable se subordine al principio  de  especialidad,  a  la emisión de un compromiso de reciprocidad por parte del  país  requirente  y  a  que  el  extraditado  no  será “sometido a sanciones  distintas  de  las  que  se  lleguen  a  imponer  en  la  eventual  sentencia de  condena”.    

IV.-            DEL    CONCEPTO    DEL    MINISTERIO  PÚBLICO:   

El Procurador 2° Delegado para la Casación  Penal  es del criterio que están acreditados los requisitos legales para que la  Corte  emita  concepto  favorable  a  la  extradición  del ciudadano colombiano  CARLOS   ALBERTO   LOPESIERRA  GUTIÉRREZ, así:   

1.  No  encuentra  objeción  alguna  en  torno  a  la  acreditación  de  la  validez formal de la  documentación  porque  está  demostrada con la remisión por vía diplomática  del  documento  de acusación, las declaraciones del “Procurador de Tribunales  Principal  Delegado  a  la  Sección  de Narcóticos y Drogas Peligrosas” y el  agente  de  la  DEA,   quienes tuvieron directa relación con el caso, así  como  los  datos necesarios para la identificación del solicitado, todo lo cual  tiene  las  respectivas  constancias  de autenticación que son menester en esta  clase de trámites.   

2.   La   plena  identidad  del  requerido  en extradición la encuentra demostrada con el aporte  de  la  clase  y  número  del  documento  de  identidad  nacional y su fecha de  nacimiento,  que  coinciden  con  los constatados al momento de su captura y con  los que él mismo ha utilizado dentro de la presente actuación.   

3.  En  torno  al  requisito  de  la  doble incriminación, transcribe el cargo contra LOPESIERRA  GUTIÉRREZ para compararlo con  la  legislación  penal colombiana, concluyendo en que constituye el ilícito de  concierto  especial  para  delinquir para realizar conductas relacionadas con el  tráfico  de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas, frente  a las que se acredita el requisito.   

4. La equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero con la resolución de acusación  nacional,  la  halla  acreditada  suficientemente  con  el  Indictment que en su  aspecto  formal  corresponde a un pliego concreto de cargos para que se defienda  de  ellos  en el juicio, constitutivo de la etapa procesal subsiguiente, razones  todas  para  que  concluya  solicitando  la  emisión  de un concepto favorable.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.   Cuestiones Previas:   

El  Código  de  Procedimiento  Penal patrio  señala  en  su  artículo  520  que  la  Corte  fundamentará  el  concepto  de  extradición   en   la  validez  formal  de  la  documentación  presentada;  la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado;  el principio de la  doble  incriminación;   la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero;  y, cuando fuere el caso,  en el cumplimiento de lo previsto en  los Tratados Públicos.   

Y  acorde  con  el parecer del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  rendido  a  través  del  oficio  OA.J.E.  2683 del 4 de  diciembre  de  2002  en  cumplimiento  del   artículo  514  del Código de  Procedimiento   Penal,   “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso,  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento Penal Colombiano”.   

2.   Validez formal de la documentación:   

2.1.           La solicitud  para  que  se  conceda  la  extradición  de  una  persona  a  la que se le haya  formulado  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior,     deberá    hacerse    –dice  el  Código de Procedimiento Penal (artículo 513)—   por   la   vía   diplomática  y,  excepcionalmente, por la consular o de gobierno a gobierno.   

Ese  requisito  formal está suficientemente  acreditado  dentro  del  trámite  proseguido  porque el gobierno de los Estados  Unidos  de  América  ha  solicitado  por  la vía diplomática, a través de su  Embajada  ante  el  gobierno  Colombiano  (carpeta  anexa)  y por intermedio del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, la detención con fines de extradición de  CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  (folios  1 a 8) y ha formalizado la solicitud de extradición por la  misma vía (folios 109 a 119).   

2.2.             Idéntica  preceptiva   del   Código  de  Procedimiento  Penal  señala  cuáles  son  los  documentos   mínimos  que  deben  anexarse  a  la  solicitud  de  extradición,  así:   

2.2.1  Copia  o  transcripción  auténtica de la sentencia, de la resolución de acusación o su  equivalente.   

El gobierno de los Estados Unidos de América  anexó   a   la   solicitud  de  extradición  copia  de  la  acusación  formal  (Indictment)  02-460  presentada  el  19  de  noviembre  de  2002,  en  la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito de Columbia, que en idioma  original  aparece suscrita entre otros, por el Jefe para Litigación Sección de  Narcóticos  y  Drogas  Peligrosas  División  de  lo  Penal del Departamento de  Justicia  de  los Estados Unidos Ronald M. McNeil (folios 82 a 85 carpeta anexa)  y  debidamente  trasladado  al  castellano  aparece  de los folios 45 a 48 de la  misma  carpeta,  traduciéndose  la  primera  antefirma  de los suscriptores del  documento como la del “Presidente del Gran Jurado”.   

2.2.2            Indicación  exacta  de  los actos que  determinaron  la  solicitud  de  extradición  y del lugar y fecha en que fueron  ejecutados.   

Tal información aparece suministrada por el  Estado  requirente  en la Nota Verbal No. 1862 del 3 de diciembre de 2002 con la  que  se  formaliza  la  petición  de extradición, en la que en la página 3 se  inicia  un  relato  denominado  “los  hechos del caso (…)”; en apartes del  Indictment  02-460;  y  en  la  declaración  del  agente  Matthew Donahue de la  Agencia  Antidrogas  de  los  Estados Unidos de América, DEA (por sus siglas en  inglés) (folios 38 a 41).   

Se determina en esos documentos y testimonio  la  existencia  de  una  organización  criminal  dedicada  a  la consecución y  exportación  de  drogas  heróicas  hacia  los  Estados Unidos de América que,  entre   otros  miembros,  cuenta  con  CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ como uno de los encargados de la  exportación   de  heroína  desde  Colombia  a  terceros  países  –Venezuela,  Aruba  y  Curazao,  entre  otros—  desde  donde  era  reexportada   a   los   Estados   Unidos   de   América   para   su   posterior  distribución.   

2.2.3.  Todos  los  datos  que  se posean y que sirvan para establecer la plena identidad de la  persona reclamada.   

Tanto  con  la  Nota Verbal que solicitó la  captura  con  fines  de extradición, como con la que formalizó la petición de  extradición,  se  suministraron  datos  suficientes  para  establecer  la plena  identidad    del   reclamado.    Allí   se   describió   a   CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ, se  indicó  el número de la cédula de ciudadanía colombiana expedida a su nombre  y el de su pasaporte colombiano (folios 1-4 carpeta anexa).   

2.2.4.  Copia  auténtica de las disposiciones penales aplicables para el caso.   

En la declaración jurada que en apoyo de la  solicitud  de  extradición  se  anexó  a  ésta,  el  Procurador de Tribunales  Principal  Delegado a la Sección de Narcóticos y Drogas Peligrosas, uno de los  que  suscribe el Indictment, se transcriben las leyes pertinentes de los Estados  Unidos  federales  citadas  en  el  auto  de  acusación, ordenados en el aparte  “A” de los documentos adjuntos (folios 50 a 60, carpeta anexa).   

          Toda   la  documentación  a  que  se  ha  hecho  mención,  aparece  producida  en  el  idioma  inglés y traducida al castellano en legal forma, con  las  debidas  notas  de  autenticación  ante  el  Consulado de la República de  Colombia  en  la  ciudad  de  Washington  D.C.  (EE.  UU. A) correspondientes al  Auxiliar  de Autenticaciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos de  América.    

A  su vez,  aparecen cintas y sellos de  seguridad  del  Departamento  de  Justicia  y  de  la  Fiscal  General del país  requirente  que certifican las actuaciones del Director de la Oficina de Asuntos  Internacionales  de  la División Criminal del Departamento de Justicia, los que  también  fueron  colocados  en los documentos del Departamento de Estado en los  que  se  autentican  la  firma  y  actuaciones  del  asistente  del  oficial  de  autenticaciones  de  esa  oficina  estatal del gobierno requirente (folios 104 a  108,  carpeta  anexa),  todo lo cual demuestra la acreditación del requisito de  validez formal de la documentación.   

3.  Demostración Plena de la Identidad del Solicitado:   

Se  limita  la Sala a señalar que nadie ha  señalado  que  el  vinculado  a  éste  trámite no sea la misma persona que es  objeto  del  requerimiento  del  gobierno extranjero. Además, del cotejo de los  datos  personales  suministrados  por el requerido al momento de su captura y al  de  otorgar  poder al abogado que aquí lo representó, se concluye la identidad  entre  el  requerido y el vinculado a este trámite, es decir que se acredita el  requisito.   

4.  Principio de la doble incriminación.   

Tratándose de una extradición que se rige  por  las  normas  del  Código  de Procedimiento Penal, el principio de la doble  incriminación  se  define  conforme  al  llamado  sistema  de eliminación cuya  característica  principal  es  la  conexión  de  los  hechos  a unas sanciones  punitivas  mínimas.  Tal  como  lo  señala  el Código, es necesario “que el  hecho  que la motiva también esté previsto como delito en Colombia y reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a 4  años” (artículo 511-1).   

4.1.  Los  hechos  citados  en  la  Nota  Verbal  mediante  la  que  se  formaliza  la petición de  extradición  y  en  los  documentos anexos, hacen referencia a la existencia de  una  organización criminal integrada, entre otros,  por  CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ que  estaba  dedicada  a  la  consecución, exportación y reexportación de heroína  –entre      otros  estupefacientes— hacia los  Estados  Unidos de América, algunos de cuyos envíos fueron interceptados en el  aeropuerto  de  Caracas  (Venezuela)   y  otros  en  Fort Lauderdale, en el  Estado de Florida, en territorio del país requirente.   

4.2   Esos  hechos  son  considerados  en  Colombia delictivos, tal como pasa a demostrarse:   

4.2.1   Asociarse  para  exportar  heroína  y  realizar  su distribución en territorio  extranjero  es  punible  frente  a  la  legislación  colombiana  tal como se ha  tipificado  en  el artículo 340 del Código Penal, modificado por la Ley 733 de  2002,  que  consagra  el concierto para delinquir y se considera agravado cuando  la   concertación   sea   para   cometer   delitos   de   tráfico   de  drogas  estupefacientes,  sancionándose  con  pena  de prisión que en su mínimo es de  seis (6) años.   

4.2.2   Los  hechos  no  sólo  dan cuenta de la mera asociación delictiva, sino que indican  la  comprobada  incursión  de  la  Organización en actividades manifiestas que  incluían  la  exportación  de heroína, su transporte por vía aérea mediante  el  uso  de  correos  personales que llevaban el estupefaciente hasta territorio  estadounidense.    Esos    acontecimientos    fácticos    también   encuentran  tipificación  en  el artículo 376 del Código Penal que define y pena “sacar  del  país,  transportar,  vender,  ofrecer o suministrar a cualquier título”  droga  que  produzca dependencia, señalando una pena mínima de dieciséis (16)  años  de  prisión  cuando,  como  en  este caso, se trate de un derivado de la  amapola  (heroína)  y  la  cantidad  supere  los  dos  kilos (artículo 384 del  Código Penal).   

Con  fundamento en esos acontecimientos, al  requerido  en  extradición  le  formularon en los Estados Unidos de América un  único  cargo   contenido  dentro  de la acusación formal  No. 02-460  definido  como  de concierto para distribuir un kilogramo o más de una mezcla y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de heroína, para el cual  existe  en  el  país  requirente un encarcelamiento “cuando menos de 10 años  “ y no mayor de cadena perpetua.   

Se  acredita  el  principio  de  la  doble  incriminación.   

5.   Equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero:   

          Tal  como  invariablemente  lo ha sostenido la Corte, el Indictment  equivale  a  la  resolución de acusación nacional en cuanto, como ésta,   tiene  la  fuerza  jurídica  de  impulsar la apertura de la fase de juzgamiento  dentro del juicio oral que finaliza con el respectivo fallo.   

         

Adicionalmente,  desde  el  punto de vista  formal  contiene  el lugar y la fecha o época en que los hechos tuvieron lugar,  los  nombres de los partícipes y la calificación jurídica de la conducta, con  lo  cual  satisface los aspectos fácticos y jurídicos de la imputación. Así,  entonces,   no   hay   duda   que   en  este  caso  se  satisface  también  esa  exigencia.   

6.  Conforme  ha  determinado   la   Corte   y   tal   como   se   advierte  de  la  sentencia  de  constitucionalidad   1106/2000   del   24   de   agosto  de  2000  de  la  Corte  Constitucional  que  decidió  la  exequibilidad,  entre  otras  normas,  de los  artículos  550 y 565 del Código de Procedimiento Penal, al referirse al inciso  2°  del  artículo  550 (512 actual) la  condicionó al “(…) entendido  de  que  la  entrega de una persona en extradición al Estado requirente, cuando  en  este  exista  la  pena de muerte para el delito que la motiva, solo se hará  bajo  la  condición  de  la  conmutación  de la pena, como allí se dispone, e  igualmente,  también  a  condición  de  que  al  extraditado no se le someta a  desaparición  forzada,  a  torturas  ni  a  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,  ni  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua  y confiscación, conforme a lo dispuesto por  los  artículos 11, 12 y 34 de la Constitución Política” (resaltado ajeno al  texto).  Por lo tanto, el Gobierno Nacional está en la obligación de supeditar  la   entrega   a   los   términos   aludidos    en  caso  de  conceder  la  extradición.   

          7.-   Otras respuestas al Alegato del  Defensor:   

          Aunque  evidentemente  el  texto del presente Concepto responde a la  mayoría  de  las  alegaciones  del  defensor,  es  menester completar de manera  expresa la respuesta a otras alegaciones, así:   

7.1    Al  condicionamiento del Concepto a un compromiso de reciprocidad:   

Sobre  el  particular, el antecedente de la  Corte que no es del caso variar, ha señalado:   

“De  manera  equivocada  el abogado de la  requerida  en  extradición  pretende  que  la Corte haga exigencia previa de un  compromiso  de  reciprocidad  por  parte del país requirente, incluyendo de esa  manera  el  tema  en  su  concepto.   Pasa  por alto el peticionario que la  Corporación   tiene  limitada  su  intervención  dentro  del  trámite  a  los  estrictos  términos  de  la  ley  y  que  ésta  no  incluye  ese  aspecto como  fundamento  de su concepto, ni como condición verificable por parte suya.    

“Nadie   discute,  como  lo  afirma  el  defensor,  la  naturaleza  que  tiene  la reciprocidad como principio de derecho  internacional  y  su  aceptación  como  tal  por  Colombia (artículo 226 de la  Constitución  Política)  que,  en  consecuencia, obliga a la República en sus  relaciones  exteriores  (artículo  9).   Pero en ese mismo orden de ideas,  tampoco  ninguna  duda  cabe  en torno a que el diseño del Estado colombiano se  funda,  entre  otros  aspectos,  en la atribución específica y exclusiva de la  dirección  de  las relaciones internacionales al Presidente de la República en  su  triple  condición  de Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad  Administrativa (artículo 189). Y,   

“Es  consecuencia  de  lo anterior que el  concepto  de  la  Corte  en  materia  de extradición no sea obligatorio para el  gobierno  nacional  cuando  es favorable, sino que apenas “lo deja en libertad  de  obrar  según las conveniencias nacionales” que es precisamente el espacio  de  discrecionalidad  que  se  le  reconoce  en la conducción de las relaciones  internacionales,  pues  éstas  solo pueden manejarse de modo que los actos sean  convenientes  para  los  intereses  de  la Nación que representa y del Estado a  nombre  del  cual  actúa.   Justamente  esas  mismas  razones  son las que  impiden  que la Corte Suprema de Justicia imponga, como lo pretende el defensor,  un   determinado  concepto  de  reciprocidad,  pues  ni  es  competencia  de  la  Corporación,  ni  es  un tema con significación única e inequívoca, sino que  frente  a  la  doctrina  y  a  la  jurisprudencia  internacional  acepta  varias  modalidades,  siendo  la  de  igualdad  formal  de prestaciones, que es la   reclamada  por  el apoderado, apenas una de ellas”1.   

   

          7.2    Al Lugar de Comisión del  Delito:     

          En  torno  a ese tema, el antecedente consolidado de la Sala señala  que:   

“{La Corte} (…) tiene claridad meridiana  que    la    preceptiva    superior   hace   referencia   a    “delitos”    no    a   “hechos”,  de modo  que  no  resulta  contrario  a la Carta, ni a la naturaleza de las cosas, que se  cometan   delitos   en  el  exterior  a  través  de  manifestaciones  fácticas  realizadas  exclusivamente en territorio nacional”2.   

          En  este caso, los hechos de la petición de extradición dan cuenta  de  la  pertenencia  del  acusado LOPESIERRA GUTIÉRREZ  a    una    organización  criminal  encargada  de  procurarse  y exportar a los  Estados  Unidos de América estupefacientes, señalándosele como la persona que  desde  Colombia  remitió  varios  kilos  de  heroína  con  destino a  ese  país.   

Esa  actividad  es  suficiente  para concluir que efectivamente, tal como  lo    indica    el    defensor,    parte    de   los  hechos  atribuidos  al  requerido  como  miembro de la  “Organización”            ocurrieron   en   territorio  colombiano,  pero  indudablemente  son  constitutivos        de        delitos  cometidos  en  el exterior,   que  sancionados  con  pena  de  prisión mínima de 4  años, dan lugar a la extradición.   

          7.3    Sobre  la  petición  con  fundamento en un “Complaint” y no en un “Indictment”.   

          Al  respecto,  cabe  hacer  dos  precisiones:  Una:  que conforme al  antecedente  de  la Sala, la detención del procesado no es un requisito para el  trámite  de  la  extradición; y, Dos: que el gobierno de los Estados Unidos de  América   formalizó   la  petición  de  extradición  con  fundamento  en  un  Indictment,  que,  conforme  se  dejó  anotado en el texto de este Concepto, es  equivalente a la resolución de acusación nacional.    

          Ciertamente  como  se reconoce por los diversos autores que estudian  el  tema  “en  el  procedimiento criminal norteamericano una persona puede ser  acusada  por  medio  de  dos  diferentes  escritos  de acusación: el Indictment  (competencia    del    Grand   Jury)   o   la   Information   (competencia   del  Prosecutor)3,  excluyéndose  como tal al “Complaint” que en la mayor de las  veces  es  considerado  apenas  suficiente  para  la  iniciación  de  los casos  criminales  menores como una especie de querella, normalmente sin participación  del  poder  judicial  en  su  elaboración.   En todo caso y aún con vista  únicamente  en el texto de la nota aclaratoria contenida en la Nota Verbal 1620  del  22 de octubre de 2002 (folio 29), tampoco podría aceptarse su equivalencia  con  la  resolución  de  acusación nacional, puesto que conocida la naturaleza  supuestamente  pura  del  sistema  acusatorio estadounidense, el hecho de que el  “Complaint”  aquí  agregado  al  inicio de la actuación, según la Nota se  repite,  sea  dictado  por un Juez, elimina justamente esa naturaleza acusatoria  que  lo  equivaldría  a  la  resolución  de  acusación  nacional,  pues no es  menester  demostrar  que  en  los  Estados  Unidos  de  América  los  Jueces no  acusan.   

          Si  embargo  de lo anterior, el hecho de que el Fiscal General de la  Nación  haya  dictado orden de captura con fundamento aparente en un Complaint,  no  afecta  para nada el trámite aquí realizado, pues, de una parte, el Fiscal  General   no  analizó  exactamente  un  Complaint,  sino  que  la  Nota  Verbal  estadounidense  1487 del 2 de octubre de 2002, le señaló que “CARLOS ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  es  el  sujeto de la resolución de acusación  No.  02-0581M-01  dictada el 24 de septiembre de 2002” y fue con posterioridad a la  privación  de  la  libertad,  que  se operó el 8 de octubre de 2002, cuando se  recibió  en  esa Institución la Nota Aclaratoria de la Embajada estadounidense  que data del 22 de octubre de 2002. Y,   

          De  otra  parte,  el  trámite  verificado  ante la Corte Suprema de  Justicia  y  que  da  origen  al  Concepto  que aquí se rinde, se ha adelantado  conforme  a  la  Nota  Verbal de formalización de la petición de extradición,  que  ha  tenido  como  fundamento el Indictment presentado en audiencia pública  ante  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia el  19 de noviembre de 2002.   

          El  Fiscal General de la Nación y el gobierno nacional son entonces  quienes  deben  evaluar si la confusión documental del país requirente amerita  alguna  actuación  por  la  misma  vía  diplomática  en  que  en  aquella  se  incurrió,  pues  frente  al trámite adelantado en la Corte Suprema de Justicia  la documentación llegó purgada de vicios.   

                   A mérito de  lo   anterior,   la   Sala   de   Casación   Penal   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la   Extradición   del   ciudadano   colombiano   CARLOS      ALBERTO      LOPESIERRA      GUTIÉRREZ     en   las condiciones atrás referidas.   Comuníquese  al  requerido,  a  su defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación.  Devuélvase  al  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho para lo de su  competencia y del Gobierno Nacional.   

CÚMPLASE  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE         A.        GÓMEZ  GALLEGO                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                              ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                              JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1.  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA. Ext. 29 de octubre de 2003; M.P. Dr., YESID RAMÍREZ  BASTIDAS.   

2.  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Ext. 8 de octubre de 2003.  M.P. Dr., YESID RAMÍREZ BASTIDAS.   

3.  RODRÍGUEZ   GARCÍA  Nicolás.  “La  Justicia  Penal  Negociada”  Ediciones  Universidad de Salamanca.      

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