22087(03-11-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22087  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

      SALA    DE    CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Aprobado Acta Nro. 095  

Bogotá,  D.C., tres (3) de noviembre de dos  mil cuatro (2004).   

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda   de   casación,   presentada   por   el   defensor   de   FRANCISCO  JAVIER  PARRA NAVARRETE, contra  la  sentencia  del  28  de  agosto de 2003 proferida en segunda instancia por el  Tribunal  Superior de Bogotá, que confirmó el fallo proferido el 6 de enero de  2003  por  el  Juzgado  39  Penal  del Circuito con sede en esta capital, que lo  condenó  a  24  meses  de  prisión  e  inhabilitación de derechos y funciones  públicas  por  el mismo término y lo suspendió por un año en el ejercicio de  la  profesión  de  conductor,  al  declararlo  responsable  por  el  delito  de  homicidio culposo.   

         ANTECEDENTES   

El  21  de septiembre de 1998, en la Avenida  Circunvalar  con  calle  10C  de  esta  capital, fue arrollado el peatón CÉSAR  AUGUSTO     PAREDES    TRUJILLO    por    el    vehículo    MQF    –   546,  conducido  por  FRANCISCO    JAVIER   PARRA   NAVARRETE,  causándole heridas que le produjeron la muerte.   

          Los  hechos  referidos dieron lugar a la  correspondiente  investigación penal, cumplidos los presupuestos procesales, la  Fiscalía  formuló  el  31 de enero de 2000 resolución de acusación en contra  de   FRANCISCO  JAVIER  PARRA  NAVARRETE  por  el  delito de homicidio culposo, decisión que fue confirmada  por  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Bogotá mediante providencia del  21 de marzo de 2000.   

                               

          La  causa correspondió al Juzgado 39 Penal del Circuito y a la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  despachos que en primera y segunda  instancia   condenaron   a   FRANCISCO  JAVIER  PARRA  NAVARRETE  en las condiciones  señaladas  en  el primer capítulo de esta providencia. Contra la decisión del  ad quem se interpuso recurso  de  casación,  procediendo  la Sala a calificar el aspecto formal de la demanda  presentada.   

LA DEMANDA  

El   recurrente  identificó  los  sujetos  procesales,  las  autoridades  que conocieron del proceso, los hechos, los actos  procesales  cumplidos,  los  fallos de instancia, para luego formular los cargos  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal de Bogotá, en los siguientes  términos:   

Violación  indirecta de la ley por error de  hecho.   

Los  fallos  de  instancia  tergiversaron el  sentido   de  las  pruebas,  tales  como,  la  inspección  judicial,  el  plano  topográfico,  el informe de accidente, la indagatoria, los testimonios rendidos  por  FREDY  EDUARDO  ROZO  GARCÍA  y  JAIME  ANDRÉS OSPINA, la reconstrucción  analítica  de los hechos efectuada por el Departamento de Física del Instituto  de  Medicina Legal y Ciencias Forenses, dado que el fundamento de la condena fue  la  imprudencia  y  el exceso de velocidad con la que se desplazaba el conductor  del  vehículo,  conclusión que se aparta de la verdad procesal, pues según la  inspección  judicial,  la  víctima  fue observada a 20 metros de distancia, el  punto  de  impacto  era  curvo,  el  piso  en adoquín y existía una cebra para  peatones  a  60  metros de donde se presentó la interacción entre el rodante y  la  víctima.  Además, la posición final del automotor fue el resultado de una  maniobra brusca del conductor de evitación del accidente.   

El cargo hace una síntesis del contenido de  las  pruebas  con  las cuales se vincula el error, para concluir que con base en  el  dictamen  físico  de Medicina Legal no se puede afirmar que el procesado se  desplazaba  con exceso de velocidad y que su conducta fue imprudente, pues en el  peritazgo  se  hace  referencia  a  que la velocidad estaba por debajo del rango  máximo  permitido,  por  lo que los cálculos del juzgador son apresurados, los  cuales  se basaron en estimativos que por técnica jurídica y lógica deben ser  tomados “con beneficio de inventario”.   

Dado  el  reducido  espacio  de  tiempo  de  reacción  con la que se cuenta en situaciones como las que dieron origen a este  proceso  penal,  no  es  posible  acusar al procesado de impericia en el manejo,  máxime  cuando  el  peatón  traspuso  la vía de forma irregular y dubitativa,  asumiendo una conducta temeraria.   

Transcribe apartes de los fallos de instancia  para  preguntarse si no existe en el derecho penal la presunción de inocencia y  el  indubio  pro  reo, para afirmar luego que los fallos tergiversaron el acervo  probatorio   para  atribuir  responsabilidad  al  procesado,  error  en  el  que  incurrieron  al  apartarse  de  la  sana  crítica  y la lógica, yerros sin los  cuales  se habría reconocido la excluyente de responsabilidad de fuerza mayor o  caso fortuito.   

Violación directa de la ley.  

Los  falladores violaron de forma directa la  ley  al no aplicar el Código Nacional de Tránsito Terrestre, pues consideraron  que  la  conducta  del  procesado  fue  imprudente  al desplazarse entre 45 y 55  kilómetros  por  hora,  superando  los topes de la velocidad permitida y que la  acción del peatón no medió en la concreción del resultado.   

Después   de   presentar  transcripciones  parciales  del fallo recurrido y de trascribir el texto de algunas disposiciones  sobre  tránsito  terrestre,  especialmente  el inciso segundo del artículo 121  del  C.N.T., concluye el recurrente que de haberse aplicado estas disposiciones,  la  conducta  del  enjuiciado  no  hubiese  sido  materia de reproche, ya que el  mentado  exceso de velocidad no se presentó y que el cumplimiento de las normas  se  hace  extensivo  al  conductor  y  al  peatón,  siendo la conducta de éste  último,  al  cruzar  la  vía por un lugar diferente a la cebra, la que puso en  peligro su integridad.   

Solicita  a  la  Sala  casar  la  sentencia  impugnada  y  declarar  fundado  alguno  de  los  cargos formulados.     

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

               1.  La  casación  cuando  se  intenta  por  vía  excepcional, requiere no sólo que se  trate  de  una sentencia de segundo grado, la que de haber sido proferida por un  Tribunal  de  Distrito  Judicial  o  Penal  Militar  debe  referirse  a  delitos  sancionados  con  privación  de la libertad inferior a la pena establecida para  la  casación  ordinaria  o  no  ser  privativa de la libertad, pero  si el  fallo  proviene de un juzgado de circuito no importa la naturaleza de la pena ni  su  “quantum”.                 

                     

                             Por  tratarse  de casación discrecional, el libelo impone a la Sala  analizar  los requisitos de viabilidad y los formales de la demanda, esto es, si  el  actor cumplió con el deber de fundamentar los motivos por los que considera  se  ha  violado  alguna  garantía  fundamental  o por qué se hace necesario el  desarrollo  de  la jurisprudencia, pues sólo a esos dos eventos se restringe la  admisibilidad  de  la  casación  examinada.  De superar esta exigencia, se debe  entrar   a   establecer   si  fueron  observadas  las  reglas  técnicas  en  la  formulación,  desarrollo  y  demostración  de  los cargos, según la causal de  casación   invocada   y   el   modo   de   violación   de  la  ley  sustancial  señalado.   

            2.    La  justificación  en  la  casación  discrecional es un requisito formal que en el  régimen  actual  ha  de  estar  contenida  en  el  cuerpo de la demanda. Sin el  cumplimiento   de   esta   exigencia   la   Corte   no  puede  con  base  en  la  discrecionalidad  que  el  legislador le otorgó admitirla, pues el ejercicio de  dicha  facultad fue condicionada al hecho de que se estableciera la necesidad de  desarrollar  la  jurisprudencia  o  para intervenir en procura de garantizar los  derechos  fundamentales  quebrantados  con el fallo impugnado. Además, la Corte  no  puede  actuar oficiosamente, esta facultad debe ser ejercida en la sentencia  respecto  de  demandas que cumplan los requisitos establecidos en los artículos  205 y 212 del C.P.P.   

               La  necesidad  de  justificar la  casación  excepcional  surge  de los mismos condicionamientos que el legislador  estableció  para  su  viabilidad,  los  cuales son a su vez el marco dentro del  cual  la Corte hace operante la discrecionalidad, por ello la sustentación debe  evidenciar  a  la  Sala que realmente el caso amerita el trámite extraordinario  en  aras  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos  fundamentales.   

              En ese sentido, es obligación del  recurrente,  partiendo del supuesto de que las instancias están superadas y por  ende  resultan inadmisibles las alegaciones de corte libre, tendientes a revivir  el  debate  probatorio,  exponer  con  claridad los fundamentos y alcances de la  impugnación  para  que  la Sala pueda optar por la admisibilidad de la demanda,  pues  si  no  se ofrece fundamentación alguna, o ésta es incompleta o confusa,  como  en  este  caso  ocurre, los fines perseguidos con el recurso no pueden ser  desentrañados,  dejándose  sin  comprobación el propósito del recurrente, en  un trámite rogado y de facultades limitadas para la corporación.   

                   Valga   aclarar   que   la  justificación  a  que se viene haciendo referencia no cumple la función que el  legislador  destinó  al  cargo en la demanda, en éste se formula, desarrolla y  demuestra  el  error  atribuido  al  fallo impugnado a través de la causal y el  motivo  de  casación  correspondiente,  aquella  en  el  ámbito de los motivos  autorizados  para  la  casación excepcional, orienta a la Corte si debe ejercer  la  facultad  discrecional  para admitir la demanda, siempre y cuando se cumplan  los demás aspectos formales.    

                3.  FRANCISCO   JAVIER   PARRA   NAVARRETE  fue  condenado  por  el delito de homicidio culposo, para el cual se  preveía  en  el artículo 329 del C.P. anterior, una pena máxima de 6 años de  prisión,  igual a la establecida en el artículo 109 del código actual, por lo  que  en  este  caso  procede  la  casación  discrecional contra la sentencia de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal de Bogotá y en consecuencia la  demanda  presentada  debe  examinarse  de  conformidad  con los requisitos a los  cuales se ha hecho referencia en el acápite anterior.   

               4.  El  demandante  ignoró  por  completo que a diferencia de la casación ordinaria la  casación  discrecional  debe  ser  justificada,  de  ahí  que no destina en el  libelo  espacio  alguno a establecer la necesidad de que la Sala intervenga para  efectos  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o para garantizar los derechos  fundamentales   del  procesado,  en  los  términos  indicados  en  el  acápite  anterior.   

                               

               5.  La  labor   incompleta  del  recurrente,  impide  a  la  Corte  admitir  la  demanda  examinada,  pues  así  se  trate de una facultad “discrecional”, la Sala se  rige  por  el  principio  de  limitación,  según  el cual el examen del libelo  petitorio  se  restringe  a  los  términos  de la acusación formulada en dicho  escrito.   

               El  incumplimiento del requisito  técnico   referido   constituye   motivo   suficiente  para  que  se  considere  innecesario  que  la  Sala  analice  los  demás  defectos  técnicos  en que se  incurrió  en la elaboración de los cargos, relacionados con el desconocimiento  de  los principios de precisión y claridad en el desarrollo y demostración del  motivo   de   casación   aducido,  el  desconocimiento  de  la  lógica  en  la  argumentación  y el pretender hacer prevalecer el criterio del censor por sobre  el  del  juzgador,  con desconocimiento de la presunción de acierto y legalidad  del fallo recurrido.   

              6.  La  demanda  no  cumple con los requisitos formales y debe ser inadmitida, decisión  contra la cual procede el recurso de reposición.   

              En mérito de lo expuesto, la Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

                      RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de casación excepcional presentada a nombre  del     procesado     FRANCISCO    JAVIER    PARRA  NAVARRETE,  por  las  razones  expuestas  en  la parte  motiva de esta providencia.   

                                            Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  a la oficina de  origen.   

         HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

         

                    

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                    ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO                                     

                                                                            Salvamento  de voto   

ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO                                            ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

                                                                            Salvamento  de voto   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                                        JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                        MAURO  SOLARTE PORTILLA   

                   TERESA RUIZ  NÚÑEZ   

                           Secretaria   

    

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