20247(17-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20247  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

                                     MARINA  PULIDO DE BARÓN   

Aprobado Acta N° 23.  

Bogotá,  D.  C.,  marzo  diecisiete (17) de dos mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el  recurso  de casación  interpuesto  por  el  defensor  del  procesado FLAMINIO  RÍOS   PACHECO,  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de Cúcuta, confirmatoria de la proferida por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  la misma ciudad, por cuyo medio se declaró su  responsabilidad  penal  en  los  delitos  de secuestro extorsivo agravado, hurto  calificado  y  agravado  y  fabricación  y  tráfico  de  armas y municiones de  defensa personal.   

HECHOS  

Aproximadamente a las 10:30 de la mañana del  24  de  septiembre  de 1994, en la avenida 6ª con calle 6ª barrio Chapinero de  la  ciudad  de  Cúcuta,  fue  secuestrado  Tulio  Suárez  Barrera  por  tres  individuos que armados de  pistolas  y  revólveres  lo obligaron a subir al camión de su propiedad, marca  Chavrolet,   placas   6RA-13964,   color   beige,  del  cual  posteriormente  lo  despojaron.   Luego,   fue   conducido  hacía  el  municipio  del  Zulia   donde   otros   sujetos  hicieron  presencia  exigiendo  la  suma  de  cien  millones  de  pesos  a  cambio  de  su  liberación.   

Cuando sus captores pretendía cruzar el río  Zulia,  ya  en  horas  de la  noche,  la  víctima aprovechó el caudal de las aguas y la inexperiencia de sus  captores  para  escapar, siendo perseguido por uno de los secuestradores a quien  al  tratar  de  asirlo  por  la fuerza se le cayó el pasamontañas que llevaba,  razón   por   la   cual   pudo   saber   que   se   trataba   de   REINALDO    JÁCOME   MORA,   aprehendido  posteriormente  por  otros  delitos,  quien  confesó  su  participación en los  delitos  investigados  en este proceso, que lo fue en compañía de LUIS  ENRIQUE  RODRÍGUEZ  CAMACHO,  JIMMY ROLANDO SÁNCHEZ ARÉNAS,  LUIS  EUSEBIO CARRILO GUTIÉRREZ, CARMEN DANIEL OVALLES PACHECO y FLAMINIO RÍOS  PACHECO.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Abierta  la  investigación  y  oídos  en  indagatoria      los     últimamente     mencionados,     pues     REINALDO   JÁCOME   MORA  fue  juzgado  y  condenado   en   proceso  separado,  una  Fiscalía  Delegada  ante  los  Jueces  Regionales  de  Cúcuta  el 2 de enero de 1998 se abstuvo de dictarles medida de  aseguramiento   por   los   cargos  imputados  en  la  presente  investigación.   

Cerrada  la instrucción, la misma fiscalía  con  fecha  junio  2  de  1999  profirió contra el procesado  CARMEN  DANIEL  OVALLES PACHECO resolución  acusatoria  y  medida  de  aseguramiento de detención preventiva, sin derecho a  excarcelación,  por  su  presunta  responsabilidad en las conductas punibles de  secuestro   extorsivo   agravado,   hurto   calificado   y  agravado  tentado  y  fabricación  y  tráfico  de  armas de defensa personal y por los mismos hechos  precluyó   la   investigación   en   favor   de  los  sindicados  LUIS  EUSEBIO  CARRILLO GUTIÉRREZ, LUIS ENRIQUE RODRÍGUEZ CAMACHO,  JIMMY ROLANDO SÁNCHEZ ARENAS y FLAMINIO RÍOS PACHECO.   

Contra estas determinaciones, el defensor de  OVALLES   PACHECO   y   el  Ministerio  Público interpusieron el recurso de apelación, alzada que el 30 de  noviembre  siguiente  resolvió  la  Unidad  Delegada  ante  la Sala Especial de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  confirmando la acusación  formulada   contra  el  procesado  CARMEN  DANIEL  OVALLES  PACHECO,  y  revocó  la  preclusión  de  la  instrucción   decretada   a  favor  de  LUIS  EUSEBIO  CARRILLO  GUTIÉRREZ,  LUIS  ENRIQUE  RODRÍGUEZ CAMACHO, JIMMY ROLANDO SÁNCHEZ  ARENAS  y  FLAMINIO  RÍOS  PACHECO  para, en su lugar,  acusarlos  también  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo agravado, hurto  calificado  y  agravado  y  porte ilegal de armas de defensa personal, al tiempo  que  dictó  en  contra  de estos acusados medida de aseguramiento de detención  preventiva.   

Correspondió  al  Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de Cúcuta adelantar el juicio despacho que, agotado el  trámite  de  la  causa y celebrada la audiencia pública, el 28 de diciembre de  2001  condenó  a  cada  uno  de glos acusados FLAMINIO  RÍOS  PACHECO, JIMMY ROLANDO SÁNCHEZ ARENAS, LUIS EUSEBIO CARRILLO GUTIÉRREZ,  CARMEN     DANIEL     OVALLES     PACHECO     y    LUIS    ENRIQUE    RODRÍGUEZ  CAMACHO  a la pena principal  de veinticinco  (25)  años  y  ocho  (8)  meses  de prisión y multa de dos mil (2000) salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  para  la  época  de  los  hechos,  a la  accesoria  de  interdicción  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  término  de  veinte  (20)  años  y  al  pago  de la indemnización de  perjuicios  correspondiente,  al  hallarlos coautores penalmente responsables de  las conductas punibles objeto de la resolución de acusación.   

Contra la providencia anterior interpusieron  y  sustentaron  el  recurso  de  apelación  los  defensores  de  los procesados  CARMEN DANIEL OVALLES PACHECO, LUIS ENRIQUE RODRÍGUEZ  CAMACHO,   LUIS   EUSEBIO   CARRILLO   GUTIÉRREZ  y  FLAMINIO  RÍOS  PACHECHO,  y  los  acusados LUIS ENRIQUE  RODRÍGUEZ   CAMACHO   y   LUIS   EUSEBIO   CARRILLO   GUTIÉRREZ,  impugnación  que  el  29  de  julio  de  2002 resolvió el Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  Sala  de  Decisión  de  Conjueces, confirmando el fallo  recurrido.   

La sentencia del ad  quem  fue objeto del recurso de casación que ahora se  decide,   interpuesto   por   el   defensor   del  procesado   RAMIRO RÍOS CAMACHO.   

LA DEMANDA  

Con apoyo en la causal primera de casación,  apartado  segundo,  el  demandante  formula  un único cargo contra la sentencia  proferida  por el Tribunal, acusándola de haber incurrido en error de hecho por  falso   juicio   “subjetivo”    de  sana  crítica, yerro que lo llevó a infringir como norma medio  el  artículo  238  del  estatuto  procesal  penal  en cuanto tal precepto manda  apreciar  las  pruebas  en  conjunto,  de  acuerdo  con  las  reglas  de la sana  crítica,  y  como  norma  fin  sustancial  el  artículo 9° del Código Penal,  disposición  que  alude  que  para que una conducta sea punible se requiere que  sea típica, antijurídica y culpable.   

Al fundamentar el reparo luego de ocuparse de  las  pruebas  que  fueron  tenidas  en cuenta para proferir sentencia de condena  contra  su  prohijado,  manifiesta que el Tribunal omitió valorar los medios de  convicción  en  conjunto,  pues  le  dio credibilidad al testimonio rendido por  REINALDO  JÁCOME  MORA en el  entendido  que  coincidió totalmente con lo aseverado en sus intervenciones por  la   víctima   TULIO  SUÁREZ  BARRERA,  pero  pasó  por  alto que precisamente el secuestrado en diligencia  de  reconocimiento  en  fila de personas no reconoció al procesado FLAMINIO  RÍOS  PACHECO,  “y  no  lo  hizo,  porque simplemente no lo considera como una de las  personas  que  efectuó  el  punible”, preguntándose  enseguida  si  es  lógico  condenar  a  una persona cuando la misma víctima la  exonera de cargos.   

Vuelva a expresar que el Tribunal le otorgó  total    credibilidad    al    testimonio    incriminatorio    de   REINALDO  JÁCOME  MORA, en cuanto señaló  a  RÍOS PACHECO como coautor  de  los  delitos  investigados, imputación que su defendido controvirtió en la  diligencia  de  indagatoria  al  manifestar  que  para la fecha de los hechos se  hallaba  trabajando  en  una  finca  ubicada en la vereda La Honda, municipio de  Ocaña,  de  propiedad  de  Víctor Barbosa  quien murió al año siguiente, pero que allá están los hijos de  éste   de  nombres  Víctor  Julio  Barbosa  y  Jorge  Barbosa,    y    fue    precisamente    Jorge   Barbosa   que   concurrió  a  la  audiencia    pública    corroborando    las   explicaciones   de   RÍOS  CAMACHO, en cuanto que para la fecha  de  los hechos trabajaba en la mencionada finca, de manera que para el libelista  se       presenta       una      “confrontación  probatoria”,  entre  lo  indicado  por el testigo de  cargo  y  la  exculpación  manifestada  por  su  defendido y corroborada por el  mencionado testimonio.   

Sostiene que la Fiscalía en su intervención  en  la  audiencia  pública  manifestó  que en el proceso no existe prueba para  condenar   a   FLAMINIO   RÍOS   PACHECO,  pese  a  lo  anterior,  los  jueces de instancia se inclinaron en  sostener  lo contrario, otorgando gran importancia al testimonio de REINALDO  JÁCOME  MORA, como única prueba  que  compromete  su  responsabilidad,  sin  cotejar  tal  declaración  con  los  principios   de   la  sana  crítica  y  en  particular  con  señalar  quiénes  participaron  en  los  actos  preparatorios,  ejecutivos  o  consumativos de los  delitos  investigados,  pues  en  la actuación no obran elementos de juicio que  comprometan  la  culpabilidad  de  su  representando,  al  punto que en la vista  pública   nuevamente   la   víctima   dudó   en   reconocer   a  RIOS  PACHECO  como uno de los partícipes  en las conductas investigadas.   

La  falta  de apreciación en conjunto de la  prueba,  afirma  el libelista, llevó al Tribunal a desconocer los principios de  la   sana   crítica,   omisión  que  repercutió  en  el  sentido  del  fallo.   

Por  lo  anterior,  solicita  que se case la  sentencia  recurrida  para  que,  en  su  lugar,  se  dicte  la  que  en derecho  corresponda  contemplando  la  no  responsabilidad  del  procesado  FLAMINIO  RÍOS  PACHECHO  en  los delitos  imputados.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Primera  Delegada  para  la  Casación  Penal  al  ocuparse  del  único  cargo  formulado por el impugnante,  comienza  por  señalar  que  el  recurso  extraordinario  de casación no está  instituido  para  propiciar  un nuevo debate probatorio sobre la responsabilidad  del  procesado,  sino para adelantar un juicio técnico jurídico a la sentencia  de  segunda  instancia que le puso fin al proceso, exclusivamente por errores de  juicio  o  de  actividad,  al  tenor  de  los  motivos  expresa  y taxativamente  señalados por la ley.   

Luego  sostiene  la Delegada que lejos de lo  expresado  por  el  recurrente,  para  quien el Tribunal incurrió en violación  indirecta  de  la  ley, por errores en la valoración de la prueba, la decisión  proferida  por  el  ad  quem  estuvo   precedida   del   estudio   integral  de  los  medios  de  convicción,  “de     su     confrontación    y    valoración  conjunta”,  para  arribar a la decisión de condena.   

La  valoración  que  en conjunto hiciera el  Tribunal  de  las pruebas acopiadas, se comprueba si se mira la actuación desde  la   misma  descripción  física  que  de  sus  captores  hiciera  TULIO  SUÁREZ  BARRERA, al día siguiente  de  los  hechos  al formular la denuncia, como la imputación que elevara contra  REINALDO  JÁCOME  MORA,  de  haber  participado  en  el  plagio  de que fue víctima, luego al señalarlo por  haber  aparecido  en  un periódico conformando un grupo de extorsionistas, esto  llevó  a la vinculación de JÁCOME MORA, que  al  rendir  declaración  en este proceso, no sólo se ocupo de  aspectos  que  coinciden  con  lo  relatado  por   el plagiado, sino que la  descripción  física  que dio del resto de partícipes, sumada a reconocimiento  fotográfico,  información aparecida en otro diario y los rasgos anotados en la  diligencia  de indagatoria de RÍOS PACHECO,   permite   señalar   que  éste  procesado  con  “Alonso”,    y     “Carmen    Daniel”    (OVALLES  PACHECO,  precisa  la  Sala), “fueron quienes se hicieron  presentes  el  día  24  de  septiembre  de 1994 en la avenida 6ª con calle 6ª  Barrio  Chapinero,  y  portando  armas  de  fuego  subieron  al profesor Suárez  Barrera al vehículo de su propiedad.”   

Pone  de  presente  que el reconocimiento en  fila  de  personas se llevó a cabo cuando habían transcurrido tres años y dos  meses  desde  la  fecha de los hechos, al igual que en difíciles condiciones de  visibilidad,  como lo refirió la víctima en la audiencia pública. El hecho de  que  el ofendido no hubiera reconocido a FLAMINIO RÍOS  PACHECO,  aspecto del que se aferra el impugnante para  deducir  que  ello  se  traduce  en  la  vinculación  al proceso de una persona  totalmente  ajena  a  los  hechos investigados, al igual que el análisis de las  características  físicas,  fue  objeto de estudio por los jueces de instancia,  al  punto  que el Tribunal consideró que si bien todos los procesados no fueron  reconocidos  en  la  diligencia respectiva, ello no incide en que no hallan sido  los   autores   del   secuestro   de   Tulio  Barrera  Suárez, puesto que otras pruebas que se han analizado  los     incriminan,    particularmente    el    testimonio    de    REINALDO JÁCOME MORA.   

En  relación  con el procesado JÁCOME   MORA,   la  Procuradora  expresa  que  si  bien  el mencionado  declarante  se retractó en la audiencia pública, pues cuando se refirió a los  procesados  afirmó  que “si hay otras personas, pero  el  problema  es  que  estos muchachos no tienen nada que ver en este delito”,  el  Tribunal  se  ocupó  de la tardía retractación,  para   inferir  de  acuerdo  con  la  valoración  conjunta  de  las  pruebas  y  especialmente  con las coincidencias que surgen con lo relatado por la víctima,  que  la  “Sala sí le da valor a las acusaciones que  hace JÁCOME MORA.”   

Lo  anterior  demuestra  que  contrario a lo  afirmado  por  el  demandante,  el ad quem sí  valoró  en  conjunto  las  pruebas practicadas, pues si no hubiera sido por la confesión de  REINALDO  JÁCOME  MORA,  la  aprehensión  de  otros procesados por el delito de extorsión, las menciones en  los  diarios  de  la  ciudad  de  las  actividades  delictuales  de FLAMINIO   RÍOS   PACHECO   y  de  otros  vinculados,  no  habría sido posible la investigación y sanción de los hechos  que ocurrieron en las circunstancias indicadas en este proceso.   

Por  lo anterior, solicita no casar el fallo  impugnado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

A  través de un único cargo, presentado al  amparo  de la causal primera de casación, apartado segundo, el demandante acusa  el  fallo  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de Cúcuta por transgredir el  artículo  238  del  estatuto  procesal  penal (norma medio), precepto que manda  apreciar  las  pruebas  en  conjunto,  de  acuerdo  con  las  reglas  de la sana  crítica,  y  el  artículo  9° del Código Penal (norma fin), disposición que  señala  que  para  que  una  conducta  sea punible se requiere que sea típica,  antijurídica y culpable.   

La   trasgresión  obedeció,  según  el  libelista,    a    errores   de   hecho   por   falso   juicio   “subjetivo  de  sana  crítica”,  falso  raciocinio,  precisa  la  Sala, en cuanto que las pruebas no fueron valoradas en  conjunto  de  acuerdo  con  los  postulados de la sana crítica, principalmente,  afirma  el  censor  porque  el  ad  quem le  dio  importancia  a  la  declaración  de  cargos  rendida  por  REINALDO   JÁCOME  MORA,  olvidando    que   el   procesado   FLAMINIO   RÍOS  PACHECO,  frente  a  esa  imputación, explicó en su  indagatoria  que  para  la  fecha de los hechos se hallaba trabajando en labores  agrícolas  en  una  finca  ubicada  en  el  municipio  de  Ocaña,  aspecto que  corroboró  Jorge Barbosa, y  porque     Tulio    Suárez    Barrera,  víctima del secuestro y del hurto, no lo reconoció como una de  las personas que participaron en las conductas investigadas.   

Para el demandante, la anterior situación es  suficiente  para  concluir  que el fallo de condena por los delitos de secuestro  extorsivo  agravado,  hurto  calificado  y  agravado  y porte ilegal de armas de  defensa  personal  debe  ceder  para  que  en su lugar se dicte uno de carácter  absolutorio a favor de su defendido.   

En  relación  con  la  demanda  objeto  del  presente  pronunciamiento,  lo primero que se observa son ostensibles errores de  técnica  que  por  sí  solos  serían  suficientes  para  dar al traste con la  aspiración  casacional  en  tanto que, en efecto, la jurisprudencia al ocuparse  del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio, yerro anunciado por el libelista,  tiene  establecido  que su demostración “no se logra  contraponiendo  a  la  valoración  que los juzgadores hicieron de la prueba, la  que  en  criterio  personal del censor debió ser acogida, sino mostrando que la  realizada  por  ellos  contraria  de manera manifiesta los principios de la sana  crítica.  Esto  significa  que  el desarrollo del cargo debe tener siempre como  referente  el  contenido  de  la sentencia, y que es a partir de lo que allí se  dijo,  y  no  de las convicciones personales del actor, que debe constituirse el  ataque,  con  indicación  de  los  principios  de  la lógica, las reglas de la  experiencia,   o   los  postulados  de  la  ciencia  que  en  cada  caso  fueron  quebrantados      por      los      juzgadores.1”   

El  demandante  al proponer errores de hecho  por  falso  raciocinio,  incumplió con la carga de señalar en concreto cuáles  fueron  las  leyes  científicas  o  los  principios lógicos o las reglas de la  experiencia  quebrantados  por  el  Tribunal, de qué manera lo fueron, cuál su  incidencia  en  la  parte  dispositiva de la sentencia y cuáles de esas leyes o  principios debieron servir para resolver el asunto.   

Esta  demostración no la podía fundamentar  en  criterios  personales  de evaluación, como finalmente lo hizo, pues como lo  destaca  la  Procuradora  Delegada  en casación no es viable propiciar un nuevo  debate  probatorio  sobre  la responsabilidad del procesado u oponer un criterio  personal   de   valoración   de  los  medios  de  prueba  al  del  ad  quem,  en la medida que este se impone  por   estar   el   fallo  antecedido  de  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.   

Adicional  a  las falencias ya precisadas, a  las  que  se  suma  la falta de mención de las normas sustanciales infringidas,  particularmente  aquellas  que  aluden  a  los  delitos  de  secuestro extorsivo  agravado,  hurto  calificado  y  agravado  y  porte  ilegal  de armas de defensa  personal  materia  de la sentencia, y si ello obedeció a falta de aplicación o  aplicación  indebida,  la  Sala  encuentra que la propuesta del demandante, por  virtud  de  la  cual  solicita  la  casación del fallo para que se proceda a su  revocatoria,  y  en  su lugar se absuelva a su prohijado del compromiso penal en  las  mencionadas  conductas  punibles,  tampoco  podría prosperar por cuanto la  propuesta misma carece de razón.   

En  efecto,  el  Tribunal al ocuparse de los  medios   de  prueba  acopiados  llegó  a  la  conclusión  que  los  procesados  vinculados,   entre   ellos  FLAMINIO  RÍOS  PACHECO,  participaron como coautores penalmente responsables de  las  conductas  punibles  objeto  de  la  acusación,  si  se tiene en cuenta la  declaración  de  REINALDO  JÁCOME  MORA que   en  distintas  circunstancias  coinciden  plenamente  con  las  aseveraciones  hechas  por  la  víctima  TULIO BARRERA  SUÁREZ, tales como las siguientes:   

“1.-  El nombre  del  sitio  por  el  cual  se  desvía  hacía las montañas que fueron el lugar  inicial     del     cautiverio:     ‘ESTADERO        TANÍA       AQUÍ       ME       QUEDO’ (fl. 214 cuaderno 1).   

2.-  El  hecho  de  haber visto a don TULIO  amarrado   a  un  árbol  (denuncia  fl.  2  y  declaración  fl.  215  del  cd.  1).   

3.-  El hecho de haber escuchado el testigo  de  cargo  (REINALDO  JÁCOME  MORA,  precisa  la  Sala),  (por  encontrarse  el  deponente  a  tres  metros de los protagonistas) el diálogo de los captores con  el  secuestrado  cuando  aquéllos  interrogaban  a éste acerca de los posibles  nexos de la víctima con la fuerza pública (denuncia fs. 1 y 2).   

4.-  El  hecho  de  haber oído el acusador  JÁCOME  MORA, cuando le exigían al secuestrado la suma exacta de CIEN MILLONES  DE PESOS ($100.000.000.00) (denuncia fl. 2, cd. 1).   

5.-  El número de delincuentes que estaban  presentes   en   el   interrogatorio   al   secuestrado  (denuncia  fl.  1,  cd.  1).   

6.-  El  hecho  de  saber  por  percepción  directa,  cuántos  de  los  secuestradores tenían el rostro cubierto (denuncia  fl. 1, cd.1).   

7.-  El  hecho  de  saber  por conocimiento  directo,  cuántos  de los victimarios tenían la cara descubierta (denuncia fl.  1 y declaración fl. 215 cd. 1).   

8.- El hecho de haber estado presente cuando  LUIS  ENRIQUE  RODRÍGUEZ  CAMACHO  se identificó con el nombre de ‘JUAN’  y  llamó  telefónicamente  a  su  víctima escapada (fls. 4 y 227 cd. 1).   

9.-   El  hecho  adicional  de  coincidir  totalmente  con  la  nueva  cifra que le exigían al Prof. TULIO, siendo en esta  ocasión   de   TRES  MILLONES  DE  PESOS  ($3.000.000.00)  (fs.  4  y  227  cd.  1).   

10.-  El  saber  sobre el hecho criminal de  haberle  robado  su  camión  a  don  TULIO  (denuncia  fl. 1 y declaración fl.  229).”     

Ahora,  cierto es que el señor Tulio  Barrera  Suárez en la diligencia de  reconocimiento  en  fila  de  personas no reconoció a todos los procesados como  aquéllos  que  participaron en los delitos de que fuera víctima, especialmente  por  el  tiempo  transcurrido entre la fecha de los hechos y la diligencia, tres  años  y  dos meses (24 de septiembre de 1994 al 25 de noviembre de 1997), y las  circunstancias  en  que  se  llevó  a  cabo,  según  afirmó tal persona en la  audiencia  pública,  “la visibilidad era escasa”,  “era  por  un  hueco  pequeño”, pero como bien lo  sostiene  la  Procuradora  Delegada  y  ello  coincide con lo considerado por el  Tribunal,  el  ofendido  en  sus  primeras  intervenciones procesales describió  algunas  características  físicas  de  sus  captores,  las  que posteriormente  reiteró  en  la  elaboración  de  retratos  hablados,  habiendo afirmado en la  denuncia  que el “último de ellos era negro, cabello  lasio  (sic)  negro  de  mediana  estatura,  joven  de 25 años”, rasgos   que   coinciden   con   los   del   procesado  FLAMINIO  RÍOS  AMAYA, en tanto que en la  diligencia  de indagatoria llevada a cabo el 7 de noviembre de 1997, afirmó que  tenía  30  años  de  edad,  y  el  fiscal  lo  describe  así: “Se  trata  de una persona morena, de unos 1.68 de estatura, delgado,  pelo castaño oscuro lacio”.   

A la descripción realizada por la víctima y  a  las  coincidencias entre lo relatado por ella y el testigo de cargo sobre las  circunstancias  en  que se desarrollaron los hechos, se sumó la imputación que  hiciera    REINALDO    JÁCOME   MORA   de  FLAMINIO  RÍOS  PACHECO, como  quien  en  la  compañía  de  CARMEN  DANIEL  OVALLES  PACHECO (conocido como “Caimito”)   y    JIMMY   ROLANDO  SÁNCHEZ         (alias         “Alonso”),  el  día  24 de septiembre de  1994,  en la avenida 6ª con calle 6ª del barrio Chapinero de Cúcuta, portando  armas  de  fuego,  secuestraron al señor Tulio Suárez  Barrera.   

Para  los  jueces  de  instancia,  entonces,  resultó  intrascendente  que la víctima no reconociera a todos los procesados,  en  concreto  a  FLAMINIO  RIOS  PACHECO, en   la   forma   como   lo   pretende   el  demandante,  o  que no se refirieran en concreto a la  declaración     de     Jorge    Barbosa,  con  quien  se intentó demostrar que para la fecha de los hechos  se   hallaba   en   otro   lugar,   pues   frente   a  lo  primero  el  Tribunal  expresó:   

“(…),  debemos  decir que el no haber sido reconocidos todos  los  procesados  en  la diligencia respectiva y la posición tomada por la a quo  respecto  al  reconocimiento  fotográfico,  en nada significa ello que no hayan  sido  los  autores  del secuestro de don TULIO BARRERA  SUÁREZ, puesto que  –como  se  ha analizado-  otras   pruebas  concatenadas  entre  ellas  los  incriminan,  especialmente  el  testimonio  de  REINALDO  JÁCOME  MORA  el  cual  ya ha sido valorado.”    

Y,  posteriormente  llegó  a  la siguiente  conclusión:   

“Así las cosas,  para  esta  Sala,  no  existe  ninguna  duda respecto a la participación de los  procesados  CARMEN  DANIEL  OVALLES  PACHECO,  LUIS EUSEBIO CARRILLO GUTIÉRREZ,  LUIS  ENRIQUE  RODRÍGUEZ  CAMACHO y FLAMINIO RIOS, en el secuestro de que fuera  víctima  el  profesor BARRERA SUÁREZ y el cual acaeció el 24 de septiembre de  1994,  como  tampoco  existe ninguna duda en lo referente al hurto del vehículo  de  don  TULIO  y  al  uso  ilegal  de  armas  de  fuego,  por lo cual habrá de  confirmarse la decisión condenatoria de primera instancia”.   

Si  ello  es así, es de meridiana claridad  que  el  ad quem no incurrió  en  los  yerros  que  le  atribuye  el  demandante y que, por el contrario, como  también  con  acierto  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,  al margen de la  retractación   que   a   última   hora   ofreció   el   testigo  REINALDO  JÁCOME  MORA,  punto  que no es  objeto  de impugnación por el recurrente, la valoración probatoria se realizó  en  conjunto,  juicio  que  arrojó  certeza  sobre la realización de las   conductas   investigadas   y   la  responsabilidad  del  procesado  FLAMINIO RÍOS PACHECO.   

De  otra parte, cierto es que los jueces de  instancia  omitieron  valorar  el  testimonio  de Jorge  Barbosa,  lo  cual  en principio podría constituir un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,  pero el libelista omitió  demostrar  la  trascendencia  que ese yerro pudo tener en el sentido de justicia  del  fallo.  Con  todo, se reitera, la certeza sobre las conductas punibles y la  responsabilidad    del    procesado    RIOS   PACHECO  el  Tribunal  la  acreditó,  con  otros  elementos de  juicio  que  apreciados  en  conjunto  de  acuerdo  con  las  reglas  de la sana  crítica, el demandante no atinó a descalificar.   

Por  lo  anterior,  el  cargo  no prospera.   

Casación      oficiosa.   

Considera  la  Sala que es pertinente hacer  uso  de  su  facultad  oficiosa  para  casar  parcialmente el fallo impugnado en  cuanto  se  refiere al quantum de la pena accesoria de interdicción de derechos  y  funciones  públicas, pues en el numeral tercero de la parte resolutiva de la  sentencia  de  primera instancia se condenó a los procesados  FLAMINIO  RÍOS PACHECO, JIMMY ROLANDO SÁNCHEZ ARENAS, LUIS EUSEBIO  CARILLO  GUTIÉRREZ,  CARMEN  DANIEL  OVALLES  PACHECO y LUIS ENRIQUE RODRÍGUEZ  CAMACHO  a la pena mencionada por el término de veinte  (20)  años,  sin advertir que el artículo 44 del Código Penal vigente para la  época  de  los hechos señalaba que tal penalidad no podía tener una duración  superior a 10 años.   

         Como  esta  tasación punitiva no fue modificada por el ad  quem  al  confirmar el fallo de primer  grado,  es  evidente  que con las decisiones de primera y segunda instancia, que  configuran  una  unidad,  se  violó  el  principio  de  legalidad de la pena al  imponer  a  los acusados en mención  a una sanción accesoria que desborda  los límites dispuestos por el legislador.   

Por  lo  expuesto,  corresponde restablecer  oficiosamente  el  daño  causado  disponiendo  casar  parcialmente  el fallo en  cuanto  atañe  a la pena accesoria, para en su lugar establecer su duración en  10 años.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

         1.                         DESESTIMAR  la  demanda  de  casación  presentada  en  favor  del  procesado    FLAMINIO    RÍOS   PACHECO,  de  conformidad  con  las  razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

2. CASAR PARCIALMENTE, de manera oficiosa,  la  sentencia  impugnada,  en  el  sentido  de reducir a diez (10) años la pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  impuesta  a  los   procesados  FLAMINIO  RÍOS PACHECO, JIMMY  ROLANDO  SÁNCHEZ ARENAS, LUIS EUSEBIO CARILLO GUTIÉRREZ, CARMEN DANIEL OVALLES  PACHECO    y   LUIS   ENRIQUE   RODRÍGUEZ   CAMACHO  .   

3.  En  lo  demás,  el  fallo  se mantiene  incólume.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                    

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                    ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN       

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                      JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                    MAURO SOLARTE PORTILLA   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Cas.  dic.3/03, rad. 15.268, M. P. Mauro Solarte Portilla.     

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