17150(30-05-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17150  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado   Acta   No.   73   (mayo  22  de  2001)   

                      Bogotá,  D.C., treinta (30) de mayo de dos mil uno (2001).   

                    Califica la  Sala  los  requisitos  formales  de  la  demanda  de casación presentada por el  defensor  de  Alexander Parra Gutiérrez contra  la  sentencia de fecha 16 de diciembre de 1999, mediante la  cual  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá modificó el fallo emitido  por  el  Juzgado Sexto Penal del Circuito de esta misma ciudad, en el sentido de  condenar  al citado procesado a la pena de quince (15) meses, diez (10) días de  prisión,  como  coautor  responsable  de  los  delitos  de  hurto  calificado y  agravado, y porte ilegal de armas de defensa personal.   

ANTECEDENTES  

                    1.  En  la  madrugada  del  21 de agosto de 1998, en el sector de la avenida Caracas con  calle   17   sur   del   perímetro   urbano   de   esta   ciudad,  Alexander  Parra Gutiérrez en compañía  de  Sandra  Milena Rangel Hernández, quien portaba un revólver 32 largo sin el  salvoconducto  de  rigor,  intimidaron  con  esta  arma  de  fuego  a  la pareja  conformada  por Oscar Gerardo Gerena Liberato y Mónica Yormery Ospina Grimaldo,  para despojarlos seguidamente de sus pertenencias.   

          Las   víctimas   fueron   auxiliadas   por   varios  taxistas  que  interceptaron  a los asaltantes, y luego de un forcejeo donde resultaron heridas  las  dos  mujeres,  los  agentes  de la Policía Nacional que acudieron al lugar  efectuaron  la captura de Parra Gutiérrez y de su acompañante.   

          2.                       Abierta  la  investigación  y  escuchados  los  retenidos  en  indagatoria,  la  Fiscalía 35 Seccional de Bogotá afectó a los  sindicados  con  detención  preventiva  por las tentativas de homicidio y hurto  calificado  y  agravado,  en  concurso  con  el porte ilegal de armas de defensa  personal.    La  Fiscalía  Delegada ad quem al resolver la apelación  impetrada  contra  tal providencia modificó la calificación jurídica; retiró  así  la  imputación  por el homicidio imperfecto, dedujo el hurto calificado y  agravado  en  calidad  de  consumado, y confirmó lo atinente al porte ilegal de  armas de defensa personal.   

         3.   En  la  fase  del  sumario el  sindicado     Parra     Gutiérrez    aceptó  los  cargos  que  le fueron formulados como coautor de los  hechos  punibles  derivados  en  la medida de aseguramiento, en consecuencia, el  Juzgado  Sexto Penal del Circuito de Bogotá dictó el fallo anticipado mediante  el  cual  condenó  al  susodicho a la pena principal de veintiséis (26) meses,  diez   (10)   días  de  prisión.   Le  negó  la  condena  de  ejecución  condicional.   

          4.   El Tribunal Superior de esta misma ciudad al pronunciarse  sobre  el  recurso  de apelación incoado por la defensa modificó el quantum de  la  pena en los términos expuestos, y  confirmó la negativa del subrogado  penal referido.   

El  apoderado  del  sentenciado  presentó  entonces  la  demanda  de casación cuyos requisitos formales examina la Sala en  cumplimiento del artículo 226 del Código de Procedimiento Penal.   

LA DEMANDA  

         Al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo segundo, del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal  modificado  por  la  Ley 553 de 2000, el demandante formula un solo cargo contra  el  fallo  de segunda instancia.             

         

          En  la  pretendida  sustentación  de  la  censura,  sin indicar la  naturaleza  del  yerro  denunciado, ni su específica modalidad, el censor aduce  de  manera escueta que en la negativa de la condena de ejecución condicional se  prescindió  de  las  indagatorias  rendidas  por  los  procesados  en cuanto le  atribuyeron  a  la  sindicada Sandra Milena Rangel la detentación exclusiva del  arma  de  fuego  incautada  y  la  intimidación con ella de las víctimas, como  también afirmó la afectada Mónica Yorney Ospina.   

          Plantea  además,  que  si  se  analizan  todas  las  pruebas no se  entiende  la  razón  por  la cual el Tribunal Superior de Bogotá no otorgó el  subrogado  en  comento  a  pesar de satisfacerse en el acriminado los requisitos  contemplados en el artículo 68 del Código Penal.   

          A  partir  de  estos  razonamientos  solicita  a  la  Corte  que “se  tengan en cuenta los aspectos personales del sentenciado, lo  mismo  que  todas las circunstancias que rodearon los hechos y la participación  la  cerquedad  (sic)  o proximidad del sentenciado a dichos hechos para que así  se    le    pueda   conceder   el   beneficio   solicitado”.     

       Con  idéntica  orientación  argumentativa  el  demandante  reclama el análisis de las circunstancias genéricas de atenuación  punitiva  descritas  en  los numerales 1º, 2º, 7º y 10º del artículo 64 del  Código  Penal,  que  deriva  de  la  devolución de los elementos hurtados, del  resarcimiento  de  los  daños  efectuado  antes de la sentencia a través de la  consignación  que  obra  acreditada  en  el expediente, así como del estado de  embriaguez  que  presentaba  el  sindicado  en  el  momento de perpetración del  delito.    

       En  el  aparte  final  del  libelo  insinúa  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  concedida  a la Corte en el ámbito de la  casación,  pues  aduce  al  tenor  del  artículo 12 de la precitada Ley 553 de  2000,  que  se  atentó   “contra    una    garantía   fundamental   del   sentenciado   como   es   su  libertad”.   

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          1.   Sea  lo primero advertir, que si bien el fallo de segundo  grado  fue  proferido  antes  de la vigencia de la Ley 553 de 2000, la casación  impetrada  se  regula  por  las disposiciones contenidas en ésta última, desde  luego,  con  la  salvedad  de aquellas normas que fueron declaradas inexequibles  mediante  las sentencias C-252 del 28 de febrero de 2001, C-260 y C-261 del 7 de  marzo  del  mismo  año,  como  quiera que el trámite de la notificación de la  providencia  atacada  en  el  caso  examinado  se inició bajo el imperio de las  preceptivas que actualmente rigen.   

          2.    Múltiples   resultan   las   deficiencias   del  libelo  presentado    a    favor    del    procesado   Parra  Gutiérrez,  producto de la palmaria inobservancia de  las  exigencias de forma y contenido prescritas en el artículo 225 ibídem, por  razón  de  las  cuales  se anticipa la inadmisión de la demanda, en la que sin  ningún  rigor  técnico,  la  defensa  mediante  una  alegación  propia de las  instancias  simplemente insiste en la procedencia del subrogado de la condena de  ejecución  condicional,  pero  sin  intentar  acreditar  la  existencia  de los  errores    que    se   insinúan   ocurridos   en   la   apreciación   de   las  pruebas.   

         En efecto, el demandante prescindió de  identificar  los  sujetos  procesales  y  de  reseñar  la  actuación  cumplida  conforme  se  requiere  al  tenor  de  los  numerales  1º  y  2º del precitado  artículo;  de  igual  modo,  enmarcó  la  inconformidad  en la causal primera,  cuerpo  segundo  del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, alusiva a  la  violación  indirecta de la ley sustancial, sin embargo, en aparte alguno de  su   farragoso   escrito  señaló  la  norma  de  esa  naturaleza  que  estimó  infringida,  y  si  en gracia de discusión se admite que lo fue el artículo 68  del  Código Penal, que regula el subrogado pretendido en la sede extraordinaria  para  el  acusado,  resulta afirmable en todo caso que no especificó el sentido  de  su  violación,  esto  es,  si  lo denunciado es la falta de aplicación, la  aplicación    indebida    o    la    interpretación    errónea    de    dicho  precepto.   

         Pero  con mayor trascendencia para determinar la absoluta falta de  vocación  de la demanda, se tiene que el actor omitió indicar la naturaleza de  los  desaciertos  probatorios  cometidos  en  el fallo atacado dentro de las dos  formas  posibles,  pues  en  este punto se conformó con transcribir los apartes  correspondientes  de la causal invocada, en los que aludió de manera indistinta  e incompatible a la existencia de errores de hecho y de derecho.   

         Más  aún,  el  casacionista  tampoco  comprobó  los  falsos  juicios  constitutivos  de  los yerros acusados en estos  genéricos  y contradictorios términos, pues si bien a renglón seguido afirmó  el  omitido  análisis  de  las  indagatorias  de  los  procesados  Parra  Gutiérrez y Rangel Hernández,  así  como  del  testimonio  de  la  ofendida  Ospina  Grimaldo, en el posterior  desarrollo  argumentativo  simplemente  antepuso  a  las  conclusiones del fallo  atacado  la  subjetiva  y  personal  valoración  de  esos  elementos de juicio,  concretamente,  en  lo  atinente  a la detentación exclusiva que atesta hizo la  citada  del  revólver  empleado  para  intimidar  a las víctimas, perdiendo de  vista  en esas consideraciones, incluso, que el sindicado de marras para acceder  a  la terminación anticipada del proceso aceptó la coautoría del porte ilegal  de armas.   

         Otro desacierto se observa al constatar  que  el  demandante  nada acotó sobre la incidencia de esos presuntos yerros en  las  conclusiones  del  fallo  atacado,  tornando  con  ello la censura formal y  sustancialmente  incompleta,  máxime que en las sentencias de primero y segundo  grado,  que  para  efectos del reproche conforman unidad jurídica inescindible,  la   negativa  de  la  condena  de  ejecución  condicional  no  se  fundamentó  exclusivamente  en  las  circunstancias que rodearon la comisión de los delitos  imputados,  sino  también  en  la gravedad de tales ilícitos y en el análisis  desfavorable  de  la  personalidad del sentenciado, es decir, en la conjugación  de los factores que determinan la concesión de dicho subrogado.   

         3.   Finalmente,  tratándose de la casación oficiosa que el  actor  sugiere  al invocar el artículo 12 de la Ley 553 de 2000 y la violación  de  una  garantía  fundamental  del  acriminado,  la  Sala reitera “que  la  facultad  instituida  por  el  art. 228 del Código de  Procedimiento  Penal, será ejercida de su iniciativa oficiosa cuando observa la  insubsanable   necesidad   de   decretar   nulidad   cuando  haya  real  mérito  trascendente  para hacerlo, de acuerdo con las causales consagradas en la ley, o  para    restablecer    una    verdadera    garantía    fundamental   gravemente  vulnerada.   

         “Pero  no  le  corresponde  reemplazar  al  demandante, quien si  considera  que  concurre  un cargo de esa índole tiene el deber de plantearlo y  demostrarlo    apropiadamente,    acudiendo    a   la   respectiva   causal   de  casación”  (auto  de  septiembre 19 de 2000, M.P.  Dr. Nilson Pinilla Pinilla, radicado 15.404).   

         5.   En  fin,  como  el  casacionista  incumplió el deber de  señalar  con  claridad  y  precisión  el  motivo  del  ataque  formulado  a la  sentencia  de segundo grado, así como sustentarlo de manera lógica y coherente  para  tornar  viable  su  examen,  la  demanda  deberá  se  inadmitida  de  conformidad  con el artículo 226 del C. de P.P., subrogado por el 9º de la Ley  553 de 2000.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

                   INADMITIR  la  demanda de casación presentada por el apoderado  del  procesado Alexander Parra Gutiérrez.   

         Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE             JORGE     A.    GOMEZ  GALLEGO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                             ALVARO    O.    PEREZ  PINZON   

NILSON    PINILLA    PINILA                                HERMAN      GALAN  CASTELLANOS   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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