17133(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17133  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACION  PENAL   

MAGISTRADO PONENTE  

DR. HERMAN GALAN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No.201  

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de diciembre de  dos mil uno (2001).   

VISTOS  

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada contra la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  Militar  el  pasado  7  de  febrero de 2000, por la apoderada de PABLO  EFRAIN HERNANDEZ CORREDOR.   

HECHOS   Y   ACTUACION  PROCESAL   

                                            

1.  Con  el  propósito  de dar captura a dos  cabecillas  de  la  FARC,  el  24  de  enero  de  1998  el Capitán PABLO EFRAIN  HERNANDEZ  CORREDOR   montó operativo sobre la vía que de Utica conduce a  Villeta en el sitio denominado la “Ye”.   

El  soldado WILLIAM ALBERTO MOTATO RAMIREZ al  tratar  de  esconderse  ante la presencia de vehículos y motocicletas,  se  le  disparó  el  arma,  por  lo que los miembros de la patrulla abrieron fuego,  resultando   muertos  los  particulares  NEYDEL  EDUARDO  TRIANA  LEON,  ANTONIO  CHAPARRO  GOMEZ,  HENRY  ALONSO  CRUZ  MURILLO, FERNANDO VILLA ALARCON, y VICTOR  JULIO  SARMIENTO  ALARCON,  además  recibieron  lesiones  personales JOSE YAMIL  ORDOÑEZ  (deformidad  física  de  carácter  permanente), JUAN ESTEBAN MONTOYA  (incapacidad   de   12   días),  MARIA  CECILIA  ROJAS  CARDONA  (15  días  de  incapacidad),  ELIZABETH MENDIGAÑO CASTILLO (perturbación funcional permanente  del   órgano   de   locomoción)  y  LEANDRO  MAURICIO   SALINAS  BERMUDEZ  (perturbación  funcional  permanente  de los órganos de locomoción, y sistema  nervioso periférico).   

Ante  el  resultado  del operativo, víctimas  desarmadas,   se   colocó   una   granada   de  fragmentación  M  –  26  en  la chaqueta de HENRY ALSONSO  CRUZ  MURILLO  y  unos  pedazos  de explosivos RDX (cidonita) en el bolsillo del  pantalón de NEYDEL TRIANA  LEON.   

2.  El  Juzgado  105  de  Instrucción  Penal  Militar  adelantó  la  investigación,  oídos  los procesados en indagatoria y  resuelta  la  situación  jurídica  se cerró la investigación, procediendo el  Comandante  de la Décima Brigada Aerotransportada a proferir la resolución 003  del  1  de  junio de 1999, mediante la cual convocó a Consejo Verbal de Guerra,  decisión  que  fue  confirmada  al  resolver  el  recuso  de  reposición,  con  resolución  004  del 24 de junio de 1999. Los cargos se formularon así: a) Por  los  delitos  de  homicidio  culposo  y  lesiones personales culposas: CT. PABLO  EFRAIN  HERNANDEZ  CORREDOR,  ST.  LUIS  FERNANDO CHAMORRO GONZALEZ, CP. EDINSON  VARON  MURILLO,  los soldados  CRISTOBAL BENITEZ BURITICA, MARTINEZ GALEANO  DIDIER,  JUAN CARLOS  CARDONA LOPEZ, JOHNNIER CARDONA GIRALDO, LUIS ALFONSO  MANCERA  GONZALEZ,  JORGE  ADRIAN  LOPEZ  BONILLA,   NORVEY ANTONIO MORALES  ALVAREZ,   JAIRO   MORENO   ARICAPA,   LUIS   ALFONSO   AGUIRRE,  EDWARD  CORREA  CHAVARRIA,   CESAR  AUGUSTO  SEPULVEDA  LOPEZ, EUDINES BADILLO GIL, WILLIAM  ALBERTO   MOTATO  RAMIREZ,  JUAN  CARLOS  MARTINEZ  CORREA,  LUIS  HERNANDO  MONTOYA  RAMIREZ,  ARMANDO  DE JESUS RAMIREZ ECHEVERRY, FERNANDO MONTILLA REINA,  b)  Encubrimiento por favorecimiento. ST. LUIS FERNANDO CHAMORRO GONZALEZ, Cabos  Primeros    JOSE   ERNEY   CASTAÑO  LOPEZ   y  DIEGO  FERNANDO  PARRA  NIVIA.   

El  Presidente  de la Corte Marcial con fallo  del  30  de septiembre de 1999 profirió condena contra los procesados referidos  en  el  acápite anterior, por las imputaciones hechas en la providencia que los  convocó  a  Consejo  Verbal  de  Guerra,  a  excepción  de  los Cabos PALACIOS  PALACIOS,  BERROCAL  BERRIO y los soldados GOMEZ VASQUEZ, DIEGO DE JESUS ARENAS,  ARENAS  RANGO, LOPEZ LOAIZA y CAMPIÑO BRITO, a quienes les cesó procedimiento.  El  Tribunal  Militar,  al resolver el recurso de apelación contra la sentencia  de   primera  instancia,  resolvió:  a)  Declarar  la  nulidad  parcial  de  la  actuación,  retrotrayéndola  a  la  etapa del sumario, por vinculación ilegal  del  Cabo  Segundo EDISON VARON MURILLO, b) Confirmó la condena de PABLO EFRAIN  HERNANDEZ  CORREDOR   a  60  meses de prisión como autor de los delitos de  homicidio  culposo  y  lesiones  personales  culposas en concurso, c) Revocó la  condena  por  los  delitos  de homicidio culposo y lesiones personales culposas,  para  absolver de estos cargos a LUIS FERNANDO CHAMORRO GONZALEZ, confirmando la  condena  por  encubrimiento,  d)  Revocó  para absolver a los soldados FERNANDO  MONTILLA  REINA y ARMANDO DE JESUS MARTINEZ ECHEVERRY, e) En lo demás confirmó  fallo recurrido.   

Contra  la sentencia de segunda instancia, la  apoderada  de  PABLO  EFRAIN  HERNANDEZ  CORREDOR presentó demanda de casación  discrecional.   

LA  DEMANDA   

Por  la  vía de la casación discrecional la  recurrente  ataca  la  sentencia  del ad quem aduciendo que se desconocieron los  derechos   fundamentales   del   procesado   PABLO  EFRAIN  HERNANDEZ  CORREDOR,  concretamente  el  debido  proceso,  además  de  requerirse el desarrollo de la  jurisprudencia.   

En  la  fundamentación  del  cargo  y  para  demostrar  la  violación del debido proceso, sostiene la demandante, que fueron  desconocidas  las  etapas  del  proceso  al  decretarse  la nulidad parcial para  vincular  legalmente  a  uno  de  los partícipes del hecho, específicamente en  relación  con el Cabo Segundo  EDISON VARON MURILLO, cuando existe mandato  legal  que en un mismo proceso no puede dictarse sino una sola sentencia. En ese  caso  debieron  ordenarse  copias más no anular parcialmente como se dispuso en  el fallo recurrido.   

Otro  de  los  errores  que  condujo  a  la  violación  del  debido  proceso  fue el llamamiento anfibológico que se hizo a  HERNANDEZ   CORREDOR   en   cuanto   a   la  forma  de  participación   al  “responsabilizársele  como  autor  de  los  hechos, siendo ajeno al acontecer  delictual”.   

PABLO  EFRAIN HERNANDEZ CORREDOR se limitó a  impartir  una  orden  de  captura  contra  dos  cabecillas  de  la  FARC, de tal  situación  no puede derivarse responsabilidad penal para aquél por el accionar  distraído  de  uno  de  los  hombres  que ocasionó la balacera con el trágico  resultado  conocido.  De  ahí  que  se  consideren  afectados los derechos a la  libertad  de  aquél,  así  como  los  principios  de  equidad  y  justicia  al  condenarse a un inocente.   

Por  último se insiste en el desconocimiento  del  debido  proceso   bajo  la  premisa  de que a HERNANDEZ CORREDOR se le  aplicó   una   punibilidad   excesiva,   trasgrediéndose   los  principios  de  dosimetría  penal,  en  relación  íntima  con  la  legalidad  de  las  penas.   

Se   denuncian  como  normas  violadas  los  artículos   24,   28  y  29  de  la  C.N.,  solicitándose  a  la  Corte  casar  discrecionalmente la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES   

                                             

1.   La   ley  procesal  penal  admite  la  impugnación  extraordinaria  de las sentencias de segunda instancia respecto de  las  cuales  no  procede  la  casación  ordinaria.  En  consecuencia  se  requiere  no  sólo  que  se trate de una sentencia de segundo  grado,  la  que  de  haber sido proferida por un Tribunal de Distrito Judicial o  Penal  Militar  debe  referirse  a  delitos  sancionados  con  privación  de la  libertad  inferior  a  la  pena establecida para la casación ordinaria o no ser  privativa  de  la  libertad,  pero   si  el fallo proviene de un juzgado de  circuito  no  importa  la  naturaleza  de  la  pena  ni  su quantum. Y, además,  como   el   trámite   se  surtió   en  vigencia  de  la  ley  553  de  2000 y antes de proferirse la  sentencia  C –  252 de 2000, en la demanda debía  expresarse  las  razones  por  las  cuales  se  hacía  necesario  autorizar  el  trámite.   

2. Por tratarse de casación discrecional, el  libelo  impone  a  la Sala analizar los requisitos formales y sustanciales, esto  es,  si  el  actor  cumplió con el deber de fundamentar los motivos por los que  considera  se  ha  violado  alguna  garantía  fundamental  o  por  qué se hace  necesario  el  desarrollo de la jurisprudencia, pues sólo a esos dos eventos se  restringe   la  admisibilidad  de  la  casación  examinada.  De  superar  estas  exigencias,  se  debe  entrar  a  establecer  si  fueron  observadas  las reglas  técnicas  en  la  formulación, desarrollo y demostración del cargo, según la  causal   de   casación   invocada   y   el   modo   de  violación  de  la  ley  sustancial.   

3.  En  el  sub judice se enunció pero no se  desarrolló  y  demostró  el  motivo  aducido  para  la casación discrecional.  Veamos:   

3.1.  Como  se  reclamó  ante  la  Corte  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  no era suficiente expresar en el libelo que  ese  era  el  propósito, se requería identificar de manera concreta la materia  sobre  la  cual  debía  hacer  pronunciamiento  la  Sala, determinar sobre este  aspecto  si  existe  jurisprudencia,  y  en  caso  tal,  luego  de  precisar las  decisiones  proceder  a relacionarlas con el asunto sub examine, para establecer  su  trascendencia,  el punto sobre el cual era necesario el desarrollo, bien por  existir  duda,  contradicción  o vacío, causadas por la existencia de un texto  legal  ambiguo,  un  tránsito  de  legislación,  o  la diversidad de criterios  jurisprudenciales  sobre  el mismo asunto en los distintos Tribunales y Juzgados  del país.   

Los  señalamientos  que  al respecto hizo el  demandante  no permiten entrar a calificar si la situación exige necesariamente  el  desarrollo  jurisprudencial,  quedando  incompleta  la  tarea que asumió el  recurrente.   

3.2.  El  propósito  de  la sustentación es  establecer  la real presencia de algunas de las causas que autorizan el recurso,  omisión  en  la  que  incurrió la recurrente, dejando de suministrar a la Sala  los  elementos  de  juicio  requeridos  para justificar el trámite por esa vía  excepcional,  pues  la exposición del promotor del recurso en lugar de poner en  evidencia    la  razón  para   darle  cabida  a  su  aspiración  por  violación  al debido proceso, derecho de defensa, libertad, la legalidad de las  penas  y el principio de equidad, lo que demostró realmente es el propósito de  hacer  un  reexamen de lo que cree que a su poderdante debió serle considerado,  buscando  que  la  Sala  tercie  en la disparidad de criterios que la recurrente  tiene  con  los  falladores de instancia, en temas tales como la responsabilidad  penal  de  PABLO  EFRAIN  HERNANDEZ  CORREDOR en los hechos por los cuales se le  condenó,  la  declaración  de nulidad parcial para que se rehaga la actuación  en  contra del Cabo Segundo  EDISON VARON MURILLO, situación ésta última  en  la  que  no tiene interés jurídico la demandante, pues ello en nada afecta  la situación de HERNANDEZ CORREDOR.   

         

Al referir el desconocimiento del principio de  legalidad   de   la  pena  por  el  concurso  hace  la  afirmación  y  para  su  demostración  solamente  sostiene:  “como  puede  observarse  en  el  numeral  segundo  de la parte resolutiva del fallo objeto de reproche”, con lo cual dejó  sin  identificar  y  comprobar  el  error  que le atribuye el ad quem, y dado el  principio  de  limitación  que  rige  a  la  Sala en el trámite del recurso de  casación   y  la  naturaleza  rogada  de  éste, le es imposible a la Sala  entrar  a  hacer  consideraciones  distintas a las señaladas por la recurrente.   

La libelista al dar a conocer su inconformidad  no  tuvo inconveniente en identificar la técnica de la demanda con los alegatos  de  instancia,  se  dedicó   a  hacer un reexamen de los hechos debatidos,  pasando  por  alto  toda  consideración  en  cuanto a la integración, examen y  demostración  de  la  proposición jurídica y la ubicación de lo reclamado en  las   causales   de   casación   que   taxativamente  autoriza  el  Código  de  Procedimiento Penal.   

4.    La   Corte   no   puede   autorizar  pronunciamientos  de  fondo  sino  a  partir  de  demandas que cumplen todos los  requisitos  técnicos  mínimos  exigidos.  Esta  es pues razón suficiente para  considerar  improcedente la casación con base en el motivo analizado, según se  ha  subrayado  en el análisis hecho hasta ahora, haciéndose innecesario que la  Sala  entre  a  un  examen  sobre  la  fallas  de  técnica del cargo formulado,  relacionadas  con la falta de demostración del reparo, el desconocimiento de la  autonomía  de  los motivos de casación (invocarse en un mismo cargo errores in  procedendo  e  in iudicando) y el desconocimiento de la presunción de acierto y  legalidad del fallo recurrido.   

5. Lo dicho en esta providencia es suficiente  para que la Sala, declare la inidoneidad formal de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de casación que por vía  excepcional   presentó   la  defensora  de  PABLO  EFRAIN  HERNANDEZ  CORREDOR.   

                                      

En  firme  esta  decisión,  devuélvase  el  expediente al juzgado de origen.   

Notifíquese y Cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO   E.  ARBOLEDA  RIPOLL                   JORGE  E.  CORDOBA  POVEDA             

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                    CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                                        

JORGE   ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                    EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                          

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                              NILSON   PINILLA   PINILLA                                         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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