18213(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18213  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 103  

         Bogotá, D.C., veintitrés (23) de julio  de dos mil uno (2001).   

          Se  pronuncia  la  Sala sobre la colisión negativa de competencias  planteada  entre  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Popayán y el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  esa misma ciudad, en el proceso penal  seguido  contra Jhon Jairo Carmona Laverde  y  Fernando  Fajardo Ruiz por infracción a la Ley 30 de 1986.   

ANTECEDENTES   

          Hechos.   

          Los   sucesos   investigados  en  las  presentes  diligencias  se reseñaron en la decisión que promovió el conflicto  en términos a continuación reproducidos:   

“El  28 de junio de 1999, en el puesto  de  control  móvil  situado  en  la discoteca Fantasía, sobre la carretera que  conduce   de   Popayán  a  Pasto,  siendo  las  01:30  horas,  autoridades  del  departamento  de  Policía Cauca practicaron una requisa al vehículo camión de  placas  CBC  629  tripulado  por  su  conductor  Jhon Jairo Carmona Laverde y su  acompañante  Fernando  Efraín  Fajardo  Ruiz.   En la parte de bodega del  automotor  fueron  encontrados los siguientes elementos:   3 rollos de  manguera  de  cobre, una caja con 4 lámparas de neón de 22 voltios, una estopa  con  3  ollas,  dos sartenes, un rayador y dos parrillas pequeñas, una caja con  una  gramera  Ohaus en su interior, varias estopas más que contenían una olla,  una  chocolatera, dos jarras, un embudo grande y dos tubos para medir líquidos,  alambre  eléctrico  de  diferente diámetro, plafones, toma corrientes, brekes,  cuchilla,   accesorios   de   pvc   y  galvanizados,  llaves  de  paso,  prensas  hidráulicas,  bomba  para  silicona,  utensilios  de  cocina  y  comedor, pipas  vacías  de  gas  de  40  libras,  rollos  de  manguera,  estufa  de  gas de dos  boquillas,  tolvas  metálicas,  tres  motores  a gasolina, pesas de 1 Kgr. y un  tanque  metálico  con  un sustancia líquida de olor penetrante característico  de acetona   

“Aparte  de lo anterior, se halló en una  bolsa  plástica una sustancia blanca que fue identificada como soda cáustica y  en una de las mangueras residuos de derivados de la coca”.   

          Actuación  procesal.   

          1.    La   Fiscalía  Especializada  de  Popayán  dispuso  la  apertura  del  sumario,  escuchó  en  indagatoria  a  los  aprehendidos  y  les  resolvió  la  situación  jurídica afectándolos con detención preventiva por  infracción  al   artículo  33  de la Ley 30 de 1986, subrogado por la Ley  365 de 1997.   

          2.   Cerrada  la  investigación  el  mérito probatorio de la  misma  fue  calificado  en  providencia  del  13  de enero de 2000, en la que se  formuló   acusación   a   los  mencionados  Carmona  Laverde  y  Fajardo  Ruiz  por el delito imputado en la medida de aseguramiento,  en    la    modalidad    de    elaborar    sustancia    que    puede    producir  dependencia.   

          3.    El   Juzgado   Penal   del   Circuito  Especializado  de  Popayán   celebró  la  audiencia pública, pero se abstuvo de proferir el  respectivo fallo arguyendo la incompetencia para ello.   

          Criterio de los colisionantes.   

         

          1.   El Juzgado Especializado adujo que ante la evidente falta  de  materia prima y de la estructura necesaria para transformarla en enervantes,  la   actividad   puesta   al   descubierto   no   es   otra   que   “la  destinación de los insumos y bienes muebles para configurar  un  laboratorio  que  según  el destino del transporte que llevaban, habría de  montarse  aparentemente  en  Santander  de  Quilichao;  conducta  que  encuentra  cabal adecuación típica en el artículo 34 de la Ley  30  de  1986 y dentro del cual queda subsumida, a su juicio, la detentación que  simultáneamente se hacía de los químicos controlados.   

          Sin  embargo,  estima  que  respetando  el  marco  impuesto  por la  acusación,  en  la  que  se  imputó  el comportamiento alternativo de elaborar  sustancia  estupefaciente reprimida en el artículo 33 ibídem, por razón de la  cantidad  de  droga  encontrada, inferior a los cinco kilos, la competencia para  conocer   del   asunto   no   estaría   radicada  en  los  Jueces  de  Circuito  Especializados.   

          Advierte  además,  con  apego  al criterio de la Corte recogido en  providencia  del  18  de febrero de 2000, M.P. Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego,  que  aún tratándose de la conducta de elaborar prevista en la precitada norma,  la  cantidad de sustancia tiene incidencia no sólo en el proceso de adecuación  típica sino también para la asignación de la competencia.   

          A  partir  de  estas premisas aseguró entonces, que el juzgamiento  del   ilícito  le  correspondía  a  “la  justicia  ordinaria”,  por  ende,  ordenó  la  remisión del  expediente  a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  esa  misma  localidad.   

2.   A su vez, el Juzgado Quinto Penal  del    Circuito   de   Popayán   rechazó   las   conclusiones   del   Despacho  colisionante.    

Argumentó  que  de  conformidad  con  los  términos  del  llamamiento a juicio no existe duda acerca de haberse imputado a  los  procesados  la elaboración de sustancia estupefaciente al tenor del inciso  1º,  artículo  33  de  la  Ley 30 de 1986, subrogado por la Ley 365 de 1997; y  así  las  cosas,  de  acuerdo  con  la  posición  de  la Corte expresada en la  providencia  del  4  de  septiembre de 1995, M.P. Dr. Ricardo Calvete Rangel, el  conocimiento  del  hecho punible no puede estar determinado en estos eventos por  la cantidad de droga que se encuentre en el lugar.   

          Señaló  que  si  se  endilga  a los sindicados el establecimiento  de    un   “laboratorio  móvil”  para  la  preparación  de  droga,  también  por  esta  causa la  competencia   estaría   radicada   en   los   Juzgados   Penales   de  Circuito  Especializados  con  sujeción al artículo 71 del C. de P.P., modificado por la  Ley 504 de 1999.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.    Al   tenor   del   artículo   68-5º   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  subrogado  por el 35 de la Ley 504 de 1999, la Sala está  facultada  para  dirimir  el  conflicto  negativo  de competencias trabado en el  presente  proceso,  porque  si bien los dos despachos judiciales involucrados en  el  incidente  pertenecen a un mismo Distrito Judicial, uno de ellos corresponde  a  la  categoría  de los Jueces Penales de Circuito Especializado, determinando  así  la aplicación del citado precepto de acuerdo con el reiterado criterio de  la  Corporación  (autos  de  febrero  18 de 2000, M.P. Dr. Jorge Aníbal Gómez  Gallego,  radicado No. 16.642 y M.P. Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote, radicado  No.  16.628;  marzo  27 de 2000, M.P. Dr. Carlos E. Mejía Escobar, radicado No.  16.686;  y  abril  3  de  2000,  M.P. Dr. Jorge E. Córdoba Poveda, radicado No.  16.828).   

          2.   Ahora  bien,  a  pesar  que  los  dos  jueces de circuito  centran  la  discusión  a partir de la calificación jurídica discernida en la  resolución  acusatoria  para  la  conducta  investigada, no es menos cierto que  aluden  a  su  adecuación en la figura descrita en el artículo 34 de la Ley 30  de  1986,  para  afianzar desde su dispar punto de vista la tesis esbozada en el  sentido  que  a ninguno de ellos le corresponde el conocimiento de las presentes  diligencias;  de  ahí,  entonces, la necesidad de esclarecer el acierto o no de  la  adecuación  típica  contenida  en  la providencia enjuiciatoria, porque de  afirmarse  cometido  el ilícito descrito y reprimido en el citado precepto, tal  conclusión tendría incidencia sin duda en materia de competencia.   

          No  está  por  demás destacar, de otro extremo y previamente, que  esas  consideraciones de los funcionarios colisionantes encuentran fundamento en  las  motivaciones  del  pliego  de  cargos, porque a pesar de concluirse que los  sindicados   transgredieron   el   artículo   33   de   la   Ley  30  de  1986,  específicamente,   en   la   modalidad   de   elaborar  sustancia  que  produce  dependencia,  la  Fiscalía  al  sustentar la acusación erigida contra aquellos  afirmó,  de  igual  modo,  que  el automotor en cuyo interior se incautaron los  elementos  requeridos  para  esa  actividad  delictiva,  inclusive,  rastros  de  cocaína   y   un   líquido   que   contenía  dicho  narcótico,  “había  sido  destinado como un laboratorio móvil para procesar  cocaína o sus derivados”.   

         La  apreciación  anterior  no  significa  que al margen del cargo  elevado  por  la  elaboración de la droga prohibida se estuviera discerniendo a  los  acriminados  la  destinación  del  automotor para ese desviado propósito,  menos  aún,  que  en  incongruencia  con  lo  expresa  y finalmente colegido el  instructor  insinuara  la subsunción del proceder reprochado en el artículo 34  de  la Ley 30 de 1986; por el contrario, tal discurrir argumentativo refleja que  en  el  proceso  de adecuación típica se les endilgó, en últimas, la norma y  el  verbo  rector que comprendía en toda su dimensión el actuar esclarecido en  autos.   

         Por  tal  razón, en la providencia acusatoria luego de reiterarse  el  constatado hallazgo del “laboratorio móvil con  rastros  de sustancias alucinógenas”, se concluyó  que    los    aprehendidos    y    no   otras   personas   fueron   “quienes  tuvieron  la  oportunidad  de  la  elaboración  de la  cocaína”;  comportamiento que corresponde además  al  establecido  en autos, pues la incautación de trozos de tela impregnados de  dicho  estupefaciente,  de  900  c.c.  de  una  sustancia líquida que contenía  idéntico  narcótico,  conforme fue dictaminado en forma técnica, así como de  insumos  y  otros  artefactos  comúnmente  empleados en el procesamiento de tal  droga,  en verdad permitían inferir la antelada elaboración de la misma y, por  ende,   encuadrar  la  conducta  así  puesta  en evidencia dentro del tipo  penal  contemplado  en  el  artículo  33  de  la  Ley 30 de 1986, calificación  jurídica  que  por  lo  atrás  anotado  fluye  entonces  certera  como admiten  finalmente los funcionarios trabados en la colisión.   

         3.   Así  las cosas, en manera alguna puede desconocerse, de  otra  parte, que el artículo 71 del estatuto procesal penal, en su numeral 9º,  subrogado  por  la  Ley  504  de 1999, tratándose de las conductas previstas en  forma  alternativa  y  compuesta  en  el  artículo  33  de  la  Ley 30 de 1986,  introdujo  el  factor  de la cantidad de droga para determinar la competencia de  los  Jueces  Penales de Circuito Especializado, y específicamente, en relación  con  la  cocaína o sustancias a base de ella, les radicó el conocimiento de un  determinado    asunto   cuando   la   cantidad   exceda   de   los   cinco   (5)  kilos.   

         Ese  comentado  factor no se exceptúa cuando el proceder imputado  es  la  elaboración de la  droga,  como  afirmó el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Popayán retomando  las  apreciaciones  de  la Fiscalía acusadora y con equivocado entendimiento de  la  decisión  de esta Sala aprobada el 4 de septiembre de 1995 con ponencia del  M.   Dr.   Ricardo  Calvete  Rangel,  donde  se  precisó  que  la  “acción  de  elaborar  no  puede  sujetarse  para efectos de la  punibilidad,  o  para  determinar  la  competencia,  a  la cantidad que       se      encuentre      en      el      lugar”  (negrillas  fuera de texto), o en  otros  términos,  a  la que ha sido incautada o decomisada, pues tratándose de  dicho  comportamiento,  al  igual  que  sucede  con  los demás reprimidos en el  citado  artículo  33  de la Ley 30 de 1986, ante la remisión efectuada a dicho  precepto  para los fines de la competencia, resulta forzoso colegir que la misma  está  determinada  entonces  por  la  cantidad  de  droga objeto material de la  conducta investigada.   

         Este  ha  sido  además  el  entendimiento  de  la  Corte,  que en  relación  con  la  cita  jurisprudencial  traída  a  colisión  por el Juzgado  proponente  del  conflicto,  y  en  los  términos  seguidamente transcritos, de  tiempo  atrás  le  había  excluido el errado alcance que se le atribuyó aquí  para  desligar  la  competencia  de  la cantidad de droga.  La Corporación  señaló así:   

“Si  bien, frente a específicos hechos,  la  no  incautación  de droga ilícita carece de efectos en la tipicidad de las  conductas  a  que  se  refiere la Ley 30 de 1986, es indudable que tal aserto no  puede  confundirse,  como  sí parece hacerlo el despacho proponente  de la  colisión,  con  la  indeterminación  de la cantidad de estupefaciente, pues es  claro  que  ésta,  aunque  no  es  elemento  del delito mismo, sí tiene serias  consecuencias  en  punto  de  la  punibilidad  y  como  lo  precisa  el despacho  Especializado, ellas se extienden a la competencia…   

“En efecto, lo que se debe deducir de la  reseña  jurisprudencial  hecha  por el funcionario proponente del conflicto, es  que  la incautación no es el único medio a través del cual puede determinarse  el  volumen  de  sustancia  materia  de  la  conducta  punible, tal factor puede  lograrse  en concurrencia de otros medios de convicción…” (auto de julio 26  de 2000, M.P. Dr. Gálvez Argote)   

         4.   En  este  orden  de ideas, como ningún medio probatorio  indica  que  los encausados hubiesen procesado cocaína en una cantidad superior  a  los  cinco  (5) kilos; adversamente, a una convicción diversa se arriba ante  el  carácter  rudimentario  de  los  elementos de los cuales disponían, de las  reducidas  proporciones  de  insumos  que  les  fueron halladas, así como de la  mínima    cantidad    decomisada   en   fase   de   elaboración   –  900  c.c.,  recuérdase-, resulta  concluyente  que el conocimiento de este asunto le corresponde al Juzgado Quinto  Penal   del  Circuito  de  Popayán  por  virtud  de  la  cláusula  general  de  competencia  contemplada en el artículo 72 del C. de P.P., numeral 1º, literal  c)., despacho al que serán remitidas las presentes diligencias.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala  de Casación Penal,   

RESUELVE   

         1.       Dirimir      la  colisión  negativa  de  competencias  planteada  asignando el  conocimiento  de  este proceso al Juzgado Quinto Penal del Circuito de Popayán,  a donde se remitirá el expediente para los fines pertinentes.   

             2. Por la Secretaría de la Sala  envíese  copia  de  la decisión al Juzgado Penal del Circuito Especializado de  esa misma ciudad.   

        Cópiese y cúmplase,   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  E.  CORDOBA  POVEDA                 

HERMAN  GALAN  CASTELLANOS            CARLOS A.  GALVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GOMEZ   GALLEGO                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO           

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                       NILSON  PINILLA  PINILLA              

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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