16731(08-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16731  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA    DE   CASACION   PENAL   

Magistrado Ponente  

Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado Acta No. 172  

Bogotá  D.C.,   ocho   (8)   de      noviembre      de     dos     mil     uno   (2001).   

V   I   S   T   O   S   

Decide la Corte lo que en derecho corresponda  respecto  de la petición de pruebas presentada por el defensor del requerido en  extradición HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS.   

LA     PETICION   y   CONSIDERACIONES   

Luego  de una extensa introducción en la que  analiza  el  régimen  probatorio  procesal y define el sistema de procesamiento  criminal   colombiano  como  garantista,  señala  que  la  extradición  es  un  “proceso  especial”  y  que por tanto dentro de él deben aplicarse ”todos  los  principios de sistema de procesamiento criminal vigente, ante lo cual hemos  de  decir  que  cuando  la  Corte  conoce  del  caso,  debe cumplir, para que su  concepto   sea   legal,   con   los   principios   de  investigación  integral,  contradicción,  publicidad,  legalidad,  etc.,  de  las  pruebas,  pues  de  lo  contrario  estaríamos,  como ya se menciona frente a una violación de lo menos  una  garantía  fundamental”.   Con  esa  conclusión  como premisa de la  petición de pruebas, solicita las siguientes:   

1.-            Sobre circunstancias constitucionales que  impiden la extradición:   

1.1.-           Para  demostrar  que  HERMIS  DE  JESUS  BETANCUR  RIOS  se  encuentra  investigado  por  los mismos hechos y delitos que  motivaron  su  solicitud  de extradición y que ellos fueron desarrollados en el  territorio  colombiano  y  con anterioridad al 17 de diciembre de 1997, solicita  la  práctica de una inspección judicial en la Fiscalía Delegada ante la Corte  Suprema  de  Justicia  donde  se  adelantó una investigación preliminar y a la  fecha  se  adelanta  una  investigación  formal  a  la cual se ha solicitado su  vinculación formal mediante indagatoria, radicación No. 5372.   

1.2.-          Que se incorporen como pruebas el acervo  y  contenido  del expediente radicado 5372, para confirmar que su defendido o un  homónimo  se  encuentran  vinculados  a  una  investigación  por  la  presunta  comisión   de   actividades   delictivas   en   el  territorio  colombiano  con  anterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

1.3.-          Que  se tenga como prueba la copia de la  declaración  jurada rendida dentro de una de las actuaciones adelantadas en los  Estados  Unidos de América en relación con la “operación milenio”, por la  Fiscal  estadounidense  encargada  inicialmente de tal caso, señora Theresa Van  Vliet.   Con  ello  pretende  demostrar que las conductas delictivas fueron  realizadas  en Colombia y que se desplegaron con anterioridad al 17 de diciembre  de  1997.  Transcribe  el  aparte  de  esa declaración (la que anexó en idioma  original  y traducida), en el que la declarante advierte que se abstuvieron (los  funcionarios  estadounidenses)  de  presentar  evidencia  “que  se llevó a cabo  antes  del  17  de  diciembre  de  1997”  a partir de lo cual concluye que los  hechos ocurrieron antes de esa fecha.   

Se   considera             

La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de Justicia debe fundamentar el concepto de extradición en:   

A.-  Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

B.-  Demostración  Plena de la identidad del  solicitado.   

C.-     Principio     de    la    doble  incriminación.   

D.-  Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero, y   

E.-  El  cumplimiento  de  lo previsto en los  tratados   públicos,  cuando  ellos  rijan  la  relación  entre  los  Estados.  (artículo 520 del Código de Procedimiento Penal)   

Adicionalmente a lo anterior, la extradición  no  podrá  concederse cuando el fundamento de ella sea un delito político o de  opinión,  o  cuando en el caso de colombianos por nacimiento se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 16 de diciembre de 1997 (artículo 508, incisos  2° y 3°).   

En  lo  que tiene que ver con la práctica de  pruebas  que  tienen  como  fin demostrar que al señor HERMIS DE JESUS BETANCUR  RIOS  está siendo investigado en Colombia por los mismos hechos de que trata la  petición  de  extradición,  se negará por impertinente pues aunque una de las  formas  de probar la existencia de un proceso en Colombia es la práctica de una  inspección  judicial,  el  hecho  que  se  pretende  acreditar – existencia del  proceso  –  no  es  pertinente para la fundamentación del concepto que la Corte  debe rendir.   

Diversos  antecedentes  sobre  tal  tema  han  puesto  de  presente  que “no le corresponde a la Corte entrar a establecer si  en  Colombia  se  adelantan  otros  procesos  adversos  al solicitado, ni por lo  mismo,  establecer  si  entre  ellos  y  el  proceso  por  cual  es requerido en  extradición   se   dan   motivos  de  conexidad”1.   Ello  por  cuanto  el  destinatario  de  la norma era (artículo 565 del Código de Procedimiento Penal  derogado)   el  Gobierno  Nacional  en  tanto  es  esa  la única autoridad  pública  que en Colombia puede extraditar.  En vigencia del actual Código  de  Procedimiento  Penal  y  no  obstante la declaratoria de inexequibilidad del  artículo  527  que repetía el texto del 565 anterior, sigue siendo válido que  es  el  Gobierno  el  que está obligado – en tanto ejerce una función pública  reglada   constitucional y legalmente – a obtener los elementos de juicio y  decidir  sobre  ellos para efectos de diferir o  condicionar la entrega del  requerido  en  extradición. La Corte en materia de extradiciones regidas por el  Código  de  Procedimiento  Penal tiene limitada su competencia a la emisión de  un  concepto  con  los  precisos  fundamentos  que  señala el artículo 520 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  cuya  obligatoriedad  es relativa para quien  tiene   la  obligación  constitucional  y  legal  de  decidir  si  puede  o  no  extraditar.   

En lo que tiene que ver con la aceptación de  la   traducción   del   testimonio   de   la  Fiscal  estadounidense  encargada  inicialmente  del  caso  “operación  milenio”,   señora  Theresa  Van  Vliet,  como  medio  de  prueba  para  demostrar que “las conductas delictivas  imputadas  a  mi  cliente  y  demás  presuntos  miembros  de  la  organización  delictiva  fueron iniciadas y desplegadas con anterioridad al 17 de diciembre de  1997   fecha  hasta  la  cual  la  extradición  de  nacionales  colombianos  se  encontraba   prohibida   por   mandato   constitucional”,   se   rechaza   por  superflua.    

La  Nota  Verbal  No.  1194  con  la  que  se  formaliza  la  petición  de  extradición  del  señor BETANCUR RIOS (folio 38,  carpeta  anexa)  hace  mención  a  hechos  ocurridos con posterioridad al 17 de  diciembre  de  1997,  entre  ellos  la  participación  en  el  envío  de 8.671  kilogramos  de cocaína  en marzo de 1999, 600 kilogramos más en abril del  mismo  año   y  otro  cargamento,  en  cantidad  de  “varios  cientos de  toneladas” en julio de 1999 a través de la ruta “mimos”.   

El  espacio temporal al que se contrae la  formalización  de la petición de extradición por parte del Estado requirente,  hace  innecesario  probar  que  otros  hechos  se  iniciaron  y  desplegaron con  anterioridad  al  16  de  diciembre  de  1997, pues en todo caso la solicitud de  cooperación  internacional  se  limita  a  hechos  posteriores  a esa fecha. En  consecuencia   la  prueba  se  rechazará  y  se  ordenará  la  devolución  al  peticionario de los documentos anexos.   

2.-            Pruebas referentes a la validez formal de  la documentación presentada.   

Afirma  que  la  petición está encaminada a  demostrar  “como algunos de los elementos de prueba que se han allegado al haz  procesal  en  contra  de  mi  mandante,  se  encuentran  matizados  de vicios de  ilegalidad  en  el  recaudo,  al  tenor  de lo previsto en el artículo 29 de la  Constitución  Nacional,  inciso último, al haber sido obtenidas con violación  del  debido  proceso, lo que las convierte en nulas de pleno derecho”, con ese  propósito solicita las siguientes:   

2.1.-          Que se ordene  a  quien  corresponda  en el Ministerio de Relaciones Exteriores “verifique la  realización  de  una  traducción integral de la totalidad de piezas procesales  que  obran  el  expediente y que se encuentran en idioma diferente del español,  sin  perjuicio  de  que en su oportunidad la defensa reitere este argumento para  alegar  la  falta  de  perfeccionamiento  del  expediente.  (..) Lo anterior por  observar     la     ausencia     de    traducción    de    piezas    procesales  importantes”.   

2.2.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y a la oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación  para que por carta rogatoria o exhorto, solicite al gobierno de los  Estados  Unidos  de  América  información  sobre  las  normas  de  notariado y  registro  que determinen la autenticidad y consecuente validez de los documentos  expedidos  por esa nación ante autoridades extranjeras, que comprendan aspectos  de  certificación,  legalización,  autenticación  y traducción de documentos  emitidos  por  autoridades y gobiernos extranjeros, o con destino a estos.   Así    mismo    que   se   remita   copia   auténtica   de   la   normatividad  correspondiente.   

Estima  que  esa  prueba  es  pertinente para  definir  los  requisitos de autenticación, traducción y legalización de actos  y  documentos emanados de las autoridades y los gobiernos extranjeros, con miras  a  su  validez  y  producción  de  efectos  jurídicos  dentro  de  actuaciones  administrativas      o      judiciales      desplegadas      por     autoridades  colombianas.       

2.3..-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  o a la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación, para que por carta rogatoria o exhorto soliciten al gobierno de los  Estados  Unidos de América información sobre el régimen legal de extradición  de  acuerdo  con  su  derecho  interno  y  en  especial  sobre  la existencia de  prohibición  para  solicitar  o  conceder  extradiciones en ausencia de Tratado  Internacional.   

Con esa prueba pretende acreditar que el país  requirente  está  imposibilitado para elevar solicitudes de extradición.   Ello  afecta  la  procedibilidad  de  la  acción  con  una  doble  connotación  formal-material  que  vicia todo el trámite posterior y condicional el concepto  que debe rendir la Corte.   

2.4.-          Escuchar  en  declaración  jurada a las  señoras  Mery  Beatriz  Ardila  Poveda o quien haga sus veces como coordinadora  del  traducciones  del  Ministerio  de Relaciones exteriores y a Pilar Gaitan de  Pombo  o quien haga sus veces como Jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  para  que  informen  cuál  fue el  procedimiento  de  traducción  de la documentación aportada por el gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América para soportar la petición de extradición de  BETANCUR RIOS.   

Con esas declaraciones pretende probar que la  Cancillería   omitió   su  obligación  de  traducir  al  idioma  español  la  documentación  y se limitó a avalar traducciones elaboradas por personal ajeno  y  carente  de  competencia.  Advierte  que la conducencia y pertinencia de esas  pruebas  se encuentra en las sentencias de febrero 15 de 1995 y abril 16 de 1998  con ponencia de los Magistrados Saavedra Rojas y Córdoba Poveda.   

2.5.-          Solicitar  al  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  la  lista  de  traductores  oficiales  inglés-español,  para que a  expensas  de  la  defensa  sea  designado  para  realizar  una efectiva y cierta  traducción,  con  certificación  oficial  del  contenido  y  avalada de manera  imparcial  por  la  Cancillería,  de  todos los documentos e incluso de la Nota  Verbal  con  la  que  se pidió la captura del señor BETANCUR RIOS con fines de  extradición.   

El propósito de esta prueba es demostrar que  hubo  incumplimiento  del  cabal  procedimiento de traducción de los documentos  remitidos  como  soporte  de la petición de extradición, por cuanto además de  no   haber  sido  realizadas  en  forma  oficial,  “se  han  acomodado  formas  lingüísticas  que  en  modo  alguno  corresponde al vocablo, cual ocurre en el  caso  de  Conspiracy, que ha sido acomodada al concierto”.   Señala  que  la  necesidad  de  la  prueba  se  hace  patente  cuando se advierte que la  Coordinadora  del  Area  de Traducciones del Ministerio de Relaciones Exteriores  certifica  que  la  traducción  informal  de  las  notas  verbales  es  fiel  y  completa   y  rescata  una salvedad en torno a una fecha.  En criterio  del  defensor, la captura y la solicitud de extradición se hizo con base en una  nota  verbal  que  no  satisface  los  requisitos  del  ordenamiento legal. Para  respaldar   su   posición   cita   las   sentencias   a   que  alude  en  punto  anterior.   

2.6.-            Oficiar  al  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  o a la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación, para que por carta rogatoria o exhorto soliciten al gobierno de los  Estados   Unidos   de   América   información   sobre  el  régimen  legal  de  jurisdicción  y  competencia  territorial  de  sus organismos de Investigación  Criminal,  Policía,  Rangers, F.B.I., D.E.A, etcétera, así como la existencia  de  disposiciones  legales y administrativas  en ese país, así como sobre  la   naturaleza,  alcance  y  contenido  de  los  conceptos,  territorialidad  y  extraterritorialidad,  más  concretamente  en  relación con lo previsto en los  títulos  18  y  21  del  Código  Federal  de  los  Estados Unidos de América.   

El  abogado  defensor  indica que esta prueba  está  íntimamente  “relacionada  con  la validez formal de la documentación  aportada,  en  la medida que busca establecer los organismos y  autoridades  competentes   para  adelantar  los  trámites,  acorde  con  los  principios  de  jurisdicción  y  competencia,  extendiendo además sus alcances al concepto que  debe rendir la Honorable Corte Suprema de Justicia”.   

2.7.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  o a la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación, para que por carta rogatoria o exhorto soliciten al gobierno de los  Estados  Unidos  de  América  se  informe  sobre  los lugares (Estado, condado,  pueblo,  etcétera)  y  fechas  exactas  en  que presuntamente se cometieron los  hechos  que  dan  lugar  al  pedido  de extradición de HERMIS DE JESUS BETANCUR  RIOS.   

   

Considera  procedente  la  prueba para que la  Corte  estudie  si  efectivamente los presuntos hechos delictivos se presentaron  fuera  del  territorio  colombiano y con posterioridad al Acto Legislativo 01 de  1997.   

2.8.-           Escuchar  en  declaración  al  señor  Ministro   de   Relaciones   Exteriores  sobre  la  estructura  jerárquica  del  Ministerio  a  su  cargo  y  en  especial  sobre  qué  personas  se  encuentran  autorizadas  para  rendir  conceptos  en  torno  al  trámite de los procesos de  extradición,  en qué casos y sobre otros aspectos que el defensor interrogará  personalmente.   

Considera  que  la  prueba  es  pertinente  y  conducente  para  determinar la validez  formal del concepto rendido por el  Jefe  de  la  Oficina Jurídica de la Cancillería.  Para ello es necesario  establecer  si en realidad ese funcionario se encuentra investido de competencia  y autoridad para emitir esa clase de conceptos.   

2.9.-          Escuchar en declaración bajo la gravedad  del  juramento  a  los  Generales  retirados  Rosso  José  Serrano, ex Director  General  de  la  Policía  Nacional   e  Ismael  Trujillo Polanco, Director  Nacional  del C.T.I. de la Fiscalía General de la Nación, al ex Fiscal General  de  la  Nación  Alfonso Gómez Méndez, y al Coronel Oscar Naranjo, Ex Director  de Inteligencia de la Policía Nacional.   

2.10.-          Oficiar al grupo editorial Norma para que  remita  la  edición  o  ediciones en que conste el escrito titulado Jaque Mate,  del  autor  Rosso  José  Serrano  Cadena, en la cual da cuenta de la denominada  operación milenio, “Los Personajes” y “El Día D”.    

2.11.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  a  la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación  y  al  Ministerio  de Justicia y del Derecho para que remitan copia  formal  de  la  solicitud  de  asistencia  del gobierno de los Estados Unidos de  América  para  la  práctica  de  las  interceptaciones de comunicaciones a que  alude el affidavit que integra la solicitud de extradición.    

   

2.12.-          Oficiar  a  la  Fiscalía  General de la  Nación  para  que  remita  copia  auténtica  de  la  resolución  expedida por  autoridad   judicial   colombiana  idónea  con  la  que  se  autorizó  la  interceptación  de  comunicaciones  entre el 17 de diciembre de 1997 y el 13 de  octubre de 1999.   

2.13.-          Oficiar  a  la  Fiscalía  General de la  Nación  para que certifique sobre la existencia de investigaciones previas o de  instrucción  en contra de HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS, indicando fecha de los  hechos,   número  de  radicación,  delito  y  autoridad  que  la  tiene  a  su  cargo.    

2.14.-          Oficiar a los organismos que cuentan con  facultades  permanentes  de  policía judicial para que certifiquen si en contra  de   BETANCUR   RIOS   cursan   investigaciones  judiciales,  indicando  delito,  radicación,  fecha  de  los  hechos  y  si  fueron  iniciadas  de  oficio o por  comisión  de  la  Fiscalía  General de la Nación, caso en el cual informarán  qué autoridad impartió la orden.   

2.15.-          Oficiar  a  la  Fiscalía  General de la  Nación  y  al  Director  General  de  la Policía Nacional para que indiquen en  detalle  cuál  fue  la  naturaleza,  contenido y alcance de la intervención de  funcionarios  de  agencias extranjeras  y en especial de la D.E.A.  en  el   desarrollo   de   la   denominada   “operación   milenio”,  destacando  especialmente  cuál  fue  su  participación en los operativos a través de los  cuales se llegó a la captura de HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS.   

El propósito de todas las pruebas anteriores  (1.9  a  1.15)  es demostrar que la solicitud formal de extradición de BETANCUR  RIOS  se  encuentra total y absolutamente viciada y que ello implica carencia de  validez formal de las mismas.    

Explica   que   tal   como   lo  dicen  las  declaraciones  de  las  autoridades  norteamericanas  y colombianas, las pruebas  fueron  practicadas  bajo  la figura de la asistencia judicial contemplada en la  Convención  de  Viena,  lo  que  obligaba  a respetar el ordenamiento jurídico  interno  de  cada  país.   Sin  embargo ello no se cumplió, por cuanto de  acuerdo  a  lo  expuesto   por  el  agente  Paul  K.  Craine,  además  del  seguimiento   y  vigilancia electrónica se adelantó “(…) un mecanismo  similar,   conocido   como   el   de  ‘Agencia     Encubierta     y/o     Agente     Provocador’  las que en esencia aluden a permitir  el  tránsito  en  el  territorio de los países de personas, naves o aeronaves,  embarcaciones,  que  se  conoce  transportan  sustancias  Sicotrópicas,  con la  finalidad  de  establecer  los  integrantes de la organización delictiva.   Tal  forma de cooperación no es compatible con el sistema jurídico colombiano,  en  el  cual por mandato constitucional corresponde a la Fiscalía General de la  Nación  iniciar  de  manera oficiosa el trámite de las investigaciones y a las  autoridades  de policía aprehender a quienes se encuentren en típico estado de  flagrancia,  infringiendo  la  ley  penal”.   En consecuencia las pruebas  practicadas  dentro  de  la “operación milenio” contrarían la legislación  colombiana  y  por  tanto  son  ilegales, como también lo es toda la actuación  subsiguiente,    “valga   decir,   no   tiene   validez   formal   la   prueba  obtenida.   

Se Considera  

Las pruebas relacionadas en los numerales 2.1,  2.4  y  2.5  supuestamente  referidas  a  cuestionar  la  validez  formal  de la  documentación,  se  rechazarán.  La procedencia de esas pruebas las funda  el  defensor  en demostrar que los documentos no fueron traducidos al castellano  conforme  a  unos  supuestos  requisitos  o un procedimiento de traducción, sin  señalar  a  cuáles  requisitos  o  a  qué procedimiento se refiere, o en qué  legislación específicamente están contenidos.   

En   todo  caso,   pasa  por  alto  el  peticionario  que se trata de un trámite de extradición que se rige por la ley  a  causa de la inexistencia de Tratado aplicable.  Esa ley es el Código de  Procedimiento  Penal,  en  cuyo  artículo  513,  inciso  final,  manda  que los  documentos   “(..)   deberán  ser  traducidos  al  castellano,  si  fuere  el  caso”.   No  hay allí ninguna reglamentación sobre la forma en que deba  hacerse  tal  traducción,  por  lo  que  no  hay – consecuencialmente – ningún  requisito  formal de traducción al cual dar cumplimiento.  En consecuencia  se niega esa prueba.   

La  prueba  relacionada en el numeral 2.2. es  inconducente  por  cuanto no tiene el propósito de demostrar que los documentos  anexos  para  la  solicitud  de extradición carecen de alguno de los requisitos  del  artículo  513 del Código de Procedimiento Penal.  Lo que pretende es  hacer   de   la   fase   judicial   del  trámite  de  extradición  un  proceso  investigativo,  al  que se acopien los documentos que está pidiendo como prueba  para  que  luego  se analicen y se concluya si fueron o no expedidos en la forma  prescrita  por  la  legislación  del  Estrado  requirente.  Ese propósito  averiguativo  es  incompatible con un trámite que tiene por objeto verificar el  cumplimiento  de  unos  requisitos  mínimos  y  la  ausencia  de  prohibiciones  constitucionales  para  conceptuar ante el gobierno nacional sobre la viabilidad  de  una  petición  de  extradición  y  dejarlo en libertad de obrar según las  conveniencias  nacionales,  pero  siempre  con  apego  a la Constitución y a la  ley.   

Esa  naturaleza  de  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición  impone  que  las peticiones de prueba se hagan sobre  criterios  de aserción, no de investigación, por lo que son inadmisibles todos  los  medios  probatorios  que tiendan a establecer una posibilidad o a construir  una hipótesis.   

Adicionalmente a lo anterior no debe perderse  de  vista  que  el  perfeccionamiento  de la documentación es un requisito cuya  verificación  la  ley  defiere  al gobierno nacional, representado en este caso  por  la  Cancillería  y  el Ministerio de Justicia, por lo que la remisión del  expediente  a  la Corte para efectos del inicio de la fase judicial del trámite  de  extradición, supone la perfección de la documentación en los términos de  los  artículos  513  a  516  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   Esa  perfección  incluye  también  verificar  si  los  documentos  a  que  alude el  artículo  513  del  Código  de  Procedimiento Penal (551 del Código anterior)  fueron   expedidos  en  la  forma  prescrita  por  la  legislación  del  Estado  requirente.   La  Corte en concreto en ese punto y en los demás que tienen  que  ver con la documentación anexa a una solicitud de extradición, realiza su  labor  sobre  la  presunción  del  real  cumplimiento  de las labores que a los  Ministerios  de  Justicia  y  de  Relaciones  exteriores les competen y sobre el  fundamento   de   la  realización  de  esa  petición  a  través  de  la  vía  diplomática,  lo  que  impone suponer el cumplimiento del principio de la buena  fe  que  rige  las relaciones entre Estados.  Esas presunciones son las que  impiden   a   la   Corte  aceptar  como  pruebas,  medios  que  no  aseguran  el  incumplimiento de alguno de  esos     requisitos,     sino     que     intentan  averiguar  si  se  cumplieron o no. En consecuencia se  rechazan las pruebas.   

La  prueba  señalada  en  el  numeral 2.3 se  rechaza  por cuanto el objeto de la misma es demostrar un problema de ilegalidad  que  sustenta  sobre  la  imposibilidad  que tendrían las autoridades del país  requirente  para  hacer peticiones de extradición en ausencia de Tratado.   La  extradición  es  un  instrumento de cooperación interestatal que en cuanto  hace  a  la  República de Colombia se rige por Tratados Internacionales o en su  defecto  por  la  ley.  La ley aplicable en este caso concreto, señala que  la  petición  se  hace  por  la  vía diplomática.  Ello significa que se  trata  de  un  trámite  entre Estados como sujetos de derecho internacional que  actúan  frente a sus similares bajo el principio de la buena fe.  Bajo esa  perspectiva  Colombia como Estado requerido no puede suponer que la petición de  extradición  que  se  le  ha  hecho por parte de los Estados Unidos de América  está  sustentada  sobre la base de la violación de su ley interna.  Hacia  esa  única  conclusión  es  que  apunta  la  prueba  solicitada  por el señor  defensor,  al  señalar  que pretende demostrar – no que ello sea así – que los  funcionarios  de  los  Estados  Unidos  de  América  tienen prohibido solicitar  extradiciones    por   fuera  de  sus  Tratados  Internacionales.   En  consecuencia se rechaza la prueba.   

Las  pruebas  solicitadas  en el numeral 2.6,  relacionadas  con  el  régimen legal de jurisdicción y competencia territorial  de  los  Agencias de investigación criminal de los Estados Unidos de América y  con  la  naturaleza,  alcance  y contenido de los conceptos de territorialidad y  extraterritorialidad  en  el  Código Federal de los Estados Unidos, se rechazan  por  inconducentes.   Aunque el defensor no señala exactamente cuál es la  conducencia  de  las  pruebas  que solicita, pues se limita a indicar que están  íntimamente  ligadas  con  la  validez  formal  de  la  documentación, resulta  evidente  que  la  única  utilidad de esos medios es la de establecer puntos de  discusión   sobre   la   legalidad  de  las  pruebas  practicadas  o  sobre  la  jurisdicción   de   las   autoridades  de  ese  país,  temas  intrínsecamente  impertinentes  dentro  del  trámite judicial de las peticiones de extradición,  habida  cuenta  que  son propios del proceso de juzgamiento que se realiza en el  país requirente.    

La  prueba  relacionada en el numeral 2.7, se  rechaza  por  superflua.  La información que allí se reclama consta en el  Indictment  y  en  la  Nota  Verbal  con  la  que  se  formaliza la petición de  extradición.   El  defensor  ya  había  presentando una petición similar  cuando  solicitó  la devolución del expediente y en ella  insistió en el  recurso  de  reposición  que  interpuso.  En aquella ocasión se le respondió:  “(..)  insiste  tozudamente  en  que  de  los hechos no hay una determinación  temporo  espacial  exacta  y se apresura a descartar que la mención que se hace  en    una    de   las   notas   verbales   a   que   ocurrieron   en’(…)  los  Condados de Broward y Dade  en  el Distrito Sur de la Florida, en la República de Colombia, Las Bahamas, la  República    de    México    (…)’   sea   considerada   como  tal,  pues,  en  su  sentir  es  apenas  ‘lacónica’.  No se trata entonces de que no  estén  determinados  los lugares o el lugar en el que ocurrieron los hechos que  dieron  origen al procesamiento del nacional colombiano en el exterior, sino que  la  información  que  suministra  el  Estado  extranjero no es, en opinión del  recurrente,  suficiente.   Lo  que  propone entonces no es que se adecue la  documentación  a la ley que rige el trámite, sino que se acomode a su personal  interpretación   de   lo   que   estima   debe   entenderse  como  ‘indicación  exacta  de  los actos que  determinaron  la  solicitud  de  extradición  y del lugar y fecha en que fueron  ejecutados’,  motivación  que impone mantener la decisión objeto de la reposición”.   

También  se  rechazará  por inconducente la  prueba  solicitada  en  el  numeral  2.8.   Escuchar  al señor Ministro de  Relaciones  Exteriores para que informe la estructura jerárquica del Ministerio  a  su  cargo  es  una prueba innecesaria en cuanto ese es un tema definido en la  ley  (Ley 11 de 1991 y Decreto 2126 de 1992).  También es inconducente esa  prueba  en  cuanto  tiene el propósito de discutir la legalidad del concepto de  la  Cancillería.   Ante  similares  peticiones la Sala ha señalado que se  trata  de  una  actuación  administrativa  para cuyo control la Corte carece de  competencia.   El  concepto  que  exprese  si  es  del  caso  proceder  con  sujeción  a  convenciones o usos internacionales o sí se debe obrar de acuerdo  con  las  normas  de este código, lo defiere la ley al Ministerio de Relaciones  Exteriores.   Esa  función  no es de carácter especial del Ministro, sino  institucional  de  la  Cancillería  y  el  Decreto 2126 de 1992 (artículo 5°)  autoriza   a   la   Oficina   Jurídica   a   emitir  conceptos  sobre  diversos  temas.     En  contrario,  cuando  la  ley  ha querido que sea el  Ministro  y  no el Ministerio el que rinda el concepto así lo ha expresado, tal  como  aparece  en  el  inciso  2°  del  artículo 4° del Decreto 2126 de 1992.   

Las pruebas señaladas de los numerales 2.9 a  2.15   se rechazan por inconducentes.  Todas ellas (relacionadas en el  memorial  del  defensor  en los numerales 10 a 19) tienen el definido propósito  de  intentar  demostrar  un  vicio que invalidaría las pruebas sobre las que se  fundamenta  la  acusación  dictada  contra  el  señor  BETANCUR RIOS.  La  validez  o invalidez de las pruebas por infracción de la legalidad del país en  el  que fueron evacuadas, es un tema exclusivo del proceso de juzgamiento.   Esa  actuación  procesal  se  adelanta  en  el  país requirente y es por tanto  allá,  ante  la  autoridad  judicial de ese Estado ante la que debe alegarse el  tema  y demostrarse su fundamento.  En la República de Colombia como país  requerido,   la  Ley  limita  la competencia de la Corte a la verificación  formal  de  los  requisitos  necesarios  para  la emisión del concepto, sin que  pueda adentrarse en temas que desborden esos precisos límites.   

3.-             Pruebas  en  relación  con  la  plena  identidad del solicitado:   

El   defensor   estima  que  “existe  una  manifiesta  confusión entre la identidad del acusado en los Estados Unidos y mi  cliente,  situación  que  solo  puede  ser  aclarada  mediante  la práctica de  pruebas  tendientes a establecer su plena identidad, pues perfectamente se puede  tratar  de  otra persona y no de mi cliente,  respecto de quien se solicita  la   extradición   y    fuera   equivocadamente  capturado”.    Ello     por    cuanto  –  dice  el  defensor  –  dentro  de  los  mencionados  por el Indictment como realizadores de actividades de narcotráfico  se  incluye  a  un  individuo  identificado  como  Hermis  de  Jesús  Jaramillo  Betancurt. Solicita entonces las siguientes pruebas:   

3.1.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  o  a  la  Oficina  de  asuntos Internacionales de la Fiscalía  General  de  la  Nación  o  por  carta  rogatoria  o exhorto al gobierno de los  Estados  Unidos de América, para que alleguen la totalidad de las fotografías,  filmaciones  y grabaciones sin editar, mediante la cuales se ha reseñado que su  patrocinado  HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS y Hermis de Jesús Jaramillo Betancur  han  sido  partícipes de las infracciones a la ley penal estadounidense por las  cuales  se  les  solicita en extradición.               

3.2.-          Que  se  orden  la  transcripción de la  totalidad  de  los  registros  fonográficos  por  parte  de  peritos  para  determinar  la  existencia  de  datos  precisos que permitan individualizar a la  persona  a  las  cual  se  alude  bajo  el  nombre  de HERMIS DE JESUS JARAMILLO  BETANCUR RIOS.   

3.3.-          Que  sobre la totalidad de los registros  fonográficos  se  llevan  a  cabo  la  prueba técnica de análisis acústico e  identificación  de  voz,  entre  las  grabadas  y la del señor HERMIS DE JESUS  BETANCUR RIOS.   

3.4.-          Oficiar  a la cárcel “La Picota” de  Bogotá  D.C.  para que certifique si HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS ha ingresado  como visitante a dicho centro de reclusión.   

3.5.-           Oficiar   a   la  Registraduría   Nacional  del  Estado  Civil  para que remita las tarjetas decadactilares de los  señores  HERMIS  DE  JESUS BETANCUR RIOS y Hermis de Jesús Jaramillo Betancur,  al    tiempo    que    permita    determinar   su   condición   de   nacionales  colombianos.   

3.6.-          Oficiar a los organismos que cuentan con  laboratorios  de  criminalística  para  que  designen  un  perito  a  efecto de  practicar  los  exámenes  de  dactiloscopia  necesarios  para  surtir  la plena  identidad  y  el  descarte  correspondiente  respecto  de los señores HERMIS DE  JESUS BETANCUR RIOS y Hermis de Jesús Jaramillo Betancurt.   

3.7.-          Escuchar en declaración al requerido en  extradición  HERMIS  DE  JESUS  BETANCUR  RIOS  para que declare sobre las  particularidades   de   su   plena   identidad,  las  razones  de  su  irregular  vinculación  al  caso y sobre la aparente existencia de un error y problemas de  homonimia.   

3.8.-           Ordenar  al  Instituto  Colombiano  de  Medicina  Legal  que  realice un examen antropométrico a los señores HERMIS DE  JESUS BETANCUR RIOS y Hermis de Jesús Jaramillo Betancur.   

Considera  que esta prueba es procedente para  determinar  si  quien  visitó  al  “señor  Murcia”  en  la  cárcel  “La  Picota”  fue  su  defendido o un homónimo al que se relaciona con actividades  de  narcotráfico.   Estima  que  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  513  numeral 3° (antes 551) del Código de Procedimiento Penal   la  obligación  de  allegar  todos  los  datos que se posean para establecer la  plena  identidad  de la persona reclamada no se suple con la simple enunciación  de  los  datos que constan en la cartilla decadactilar, sino que deben aportarse  todos  los  medios  de  convicción que tiendan a establecer inequívocamente la  identidad plena de la persona reclamada.   

Esa  obligación  es mayor aún en este   caso,  donde  la  presunta  identificación  proviene  de  la interceptación de  comunicaciones    telefónicas   y  monitoreos,  lo  que  deja  abierta  la  posibilidad  de  que  haya  confusión  respecto  de  la identidad del Hermis de  Jesús  Betancur Jaramillo Ríos que se menciona en el documento no sea el mismo  HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS que el defiende.   

3.9.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  para que certifique si al señor HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS   identificado  con  la  cédula de ciudadanía 70.566.594 de Envigado (Antioquia)  se  le  ha  expedido  pasaporte.   En  caso afirmativo  que informe el  número,  fecha  de  expedición  y  de  expiración.  Así mismo remitirá  copia de la documentación anexa a la solicitud.   

3.10.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  o a la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación  para  que  por  carta rogatoria o exhorto, se informe por parte del  gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  si  el señor BETANCUR RIOS ha  solicitado  visa  o  permiso  de trabajo, en caso positivo se informe el tipo de  visa concedida y las fechas de expedición y vencimiento.   

3.11.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  exteriores  o a la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación  para  que  por  carta  rogatoria o exhorto se informe por parte del  gobierno  de  los  Estados Unidos de América  si el señor HERMIS DE JESUS  BETANCUR  RIOS  ha  ingresado durante los últimos 6 años a ese país y en caso  positivo se informe sobre la utilización de sistemas de crédito.   

3.12.-          Oficiar al Departamento Administrativo de  Seguridad  D.A.S.  para  que informe sobre las salidas del país que registre el  señor  BETANCUR  RIOS  en los últimos 6 años, en caso positivo cuáles fueron  los  puertos  de salida, cuáles los destinos y qué tipo de medio de transporte  se utilizó.   

3.13.-          Oficiar a la Registraduría Nacional del  Estado  Civil  para que remita copia de la tarjeta decadactilar de la cédula de  ciudadanía  No.  70.566.594  de Envigado (Antioquia) para verificar a nombre de  que persona fue expedida.   

El  objetivo  de todas las pruebas anteriores  (3.8  a  3.13)  es  descartar posibles casos de homonimia,  lo cual es  inherente  al  concepto  de plena identidad del solicitado en extradición   y   “establecer  si  efectivamente  el  señor  HERMIS DE JESUS BETANCUR,  estuvo   cuando  menos  en  posibilidad  de  cometer  delitos  en  el  exterior,  circunstancia  que  no  puede  ser  ajena  al estudio y concepto de la honorable  Corte  Suprema  de Justicia, en la medida en que debe pronunciarse en torno a la  viabilidad  de conceder la extradición por delitos cometidos en el exterior, lo  cual  ontológicamente  no  es posible, sin haber ingresado al territorio de los  Estados Unidos de América”.   

3.14.-           Oficiar  a  la  Oficina  de  Relaciones  Exteriores  de  la Fiscalía General de la Nación, para que por carta rogatoria  o  exhorto se escuche en declaración jurada al ciudadano estadounidense Paul K.  Craine .   

Estima   que   tal  prueba  es  pertinente,  conducente  y  necesaria  para  que  ese  Agente  especial  diga cuáles son los  elementos  de  juicio  que  le permitieron concluir que HERMIS DE JESUS BETANCUR  RIOS  es  la  misma  persona  a la cual se refieren las grabaciones y no a otra,  tema    atinente    a    la    demostración   de   la   plena   identidad   del  solicitado.   

Se Considera  

Como  ya de tiempo atrás lo viene señalando  La  Corte, “el punto que es materia de análisis, con miras a conceptuar sobre  la  viabilidad  del otorgamiento de una extradición, alude a la identidad entre  la  persona  que  es  sujeto  pasivo  de la acción penal adelantada en el país  extranjero  y  la  persona que estando en suelo colombiano ha sido capturada con  esos  fines;  lo que no se puede confundir con un eventual problema judicial por  un  error  en  la  individualización  del procesado, cometido fuera de nuestras  fronteras.   Para  los  efectos aquí perseguidos, basta que el procesado o  sentenciado  en  el  país  requirente  sea  el mismo individuo que se encuentre  sometido    al    trámite    de   extradición”2.   

Esa  limitación  y  alcance  del  tema de la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  impone el rechazo por  inconducentes  de  todas  las  pruebas  solicitadas por el defensor de HERMIS DE  JESUS  BETANCUR  RIOS.   Todo  el  material  probatorio  cuya  practica  se  solicita  está  encaminado  a  demostrar,  que éste puede no ser el mismo  “Hermis  de  Jesús  Jaramillo Betancur Rios” al que dice el defensor que se  hace  mención  en el Indictment.  La afirmación del abogado no es cierta,  tanto  en  el  Indictment  sobre  el que se soporta la solicitud de extradición  (99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s) (s) (s) emitido el 18 de noviembre de 1999 por la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de Florida,  División  de  Fort  Lauderdale)  (folio  173,  cuaderno  No. 2) como en la Nota  Verbal  No.  1194  (folio  38,  carpeta  anexa)  bajo  la  cual se formaliza, la  petición  de  extradición  se  formula  respecto de HERMIS DE JESUS BETANCOURT  RIOS.       

También  resultan  inconducentes  todas  las  pruebas   solicitadas   por  el  defensor  de  HERMIS  DE  JESUS  BETANCUR  RIOS  encaminadas   a   demostrar   que   la   voz  grabada  en  las  interceptaciones  electrónicas  de  las conversaciones que éste sostuvo en y desde la oficina de  Alejandro  Bernal  Madrigal en las que se trataron temas de narcotráfico, puede  no  corresponder  a  él sino a un homónimo o que no fue él quien acudió a la  cárcel  “La  Picota”, por cuanto se trata de un error o eventualmente de un  caso de homonimia.   

Esos  son  temas  que  tienen  que ver con la  responsabilidad  del  señor BETANCUR RIOS y no con la demostración plena de su  identidad.   Lo  que  esas  pruebas  tienen la aptitud de demostrar es que,  probablemente,  el  señor BETANCUR RIOS es ajeno a los hechos por los que se le  dictó  un  Indictment  en  los  Estados  Unidos  de América.  Ese tema es  inabordable  dentro  del  trámite  de extradición,  ya que éste no es un  juicio   sobre   la   responsabilidad  del  solicitado,  sino  un  mecanismo  de  cooperación  internacional  encaminado  a  verificar  el  cumplimiento  de unos  requisitos  específicos y mínimos, que una vez acreditados imponen la emisión  de  un concepto determinado.  La medida de la conducencia de las pruebas en  este  preciso  acápite,  está determinada por su aptitud para demostrar que el  capturado  en Colombia no es el requerido en extradición.  Esto es, que es  ajeno  al  trámite de extradición, no que es ajeno a los hechos que originaron  la  solicitud  de esa forma de cooperación entre Estados.  En consecuencia  se rechazan las pruebas a que alude este numeral.   

Esas mismas razones imponen el rechazo de las  pruebas  encaminadas  a demostrar la presunta permanencia durante los últimos 6  años  del  señor  BETANCUR  RIOS en lugar diferente al territorio  de los  Estados   Unidos  de  América,  bajo  el  entendido  del  señor  defensor  que  “ontológicamente  no  es  posible  [cometer delitos en el exterior] sin haber  ingresado  al  territorio de los Estados Unidos de América”.  Todas esas  pruebas  (3.8  a  3.13)  no  conducen la demostración de la plena identidad del  reclamado,  sino  a  plantear su inocencia o la falta de jurisdicción del país  requirente  con respecto a los hechos por los que  lo vinculó a un proceso  judicial  allí,  tema  por completo ajeno a la fundamentación del Concepto que  la Corte ha de rendir.    

4.-            Pruebas en relación con la equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero:   

4.1.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y a la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la   Nación   para  que  mediante  exhortos  o  cartas  rogatorias  se  obtenga  información  del  gobierno  de los Estados Unidos de América sobre el régimen  legal  aplicable  a  la  actuación denominada Indictment, en especial sobre sus  requisitos  formales y sustanciales requeridos para su proferimiento, incluyendo  las  facultades administrativas o judiciales para su modificación, corrección,  ampliación y enmienda.   

Con ello pretende demostrar que el Indictment  no  es  equivalente a la resolución de acusación, tanto por las diferencias en  sus  exigencias  formales y sustanciales como por la inestabilidad jurídica que  caracteriza    al    primero   frente   a   la   seguridad   jurídica   de   la  segunda.   

4.2.-          Con el mismo propósito solicita oficiar  al  Tribunal  Administrativo  de Cundinamarca para que del expediente contentivo  de  la  acción  de  tutela  iniciada  por  el  ciudadano colombiano Fabio Ochoa  Vásquez,  se  remita a su costa la totalidad del anexo No. 37.  Allí obra  la  declaración  del abogado Joel N. Rosenthal ante el Departamento de Justicia  de   los   Estados   Unidos   de   América   en   el   que  “categóricamente  conceptúa   que  el  Indictment  no  es  equivalente  a  la resolución de  acusación colombiana”.   

4.3.-          Esas mismas razones justifican oficiar al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores y a la Oficina de Asuntos Internacionales  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  para que mediante exhortos o cartas  rogatorias   se   obtenga  del  gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  debidamente  traducido,  el  manual contentivo e las instrucciones modelo que se  les  dan a los jurados en casos criminales en la jurisdicción de las Cortes del  11°  Primer  Circuito  que  incluye  las  Cortes del Distrito de Florida.    

Se Considera  

La  inconducencia de las pruebas que solicita  el  abogado  defensor  para  tratar  de infirmar el requisito de la equivalencia  entre  la  providencia  dictada  en  el  país  requirente  y  la resolución de  acusación  nacional,  es fácilmente apreciable.  Esa valoración la hará  la  Corte  al  momento  de  emitir el concepto que le corresponde dentro de este  trámite,  para lo cual únicamente basta contrastar una y otra para concluir lo  que en derecho corresponda.   

Probar a través de opiniones privadas,   por  respetables que sean, si el Indictment es o no equivalente a la resolución  de  acusación  es inconducente dentro de un trámite en el que la única fuente  formal  vinculante  es  la  ley.  En tal sentido, el concepto de un experto  privado,  por  categórico  que  sea   es  inconducente  para  infirmar  el  requisito  formal  de  la  equivalencia de la providencia dictada en el exterior  frente  a  la  resolución  de acusación colombiana. Adicionalmente las pruebas  solicitadas  también  son  superfluas  por  cuanto  sobre  el  tema de las  formalidades  y  el  régimen  legal  del  Indictment ya existe una declaración  dentro  del  trámite  de  extradición,  la rendida bajo juramento ante un Juez  Federal  de  Instrucción de los Estados Unidos por la señora Theresa M. B. Van  Vliet  en  la  que  detalla  de  acuerdo  a  su capacitación y experiencia como  experta  en Derecho y Procedimiento Penal de los Estados Unidos de América, los  requisitos  para  emitir  un  Indictment.   Allí la declarante que para la  época  era  Fiscal  Federal  Auxiliar  Especial  de  la Oficina de la Fiscalía  Federal  del  Distrito  Sur  de la Florida señala, entre otras cosas,  que  “una  acusación del gran jurado es un documento formal que acusa al procesado  de  la comisión de uno o varios delitos, describe las leyes específicas de que  se  acusa  al  inculpado  haber  infringido y describe los actos del acusado que  presuntamente  constituyen  infracciones  de  la  ley” (folio 140, cuaderno 2) e  igualmente  señala  que  puede  ser  variada  sucesivamente  “si se presentan  pruebas  adicionales  ante el jurado de acusación”.  Esas son igualmente  las  opiniones  del  señor  defensor, por lo que lo que resta es únicamente la  conclusión  jurídica que deberá adoptarse en el momento de emitir el concepto  que  a  la  Corte  le  corresponde,  de  si  el  Indictment es o no equivalente,  no  igual, a la resolución  de acusación nacional.   

5.-            Pruebas relacionadas con el principio de  la doble incriminación:   

5.1-            Oficiar  a  la  Oficina  de  Relaciones  Exteriores  de  la Fiscalía General de la Nación, para que por carta rogatoria  o  exhorto  se  escuche  en  declaración jurada y con interprete a la ciudadana  estadounidense  Theresa  M.  B. Van Vliet, a quien el defensor interrogará para  demostrar  que  el  punible  consagrado  en  la legislación estadounidense como  “Conspiracy   to  dista  mucho  del  ilícito  conocido  como  concierto  para  delinquir  en  Colombia  o de cualquier otro consagrado en la legislación penal  colombiana”.   

5.2.-          Con el mismo propósito y para demostrar  que  ni siquiera desde el punto de vista semántico la “Conspiracy” equivale  al  concierto  para  delinquir,  solicita   la  traducción  de  los textos  legales que en copia se agregaron con la petición de extradición.   

Se Considera  

Las pruebas solicitadas en el numeral anterior  se  negarán  todas,  por resultar inconducentes para el propósito demostrativo  que  pretende  acreditar  el  defensor  del  requerido en extradición HERMIS DE  JESUS  BETANCUR  RIOS.   El principio de la doble incriminación está  claramente  determinado  en  su  precisión  y  alcance  por  el ordinal 1° del  artículo   511   del   Código   de   Procedimiento  Penal  en  los  siguientes  términos:   “Que  el  hecho  que  la motiva también esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a 4 años”.   

En  ese preciso marco y dentro del sistema de  extradición  por  eliminación  que  se  define en la ley que rige internamente  este  específico  trámite  (Código  de Procedimiento Penal colombiano), no es  procedente  acreditar  criterios  interpretativos  extranjeros  sobre  los tipos  penales  en  los  que  se  definen  y sancionan determinadas conductas.  El  sistema  de  eliminación  exige  que el hecho, como acontecimiento fáctico, no  como  definición  jurídica,  esté   previsto  como  delito en Colombia y  tenga  una pena privativa de la libertad que sea mínima de 4 años.  Todos  los  hechos  que reúnan esas dos características pueden, potencialmente, hacer  que  el  Gobierno  nacional  ofrezca  o  conceda  la  extradición,  sin que sea  relevante  que  no  haya  unidad  normativa  o  interpretativa  entre  el Estado  requirente y el requerido.   

6.-            Pruebas sobre la vigencia y cumplimiento  de Tratados Internacionales:   

6.1.-           Oficiar  al  Ministerio  de  relaciones  Exteriores  o a la oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación  para  que  obtengan  por  carta  rogatoria  o  por  exhorto  que la  Secretaría  General  de  la  ONU  informe  sobre  la existencia de instrumentos  multilaterales  de  carácter regional o subregional suscritos por los gobiernos  de  los  Estados  Unidos  de  América y la República de Colombia en los que se  hayan  convenido procedimientos de cooperación judicial internacional  que  consagren  procedimientos  de  extradición y en caso afirmativo se comunique el  instrumento,  su  naturaleza, vigencia y la existencia de reservas y/o cualquier  otra  declaración  o  manifestación  formulada  por  los representantes de los  mencionados Estados, en relación con el tema de la extradición.   

6.2.-           Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  para  que  se  remita  copia  de  la  comunicación  suscrita por el  Ministro  Guillermo Fernandez De Soto el 6 de diciembre de 2000 con destino a la  Comisión  2ª  del  Senado  de  la  República y el documento anexo a ella, por  medio  del  cual  el  Canciller  certifica  y  expone,  entre otros, el régimen  general   de   la   extradición,   la  existencia  de  tratados  bilaterales  y  multilaterales  vigentes,  la  práctica  de  los  Estados  Unidos en materia de  Extradición    y   las   actuaciones   del   mencionado   Ministerio   en   esa  materia.   

6.3.-          Escuchar en declaración jurada al señor  Ministro  de Relaciones Exteriores para que declare en relación con la vigencia  de   instrumentos   internacionales  de  carácter  bilateral,  de  instrumentos  multilaterales  de  carácter regional o subregional suscritos por los gobiernos  de  los Estados Unidos de América y la República de Colombia, profundizando en  torno  al  porqué  las declaraciones rendidas ante el Congreso colombiano   en  las  que  reconoció  la  vigencia  a  nivel  internacional  del  Tratado de  extradición  de  1979  entre  esos  2  Estados  contraría  el  sentido  de  lo  conceptuado  dentro  del  trámite  de  extradición  del señor HERMIS DE JESUS  BETANCUR RIOS.   

El  defensor  estima  que  esa  pruebas  son  necesarias  por  cuanto  de  acuerdo  a  lo  dispuesto por el artículo 35 de la  Constitución  Política, la aplicación de la ley solo puede hacerse en defecto  de  los  Tratados Públicos, lo que significa que solo cuando éstos no existan,  puede  aplicarse  aquella.   Para  demostrar eso es necesario practicar las  pruebas  que  solicita,  pues  con  ellas  queda  evidente que si existen varios  instrumentos  suscritos por los gobiernos requirente y requerido , que conservan  plena  vigencia  internacional  y que por tanto impiden la aplicación de la ley  nacional.    Para   ilustrar  el  tema  recuerda  que  las  pruebas  fueron  practicadas  bajo la Convención de Viena y ello hace aún más inexplicable que  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores afirme que la solicitud de extradición  deba ventilarse por los ritos del Código de Procedimiento Penal.   

Se Considera  

     

Las  pruebas señaladas en los numerales 6.1,  6.2,  y  6.3.  serán rechazadas.  El propósito de todas ellas es discutir  el  contenido  formal  y  material  del  Concepto que ha rendido la Cancillería  nacional  en  cumplimiento del artículo 514 del Código de Procedimiento.   Así,  el  defensor pretende demostrar la pertinencia como fuente formal de este  trámite  de  extradición de algunos Tratados Internacionales multilaterales de  los  que son parte tanto Colombia como los Estados Unidos de América, o, de uno  bilateral  sobre  el  que  –  dice  el  defensor  –  no  hay duda de su vigencia  internacional.   Para  llegar a esa demostración es necesario que la Corte  coincida  con  el  señor  defensor  en que la expresión “a falta de estos”  contenida  en  el inciso 1° del artículo 35 de la Constitución Política debe  ser  entendida  como  sinónima  de  inexistencia  física  del  Tratado,  no de  inaplicabilidad interna del mismo.   

Como de tiempo atrás lo viene señalando la  Corte3,  el  concepto  de la Cancillería expresa la voluntad de política  exterior  del Estado colombiano en cuanto a la norma bajo la cual consideran que  es  del  caso  proceder  y respecto de la cual está dispuesto a enfrentar todas  sus  consecuencias.   Ese  concepto  no  es  discutible  por la Corte en la  medida  en  que  no sea abiertamente contrario a la Constitución.  En este  caso  concreto  la  Sala no encuentra que lo sea la conclusión de que hay falta  de  Tratado internacional cuando él no es aplicable en el orden interno, por lo  que  traer  una serie de evidencias con el único propósito de probar que “si  existen”  Tratados  Internacionales  es  inconducente.  El concepto de la  Cancillería  no  niega  esa “existencia”, sino que afirma que “no existen  Convenios   aplicables”   y   que  por  ello  debe  aplicarse  el  Código  de  Procedimiento Penal.   

Suficientes razones las expuestas para que, La  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  A   

1°:            Negar  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  requerido  en  extradición HERMIS DE JESUS  BETANCUR RIOS.   

2°.-           Por   la   Secretaría   devuélvanse   al señor defensor la totalidad de los anexos – originales y  copias – a que alude la parte motiva   

.  

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                         CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

                         No hay firma   

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                             EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                                 NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  .-                     Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, autos del 17  de  agosto  y  25 de septiembre de 1995, Radicación 10.624. Magistrado Ponente:  Juan Manuel Torres Fresneda.   

2.-  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal; extradición No. 10.564.  Auto  del  18  de septiembre de 1995. Magistrado Ponente: Edgar Saavedra Rojas y  del  11  de  julio  de 2001, extradición No. 16.710. Magistrado Ponente: Carlos  Eduardo Mejía Escobar.   

3.-                      Confrontar  Concepto  de extradición del 15 de  agosto  de  2000.  Radicación  15.325.  País  requirente:  España. Magistrado  Ponente: Carlos Eduardo Mejía Escobar.     

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