16310abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16310  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES  

Aprobado Acta No. 053/abril 5/2000  

Santafé de Bogotá D. C., once (11) de abril  de dos mil (2000).   

Resuelve  la Corte el recurso de reposición  interpuesto   por   el   defensor   de   la  ciudadana  colombiana  IVONNE   MARIA   ESCAF   DE  SALDARRIAGA  reclamada  en extradición por el gobierno de Estados Unidos de América, contra  el  proveído  de  fecha  21  de  febrero del corriente año mediante el cual se  negó la práctica de las pruebas demandadas por la defensa.   

Al escrito se le dio el trámite previsto en  el artículo 200 del Código de Procedimiento Penal.   

L  A    I  M  P  U  G  N  A  C I O  N   

El     defensor     de    IVONNE  MARIA ESCAF DE SALDARRIAGA inicia  su  escrito  con  una  breve  reseña  doctrinal  y  jurisprudencial  que estima  aplicable  al  caso  concreto  y  que  formula  “por  cuanto,  al  parecer, la  Honorable  Corte  Suprema,  al  tomar la decisión del 21 de febrero, asumió un  criterio  formal,  y  no  sustancial,  como lo ordena la Constitución Política  pudiendo   presentarse   por   ello  una  afectación  sustancial  de  la  Carta  Política”.   

“Es  decir,  que  para que haya lugar a la  extradición  de  un  Ciudadano  Colombiano,  conforme  lo estatuido por nuestro  Legislador  en  los  artículos  546  y  siguientes del Código de Procedimiento  Penal  debe  necesariamente, efectuarse por parte de la Honorable Corte, además  de  lo  formal,  un  estudio  sustancial  de  los presupuestos consagrados en el  artículo  558  ibídem, buscando de esta manera, la protección de los Derechos  Fundamentales  de  todas  aquellas  personas,  CIUDADANOS  COLOMBIANOS,  que por  compromiso  meramente  político,  están  siendo extraditados para que terminen  pagando hasta cadenas perpetuas”.   

Ya  en  forma  concreta  sobre  las  pruebas  solicitadas,  en  su  escrito  de  impugnación  se refiere exclusivamente a las  siguientes:   

1º.-  Literal  I  de   la   petición   de   pruebas   “se  oficie  al  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos de  Norteamérica,  para que se certifique si la Corte mencionada, tiene competencia  para  conocer  de supuestos crímenes o para solicitar extradiciones por delitos  cometidos  en  territorio  de  varios  estados  de  los  que  componen la Unión  Americana  o  si  por el contrario solo puede asumir tal competencia la DISTRICT  COURT OF THE UNITED STATES”.   

La  Sala  negó la práctica de dicha prueba  por  cuanto resulta impertinente para los fines de extradición, “establecer  en  qué  Tribunal de esa Nación reside la competencia  para  conocer de la conducta en cuestión”, criterio  que  el  recurrente no comparte dado que “es de suma importancia determinar si  la  Corte  del  Distrito  Sur  de la Florida, tiene competencia para, además de  proferir  acusación formal y la acusación formal de reemplazo, dentro del caso  No.  99-433-CR-  DAVIS  (s),  y también para pedir en extradición a ciudadanos  colombianos, por delitos cometidos fuera de la Unión Americana”.   

“La  prueba es pertinente, pues en el caso  de  determinarse  que  es  una  Corte  Federal  la  que  tiene  que adelantar la  petición  de  extradición  formalizada  ante  las autoridades Colombianas, sí  tendría  asidero  formal  la  petición de extradición, pero en caso de que se  establezca  que  es la “DISTRICT COURT OF THE UNITED STATES” la Corporación  que   debe   hacerlo,   no   tendría   sustento   jurídico   la  solicitud  en  comento”.   

“Debe   destacarse   que   la  falta  de  competencia  tiene  desarrollo  en  el  ordenamiento  procesal  penal colombiano  aplicable  (artículos 78, 304 del Estatuto Procedimental). Entonces, en el caso  que  nos  ocupa, es imperativo establecer si la Corte para el Distrito Sur de la  Florida,  es  la  competente  para  solicitar la extradición en el tema que nos  ocupa.  Es  pues  a este aspecto al que se refiere la defensa en el literal i de  su escrito de pruebas” (fl. 65).   

2°.- Indica el recurrente que la Corte en su  proveído  se  refiere al requisito de la doble incriminación señalando que en  los    hechos    punibles    debe    existir   correspondencia   “entre  uno  y  otro país y el quantum penológico”, lo   que,   según   el   libelista   “justifica   aún  más  la  transcripción  de  las  normas pertinentes y solicitadas por la defensa, ya que  ello     incidirá     frente     a     este     principio     de    la    doble  incriminación”.   

3°.-  Indica  que  en  el  literal  d.  del  memorial   de   pruebas   se  solicitó  para  los  mismos  fines  de  la  doble  incriminación   “..un   estudio  claro,  técnico  e  imparcial  sobre  dicha  equivalencia,  y  que  fuere efectuado por un centro universitario acreditado de  nuestro  país o por un centro universitario acreditado de los Estados Unidos de  Norteamérica, en sus respectivas facultades de derecho”.   

“La  prueba solicitada es conducente, pues  se  pretende  probar  sencillamente, que los indictmen como el que nos ocupa, no  son    equivalentes    a    la    resolución    de    acusación   de   nuestro  país….”.   

“Si miramos detenidamente los indictmen de  fechas  11  y 25 de junio de 1.999, podemos ver que se hace una relación ligera  de  los  cargos  por  los  cuales  se  acusa,  pero  en  momento  alguno,  se da  cumplimiento  a  la  norma  colombiana citada. Lo anterior ratifica aún más la  anterior solicitud de transcripción de las normas pertinentes”.   

“Los documentos presentados por el Gobierno  Norteamericano,  no  son  equivalentes a la resolución de acusación y por ello  solicito  se  reponga  la providencia del 21 de febrero, decretándose la prueba  pedida”.   

4°.-  Señala  el  recurrente que según el  artículo  313  del Código de Procedimiento Penal, en ningún caso los informes  de  policía judicial y las versiones suministradas por los informantes tendrán  valor  probatorio  en  el  proceso,  lo  que  implica  pedir  a  las autoridades  norteamericanas  el fundamento de la supuesta acusación formulada a su cliente,  pues  estando  soportado  el  indictmen  en  las  declaraciones  de  los agentes  federales  (DEA),  surge otra diferencia entre la resolución de acusación y el  indictmen referido.   

Aclara  que  “Con lo anterior no se quiere  efectuar  debate  probatorio alguno, sino determinar de manera clara y concreta,  la  equivalencia  del  indictmen  proferido en el extranjero, con los requisitos  para     una    acusación,    establecidos    en    el    ordenamiento    penal  Colombiano..”.   

5°.- Se refiere al literal g. de su escrito  de  pruebas,  en  el que solicitó a la Corte oficiara a la Fiscalía General de  la  Nación  para  que  certificara si contra su poderdante existe averiguación  preliminar  o proceso penal alguno, insistiendo en ello, porque contrariamente a  lo  afirmado  por  la  Sala,  debe  verificarse  de  manera  concreta, todas las  circunstancias  del caso, para que no se afecten con el trámite de extradición  los derechos fundamentales de los ciudadanos colombianos.   

“En  ese  sentido  debe  destacarse que la  señora  IVON  ESCAF, no tiene proceso alguno en nuestro país y nunca ha pedido  que  se  le escuche siquiera en indagatoria (solicitó una versión libre, es su  derecho).  Lo  anterior  pretende  establecer  cuál vendría a ser la pena a la  cual  puede ser condenada, eventualmente por los norteamericanos, requisito para  la extradición”.   

Dice  finalmente  que las pruebas demandadas  son  conducentes, es decir pertinentes, “pues con base en ello, el trámite de  extradición,  debe  sujetarse  a  estrictos  procedimientos  y  si  se siguiera  adelante  con  su  trámite y ejecución, sin sometimiento a estos, se estarían  vulnerando  los  más  básicos  Derechos  Fundamentales  que  le  asisten  a mi  cliente, ciudadana colombiana…”. (fl. 63 a 68).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Reiteradamente se ha dicho por esta Sala que  las  pruebas  a  recaudar  en  el  trámite  especial  que  se  origina  en  las  solicitudes  de  extradición,  deben  estar dirigidas a la comprobación de que  “no  se  proceda  por  delito  político;  sobre   la plena identidad del  solicitado;  al  principio de la doble incriminación que debe existir entre uno  y    otro    país   y   al   quantum   penológico,  que no puede ser inferior a 4 años de prisión; a la  existencia  en  contra  del solicitado de sentencia, resolución de acusación o  su  equivalente  y;  a  la  obtención  de copia auténtica de las disposiciones  penales  aplicables  para  el  caso..”,  siendo  claro  que  si  ellas  tienen  propósito distinto, su rechazo se impone por inconducentes.   

El libelista en esta oportunidad no hace cosa  distinta  que repetir su argumentación que inicialmente presentó para demandar  la  práctica  de  pruebas,  sin que se aprecie un ataque frontal a la decisión  cuestionada.  Además,  todo  parece  indicar  que la defensa lo que pretende es  conocer  el  criterio  de la Corte, en forma anticipada en aquellas materias que  deben  ser  objeto  de  análisis  al  momento  de emitir su concepto en sentido  positivo  o  negativo  con  fundamento  en  lo  probado frente a las perentorias  exigencias  de  la  extradición,  pues el trámite y pronunciamiento de la Sala  deben  cumplirse  en la forma y oportunidad previstos en la ley, con observancia  plena    del    mandato    previsto   en   el   artículo   29   de   la   Carta  Política.   

El defensor en su escrito de impugnación ha  debido  atacar  en  lo  sustancial  la decisión que motiva su inconformidad, es  decir  en sus fundamentos fácticos y jurídicos, no limitándose a insistir sin  argumentos  nuevos  sobre  la  práctica  de  unas pruebas que la Corte declaró  inconducentes  o  improcedentes, más aún cuando con citas de los artículos 78  y  304  del  Código de Procedimiento Penal Colombiano, pretende en este proceso  cuestionar  la  competencia  de  las autoridades norteamericanas para dictar las  providencias  judiciales  de  acusación  o sus equivalentes y para solicitar la  extradición  de  colombianos;  también, que la Corte se despoje de su función  jurisdiccional   para   descansarla  en  otro  ente  como  lo  son  los  centros  universitarios;  ora,  así  diga  lo  contrario, controvertir y descalificar el  material  probatorio  que dio lugar a la acusación y por ende a la solicitud de  extradición.   

Atender  la  pretensión  del  defensor,  se  reitera,   sería   tanto  como  abrogarse  la  Corte  competencias  que  no  le  corresponden,  ora  adelantar juicios que solamente puede hacerlos al momento de  emitir el concepto que la ley le impone.   

     

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1°.    NO  REPONER  su  proveído  de  fecha  veintiuno  (21) de  febrero  del  corriente  año,  mediante  el cual NEGO  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor     de     IVONNE    MARIA    ESCAF    DE  SALDARRIAGA,  por las razones consignadas en la parte  motiva.   

2°.  Ejecutoriada  esta providencia, por la  Secretaría  de  la  Sala dese cumplimiento a lo previsto en el inciso final del  artículo  556  del  Código  de  Procedimiento Penal, por el término y para la  finalidad allí señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ  ARGOTE                            JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON E.  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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