16309oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16309  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA    DE   CASACION   PENAL   

Magistrado Ponente  

Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado        Acta        No.  175                                                                                                 

Bogotá   D.C.,   octubre   diez   (10)  de  dos  mil  (2000).   

Decide  la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  del  recurso  de reposición interpuesto por el defensor del requerido  en  extradición HUGO CARLOS GOMEZ MAYA en contra del auto por medio del cual se  negó la solicitud de nulidad de lo actuado.   

EL RECURSO  

El defensor del requerido en extradición HUGO  CARLOS  GOMEZ  MAYA  solicitó  la  declaratoria  de nulidad de todo lo actuado,  petición que fue resuelta negativamente por la Sala.   

El  defensor interpuso recurso de reposición  para  que  se  acceda a la nulidad solicitada.  Advierte que no puede estar  de  acuerdo  con  la  interpretación  que  la  Corte hace del artículo 556 del  Código  de  Procedimiento  Penal  en  concordancia con el 567, pues con ella se  dejan  por  fuera  de  cualquier  control  las decisiones administrativas que se  toman  en  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y en el de Justicia y del  Derecho.   

Estima  que esa interpretación de las normas  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  es  violatorio  del  artículo 29 de la  Constitución  Nacional , pues se parcela el derecho de defensa al permitirse su  ejercicio  únicamente  a  partir de determinada etapa, dando vía libre con tal  interpretación  a  la  existencia  de  actos  de  funcionarios públicos que no  están sujetos a control, así estos resulten ilegales.   

Así, encuentra que las decisiones que adoptan  tanto  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores como el Ministerio de Justicia y  del  Derecho  dentro  de  sus  competencias  legales,  son actos administrativos  definitivos  en  cuanto  aquel  señala  con tal carácter cuál es la norma que  debe  regir el trámite de extradición y, éste, determina si la documentación  está  completa  o  no.   En  ese  orden  de ideas, la Corte debe anular la  actuación  para  que  en  esos  Ministerios se utilice la vía gubernativa y se  permita  la  interposición de los recursos que la ley administrativa prevé, de  conformidad   con  los  artículos  44  y  siguientes  del  Código  Contencioso  Administrativo,  pues  lo  contrario es aceptar que, por ejemplo, el Concepto de  la  Cancillería  es  una  decisión  totalitaria.   Surgiría  además  la  paradoja  de  que  si  ese  Concepto es equivocado, una decisión del Consejo de  Estado  sobre  ese  particular  sería  inane,  por  cuanto  para entonces ya la  extradición  se  habría concedido y no quedaría sino la constancia histórica  del error.   

Para  ilustrar la importancia del control que  demanda  y  en  torno  a  la legalidad del Concepto del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  transcribe  el  artículo  35 de la Constitución Política  y  destaca  el  apartado  en  el  que  se  indica  que “la extradición se podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de  acuerdo con los tratados públicos y en su  defecto  con  la  ley”.   De  allí  surge la vigencia del inciso 2° del  artículo  17  del  Código  Penal en el que se afirma que “la extradición de  colombianos  se  sujetará  a  lo  previsto en los Tratados Públicos”, por lo  que,  si  no  hay Tratado no puede surtirse la extradición de colombianos, dice  el  defensor.  Pero  –  agrega  –  no hay autoridad competente para resolver ese  conflicto,  pues  la  Corte  se  ha  declarado  incompetente  para  modificar  o  pronunciarse  respecto  del Concepto del Ministerio de Relaciones Exteriores que  por   ello   se  torna  en  una  verdad  incontrovertible  y  dictatorial.    

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.-            El defensor del requerido en extradición  HUGO  CARLOS  GOMEZ  MAYA,  insiste  con  el recurso de reposición que aquí se  resuelve,  en  la  necesidad  de  que  se  dé  vía libre a la oportunidad para  impugnar  al  interior  de  los  Ministerios  intervinientes en el trámite, los  actos administrativos que ellos profieren.   

Insiste  en violaciones al derecho de defensa  del   señor  GOMEZ  MAYA  que  pudieron  haber  ocurrido  dentro  de  la  etapa  preparatoria  del  legajo  documental  que  hacen  los Ministerios de Relaciones  Exteriores  y  de  Justicia  y  del  Derecho.   Sin  embargo,  tanto  en la  petición  de  nulidad  como  en esta reposición, no alcanza a señalar de qué  manera  concreta  y  con  qué actuaciones específicas se afectó el derecho de  defensa  de  su  procurado.   Lo  que  plantea  son  una serie de supuestas  vulneraciones  que  habrían ocurrido siempre y cuando se aceptara la naturaleza  de  los  actos  de la Cancillería y del Ministerio de Justicia y del Derecho en  la forma como él lo pretende.   

2.-          La taxativa y estricta regulación de las  causales  de  nulidad  que  contiene la Ley Procesal colombiana, le impone a los  partícipes  de cualquier trámite la obligación de establecer una relación de  causalidad  concreta entre la actuación (o la omisión) de la autoridad y   la  petición  de  nulidad.  No pueden sustentarse solicitudes de tal tenor  en  enunciados  sobre  el  deber  ser de una actuación, de un trámite o de una  norma,  para  de  allí hacer surgir una hipótesis de afectación al derecho de  defensa o al debido proceso.   

3.-            El defensor del requerido en extradición  deduce  la vulneración al derecho de defensa de HUGO CARLOS GOMEZ MAYA sobre el  supuesto  de  que  la Corte identificase la preparación de la documentación en  la  Cancillería  como una actuación administrativa independiente y el concepto  que  rinde en cumplimiento del artículo 552 del Código de Procedimiento Penal,  como   el   acto   administrativo   definitivo   que   culmina   esa  actuación  administrativa.   Al  llevarse a cabo tal identificación, aquél ha debido  notificarse  en  la  forma  y términos del artículo 44 del Código Contencioso  Administrativo,  para  que  se  pudieran  interponer los recursos de ley ante el  funcionario que lo dictó o ante su superior jerárquico.   

La Corte no puede hacer todo lo que reclama el  defensor.   Esta  Corporación  ha  señalado  incesantemente,  que su  actuación  dentro  de  tal  trámite  está  limitada  de forma estricta por el  Código  de Procedimiento Penal, como quiera que esa es la ley aplicable al caso  concreto,  y  que  cuando  la  misma  debe  complementarse  conforme a las leyes  aprobatorias  de  los  Tratados  Públicos,  así se procede y a unas y otros se  ciñe la actuación de la Sala.   

En ese orden de ideas, la Corte no puede hacer  cosa  diferente  que  lo  que la ley señala.  En ninguno de los artículos  del  capítulo  III  sobre “La Extradición”, señala el Código que la  autoridad  judicial  pueda  ejercer algún tipo de control contencioso sobre las  actuaciones  que  esa  misma  ley  atribuye  a  los  Ministerios  de  Relaciones  Exteriores  y  al  de  Justicia  y  del  Derecho.   Así  entonces, deviene  improcedente  la  petición  del señor defensor del requerido HUGO CARLOS GOMEZ  MAYA  por  cuanto  ella  supone  y  por eso pretende que la Corporación haga un  control  contencioso  de  las  fases de preparación del legajo documental de la  extradición,  los  califique  como  un  proceso  administrativo y determine que  culminan  con  la  emisión de actos administrativos definitivos,  que, por  ello,  han  debido  ser  notificados a las partes; como no ocurrió así, deduce  entonces, debe declararse la nulidad de todo lo actuado.   

Esto  no  es  posible, no solo por carecer la  Corte  de facultades de control contencioso, sino porque la ley aplicable a este  trámite  de  extradición  no  le  otorga  ninguna  competencia revisora de las  actuaciones   de   los  otros  órganos  que  intervienen  en  asuntos  de  esta  naturaleza.   Así,  la Corte no interviene, no controla, y no participa de  ninguna  manera  en  las  decisiones  de  la Fiscalía General de la Nación con  relación  a  la  captura  del  requerido  en  extradición, e igual cosa sucede  respecto   del   Concepto  que  rinde  la  Cancillería  o  del  estudio  de  la  documentación  que  debe  hacer  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho para  determinar  que no le falten piezas sustanciales.  Todos esos son pasos que  corresponden  a cada órgano en particular y cuya corrección no puede asumir la  Corte.   Unicamente al momento de emitir el concepto que se espera de ella,  puede  aprehender  la  revisión  de  la  documentación  para determinar que en  verdad  no  falta  ninguna  pieza  esencial,  o  que lo remitido por el gobierno  requirente  es  suficiente  y  necesario para habilitar la decisión sobre todos  los extremos en los que debe fundar su concepto.    

Lo  que  sucede  es  que  el ejercicio de los  mecanismos  de  control que la defensa quisiera llevar a cabo tienen sus propios  ámbitos,  generan  acciones diversas, están sujetos a distintas competencias y  suponen  el  ejercicio  de  pretensiones  diferentes.   Pero  de ahí no se  siguen  habilitaciones  ni  prórrogas de competencia para la Corte, ni dejan en  un    terreno    de    inmunidad    las    intervenciones    de    los   poderes  públicos.   

En  este caso concreto, si el señor defensor  estima  que los pasos adelantados en los Ministerios de Justicia y del derecho y  en  la  Cancillería,  constituyen  un proceso administrativo que culmina con la  expedición  de  un  acto  administrativo  de  carácter  definitivo, es ante la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa  donde debe acudir, porque es al Juez  de  esa especialidad al que le corresponde definir si ello es así o no, y obrar  en  consecuencia.   La  Corte no puede inmiscuirse en asuntos a ella ajenos  para  definir  la existencia de algún tipo de control a esos pasos previos, por  carecer   de   competencia  revisora   de  las  actuaciones  de  los  otros  órganos.   La  Corte,  simplemente  ha  resaltado  la  autonomía  de cada  órgano  en  su  respectivo  ámbito  de  competencia  durante  el  trámite  de  extradición,   sin   que  a  la  Corporación  le  corresponda  controlar  esas  actuaciones.   

Finalmente y en torno a la supuesta ilegalidad  del  Concepto  de la Cancillería que alega el defensor, por cuanto en su sentir  el  artículo 17 del Código Penal se opone a lo manifestado por ese Ministerio,  al  señalar  que “la extradición de colombiano se sujetará a lo previsto en  tratados   públicos”,   se  advierte  que  ese  inciso  fue  excluido  de  la  normatividad  por  la  Corte  Constitucional  mediante sentencia C-740 del 22 de  junio de 2000 al declararse inconstitucional.      

Por lo expuesto, La Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

NO REPONER la decisión impugnada.  

NOTIFIQUESE    y    CUMPLASE           

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                  JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

No hay firma  

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                     JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

                         

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                      CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                         NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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