AP4475-2015(45366)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP4475-2015  

Radicación N°.45366  

(Aprobado Acta N°. 271)  

Bogotá, D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Julián  Andrés  Muñoz Giraldo, contra la  sentencia  proferida  el  16  de  septiembre de 2014 por el Tribunal Superior de  Cundinamarca,  que  confirmó  el fallo dictado por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  Facatativá  y  condenó  al  procesado  como  autor del delito de  cohecho por dar u ofrecer.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Los  primeros ocurrieron el 6 de mayo de  2014,  a  las  9  y  50  de  la  mañana,  cuando  integrantes de la Policía de  Vigilancia  del  municipio  de  San  Juan  de Río Seco (Cundinamarca) ordenaron  detener   el   vehículo   de   placas   RDL  082,  conducido  por  Julián          Andrés          Muñoz         Giraldo, y al revisar la  documentación   previamente   requerida,   encontraron   que   la  licencia  de  conducción   no   figuraba   en   el   Sistema   de  Registro  Único  Nacional  (RUNT).   

Enterado   de   la  novedad,  Muñoz  Giraldo ofreció a un uniformado la  suma  de  setenta  mil  pesos  ($70.000.oo)  para  evitar  que  se  realizara el  comparendo  No  1836553  por  la  infracción  denominada  D-01,  consistente en  “conducir     un     vehículo     sin     haber    obtenido    licencia    de  conducción”.   

De  inmediato  se procedió a su captura y a  dejarlo a disposición de la autoridad competente.   

2. El 7 de mayo de ese año, ante el Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías de San Juan de  Ríoseco  (Cundinamarca), se llevó a cabo audiencia preliminar de legalización  de  captura  y  formulación  de  imputación por el delito de cohecho por dar u  ofrecer,  previsto en el artículo 407 del Código Penal, cargo que el indiciado  no  aceptó,  sin  que  fuera  cobijado  con medida de aseguramiento1.   

3.   Una  vez  presentado  el  escrito  de  acusación2,  la Fiscalía y el implicado allegaron acta de preacuerdo, el 8 de  julio  siguiente,  «con el único beneficio se (sic)  le  degrade  la  conducta  en  calidad de cómplice»3.   

En  esa  misma fecha, la titular del Juzgado  Primero  Penal  Municipal  del  Circuito de Facatativá instaló la audiencia de  formulación   de   acusación,   acto   que  suspendió,  para  proceder  a  la  verificación    del    preacuerdo,    en    cuyo    desarrollo   le   impartió  aprobación.   

De  inmediato  se  realizó  la audiencia de  individualización    de    pena    y    sentencia4.   

4.  El  21  de  julio posterior, el despacho  dictó  la  respectiva sentencia contra Julián Andrés  Muñoz  Giraldo, por la conducta punible de cohecho por  dar  u  ofrecer, aclarando que su participación fue la de autor, pero en virtud  del  preacuerdo  con  la Fiscalía se le degradó a cómplice. Le impuso dos (2)  años  de  prisión,  multa  de  treinta  y  tres  punto  treinta y tres (33.33)  salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de tres (3)  años.   

Le  negó la suspensión de la ejecución de  la     pena    y    la    prisión    domiciliaria5.   

5. El 8 de septiembre de la misma anualidad,  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  al  resolver el recurso de apelación  interpuesto  por  la  defensa,  confirmó  en  su  integridad  la  sentencia del  A        quo6.   

LA DEMANDA  

Aduce  el  defensor del procesado que busca,  con  la  impugnación,  el  restablecimiento de las garantías de su asistido, a  quien  se le negó la suspensión de la ejecución de la pena y se le vulneraron  garantías  fundamentales como la libertad, la legalidad, la seguridad jurídica  y el respeto a la ley.   

Considera  importante  que  se  unifique  la  jurisprudencia  para  que  la Ley 1709 de 2014 sea interpretada y aplicada en un  espacio  y  tiempo determinado, «indicando claramente  que  se  restringe a gozar de esos beneficios únicamente a quienes hayan   sido   condenados   por  delitos  dolosos  dentro de los 5 años anteriores,   tampoco   a   quienes   hayan  sido  condenados  por  el listado de delitos, entre ellos de  la administración pública».   

Tras  relacionar  los hechos y la actuación  procesal,   anuncia   que  el  Ad  quem  al  negar a su defendido la suspensión condicional de la ejecución  de  la  pena,  desconoce la finalidad de la Ley 1709 de 2014, de descongestionar  las cárceles a través de beneficios al delincuente primario.   

Premisa que respalda con comentarios y citas  de   las  intervenciones  de  algunos  congresistas  en  los  debates  de  dicha  legislación.   

Más   adelante,   formula   un  cargo,  por aplicación indebida, toda  vez  que el Tribunal, en su decisión, al hacer un estudio sobre el artículo 29  numeral  2º  de  la Ley 1709 de 2014, que modificó el artículo 63 del Código  Penal,  no la adecuó a la exigencia prevista en el inciso 2º del canon 68 A de  la  misma codificación, porque, en el primero, se indica como requisito para la  obtención  del  beneficio,  que  la  persona  no tenga antecedentes y que no se  trate de uno de los delitos contenidos en el segundo precepto.   

Sobre  el  particular,  discierne  de  esta  manera:   

…entiende  el  accionante  y defensor del  implicado,  que  si la persona carece de antecedente (sic) debe concedérsele el  beneficio,  o  que  teniendo antecedentes por delitos distintos a los señalados  en   el   listado  del  inciso  segundo  del  artículo  68  A  debe  igualmente  concedérsele  la  suspensión condicional, la remisión al artículo precedente  se   debe  hacer  únicamente  cuando  el  condenado  tenga  antecedentes,  para  verificar  si  ese  antecedente  se  trata  de  uno  de los delitos que allí se  indica,  hacer  la  remisión  como lo hizo el Aquen (sic), sin que el condenado  tuviera  antecedentes  es  una  aplicación  errónea  de  la  norma que vulnera  derechos  y  garantías  fundamentales  como ya se indico (sic), por lo tanto el  aquen  (sic)  en  el  presente  caso  no  debió de (sic) hacer la remisión del  artículo  29 numeral 2, al realizar esa remisión, desconoce ampliamente el fin  del  legislador  que  no era otro que garantizar los beneficios a los implicados  sin  tanta  exigencia objetiva y subjetiva, que si bien es cierto el aquen (sic)  las   reconoce,   la   condiciona   a  su  negativa  que  no  existe7.   

Precisa,  frente a ello, que su defendido no  había  sido  condenado con anterioridad y no tenía antecedentes, cumpliéndose  así  los  supuestos para otorgar la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena.  No  obstante, el Tribunal consideró que la sentencia emitida quedaba  dentro  de  las hipótesis del aludido artículo 68 A, inciso 2º, desconociendo  el  factor  temporal  de  cinco  años  anteriores,  que  exige  la  norma, o la  inflexión    “quienes   hayan”,   indicativo  de  tiempo  pasado  que no podía adecuarse al presente,  desconociendo  la  pretensión del legislador de sancionar con mayor severidad a  quienes fueran proclives al delito.   

Solicita,  al  final,  se  case la sentencia  recurrida  y se conceda al procesado la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

CONSIDERACIONES  

          La  demanda  que  se  examina  presenta  insuperables  falencias que  conducen inexorablemente a su inadmisión.   

          Estos son los motivos:   

          1.  La  casación  no  es  un mecanismo de libre configuración, que  permita   extender   un  debate  ampliamente  superado  en  las  instancias.  La  posibilidad  de  acudir  a  esta  sede  extraordinaria,  requiere de una demanda  ajustada  al  rigor  técnico, con expresión clara y precisa de los fundamentos  de  las  pretensiones, la demostración de los yerros denunciados en el marco de  alguna  de  las  causales  expresamente  consagradas  en la Ley 906 de 2004 y la  necesidad  de un pronunciamiento de la Corte, con miras a alcanzar alguna de las  finalidades  del  recurso,  conforme  a lo previsto en el artículo 180 de dicha  normativa.   

2.  El  libelista,  en  este  caso,  omite  justificar  con  argumentos  razonables el cumplimiento de las finalidades de la  impugnación,   pues   aun   cuando   postula   la   necesidad  de  unificar  la  jurisprudencia,  en  punto de la interpretación y aplicación de la Ley 1709 de  2014,   apenas   revela   el   propósito   de   que   se   acoja   su  personal  entendimiento.   

Además, en la formulación del único cargo  desatiende  los  presupuestos  lógicos  de  adecuada  selección de la causal y  coherente formulación y fundamentación de la censura.   

3. Cuando se invoca la violación directa de  la  ley  sustancial,  como  al  parecer  es  el  reproche que deriva del confuso  escrito,   surge   la   ineludible  condición  de  aceptar  la  forma  como  el  sentenciador  declaró  los  hechos  y  valoró las pruebas, de manera que en el  fundamento  de  la  censura  promueva un debate estrictamente jurídico, de puro  derecho,  en  el  que  se revelen las inexactitudes o divergencias que surjan de  comparar  el  texto de la norma aplicada al caso y lo fácticamente declarado en  la sentencia.   

De ninguna manera es posible aprovechar este  espacio  para  sugerir  una forma de apreciación distinta a la consignada en el  fallo,  como  lo hace el recurrente, pues el sustento que ofrece apenas deja ver  su  desacuerdo  con  las  razones  por  las cuales se le negó a su defendido la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena,  sin  explicar,  rigurosamente,   en   qué   consistió   el   desatino   que  por  indebida     aplicación     reprocha.   

Adicionalmente,  sin  una  secuencia lógica  argumental,    involucra    señalamientos    propios    de   una   interpretación  errónea de la ley, pues  no  el reclamo no radica en que las normas aplicadas no son las que gobiernan lo  concerniente   al   subrogado,  sino  en  que  el  Ad  quem,  al  hacer  un  estudio  sobre  el  artículo 29  numeral  2º  de  la  Ley  1709  de  2014, que modificó el canon 63 del Código  Penal,  no lo adecuó a la exigencia prevista en el inciso 2º del precepto 68 A  de esa normativa.   

3.1.  Entiende,  erradamente, que el recurso  extraordinario  fue consagrado para proclamar cualquier discrepancia frente a la  sentencia  condenatoria,  sin  atender que, justamente, se deben evitar aquellas  alegaciones  de  instancia,  acatando  los  requisitos lógicos y formales y las  condiciones  de  técnica,  necesarios para denotar la real ocurrencia de algún  desatino sustancial.   

          3.2.  Como ya se dijo, la propuesta del libelista está encaminada a  imponer   un  raciocinio  jurídico,  consistente  en  que  la  pretensión  del  legislador,  frente  a  los  artículos 63 y 68 A del Código Penal, modificados  por  la  Ley  1709  de  2014,  es  sancionar  con mayor severidad a las personas  proclives  al  delito  y  Muñoz  Giraldo no  había sido condenado con anterioridad y no tenía antecedentes.   

Al respecto es preciso advertir que la Corte  ya  se  ha pronunciado en relación con los presupuestos consagrados en aquellas  disposiciones   y,   de   cara  al  tópico  que  interesa  en  el  sub  lite,  ha señalado la improcedencia  de   instituto  para  quienes  hayan  sido  condenados  por  delitos  contra  la  administración pública, entre otros.   

Así, en CSJ AP, 29 mar. 2015, rad. 43962, se  dijo:   

Lo  anterior,  por  cuanto la modificación  legislativa  hecha  por  la  Ley 1709 de 2014 al artículo 63 del Código Penal,  incluye   la   realizada   por  esa  normatividad  al  artículo  68A  de  dicha  codificación,  cuya  hermenéutica  excluye  la  concesión  de  la suspensión  condicional  de la ejecución de la pena tratándose de ciertas hipótesis entre  las   que   se   encuentran   “quienes  hayan  sido  condenados   por   delitos   dolosos   contra  la  administración  pública”,  supuesto  que  se  verifica en este caso, sin que sea  posible  acudir  a  la  elaboración de una lex tertia  para los efectos deprecados en la demanda, de acuerdo  con la jurisprudencia (Cfr. CSJ AP 293-2015).   

4.  Acorde  con  ese  criterio,  el Tribunal  discernió  que  el  sentenciado  incumple  con  el  segundo de los presupuestos  previstos  en  el  artículo 68 A, porque el cohecho por dar u ofrecer es uno de  los  comportamientos  que  lesionan  el  bien  jurídico  de  la administración  pública.   

Al   paso   que   desechó   la   premisa  interpretativa  de  la  defensa, fincada en que dicho precepto rige para quienes  sean  reincidentes  frente  a  esta  clase de comportamientos punibles y no para  aquellos que carecen de antecedentes, como el aquí procesado.   

5.  De  lo  anterior se sigue que la inicial  propuesta  del  actor, referida a la necesidad de unificar la jurisprudencia, en  punto  de  la interpretación y aplicación de la Ley 1709 de 2014, solo obedece  a  su  pretensión  de  obtener para el procesado, el plurimencionado beneficio,  pues  la  fundamentación que ofrece no comprueba que la postura fijada por esta  Corporación  reviste  alguna contradicción o confusión que deba ser precisada  con criterio de autoridad.   

6. Se concluye que el letrado se sustrajo de  acreditar  el  error  de  lógica jurídica que atribuye al sentenciador, por lo  cual  se  impone  la  inadmisión  del  libelo,  pues en virtud del principio de  limitación,  la  Corte no puede aceptar causales distintas, ni examinar ninguna  diferente   a   las  alegadas,  como  tampoco  está  facultada  para  corregir,  complementar   o  modificar  los  fundamentos  argumentativos  plasmados  en  la  demanda.   

7. Contra esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia, de conformidad con lo establecido en el artículo 184 de la Ley  906  de  2004,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han sido  definidas  por la Corte desde el año 2005, en CSJ AP, 12 dic.2005, rad. 24322 y  precisadas          en          AP-3481-20148.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  formulada   a   nombre   de   Julián  Andrés  Muñoz  Giraldo.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Folios  10 y 11 Carpeta anexa.   

2 Folios  13 a 15 Ib.   

3 Folios  23 a 25 Ib.   

4 Folios  49 y 50 Ib.   

5 Folios  54 a 66 Ib.   

6 Folios  11 a 18 Cuaderno del Tribunal.   

7 Folios  37 y 38 Cuaderno del Tribunal.   

8  Radicado 42597.     

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