AP4474-2015(45515)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP4474-2015  

Radicación n°.45515  

(Aprobado Acta N°. 271)  

Bogotá, D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   María   Catalina   Martínez   Escribano,  contra  la  sentencia  proferida  el  11  de  septiembre de 2014 por el Tribunal  Superior  de  Bogotá,  que  confirmó  la  dictada  por el Juzgado 44 Penal del  Circuito  de  esta  ciudad  y  condenó a la procesada como autora del delito de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS  

          El  A quo resumió  la cuestión fáctica en los siguientes términos:   

De acuerdo a la audiencia de formulación de  imputación,  los  hechos  se  contraen a que el 25 de marzo de 2012, siendo las  17:38  horas,  cuando  patrulleros  de la Policía Nacional se encontraban en el  aeropuerto  “El  Dorado” de la ciudad, realizando inspección de equipaje en  la  sala  de  abordaje No. 8 del muelle internacional a los pasajeros de la ruta  Bogotá/Madrid  de  la  aerolínea  IBERIA con vuelo No. IB 6586, al realizar el  respectivo  control de rutina a los pasajeros se registró el equipaje de bodega  de  la  señora  MARÍA CATALINA MARTÍNEZ ESCRIBANO, sobre el cual se advirtió  una  imagen bastante densa e irregular, motivo por el cual se procedió a ubicar  a su propietaria para realizar un control de antinarcóticos.   

Al  revisar  su  equipaje  que consta de una  maleta  de  rodachines,  color  negro,  de lona, identificada con el BAG-TAG No.  IB402280,  la  cual  contenía  prendas  de vestir, y al estar vacía se nota un  peso   atípico,   razón  por  la  cual  se  solicita  su  consentimiento  para  inspeccionarla  con  técnica  manual,  realizándose  un  agujero  con  punzón  saliendo  de  ésta  una sustancia de apariencia encauchada, de color negro, que  por su olor y textura indicaba que se trataba de narcótico.   

Así, a la referida sustancia se le realizó  la  prueba  Narco Test 2, obteniendo como resultado positivo para estupefaciente  con  un  peso bruto de 4.610 gramos estableciéndose posteriormente su peso neto  que corresponde a 908,9 gramos.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  26 de marzo de 2012, ante el Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con funciones de control de garantías URI Engativá,  se  llevó  a  cabo  audiencia  de  legalización  de  captura y formulación de  imputación    contra   María   Catalina   Martínez  Escribano,   por  el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes,  cargo  que  la  indiciada  aceptó y fue afectada con medida de aseguramiento de  detención  preventiva en establecimiento carcelario1.   

En  audiencia  celebrada el 10 de septiembre  siguiente,  el  Juez  61  Penal Municipal de Bogotá, con función de control de  garantías,  accedió  a  la  solicitud  de  la defensa de sustituir la anterior  medida   por   la   de   detención   domiciliaria2.   

2. El escrito de acusación con allanamiento  a   cargos   se  presentó  el  4  de  mayo  del  año  en  mención3,  fecha desde  la  cual  se  suspendió  el  trámite  con  miras  a  gestionar el principio de  oportunidad,  sin  resultados positivos. En consecuencia, el 16 de julio de 2014  se    llevó   a   cabo   audiencia   de   verificación   de   allanamiento   e  individualización  de pena y sentencia, bajo la dirección del Juzgado 44 Penal  del  Circuito  de  esta  Ciudad.  El  mismo  día,  el despacho dictó sentencia  condenatoria  contra  Martínez  Escribano  como  autora  responsable  del  delito de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes.  Le  impuso sesenta y cuatro (64) meses de prisión,  multa  de  ochenta  y  dos punto seis (82.6) salarios mínimos legales mensuales  vigentes  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  de  la  sanción privativa de la  libertad.   

Le  negó la suspensión de la ejecución de  la    pena    y    la    prisión    domiciliaria4.   

4.  En  providencia  del  11  de  septiembre  posterior,   el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa  de  la  procesada,  confirmó  en  su  integridad   la   decisión   del   A  quo5.   

LA DEMANDA  

Cargo        único.   

Con apoyo en la causal primera del artículo  181  de  la  Ley  906  de 2004, el casacionista acusa la violación directa, por  interpretación  errónea  del artículo 29 de la Carta Política, que condujo a  la  indebida  aplicación  del  canon  37  del  Código  Penal  y  a la falta de  aplicación de los preceptos 36 y 38 de la misma normativa.   

El  principio de favorabilidad consagrado en  la  mencionada  previsión  constitucional,  dada  su  indiscutible  jerarquía,  también  está consagrado en los artículos 6-2 de la Ley 906 de 2004 y 6 de la  Ley  599  de  2000,  así  como en los principios establecidos en la Convención  Americana  de  Derechos Humanos, la Declaración Americana de Derechos y Deberes  del  Hombre  y  del  Pacto  Internacional  de Derechos Civiles y Políticos, que  hacen parte del Bloque de Constitucionalidad.   

Concreta  la  censura  en  que  el  Tribunal  descarta  la  favorabilidad  solicitada a nombre de la procesada, acudiendo a la  jurisprudencia   de   esta  Corporación  que  descarta  la  aplicación  de  la  denominada  lex tertia bajo el  concepto  de ‘la integridad  del      ordenamiento     jurídico’,  aun cuando en la providencia que se cita se acepta la posibilidad  de la combinación de preceptos.   

Comenta  que  la  separación de poderes, en  virtud  del  cual,  compete  al  legislador  hacer  las  leyes  y  a  los jueces  aplicarlas,  en  el  marco  de  las  ideas políticas de la llamada ‘ilustración’,  tuvo  aplicación  y vigencia en el  siglo  XVIII,  cuando  se  reaccionaba  contra  el  absolutismo monárquico y el  consiguiente  monopolio  abusivo  del  poder,  buscando su fragmentación en las  tres ramas del poder público interno.   

Pero ese discurso constitucional y político  cambió  y  así  lo expuso ante el Ad quem,  quien  al  respecto  guardó  silencio  y  dejó  incólumes  sus  argumentos,  motivo  por  el  cual  estima  necesario  reiterarlos  en  sede  de  casación.   

Una   vez  transcribe  apartes  de  dichos  razonamientos,  afirma  que la sucesión de normas y la consiguiente aplicación  de  la  favorabilidad,  no  se  inspira  en  la  seguridad,  sino  en razones de  política  criminal  que  son,  justamente,  las que motivan el cambio de la ley  frente  a  la  valoración  anterior de un hecho, por lo cual, carece de sentido  mantener la misma estimación.   

Además,  casi  de  ordinario la producción  normativa  del  legislador  tiene  fallas,  contradicciones,  vacíos,  etc.,  y  necesariamente  debe  ser  interpretada  por  el  operador  judicial  para poder  impartir  justicia  material,  quien, a su vez, tiene a su cargo la elaboración  del  ordenamiento  jurídico,  en  virtud  de la armónica colaboración con los  fines del Estado.   

Bajo   esa   propuesta,   aduce   que   su  inconformidad  con el fallador de segundo grado radica en que se limitó a hacer  una  comparación  de  normas  para negar el reconocimiento de la favorabilidad,  sin  atender  que  con esa especie de silogismos no se puede fallar un fenómeno  tan   complejo  como  es  la  aplicación  de  la  lex  tertia, frente a un tránsito legislativo.   

Entonces, trae a colación otro aparte de lo  argumentado   al   respecto  como  sustento  de  la  alzada  ante  el  Tribunal,  relacionado  con  la  aplicación  mecánica  de  la  ley  y  su interpretación  meramente  exegética,  en  contraste  con  la  discrecionalidad  judicial y los  pronunciamientos  en  los  que  la  Corte  ha  dado  aplicación  a la figura en  comento,  para  precisar  que en nuestra legislación no existe una prohibición  expresa  constitucional  y  legal,  «misma que jamás  podrá   ser   peyorativa   a   la   garantía   de  favorabilidad».   

Con  ilustración doctrinal foránea, agrega  que  el principio de favorabilidad es un asunto de interpretación de la ley; no  de  cortapisas  a  las  garantías  fundamentales,  sino  de un tratamiento más  benigno   al  procesado,  como  también  lo  han  aceptado  algunos  tribunales  Latinoamericanos,         y        esta        Corporación,        itera,  no es refractaria a la aplicación  de normas combinadas.   

Apunta  el  letrado  que  la judicatura debe  proveer  respuesta  a  interrogantes que de antaño han sido planteados, como el  relativo  a  la  solicitada  conjunción  de  normas  frente  al instituto de la  prisión  domiciliaria,  y  muchos  otros  que  postuló  en sede de apelación,  «en  orden  a  colaborar  en  la solución jurídica  adecuada    y    justa,   de   un   intrincado   problema   de   interpretación  legal», los cuales procede a transcribir.   

Con  fundamento  en lo anterior, solicita se  case  la  sentencia  recurrida  y,  en  su  lugar,  se conceda a su defendida la  prisión domiciliaria.   

CONSIDERACIONES  

1.  En  el  marco  de la Ley 906 de 2004, la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación está supeditada al cumplimiento de  los  requisitos  formales  previstos  en  el canon 183, esto es, (i) el interés  para   recurrir,   (ii)   la   indicación  de  la  causal  invocada,  (iii)  la  presentación  de  un desarrollo concreto, suficiente y adecuado de los cargos y  sus  fundamentos  y  (iv)  que  el  asunto  precise  de  alcanzar  alguna de las  finalidades del recurso.   

2. El libelo que se examina, no contiene los  fundamentos   que   evidencien  la  necesidad  de  cumplir  con  alguno  de  los  propósitos  de  la  impugnación,  al tenor de lo dispuesto en el artículo 180  ejusdem,   esto   es,   la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación de la jurisprudencia.   

Además, en la formulación del único cargo,  el  demandante  no  se ciñe a las reglas que rigen el mecanismo extraordinario,  en  tanto desatiende los parámetros lógicos, argumentativos y de postulación,  atinentes  al  motivo  de  casación  invocado  y,  por  ende,  no demostró los  desafueros que denuncia.   

          3.  La  causal  primera  de  casación exige, para su viabilidad, la  plena  aceptación  de  la  forma  como  el  sentenciador  declaró los hechos y  valoró  las  pruebas, de manera que en el sustento argumentativo se promueva un  debate   estrictamente   jurídico,   de   puro   derecho,   por  una  de  estas  razones:   

i)   Falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente,  que  ocurre cuando el juez no da aplicación a la norma que regula el  caso concreto, porque la ignora o la desconoce.   

ii)  Aplicación  indebida,  que tiene lugar  cuando  los  supuestos  que contempla el precepto no coinciden con la situación  fáctica procesalmente reconocida.   

iii)   Interpretación  errónea,  que  se  presenta  cuando  el  funcionario  judicial  acierta  en  la  selección  de  la  disposición, pero le da un alcance que no tiene.   

          3.1.  El  jurista  acusa  la violación directa, por interpretación  errónea,  del artículo 29-2 de la Carta Política, que, según dice, condujo a  la  aplicación  indebida  del  canon  37  del  Código  Penal  y  a la falta de  aplicación  de  los  preceptos  36  y  38  de  la  misma  normativa, pero en el  desarrollo  de  la  propuesta,  no  concreta  el  desatino  de hermenéutica que  denuncia,  sino  que encamina su ejercicio intelectual a justificar la necesidad  de  dar  aplicación  a  la  lex  tertia  frente  al  instituto de la prisión domiciliaria, que le fue negada  a su representada.   

Así  las cosas, la interpretación errónea  que  anuncia  no  deriva  del  alcance  inexacto del precepto constitucional que  consagra  el principio de favorabilidad, porque se sustrae de explicar cuál fue  el  sentido  jurídico  que  indebidamente le asignó el Tribunal, o los efectos  jurídicos contrarios a su contenido.   

Necesario  es  recordar que la consagración  del  recurso  de  casación en el ordenamiento patrio, obedece a la necesidad de  efectuar  un control legal y constitucional a la sentencia de segunda instancia,  cuando  quiera  que  denote  un  agravio  sustancial  con clara incidencia en la  declaración  de  justicia  allí contenida. En otras palabras, si no se enseña  el  yerro judicial acusado, el recurso pierde su razón de ser, para convertirse  en  otra  instancia regular, porque desatiende el postulado de trascendencia que  rige   la   impugnación  extraordinaria  en  cuanto  implica  la  demostración  lógico-jurídica  de alguna de las causales de casación, cuya demostración no  admite   la  presentación  de  posturas  disímiles  a  las  asumidas  por  los  juzgadores.   

3.2. En tal orden de ideas, el supuesto yerro  de   interpretación   que   el  censor  hace  recaer  frente  al  principio  de  favorabilidad  y  la  consiguiente aplicación indebida del canon 37 del Código  Penal   y   falta   de  aplicación  de  los  preceptos  36  y  38  ejusdem,  le  imponía  demostrar  que  la  decisión  de  no  conceder  la  prisión domiciliaria a su defendida, realmente  obedeció  a  una  falla  de  intelección,  por parte del fallador, frente a la  sucesión de leyes que regulan el instituto.   

Nada de ello se avizora en el libelo, pues lo  único  que  cuestiona al Tribunal es la negativa de conceder el sustituto de la  prisión   domiciliaria   por   vía   de   aplicación   de   la   lex  tertia,  y, bajo el entendido que ese  fallador  no refutó el sustento argumentativo del recurso de apelación, trae a  esta  sede  las  mismas  apreciaciones,  encaminadas  a plantear la necesidad de  adoptar  aquella  figura,  la cual ha sido aceptada en ciertos casos, y, por esa  vía,  obtener de la Corte, un criterio de autoridad, distinto al que rige en la  actualidad.   

3.3.  En  efecto,  esta  Corporación,  ha  admitido   la   combinación   de   leyes,   pero   aclarando  que  «ello   opera   en   circunstancias   muy  particulares,  también  desarrolladas  ya  por  la  jurisprudencia de la Sala (CSJ SP, 3 sep. 2001, rad.  16837),  que  refieren  la  posibilidad  de  realizar  esa  mixtura  cuando  los  preceptos  confrontados remiten a institutos, subrogados o sanciones diferentes,  y  no  en  los  casos  en que se busca aplicar un beneficio concreto a partir de  tomar  en  consideración  elementos disonantes de las diferentes normatividades  en juego».   

Pero  igualmente,  se  ha  dicho, y ahora se  reitera,    que   «tomar  factores  favorables  de  una  y  otra  normatividades,  para  así construir el  beneficio  o subrogado, no solo implica una suplantación ilegal del legislador,  sino  que  finalmente  la  combinación  normativa desnaturaliza por completo la  figura  del  beneficio,  desdice  de  su  finalidad  y,  no  por  último  menos  importante,   termina  por  violentar  el  principio  de  igualdad»   (CSJ   SP,   12   mar.   2014,   rad.  42623).   

          3.4.  De  manera  pues,  que  ningún desacierto puede atribuirse al  Ad   quem  por  aplicar  la  vigente  doctrina  de la Corte, acá reproducida, para concluir que no acudiría  a  la  lex  tertia en orden a  resolver favorablemente la solicitud del defensor.   

Por consiguiente, la negativa de conceder la  prisión  domiciliaria  a  María  Catalina  Martínez  Escribano   atiende  cabalmente  a  las  regulaciones  normativas  pertinentes,  al  señalar,  de un lado, que no resulta favorable la  aplicación  de lo dispuesto en la Ley 1709, artículo 23, en cuanto prohíbe el  sustituto  cuando  se  trata  de  conductas  relacionadas  con  el  tráfico  de  estupefacientes, como es el caso.   

Y, de otro, que tampoco procede el mecanismo  conforme  al  original  artículo  38  del Código Penal, al exigir, como factor  objetivo,  que la sentencia se imponga por delitos cuya pena mínima prevista en  la  ley  sea  de  cinco (5) años de prisión o menos y el artículo 376, inciso  3º,  supera  ese  monto,  al  consagrar una pena mínima de noventa y seis (96)  meses u ocho (8) años de prisión.   

4. Se concluye que el letrado se sustrajo de  acreditar  el error de hermenéutica jurídica que atribuye al sentenciador, por  lo  cual  se  impone  la inadmisión del libelo, pues en virtud del principio de  limitación,  la  Corte no puede aceptar causales distintas, ni examinar ninguna  diferente   a   las  alegadas,  como  tampoco  está  facultada  para  corregir,  complementar   o  modificar  los  fundamentos  argumentativos  plasmados  en  la  demanda.   

5. Contra esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia, de conformidad con lo establecido en el artículo 184 de la Ley  906  de  2004,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han sido  definidas  por la Corte desde el año 2005, en CSJ AP, 12 dic.2005, rad. 24322 y  precisadas          en          AP-3481-20146.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  formulada   a  nombre  de  María  Catalina  Martínez  Escribano.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 8 y 9 de la carpeta anexa.   

2  Folios 45 y 46 Ib.   

3  Folios 10 a 13 Ib.   

4  Folios 131 a 143 Ib.   

5  Folios 18 a 26 Cuaderno del Tribunal.   

6  Radicado 42597.     

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