AP2397-2015(44114)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP2397-2015  

Radicación N°. 44114  

(Aprobado Acta N°. 159)  

Bogotá,  D.C.,  seis (6) de mayo de dos mil  quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la Sala si es procedente admitir las  demandas   de   casación   presentadas   por  los  defensores  de  David    Stiven   Rodríguez   Franco   y  Rafael    Andrés    Ruiz    Santamaría  contra la sentencia proferida el 7 de mayo de 2014 por el Tribunal  Superior  de Medellín, que confirmó en su integridad la dictada por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de la misma ciudad y  condenó  a  los  procesados como coautores de los delitos de hurto calificado y  agravado   y   fabricación,   tráfico   y   porte   de   armas   de   fuego  o  municiones.   

HECHOS  

          El      Ad      quem      resumió la cuestión fáctica en estos términos:   

A  las  3  y  50  de  la  tarde  del  13 de  septiembre  de  2012,  dos  individuos  posteriormente  identificados como DAVID  STIVEN  RODRÍGUEZ  FRANCO y RAFAEL ANDRÉS RUIZ SANTAMARÍA, llegaron hasta las  instalaciones  de  la  empresa “Arepas y alimentos de Antioquia”, ubicada en  la  carrera  50  D  No  61-75  de esta ciudad y mediante amenazas con un arma de  fuego,  obligaron  a  los  trabajadores a entregarles el dinero que había en la  caja  y  un computador portátil. Cometido el hecho, huyeron en el automóvil de  placas  BDX  375,  el  cual  fue interceptado por agentes de la Policía que los  persiguieron  atendiendo  el  llamado  de auxilio que hicieron los trabajadores,  dando      captura      a     los     asaltantes1.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  15 de septiembre de 2012, el Juzgado  Veintidós  Penal Municipal con funciones de control de garantías de Medellín,  impartió  legalidad  a la captura de los indiciados, a quienes la Fiscalía les  formuló   imputación  por  los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  y  fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes  o  municiones,  de que tratan los artículos 239, 241 inciso 2º, 241 numeral 10  y 365 del Código Penal.   

Cargos   que   fueron  aceptados  por  los  implicados     Rodríguez    Franco    y      Ruiz     Santamaría,  a  quienes  se  les  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  domiciliaria  en la residencia señalada por cada  uno  de  ellos2.   

2.  El  14  de  diciembre  de  ese  año, la  Fiscalía   presentó   el  escrito  de  acusación3   por  las  mismas  conductas  punibles objeto de imputación.   

3.  El  6  de  noviembre de 2013, el Juzgado  Segundo    Penal    del    Circuito    con    funciones   de   conocimiento   de  Medellín,  llevó  a  cabo  audiencia  de  individualización de pena y sentencia, que debió ser suspendida  ante  la  manifestación de los señores defensores sobre su interés en reparar  integralmente       a       las       víctimas4.   

La  diligencia se continuó el 27 de febrero  de  2014  y,  una  vez los apoderados judiciales de los procesados allegaron los  recibos   que   dan   fe   de   la   entrega   de   la  suma  acordada  con  las  víctimas,  por  concepto de  indemnización,    el    despacho    dictó    sentencia   contra   David    Stiven   Rodríguez   Franco   y  Rafael    Andrés    Ruiz    Santamaría  como  coautores  de los delitos de hurto calificado y agravado, en  concurso  con fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones. Les  impuso,  ciento  cinco  (105)  meses  de  prisión  y, por el mismo término, la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  les negó la suspensión de la ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria.   

Precisó  que  no  había  lugar  a promover  incidente  de  reparación  integral  por  los  perjuicios  materiales y morales  causados  con  la  comisión de los delitos materia de juzgamiento, toda vez que  fueron  resarcidos  integralmente por los procesados5.   

4. El 7 de mayo de 2014, el Tribunal Superior  de  Medellín,  al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  los  defensores  de  los  procesados,  confirmó  en  su  integridad la decisión del  A        quo6.   

LAS DEMANDAS  

1.    A    nombre    de    Rafael          Andrés         Ruiz         Santamaría.   

El  censor,  una  vez identifica los sujetos  procesales,  los  hechos  y  la  actuación,  formula un cargo con estribo en la  causal  segunda de casación, por desconocimiento del debido proceso.   

Refiere que el fallador de primera instancia,  «al  variar  la Calificación Jurídica y al invertir  el  concurso  de delitos», en cuanto tomó el porte de  armas  como  el delito de mayor punibilidad, que tiene una pena de 108 meses, en  tanto  que  el  hurto calificado y agravado conlleva una de 144, transgredió el  principio      de      congruencia     porque  no  solo modificó la denominación jurídica de la conducta  punible,  sino  que  alteró la esencia de la imputación fáctica, con lo cual,  triplicó   la   condena,   luego   de   que   se  repararan  integralmente  los  perjuicios.   

Destaca  el  actor  que la Fiscalía mantuvo  incólume  la  calificación,  en  su  orden  estricto,  de  hurto  calificado y  agravado  en  concurso  con  el  de  porte  ilegal  de  armas, que fue reformada  oficiosamente  por  el  A quo,  con  soporte  en  una sentencia del Tribunal Superior de Medellín, «la  cual  para  el  suscrito  tampoco  es de carácter rígido, ni  vinculante»,           agravando,     de     esa     manera,   la   situación   jurídica   de   su  representado,     «dándole     una    aplicación  soslayada»  al derecho  sustancial    consagrado    en    el    artículo    31,    no   identifica   el  estatuto.   

Advera         que,  en  reiteradas  sentencias, la Corte ha  considerado  que  se  vulnera  el  debido  proceso  cuando no existe congruencia  fáctica  entre  la  imputación  de  cargos y la formulación de la acusación;  así  mismo,  que  el  artículo  448  de  la  Ley  906 de 2004, interpretado de  conformidad  con  los  artículos  29  y  31  de la Carta Política, y 8º de la  Convención      Americana      sobre     Derechos     Humanos,     «comporta  que  el  principio de congruencia se entiende igualmente  aplicable»,  dentro  de  los  límites  fijados en la  sentencia   del   4   de   febrero   de   2009,   radicado  30043,  «no  solo a la relación existente entre la imputación de cargos y  la  formulación  de acusación, sino haciendo extensiva esta hasta la sentencia  de instancia».   

En el apartado de las conclusiones, destaca,  entre  otros  aspectos,  que la discusión se orienta a establecer si es posible  variar  la  calificación  del hecho atribuido, una vez superada la imputación,  la  aceptación de cargos, la acusación y los alegatos de conclusión, donde se  guardó  silencio  por  el  ente  investigador, el fallador de primer grado y el  representante  de víctimas, quien terminó coadyuvando a la defensa para que se  respetara  lo actuado y se reconocieran las indemnizaciones, además de alcanzar  un fallo acorde a lo actuado.   

Agrega  que  se  desconoció  el  derecho de  contradicción  al  invertir la calificación del delito, por cuanto se impidió  la  controversia de las pruebas y de la coparticipación en el ilícito, bajo la  premisa  de  aplicar  de  manera  justa  la  dosificación e imposición de pena  conforme  a  la  formulación,  «la  cual  sino (sic)  hubiera  sido  tal, no se hubiera allanado a los cargos, ni hubiera reparado con  creces y de la manera que lo hizo».   

De  no  admitirse  sus reparos, resultarían  agraviadas  las  garantías  procesales  de su defendido y se desestimarían las  instituciones   del   allanamiento   y  de  la  reparación  integral,  ante  la  desarmonía  entre  la  acusación  y  el  fallo  de instancia, luego de haberse  perdido   la   oportunidad   de   agotar  todas  las  etapas  del  proceso,  sin  participación activa del procesado.   

Al  final,  solicita se case parcialmente la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  se  decrete la nulidad de lo actuado a  partir de la formulación de imputación.   

2. A nombre de David  Stiven Rodríguez Franco.   

En el único cargo que formula la demandante,  acude  a  la causal primera de casación para acusar la violación directa de la  ley  sustancial,  por  interpretación  errónea  del  artículo  31 del Código  Penal,  toda vez que los falladores de instancia se equivocaron en el proceso de  dosificación  punitiva,  «pues despejaron el concurso  de  delitos»  al  considerar  de  mayor  gravedad  el  injusto      contra      la      seguridad      pública,     cuando,       en       realidad,   lo   es  el  punible  que  afecta  el  patrimonio económico.   

Además,   desacertó   el   A  quo  al  individualizar  las penas para  efectos  del  concurso, pues debió partir de la más grave, sin tomar en cuenta  «las    circunstancias    modificadoras    de    la  misma»,      esto     es,     la     «indemnización   de   perjuicios»   que  obedece  a un comportamiento post delictual, sin incidencia en la selección del  delito  base para individualizar la pena que, para el caso concreto, es el hurto  calificado  y  agravado, cuyo monto mínimo es de 144 meses, mientras que el del  porte ilegal de armas es de 108 meses de prisión.   

Y, el artículo 269 del Código Penal, no es  un  beneficio,  ni  un  subrogado;  es  un  derecho que si bien se debe tener en  cuenta  «no  debiera  el sentenciador incluirla en la  dosificación individual del delito».   

Solicita  que  se  tenga en cuenta como pena  más  grave  el  hurto  calificado  y  agravado y no el porte ilegal de armas de  fuego  y,  en consecuencia, «no se cree una situación  contradictoria  que  afecte  el  principio de legalidad de la pena».   

CONSIDERACIONES  

1.  En el régimen procesal de la Ley 906 de  2004,  el  recurso  de  casación  debe  orientarse  a  alcanzar  alguno  de los  propósitos  consagrados  en  el  artículo  180,  como  son, la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y  la  unificación de la  jurisprudencia.   

Así  mismo,  en  la  proposición  de  las  censuras,  es  preciso  atender  a  las causales taxativamente consagradas en el  ordenamiento   jurídico   y   acatar  los  presupuestos  de  lógica  y  debida  argumentación  inherentes  a cada motivo y que conduzcan al cabal entendimiento  de  los  yerros  enrostrados,  porque no se trata de un mecanismo desprovisto de  todo rigor, que permita la libre postulación de las pretensiones.   

2.  En  el  asunto que es materia de examen,  observa  la  Sala  insuperables  falencias  en  la  confección  de  la  demanda  presentada  a  nombre del procesado Rafael Andrés Ruiz  Santamaría   que   conducen   inexorablemente  a  su  inadmisión.   

2.1.  Tanto  en  la  proposición como en el  desarrollo  del  único cargo,  desatiende  el  casacionista los presupuestos lógicos de adecuada selección de  la  causal  y  coherente formulación y fundamentación de la censura, al tiempo  que omite acreditar el yerro que menciona en el libelo.   

2.2.  Bastante  se  ha  insistido  que  la  postulación  de  las  nulidades,  en  sede  de  casación, comporta el deber de  acreditar  la  existencia  de  la  irregularidad  y  su  efecto  negativo en las  garantías  fundamentales  de  las partes, atendiendo a los principios que rigen  el instituto.   

En tratándose del postulado de congruencia,  si  bien  su desconocimiento es susceptible de cuestionar con apoyo en el motivo  de  nulidad,  en  su  demostración  es  necesario  atender  a  las  directrices  inherentes  a  las  causales  primera  –violación        directa-        o       tercera       –violación indirecta-, según lo viene  diciendo   la   Sala   de   tiempo   atrás   (CSJ   AP,   05  dic.  2007,  rad.  28822).   

Adicionalmente,  el propósito de evidenciar  la  inconsonancia  entre  la  acusación  y  la  sentencia,  impone al libelista  confrontar   los   términos   de   una   y   otra   pieza  procesal,  en orden a demostrar el acaecimiento de  alguna  de  las  siguientes  hipótesis  de  error  en  que  puede  incurrir  el  juzgador:   

i)  condena  por  hechos  o  por  delitos  distintos  a los contemplados en las audiencias de formulación de imputación o  de  acusación,  ii)  condena  por  un  delito  que  no se mencionó fáctica ni  jurídicamente   en   el   acto   de   formulación   de  imputación  o  de  la  acusación,   iii)  condena  por  el  delito  atribuido  en la audiencia de  formulación   de   imputación  o  en  la  acusación,  pero  deduce,  además,  circunstancia,  genérica o específica, de mayor punibilidad, y iv) suprime una  circunstancia,  genérica  o  específica,  de  menor  punibilidad  que  se haya  reconocido  en  las  audiencias  de  formulación  de  la  imputación  o  de la  acusación7   

          3.  El  libelista,  no  asume  esa  labor,  porque al referir que el  juzgador  modificó  la denominación jurídica de la conducta punible y alteró  la  esencia  de  la  imputación  fáctica, no lleva esos presuntos desatinos al  plano  de  lo material, haciendo ver, por ejemplo, que su asistido fue condenado  por  hechos  distintos  y/o  delitos  diferentes  a  los  imputados  por el ente  acusador.   

La  dialéctica  referida a que la Fiscalía  mantuvo  incólume  la  calificación,  en  su  estricto,  de hurto calificado y  agravado  en concurso con porte ilegal de arma y que fue reformada oficiosamente  por  el  A quo, tampoco revela  violación  al  principio de congruencia, faltando así al deber de sustentar el  reparo  con  sujeción  a  los  requerimientos  formales  inherentes a la causal  invocada,  y su desarrollo en forma clara y precisa, atendiendo a los principios  de  no  contradicción,  coherencia  y  razón  suficiente,  de manera que surja  incontrovertible el alcance de la impugnación.   

Adicionalmente, no resulta consecuente con el  alegado   yerro,   que   el   actor   también   involucre  quejas  alusivas  al  desconocimiento  del  principio  de  contradicción  en  orden a precisar que se  impidió  la  controversia  de  las  pruebas  y  de  la  coparticipación  en el  ilícito,  sin atender que cuando se trata de sentencia anticipada, no hay lugar  a  promover  debates  orientados  a  discutir los términos de la aceptación de  cargos,  en  desconocimiento  del  principio  de irretractabilidad, salvo que se  invoque  la vulneración de garantías fundamentales, situación no advertida en  este caso.   

.  

La anterior pretensión cobra fuerza, cuando  el  censor,  sin  demostrar la existencia de defectos sustantivos para invalidar  el  rito,  termina  solicitando  que  se case parcialmente la sentencia y, en su  lugar,  se  decrete  la  nulidad  de  lo  actuado a partir de la formulación de  imputación.   

Se  impone,  entonces,  la  inadmisión  del  libelo,  pues  en virtud del principio de limitación, la Corte no puede aceptar  causales  distintas,  ni examinar ninguna diferente a las alegadas, como tampoco  está   facultada  para  corregir,  complementar  o  modificar  los  fundamentos  argumentativos plasmados en la demanda.   

         

4. Contra esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia, de conformidad con lo establecido en el artículo 184 de la Ley  906 de 2004.   

          5.  En  relación  con la demanda formulada a nombre de David  Stiven Rodríguez Franco, la Sala la  admitirá,  pese  a  que no se ajusta a cabalidad a los parámetros de la causal  aducida,   pero   de   su  contenido  es  posible  entender  el  alcance  de  la  impugnación.   

         

          En  consecuencia,  una vez superado el mecanismo de insistencia, las  diligencias  deben  regresar  al  despacho  para  fijar  fecha  de  audiencia de  sustentación,   en   orden   a   que  las  partes  se  pronuncien  únicamente     sobre     la     demanda    seleccionada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

PRIMERO.     INADMITIR    la   demanda   formulada   a   nombre   del  procesado  Rafael          Andrés         Ruiz         Santamaría.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia, de conformidad con el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

SEGUNDO.  ADMITIR  el libelo presentado  por   la   apoderada   de   David  Stiven  Rodríguez  Franco.   

          Una  vez superado el mecanismo de insistencia, las diligencias deben  regresar  al despacho para fijar fecha de audiencia de sustentación, en orden a  que  las  partes  se  pronuncien  únicamente sobre la  demanda seleccionada.   

         Esta determinación no admite recurso alguno.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 286 Cuaderno principal.   

2  Folios 3 y 4 Ib.   

3  Folios 67 a 73 Ib.   

4 Folio  235 Ib.   

5  Folios 254 a 259 Ib.   

6 285 a  292 Ib.   

7 CSJ  SP, 6 abr. 2006, Rad. 24668.     

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