42121(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 336  

Bogotá, D.C., nueve (9) de octubre de dos mil  trece (2013)   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala sobre la solicitud de  pruebas   elevada  por  la  defensora  de  EDWIN  GERARDO  FIGUEROA  SEPÚLVEDA,  requerido  en  extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos de América,  por      el      homicidio     agravado     de     una     persona     protegida  internacionalmente.   

           

ANTECEDENTES  

El  25  de  junio de 2013, el Gobierno de los  Estados  Unidos  de América a través de su Embajada en nuestro país, mediante  nota   diplomática  número  1211,  solicitó  al  de  Colombia  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano EDWIN GERARDO FIGUEROA  SEPÚLVEDA,  requerido  para comparecer a juicio por el asesinato de una persona  protegida   internacionalmente,   según   la   acusación  (´complaint´)  No.  1:13mj361,  emitida  el 24 de junio del mismo año por la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para el Distrito Este de Virginia, sustituida por la acusación  No.  1:13  CR-310  del  18  de  julio  de  2013, dictada por la mencionada Corte  Distrital.   

Mediante Resolución del 26 de junio de 2013,  el  Fiscal  General  de la Nación ordenó la captura de FIGUEROA SEPÚLVEDA, la  cual  le  fue  notificada  el  mismo  día en el establecimiento penitenciario y  carcelario   donde   se   encontraba   previamente   detenido  desde  el  25  de  junio.   

El  Gobierno  de Estados Unidos formalizó la  petición  de  extradición  mediante  Nota  Verbal  No 1728 del 22 de agosto de  2013,  oportunidad  en  que de igual manera allegó la respectiva documentación  debidamente traducida y autenticada.   

El  Coordinador  del Grupo Interno de Trabajo  Consultivo   y   de   Extradición   de  la  Dirección  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI/GCE   No.   1826   del   22   de   agosto,   manifestó  que  “…se   encuentra  vigente  entre  la  República  de  Colombia  y los Estados Unidos de América, la Convención sobre  la  prevención  y  el  castigo  de  delitos  contra personas internacionalmente  protegidas,  inclusive  sus  agentes diplomáticos, suscrita en Nueva York el 14  de  diciembre de 1973…”, y  agregó  que  en  los  aspectos  no  regulados  por  la  Convención aludida, es  procedente   obrar  según  lo  dispuesto  en  el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano.   

A  su turno, mediante comunicación del 22 de  agosto  de  2013,  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho,  luego  de  considerar  perfeccionado  el expediente,  remitió  la  documentación  relacionada  con la solicitud de extradición a la  Sala   de   Casación   Penal,   con   el   fin   de  que  emita  el  respectivo  concepto.   

Una  vez  la  documentación  arribó  a esta  Corporación,  se  aseguró la asistencia Letrada del solicitado en extradición  al  reconocerse  personería jurídica al abogado de confianza, luego de lo cual  se  dispuso  correr  traslado  para  que los intervinientes solicitaran pruebas,  lapso  utilizado  por  la defensa para pedir se allegara a la actuación algunos  elementos de juicio.   

Por su parte, el Ministerio Público expresó  que no era necesaria la práctica de pruebas.   

SOLICITUDES DE LA DEFENSA  

Pide  a  la  Sala  se  oficie  a la Fiscalía  General  de  la  Nación,  al Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía  General  de  al  Nación,  a la Policía Nacional, Sijin y Dijin, con el fin que  certifiquen:   

1.            Si   se   expidió  orden  o  programa  metodológico   encaminado   a   ordenar   se   realizara  interrogatorio  a  su  representado.   

2.              Si   alguna   de   esas   autoridades  efectivamente  escuchó  en  interrogatorio a EDWIN GERARDO FIGUEROA SEPÚLVEDA.   

3.            Informar  el  nombre de las personas que  hayan  realizado interrogatorio a su representado, al igual que la autorización  emitida por la autoridad competente para ello.   

4.            En el evento que el funcionario encargado  de   realizar  el  interrogatorio  pertenezca  a  un  cuerpo  de  investigación  internacional,  se informe el nombre, entidad a la cual pertenece y la orden que  autorizó  el  ingreso a las instalaciones donde se realizó la diligencia, así  como la autorización para llevarla a efecto.   

5.             Se  indique  si  en  desarrollo  de  la  diligencia  de  interrogatorio,  se  hizo  presente  el defensor de confianza de  EDWIN   GERARDO   FIGUEROA   SEPÚLVEDA   o   fue   asistido   por  un  defensor  público.   

6.            Se solicite la minuta o libro de control,  o  análogo,  con  base  en  el  cual  se determine las personas que se hicieron  presentes  en  la  entidad  correspondiente con la finalidad de llevar a cabo el  interrogatorio.   

Explicó  el peticionario que la pertinencia,  conducencia  y  utilidad de las pruebas en cuestión, radica en que dentro de la  documentación  allegada  como  sustento  de  la  solicitud  de extradición, se  incluía  la  declaración  jurada  de  Beau Bourgeois, agente del FBI, donde se  relacionan  las  pruebas  con  base  en  las  cuales  se  formulan  cargos  a su  representado,   dentro   de  ellas  “…un  interrogatorio  sin que se haya determinado ni la autoridad que  lo  practicó, así como tampoco se determinó el ritual seguido y menos aún si  para  su  práctica  el  interrogatorio contó con la presencia de un abogado de  confianza   o   defensor  público  que  lo  asesorara  y  asistiera…”.   

Afirma  que como la práctica de pruebas debe  cumplirse  con  estricta sujeción de las ritualidades y exigencias previstas en  la  ley  906 de 2004, es necesario determinar la validez del interrogatorio y en  esa   medida,   los  oficios  invocados  en  que  se  solicite  la  información  correspondiente,  son los únicos que pueden ofrecer claridad al respecto.    

CONSIDERACIONES  

El artículo 139 del Código de Procedimiento  Penal,  normatividad  aplicable al presente trámite en atención a lo expresado  por  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, señala a los jueces el deber de  rechazar    de    plano    los    “…actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos…”, mientras el  artículo    359    del   mismo   estatuto   atribuye   a   tales   funcionarios   la   facultad   de  excluir,  rechazar  o  inadmitir  “…los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos  notorios  o  que  por  otro  motivo  no  requieran prueba…”.   

A  su  vez, acorde con lo señalado de manera  reiterada  por la Sala, es claro que la viabilidad de la práctica de pruebas en  el   trámite   de  extradición  está  determinada  por  el  concepto  que  le  corresponde  emitir,  el  cual,  según lo preceptuado en el artículo 502 de la  normatividad      en     mención,     se     fundamenta     en     “…la    validez    formal   de   la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos…”.   

De igual manera es necesario establecer si los  hechos  imputados  fueron  cometidos en el exterior y en fecha no anterior al 17  de  diciembre de 1997; que no se trate de un delito político; que el solicitado  se  encuentre  en  el país o se presuma estarlo; que la demanda de extradición  se  haga  por la vía diplomática y en casos excepcionales por la consular o de  Gobierno  a  Gobierno;  que  se  adjunte  copia  auténtica de las disposiciones  foráneas  penales  aplicables  al  caso  (artículo  495 ídem) y finalmente de  conformidad  con  el  artículo 29 de la Constitución, constatar que en nuestro  país  no  se  haya ejercido jurisdicción (non bis in  ídem)  sobre  el  hecho  que  sustenta  el  pedido de  extradición1.   

Corresponde  al  peticionario  indicar  con  claridad  los  hechos  y  circunstancias  que pretende demostrar con las pruebas  cuya  incorporación o práctica solicita y el nexo que guardan con los aspectos  sobre los cuales se ocupa el concepto.   

De  allí que, de conformidad con lo previsto  en  los artículos 139, 359 y 375 Ley 906 de 2004, aquellas pruebas destinadas a  verificar cuestiones extrañas, son impertinentes.   

En esta oportunidad, la prueba solicitada por  el   defensor   se   encamina   a   acreditar  la  existencia  y  legalidad  del  interrogatorio  practicado  a  su  representado  que  sirvió de soporte para la  judicialización  del  caso  en  su  contra y para la solicitud de extradición,  aspecto  que  no  corresponde  a la Corte entrar a dilucidar, en cuanto no forma  parte  del  concepto  que  le  compete  emitir,  no  sólo  porque ello no está  contemplado  entre los temas a examinar según se desprende del citado artículo  502   del   Código   de  Procedimiento  Penal,  sino  porque  tal  controversia  entrañaría   un  desconocimiento  e  intromisión  en  la  autonomía  de  las  autoridades extranjeras que solicitan la entrega.   

Por  lo  anterior,  cualquier  debate  en  el  sentido  advertido debe darse al interior del proceso de carácter penal seguido  en  contra  del  requerido,  cuando se discuta acerca de su responsabilidad y la  legalidad  o  existencia de las pruebas, en cuanto ello comporta la apreciación  que  de ellas haga el juez -o quien haga sus veces- sobre el material probatorio  conforme al ordenamiento jurídico que corresponda aplicar.   

Lo  anterior, entonces, no es asunto sobre el  cual  deba  ocuparse  la  Corte dentro de los límites que se le han impuesto al  concepto,  pues  la  queja  que  subyace  en  la  petición  de  pruebas  es  la  relacionada  con la legalidad de un material probatorio, aspecto que sólo puede  apreciarse  dentro de la controversia que se suscite con ocasión del juicio que  eventualmente se adelante contra el requerido.   

Con fundamento en lo señalado serán negadas  las   pruebas   que   se  han  pedido  por  la  apoderada,  dada  su  manifiesta  improcedencia.   

Finalmente,  como  la  Corte  no  observa  la  necesidad  de practicar pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el  inciso  final  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se ordenará que una vez  en  firme  esta decisión, el expediente permanezca en secretaría por cinco (5)  días   a   disposición   de   los  intervinientes  para  la  presentación  de  alegaciones.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

                                                                         RESUELVE   

1.  No  decretar  la práctica de las pruebas  solicitadas por el defensor de EDWIN GERARDO FIGUEROA SEPÚLVEDA.   

2. No ordenar pruebas de oficio.  

3.  En  firme  esta determinación, correr el  traslado  previsto  en  el  inciso  final  del  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal, para que los interesados presenten sus alegatos previos al  concepto de fondo.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                           FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER                               MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ                    

GUSTAVO   E.   MALO   FERNÁNDEZ                                        LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia   Yolanda   Nova  García   

Secretaria  

    

1  CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   Concepto del  19  de  febrero  de  2009,  radicación  30.374, y auto del 22 de julio de 2009,  radicación 31.824.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *