15620f

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 15620  

                                                     CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                      Magistrado Ponente:   

                                                      DR.DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                      Aprobado Acta No.076   

                                                       Santafé  de Bogotá, D.C., veinticinco  (25) de mayo de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Decide  la  Corte  sobre  la  viabilidad de la acción de revisión  promovida  contra la sentencia emitida con fecha doce (12) de diciembre de 1995,  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Guadalajara de Buga, en la  que   se  condenó  a  CARLOS  ALBERTO   MORALES  ALZATE  como  coautor  del  concurso  de  delitos  de  homicidio  agravado en la persona de Humberto Zúñiga  Pareja  y  hurto  calificado  en  perjuicio de María  Vélez  de  Malagón,  para  lo  cual se examina el aspecto formal de la demanda  presentada por el apoderado del accionante.   

          A N T E C E D E N T E S   

          1.- El 18 de enero de 1995 agentes de la  Policía  de  Carreteras   detuvieron  en  jurisdicción  de  la  ciudad de  Pereira  el  vehículo  tipo  taxi  marca Mazda-323 de placas VMA 942, en el que  viajaban   los   sujetos   HENRY  ALEXANDER  MOSQUERA,  JUAN  CARLOS  GUZMÁN  y  CARLOS   ALBERTO  MORALES  ALZATE,  quien   lo  conducía  y  se  identificó  como   Humberto  Zúñiga  Pareja,  no obstante  pertenecer  este  nombre  al   conductor  contratado  como  taxista  por la  propietaria  del  rodante, quien habiendo salido en la ciudad de Buga a trabajar  desde  las  once  y media de la mañana de ese mismo día no regresó a donde su  patrona  como  estaba convenido, sino que por el contrario, ésta  recibió  en  horas de la tarde información del decomiso del  automóvil en la forma  antes  referida.  Cuatro días después,  en inmediaciones de un cultivo de  caña  de  azúcar,  también  en  el  perímetro  de Buga en avanzado estado de  descomposición  y  presentando  dos  heridas  con arma de fuego, fue hallado el  cadáver   del  taxista  Zúñiga  Pareja, quien en vida tuvo el alias de “Tuti”.   

          2.- Por estos hechos fueron juzgados los  tres  aprehendidos,  a  quienes finalmente se les condenó en las instancias por  los  delitos de homicidio agravado y hurto calificado, pues el Tribunal Superior  del  Distrito  modificó  parcialmente  la  sentencia de primera instancia en el  sentido de someterlos a idéntica imputación.   

          3.-  El  fallo  de  segundo  grado  fue  recurrido  en  casación  pero  la  Corte rechazó de plano la demanda, cobrando  así  ejecutoria la sentencia contra la que ahora pretende el apoderado especial  del    sentenciado    MORALES    ALZATE instaurar acción de revisión.   

          LA DEMANDA   

          Con  fundamento  legal,  en la causal 3a. de revisión, aunque cita  equivocadamente  el  artículo  332  del  C.  de  P.P.  -norma que contempla las  sanciones  para quien viole la reserva de la instrucción-   el señor  apoderado   dice   proponer   “el  recurso  extraordinario  de  revisión”   olvidando  que hoy el único recurso de esta índole es el de casación, porque,  según precisa:   

                      “… a la  fecha  se  ha  revelado  un hecho que atañe directamente  a la esencia del  proceso,  y  el  cual  viene  a convertirse en una nueva prueba  que varía  definitivamente   el  curso  de  la  investigación  que acuciosamente  adelantaran las autoridades …”.   

          En  concreto  afirma  que  el  3  de  noviembre  de  1998  declaró  extraproceso   -en  la Notaría 2a. de Buga-  el ciudadano Carlos Jair  Gómez  que  un  día  cuya  fecha no precisa, de los primeros meses del año de  1995,  cuando  él transitaba en una motocicleta por inmediaciones de la carrera  12  con  calle  12  sur  de Buga cerca del estadio municipal, conversando con el  conductor  de  una  camioneta blanca que allí estaba parqueada  -un hombre  moreno  de  bigote-  al  lado  del  vehículo taxi que por entonces conducía el  occiso  Humberto  Zúñiga  a  quien apodaban “Tuti”, vio a éste y se saludaron  por  ser  conocidos,  y  que  rato  después, cuando él se hallaba parado en la  puerta  del  asadero  de  pollos  “Carioca”,   siendo cerca de las doce del  medio  día, pasó el referido Zúñiga alias “Tuti”  en la misma camioneta  como pasajero, volviendo a saludarse.   

          Añade  el accionante que cuando su poderdante declaró afirmó que  el  taxista  occiso  les había entregado a los tres sentenciados las llaves del  vehículo  que  conducía, diciéndoles que lo recogieran en Cartago en horas de  la   tarde.    Esta   misma  explicación,  dice,   dieron  todos  los  implicados,  cuando  aseveraron  que  el  occiso   “se  había  ido  en una  camioneta  blanca  y  que  ellos  nada  tenían que ver con el delito”  sin  embargo  de  lo  cual  se impartió condena contra ellos.  De este episodio  así  narrado,  deduce  el  profesional  la  inocencia de los tres sentenciados,  agregando  que   “el  recurso”    de revisión debe ser aceptado,  porque  además,  si  éstos fueron capturados en el departamento de Risaralda y  el  taxista apareció muerto en el municipio de Buga, es obvia su ajenidad a los  hechos materia de la sentencia.   

          Anexa,  además de los fallos de las instancias la declaración que  considera contentiva del hecho nuevo que autoriza la revisión.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         Ha  sostenido  la  Sala y ahora lo reitera, que para efectos de la  acción  de  revisión,  la  prueba  nueva  aparecida cuando en un proceso se ha  dictado  sentencia  definitiva,  presupone su eficacia,  o por lo menos una  fundada  posibilidad  de  modificar  de  manera  trascendental  ese  fallo, para  demostrar  sea, la inocencia del condenado, o bien, su estado de inimputabilidad  al momento de delinquir.   

         Entonces,  las  pruebas  que  se aportan con la demanda para   demostrar  los  hechos básicos de la petición, esto es, para  fundamentar  la  causal  de  revisión  aducida,  sin  perjuicio  de  su condición de apenas  sumarias  deben  ser las conducentes a acreditar el motivo de la reclamación, a  la  luz  de  los numerales  3o. y 4o., del artículo 234 del C. de P.P. que  establece  los  requisitos  de  forma  de  la  demanda  de  revisión,  sin cuyo  cumplimiento ésta debe ser rechazada.   

         En  el caso propuesto el demandante preconiza el surgimiento   de  una  prueba  no conocida durante la investigación, que cataloga como eficaz  para  presuponer la inocencia de su procurado en los delitos contra la vida y el  patrimonio  económico  que  se  le  imputaron,  pero  ocurre  que el testimonio  aportado  carece  de  ese  poder  de convicción, no solo porque sitúa el hecho  básico  que  pretende destacar en un espacio de tiempo supremamente amplio como  es  el  de  los tres primeros meses del año de 1995, lo cual no permite en sana  lógica  dar  por  establecido que su ocurrencia fue precisamente el día en que  acaecieron  los hechos juzgados, sino porque el punto traído como nuevo adolece  del  atributo  de la univocidad, necesario para dar consistencia a la prueba, en  la  medida  en que el occiso bien pudo haber conversado con alguien “moreno y de  bigote”  (fl.  7  cd.C.)   que  conducía  una  camioneta  blanca e incluso  abordar  este  rodante  cualquier  otro  día  diferente  del  día en que se le  despojó  del taxi que manejaba y se le dio muerte, sin que pueda pregonarse que  por  la  circunstancia  de haber saludado con un ademán al deponente en las dos  ocasiones  en  que  según  éste  se  vieron  durante  la  incierta  fecha  que  refiere,   el  testimonio adquiera solidez como para servir de fundamento a  la causal de revisión aducida.   

         Se  trata de un testimonio rendido apenas casi tres años después  de  dictada  la  sentencia,  que aunque en lo relatado coincide parcialmente con  las  explicaciones  dadas por todos los sentenciados para justificar la tenencia  del  vehículo  del occiso cuando transitaban por una carretera del departamento  de  Risaralda  y fueron interceptados por la Policía, tampoco ofrece un mínimo  de  seriedad, porque en el texto del acta que lo recoge no existe registro de la  razón  por  la cual no fue rendido cuando el proceso se adelantó (fl. 7 cd.C.)  y  su autor curiosamente afirma que en el mismo sentido hizo comentarios delante  de  un  periodista  también,  como  el  desconocido  conductor  de la camioneta  blanca,  por  extraña  y  gaseosa  coincidencia  “moreno de bigote”,   apenas  unos días antes  de comparecer a la Notaría a deponer con miras a  la   acción   que   pretende   incoar   el   profesional   signatario   de   la  demanda.   

         Estas  precarias  condiciones  de  la  única  prueba  aportada la  privan  del  atributo  de  la  conducencia  e  impelen  a  la Corte a no otorgar  viabilidad a la acción de revisión.   

         

         En   mérito,   la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

         1o.-            Reconócese  al abogado, doctor Camilo  Aluma  Domínguez  portador  de  la  T.P.  No. 4918, como apoderado especial del  sentenciado   CARLOS   ALBERTO  MORALES  en  los  términos  del  memorial  poder  obrante al folio 1 del  informativo.   

         2o.-            RECHAZAR  IN  LÍMINE  la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  de  CARLOS ALBERTO  MORALES    ALZATE,   contra   la   sentencia   impugnada.   

         CÓPIESE, NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.   

                                              JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO   E.ARBOLEDA  RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE    E.CORDOBA   POVEDA                                        CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON PINILLA PINILLA   

                                       PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                          Secretaria                                    

           

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