28648(08-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28648  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

YESID RAMIREZ BASTIDAS  

Aprobado  acta No.  221   

Bogotá,      D.C.,     noviembre ocho (8) de dos mil siete (2007).   

VISTOS :  

Define la Corte el  impedimento   manifestado   por  los  doctores  Julio  Gilberto    Lancheros    Lancheros    y    Franco    Rengifo   Matta,    Magistrados  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  para  conocer  en  segunda instancia del proceso que se adelanta  contra   RAMÓN   ÁNGEL  MONTOYA  GÓMEZ por el   delito            de           falsedad       marcaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.    Los    primeros    ocurrieron  en  horas  de la tarde del 18  de      enero     de  2007  en  zona  urbana del  municipio  de  Ubaté  -Cundinamarca-,  cuando  miembros de la Policía Nacional  observaron  que  de  un  lote  salía  un camión del  que  dejaron  abandonada  la  carrocería,  vehículo  marca  Chevrolet  NKR,  que sólo portaba la placa delantera SYS-181,  el cual era seguido por un automóvil Renault 9, color blanco de  placas  KFC-260. Dichos automotores llegaron hasta el  taller  “Montoya”  de  aquella  localidad  a  donde ingresó el camión y el  automóvil Renault quedó parqueado en la parte exterior del mismo.   

Con  el  número de las placas de  los dos vehículos los policiales obtuvieron información de la  central  de radio de la institución estableciéndose que el camión había sido  hurtado  el  día  anterior,  mientras  que  el  automóvil no reportaba ninguna  novedad.  Con  la  llegada  de  refuerzos  los  policías  ingresaron  al  lugar  descubriendo  que el camión era desmantelado en partes de su cabina, no habían  dejado  sus  documentos  y,  además,  se  hallaron  otros  vehículos  y varias  placas,    elementos    que    fueron   objeto   de  incautación.   

Allí  fueron  aprehendidos  en  flagrancia  RAMÓN  ÁNGEL  MONTOYA GÓMEZ, propietario del taller y los ayudantes Alexis de  Jesús Casas Gómez y Jorge Iván Caicedo Verano.   

           2.  El  Juzgado Único Penal Municipal con funciones de Control de  Garantías  de  Ubaté,  el  19 de enero de 2007, ante solicitud de la fiscalía  legalizó  la  captura  en  flagrancia  de  los  indiciados  Jorge Iván Caicedo  Verano,  Alexis  de  Jesús  Casas  Gómez  y  RAMÓN ÁNGEL MONTOYA GÓMEZ, les  formuló  imputación  por  las  conductas  punibles  de receptación y falsedad  marcaria  agravada y les impuso medida de aseguramiento de detención preventiva  en  establecimiento  carcelario;  únicamente MONTOYA GÓMEZ se allanó al cargo  de  receptación y no lo hizo por el de falsedad marcaria agravada, ordenándose  la ruptura de la unidad procesal.   

          3.  El 9 de octubre de 2007, el Juzgado Penal del Circuito de Ubaté  profirió  sentencia  condenatoria  contra  el  antes  nombrado como autor de la  conducta  punible  de  falsedad  marcaria,  decisión  que fue recurrida en  apelación.   

4.    Al  llegar  el  proceso  a  la  Sala  Penal  del Tribunal  Superior     del     Distrito     Judicial     de  Cundinamarca,  para resolver el recurso de apelación  interpuesto,  los Magistrados Julio Gilberto Lancheros  Lancheros  y  Franco  Rengifo  Matta  manifestaron su  impedimento  para integrar la Sala con fundamento en la causal 6ª del artículo  56  de  la  ley  906  de 2004, surgido de la circunstancia de haber formado  parte  de  otra que conoció del proceso adelantado contra  Alexis  de  Jesús Casas Gómez y Jorge Iván Caicedo Verano, por los delitos de  receptación  y falsedad marcaria, en el cual se confirmó el fallo condenatorio  de  primera  instancia,  donde  se  debatieron los mismos hechos, se practicaron  idénticas      pruebas,     esto     es,     los  testimonios  del perito Jhon Loaiza Marín y los  integrantes  de  la  Policía  Nacional  Orlando Durán Márquez y Jorge Enrique  Suárez,  a  quienes se les dio credibilidad y son los mismos que se practicaron  en  el  juicio  oral  de  esta  causa  y  con  base  en  ellos  se  arribó a la  demostración       de       la      tipicidad  del  punible  y  la  responsabilidad del acusado MONTOYA  GÓMEZ.   

Por  lo anterior, se dispuso el envío de la actuación a esta Sala de  la Corte para que se resuelva el impedimento planteado.   

CONSIDERACIONES DE  LA SALA:   

1.  De  acuerdo  con  lo  previsto  en  los  artículos  57 y 341 de la ley 906 de 2004, esta Corporación es competente para  resolver  el  impedimento  propuesto por versar en un proceso adelantado bajo el  trámite  del  sistema  penal acusatorio y por tratarse de la manifestación que  hacen  dos  Magistrados  de la Sala Penal del Tribunal  Superior de  Cundinamarca.   

2.  Las instituciones de los impedimentos y  las   recusaciones   están   fijadas   constitucional   y  legalmente  para  la  preservación  y defensa del derecho a ser juzgado por funcionarios imparciales,  alcanzando  la categoría de derecho fundamental porque hace parte del derecho a  un  proceso con todas las garantías y previsto así mismo en el artículo 10 de  la  Declaración  Universal  de  Derechos  Humanos como en el artículo 14.1 del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos de New York1.   

3.  En  esta  materia  rige el principio de  taxatividad  según el cual solo integra motivo de excusa o de recusación aquel  que  de  manera  expresa  se  señala  en  la  ley, lo que hace exclusión de la  analogía,  además  que  a  los jueces les está vedado separarse por su propia  voluntad  de  sus  funciones  jurisdiccionales y a los sujetos procesales no les  está  permitido  escoger  a  su arbitrio la persona del juez, de manera que las  causas  que  dan  lugar a separar del conocimiento de un determinado asunto a un  funcionario  judicial  no  pueden  deducirse  por  similitud  ni  ser  objeto de  interpretaciones  subjetivas,  en  tanto  se  trata de reglas de garantía de la  independencia  judicial  y  de vigencia del principio de imparcialidad del juez.   

4.  Este  axioma  -o  derecho a un tribunal  imparcial-  derivado de los artículos 209 y 13 de la Constitución Política en  cuanto  la  función  pública  de administrar justicia así lo reclama lo mismo  que  el  trato  igual para todas las personas de parte de las autoridades, se ha  concebido  como esencial del debido proceso en el sentido que junto a dos partes  parciales,  tiene  que existir un tercero imparcial,  extraño a la causa y  ajeno  a  las  posiciones  de intereses de ellas -el juez-, principio de alcance  general  puesto  que  tiene  aplicación  en  todos  los  tipos  de  procesos  y  sistemáticas               procesales2.   

En  correlación  con que la jurisdicción  juzga  sobre  asuntos  de otros, la primera  exigencia respecto del juez es  la  que éste no puede ser, al mismo tiempo, parte en el conflicto que se somete  a       su        decisión.       La       llamada       impartialidad,  el  que juzga no puede  ser   parte,  es  una  exigencia  elemental  que  hace  más  a  la  noción  de  jurisdicción  que  a  la  de proceso, aunque éste implique siempre también la  existencia  de  dos  partes  parciales  enfrentadas  entre  sí  que acuden a un  tercero  impartial, esto  es,  que  no es parte, y que es el titular de la potestad jurisdiccional. Por lo  mismo  la impartialidad es  algo  objetivo  que atiende, más que a la imparcialidad y al ánimo del juez, a  la  misma  esencia  de la función jurisdiccional, al reparto de funciones en la  actuación  de  la misma. En el drama que es el proceso no se pueden representar  por  una  misma  persona el papel de juez y el papel de parte. Es que si el juez  fuera  también parte no implicaría principalmente negar la imparcialidad, sino  desconocer  la esencia misma de lo que es la actuación del derecho objetivo por  la    jurisdicción    en    un   caso   concreto3   

.  

5.  Para  asegurar ese apotegma con el fin  que  las  decisiones que se adopten durante el curso de los procesos que conocen  respondan  a  la  independencia  de  la administración de justicia y el derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un tribunal  imparcial,  se  han instituido los mecanismos del impedimento y las recusaciones  en  virtud  de  los  cuales  el juez debe separarse del conocimiento de aquellos  casos  en  donde  por entrar en conflicto sus propios intereses o haber conocido  en  el  fondo  del  asunto,  se  pierde  el  fin  de la recta administración de  justicia.   

6.  La  ley  906  de  2004  ha establecido  causales  impeditivas que se refieren –más  precisamente- a posibles relaciones del funcionario judicial  y       el       objeto       del      proceso4   como   la  del  juez  que  cumpliendo  funciones de control de garantía quedará impedido para conocer del  fondo  del  asunto (arts. 39 y 56, numeral 13, ley 906 de 2004) o cuando el juez  haya  conocido  de  la  solicitud de preclusión formulada por la Fiscalía y la  haya  negado,  caso  en  el cual quedará impedido para conocer del juicio (art.  56,  numeral  14, y art. 335) o la de los Magistrados para conocer la acción de  revisión   cuando  hayan  suscrito  la  decisión  objeto  de  la  misma  (art.  197)5.  Como  dice Montero Aroca,   

se   trata   de  una  lista  cerrada  de  situaciones  objetivadas  que  convierten al operador judicial en sospechoso, de  modo  que la concurrencia de una de ellas obliga al juez a abstenerse de conocer  el  asunto  en aras de la imparcialidad que debe imperar en las decisiones de la  justicia6.   

7. La causal de impedimento invocada en el  presente  caso,  está  prevista  en  el artículo 56 numeral 6° del Código de  Procedimiento Penal, en los siguientes términos:   

Que  el funcionario judicial haya dictado la  providencia  de  cuya  revisión  se  trata,  o  hubiere  participado dentro del  proceso…   

Frente   a  esta  causal,  la  Sala  tiene  establecido  que  la comprensión de este concepto no  debe  asumirse  en  sentido  literal  sino que es preciso que esa intervención,  para  que  adquiera  un  efecto  trascendente  acorde con los fines de la norma,  tenga  la  aptitud  suficiente para comprometer la ecuanimidad y la rectitud del  funcionario.  Su  actividad  dentro  del  proceso, debe haber sido esencial y no  simplemente                  formal7   

,  de fondo, sustancial, trascendente, que  lo  vincule  con  la  actuación puesta a su consideración de tal manera que le  impida  actuar  con  la  imparcialidad  y  la ponderación que de él esperan no  solamente los sujetos procesales sino la comunidad en general.   

8.   En  esta  actuación       solo      el      procesado  Montoya Gómez se allanó al  cargo  que  por  el  delito  de  receptación  le formuló el juez de control de  garantías,  motivo  por  el  cual  se produjo la ruptura de la unidad procesal,  situación  que propició el proferimiento de sentencia condenatoria    por    los    ilícitos    de    receptación    y    falsedad  marcaria  contra  Casas  Gómez  y  Caicedo  Verano, los otros capturados junto con el arriba nombrado el  día  del  operativo,  y quienes oficiaban como trabajadores del Taller Montoya,  decisión  que  fue  confirmada  el  23 de octubre de este año por una Sala del  Tribunal  Superior de Cundinamarca de la cual   hicieron   parte   los  dos  Magistrados  que  se declaran impedidos.   

9.  Claro es, que los aludidos funcionarios,  como  se  demuestra con la copia de la sentencia que confirmó la condena contra  los  otros dos procesados, ponderaron y emitieron valoraciones de fondo sobre la  prueba  recaudada  en el juicio oral, entre ella, las declaraciones rendidas por  tres  de  los  testigos que volvieron a participar en el juicio oral previo a la  emisión  de  condena por parte del a quo.  Luego  no  es  equivocado  aseverar  que sobre la credibilidad de  estos   deponentes  los  Magistrados  tienen  ya  formado  un  preconcepto  que,  inclusive,  les  permitió tener un conocimiento más allá de toda duda, acerca  del  delito y de la responsabilidad penal de quienes como trabajadores del ahora  condenado   resultaron   comprometidos   dolosamente   en   la  misma  actividad  delincuencial.   

10. Entonces,    si    los   Magistrados  Lancheros       Lancheros     y     Rengifo  Matta,  al  resolver  la  apelación  de      la      sentencia      proferida     contra     los  procesados  Alexis   de   Jesús   Casas   Gómez   y   Jorge   Iván  Caicedo  Verano,  valoraron elementos materiales probatorios,  evidencias  físicas y pruebas que aparecen de nuevo en el juzgamiento  de  RAMÓN  ÁNGEL  MONTOYA GÓMEZ,  es razonable concluir que  tuvieron  una participación dentro de la actuación con entidad suficiente para  comprometer su imparcialidad.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1. DECLARAR   FUNDADO   el   impedimento  manifestado   por  los  Magistrados  Julio  Gilberto  Lancheros  Lancheros  y  Franco  Rengifo  Matta para  conocer  del  recurso de apelación interpuesto contra la sentencia condenatoria  proferida  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito de  Ubaté el pasado 9 de octubre de 2007.   

2.   ADVERTIR que contra la presente providencia no proceden recursos.   

Cópiese,  devuélvase  la  actuación  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          MARIA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

        Comisión de servicio   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                              JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                              JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

                                      JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  Por  ejemplo,  María  del  Carmen  Calvo Sánchez, «Imparcialidad: abstención y  recusación  en  la  nueva  Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero»,  Responsa     iurisperitorum    digesta,  volumen II, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2001,  p. 90.   

2 Art.  73,  Ley  94  de  1938;  art.  78, Decreto 409 de 1971; art. 103, Decreto 050 de  1987;  art.  103, 

Decreto 2700 de 1991, modificado  por  el  art.  15 de la Ley 81 de 1993; art. 99, Ley 600 de 2000; y art. 56, Ley  906  de  2004.  Y, provs. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal, 20  de  agosto  de  1992, rad. 5044, 23 de marzo de 2000, rad. 14536, 8 de noviembre  de  2000, rad. 14078, 7 de mayo de 2002, rad. 19300, 18 de febrero de 2004, rad.  21921,  16  de  marzo  de 2005, rad. 23374, 30 de noviembre de 2006, rad. 26453,  entre otras.   

3  “Es  evidente  que  si  un juez puede ser también  parte  en  un  proceso  que  ha  de  tramitar y decidir, aquél no actuaría con  imparcialidad,  pero  con todo lo que resultaría vulnerado, en primer lugar, no  sería  la  imparcialidad,  sino  el  requisito  de  la  jurisdicción que ha de  conocer  de  asuntos  de   otros.  Naturalmente  no  es lo mismo referir la  alinieta  a la jurisdicción, como función del Estado, que al juez, considerado  éste  como  persona,  pero también en este segundo supuesto lo que  entra  en  juego  no  es  tanto  la parcialidad como la negación de algo que hace a la  esencia  de  la   jurisdicción,  la  denominada  parcialidad. La verdadera  imparcialidad,  en  tanto  que desinterés  subjetivo, no puede simplemente  suponer  que  el  titular de la potestad jurisdiccional no puede ser parte en el  proceso  de  que  está   conociendo,  sino que implica, sobre todo, que el  juez  no  sirve  a la finalidad subjetiva de alguna de las partes en un proceso,  esto  es,  que  su  juicio  ha  de  estar  determinado  sólo  por  el  correcto  cumplimiento  de  la función que tiene encomendada, es decir, por la actuación  del  derecho objetivo en el caso concreto, sin que circunstancia alguna ajena al  ejercicio   de   esa   función   influya   en   su  decisión”.  Juan   Montero   Aroca,  Sobre   la   imparcialidad  del  juez  y  la  incompatibilidad  de  funciones  procesales, Valencia, Editorial Tirant lo  blanch,  1999,  págs.  186-188.   “Desde luego la imparcialidad no puede  asimilarse  a  neutralidad,  porque   al  contrario  de otras actividades o  disciplinas,  la del juez exige un compromiso con la verdad y la justicia, que a  la  postre  se  expresa  en  juicio  de  valor que cuestionan o controvierten la  posición  de  las partes”. José Fernando Ramírez  Gómez,    Principios  Constitucionales  del  Derecho  Procesal  colombiano,  Medellín, Señal Editora, pág. 130.   

4  Otras  causales  de  impedimento  tienen que ver con las relaciones del juez con  las   partes  del  proceso  (art.  56-1-2-3-4-5-9-10-11-15  de  la  Ley  906  de  2004).   

5  Esta  causal se refiere a la posibilidad de error judicial y a la inconveniencia  de  que  un  mismo asunto sea examinado por el juez que profirió la decisión a  revisar.   

6  Juan       Montero      Aroca,      Principios    del    proceso   penal,  Valencia, Editorial Tirant lo blanch, 1997, p. 88.   

7  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sent.   del   7   de  mayo  de  2002,  rad.19300.     

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