27720(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27720  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 124   

          Bogotá, D. C., dieciocho de julio de dos mil siete.   

VISTOS  

         Decide de plano la Corte  el  impedimento  conjunto  manifestado por los magistrados integrantes de una de  las  Salas  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, doctores  Fernando  Maldonado  Cala -quien la preside-, Dagoberto Hernández Peña y Nancy  Yanira  Muñoz  Martínez,  para  conocer  de  la  apelación  que  interpuso el  defensor    de   CAROLINA  RAMÍREZ  LOZANO,  contra el  auto  que  negó la petición de preclusión que a su favor elevó, dentro de la  actuación  que  a  ésta  se  le  adelanta en el Juzgado 3° Penal del Circuito  Especializado  de  la  ciudad  por el delito de secuestro extorsivo, en concurso  con  los  de  extorsión,  en  modalidad  de  tentativa,  y  hurto  calificado y  agravado.   

  ANTECEDENTES   

1.  Conforme  con  el  relato  que  de  los  acontecimientos   materia   de  investigación  se  plasman  en  el  escrito  de  acusación,   se   tiene   que   el   22   de  diciembre  de  2005  Eduard   Angulo   Reyes  aduciendo  tener  desavenencias  con su compañera sentimental, CAROLINA  RAMÍREZ  LOZANO, se comunicó telefónicamente con su  amigo   Carlos  Misael  Garzón  Rincón,  a  efecto  de que le colaborara a trasladarse del apartamento que  compartía  con  aquélla, ubicado en la calle 23F N° 96G-87, Interior 4, Apto.  101 de Fontibón.   

Una  vez  Garzón  Rincón  arribó  al  lugar  en compañía de su primo  Jorge  Alejandro  Jaramillo,  intempestivamente  hicieron  presencia  en  el  interior  del  habitáculo  tres  individuos   armados   que   requerían   por   él   para   que  les  cancelara  $90’000.000.oo    que  supuestamente  les adeudaba. Tras esposarlo y amenazarlo de muerte, los intrusos  lo  despojaron  de  un reloj y un teléfono celular, así como de algunos de sus  documentos  personales, luego de lo cual lo obligaron a salir del inmueble junto  con  su  pariente  para  abordar  un  automotor  y emprender un recorrido por la  ciudad.   

Ese  mismo  día  los plagiarios liberaron a  Jaramillo,     previa  advertencia  de  que  atentarían  contra su incolumidad física si noticiaba lo  ocurrido,   en   tanto   Garzón  Rincón  ilícitamente  retenido  como se hallaba fue conminado a conseguir  como  diera  lugar  la  suma exigida, la que parcialmente obtuvo a través de su  padre    en    cuantía    de    $35’000.000.oo.   

Efectuado el pago, fue puesto en libertad el  23  de  diciembre  bajo  el compromiso de saldar el resto de la pretextada deuda  por  cuotas,  fijándosele  como plazo para el cumplimiento de la primera el mes  de  enero  siguiente,  a cuyo vencimiento -30 de enero- miembros de un organismo  de  seguridad del Estado -DAS- enterados ya del acontecer delictivo, dispusieron  el  operativo  pertinente y en su desarrollo lograron dar captura a Eduard  Angulo  Reyes  y  a  Ceferino   Lozano   García   cuando  se  disponían a recibir el importe de parte del producto del plagio.   

Como   CAROLINA  RAMÍREZ  LOZANO  también  hizo  parte  de la empresa  criminal  en cuestión, igualmente fue vinculada a la investigación, actuación  cuyo  rompimiento de la unidad procesal dio lugar a que el Juzgado 8° Penal del  Circuito   Especializado   conociera   del   asunto   atinente   a  Eduard   Angulo   Reyes   y  Ceferino  Lozano  García, el   cual  finalmente  culminó  con  fallo  absolutorio,  en  tanto  las diligencias relacionadas con la situación procesal  de   la   mencionada   RAMÍREZ  LOZANO  actualmente  se  tramitan  en  el  Juzgado  3°  Penal  del Circuito  Especializado.   

2. En efecto, conforme con la reseña que del  acontecer  delictivo  hizo  la  Fiscalía  en  la  diligencia  de  audiencia  de  formulación  de  acusación,  la  cual  se celebró en el Juzgado 3° Penal del  Circuito  Especializado  de  la  ciudad  el  9 de mayo de 2006, a la prenombrada  RAMÍREZ  LOZANO se le acusa  de  haber  facilitado,  con  conocimiento  de  causa, el apartamento en donde se  privó   de   la   libertad   a  las  víctimas  -allí  pernoctó  Garzón   Rincón-  como  quiera  que  la  citada   CAROLINA  siempre  estuvo al tanto del evento criminoso investigado.   

3.  El  21  de  junio  se  dio  inicio  a la  audiencia  preparatoria,  y  ante los sucesivos aplazamientos que por diferentes  motivos  hubo  necesidad  de  decretar,  finalmente dicha diligencia se llevó a  cabo  el  18 de julio siguiente, en cuyo desarrollo se ordenaron la práctica de  algunas  pruebas  y se negaron otras, determinación esta última contra la cual  tanto  la  Fiscalía  como el defensor, en cada caso, recurrieron en apelación,  habiéndose  concedido  la  alzada  en el efecto suspensivo. El 24 de octubre de  2006  el  Tribunal  desató  el  recurso,  providencia por cuyo medio convalidó  algunas  de  las  decisiones  que respecto de la solicitud de pruebas adoptó el  A-Quo en el transcurso de la  audiencia preparatoria, y revocó otras.   

4.  El  6  de febrero de 2007 se instaló la  audiencia  pública del juicio oral, a cuyo desarrollo se opusieron la defensa y  el  Ministerio  Público  por  no  haberse  dado  cumplimiento a las preceptivas  contenidas  en el Art. 364 de la Ley 906/04, relativas al señalamiento de fecha  y  hora  para  la reanudación y conclusión de la audiencia preparatoria cuando  ha  habido  lugar  a su suspensión en virtud de la apelación de las decisiones  tomadas  respecto  de  las  pruebas  -Art.  363-.  Denegada  tal  pretensión  y  dispuesta  la  prosecución  del  debate  oral  por  la  juez  con  funciones de  conocimiento,  la  defensa apeló, decisión del juzgado que el Tribunal revocó  por  la  suya  del  22 de marzo ordenando dar cumplimiento a lo estipulado en el  Art.  362 ibidem en relación  con  el  orden  en  que  deben  presentarse las pruebas.       

5. Cumplida la orden del Tribunal, lo cual se  llevó  a  cabo  en  la audiencia que para aquellos efectos se realizó el 23 de  abril,  y  fijada  la  fecha  para  la  audiencia  pública  del juicio oral, el  defensor  solicitó preclusión de la investigación para su asistida, petición  que  la  juez  con funciones de conocimiento denegó mediante determinación del  16  de mayo pasado, la cual recurrió en apelación el representante judicial de  la  acusada.  Por  esa  razón, se decretó la suspensión de la iniciación del  juicio oral.     

6. Arribado nuevamente el diligenciamiento al  Tribunal  Superior de Bogotá, los integrantes de la Sala de Decisión Penal que  han     venido     conociendo     del     asunto,    magistrados    Fernando   Maldonado   Cala,  Dagoberto Hernández Peña y   Nancy  Yanira  Muñoz  Martínez,  con  fundamento  en  la  causal 6ª del Art. 56 de la Ley 906 de 2004 manifestaron su  impedimento  conjunto  para  conocer de la apelación interpuesta por la defensa  contra  el  auto  que  negó  la  preclusión  de  la  investigación al que con  antelación   se   hizo   alusión,   por   estimar   que   han  “participado         dentro         del         proceso.”   

El proceso que aquí se sigue a CAROLINA  RAMÍREZ  LOZANO -advierten- se  originó  por la ruptura de la unidad procesal que operó en el que se adelantó  en  el  Juzgado  8°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la ciudad, contra  Eduard   Angulo   Reyes  y  Ceferino  Lozano García por  los  delitos  de secuestro extorsivo agravado, en concurso con los de extorsión  agravada  en modalidad de tentativa, y hurto calificado y agravado, a quienes se  absolvió de los cargos imputados.   

Esa sentencia absolutoria fue apelada por la  Fiscalía,   y   en   la   correspondiente  audiencia  de  sustentación  de  la  impugnación  intervinieron  tanto  la parte recurrente como la defensa, en cuyo  desarrollo criticaron la prueba recaudada.   

El  pasado  9  de mayo, la Sala de Decisión  Penal  conformada  por  los  magistrados  cuyo  impedimento aquí han expresado,  confirmó    el    fallo    recurrido,    “previo  análisis  -aducen-  de los  testimonios  de  los  procesados,  de  quienes  figuraban como víctimas, las de  otros  declarantes, los técnicos y peritos, la prueba documental aportada, y se  acogió  la exclusión que hizo el juez de otras, por ilegalidad en la cadena de  custodia  y  la forma como fueron introducidas.” Para  que   la   Corte   realice   el   pronunciamiento  pertinente,  se  remitió  el  diligenciamiento a la Corporación.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. En virtud a lo establecido en los Arts. 57  y  341  de la Ley 906 de 2004, a la Sala le asiste atribución para pronunciarse  en  relación  con el impedimento propuesto dentro de una actuación que se rige  por  los  lineamientos  del sistema penal acusatorio implementado en el Distrito  Judicial  de  Bogotá,  en  tratándose  de  la  manifestación  que  hacen  los  integrantes  de  la  respectiva Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  dicha ciudad para que se les separe del conocimiento del asunto.   

2.  Ahora,  respecto de lo que es materia de  controversia  la Sala en diversas oportunidades ha expresado que el instituto de  los  impedimentos  y  las  recusaciones  tiene  una clara fuente constitucional,  pues,  de  un  lado,  el  artículo  228  de  la  Carta Política dispone que la  administración  de  justicia  es  función  pública  y  que sus decisiones son  independientes,  y,  de  otro,  el  artículo  230 de la misma prevé que en sus  providencias   los   jueces  sólo  están  sometidos  al  imperio  de  la  ley.   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de  orden  objetivo  y subjetivo en las cuales el juez debe  declararse  impedido  para decidir, garantizando a las partes, terceros y demás  intervinientes las formas propias de cada juicio.   

         

          Empero,  como  a  los jueces no les está permitido separarse por su  propia  voluntad  de las funciones que les han sido asignadas, y a las partes no  les  está  dado  escoger libremente la persona del juzgador, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas  con carácter de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal                  imparcial.1   

          3.         La         circunstancia     impediente    invocada   por   los  nombrados  Magistrados   del   Tribunal  Superior  de  Bogotá  para  apartarse del conocimiento de este asunto,           es   la   consagrada   en  el ordinal 6º  del  Art.  56  de  la  Ley  906  de  2004,    cuyo   tenor   literal,   en   lo   pertinente,   es el siguiente.   

“Son causales de  impedimento:   

“(…)   

“6.  Que  el funcionario haya dictado la providencia de cuya revisión  se   trata,   o   hubiere   participado  dentro  del  proceso     (…)”  -Se         ha         destacado.    

         

         Frente  a  la  causal  6ª establecida en el referido canon, ha sido  posición  recurrente  de  la  Sala  señalar  que  para que se estructure dicha  circunstancia  impeditiva  no  basta  cualquier actuación del funcionario, sino  que  debe  tratarse  de  un  acto  que  revista  una  intervención  con entidad  suficiente   para   comprometer  su  imparcialidad  y  su  criterio.2 Es  decir,  la participación del funcionario judicial en el proceso  debe  ser  de fondo, sustancial, esto es, que lo vincule con el diligenciamiento  puesto  a  su  consideración  que  le  impide  actuar  con  la  imparcialidad y  ponderación  que  de  él  espera  la comunidad y, particularmente, los sujetos  intervinientes      en      la      actuación.3    

En  relación  con  la  mentada  temática,  recientemente dijo la Corporación:   

“(…)   La  expresión               ‘participado’,  no  debe  tomarse  en  forma  textual,  literal  ni  aislada del  contexto  procesal  penal,  pues  de aceptarse así, se llegaría a extremos que  escapan  a  la  finalidad  de  salvaguarda  de la imparcialidad contenida en las  normas relativas a los impedimentos y recusaciones.   

“Piénsese, por  ejemplo,  que el Tribunal Superior conociese apelaciones sucesivas de diferentes  autos  emitidos  por  el  Juez Penal del Circuito dentro del mismo proceso; bajo  tal  supuesto,  la  participación de los magistrados es innegable, pero ninguna  razón  existe  para  aceptar  un impedimento, sin argumentación específica de  respaldo.   También  habrían  participado  ya los magistrados que conocen  por  vía de apelación de la providencia que niega la práctica de una prueba o  del  auto  que  se abstuvo de declarar una nulidad; pero esa intervención en el  proceso  nada  dice  por  sí  misma  de  un pretendido impedimento para conocer  después,  en  segunda  instancia,  la  apelación  contra  el  fallo  de primer  grado.   

“En  especial,  cuando  se  produce la ruptura de la unidad procesal, por allanamiento a cargos,  total  o parcial, de todos o parte de los implicados, o por otras circunstancias  que  la  generen,  la  necesaria  participación  de los funcionarios judiciales  (jueces  y  magistrados)  en el proceso original integrado como una unidad, o en  los  procesos  derivados  del anterior con ocasión de la ruptura de esa unidad,  no  debe invocarse sin la fundamentación correlativa como causal de impedimento  ni recusación.   

“En efecto, así  como  no  es motivo objetivo de impedimento, que el funcionario judicial “haya  manifestado  su opinión sobre el asunto materia del proceso” (numeral 4° del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004), tampoco se erige en causal objetiva ni  automática  de  impedimento, que el funcionario judicial “hubiere participado  dentro del proceso” (numeral 6°, ibídem).   

“En tratándose  de  impedimento,  es  necesario  que  en  cada  caso  particular  y concreto los  funcionarios      judiciales      –jueces  y  magistrados-  expliquen  cuáles son las razones por las  cuales  su  imparcialidad,  su  ecuanimidad,  su  independencia  o  su equilibro  podrían  afectarse  frente  a cada uno de los implicados, por el hecho de haber  participado ya en el proceso.   

“El  género de  argumentación   que   se   exige,  incluye  especificar  las  circunstancias  o  condiciones  en  que se produjo la participación del funcionario judicial en el  proceso  original  o  en  alguno  de los procesos derivados por la ruptura de la  unidad    procesal;    y    si    la    actividad    del    Juez    –individual  o colegiado- se extendió  ya  a  la  valoración de elementos probatorios o de información susceptible de  convertirse   en  prueba,  se  precisa  indicar  cómo  y  de  qué  manera  las  apreciaciones  anteriores inciden en el ánimo del juzgador al conocer el asunto  en  ocasiones  posteriores,  frente  a  cada uno de los implicados o situaciones  concretas por resolver.   

“Lo  mismo pude  predicarse  -mutatis  mutandi-  cuando se trata de recusación, aduciendo que el  funcionario judicial ya participó dentro del proceso.   

“4.   Las  instituciones    jurídicas   de   impedimento   y   recusación   se   vinculan  inescindiblemente  al  principio constitucional del debido proceso, en su amplia  concepción  garantista; pero no a la manera de una presunción peyorativa sobre  los  funcionarios  judiciales, respecto de quienes, por el contrario, se presume  su  imparcialidad;  presunción  que,  sin  embargo, puede desvirtuarse cuando a  ello  hubiere  lugar,  siendo  indispensable  que  el  interesado suministre los  elementos  subjetivos  que  cimentan  tal pretensión, pues como los motivos que  eventualmente   podrían   conspirar   contra   la  imparcialidad,  ecuanimidad,  equilibrio,  etc.,  a  menudo  pertenecen  al  fuero interno de las personas, la  corporación  llamada  a dirimir el incidente -en este caso la Sala de Casación  Penal-  debe  ser  enterada de aquellos motivos, para que pueda determinar si en  realidad  se  encuentra  ante  un  juez  subjetivamente  incompetente, por haber  emitido  juicios  anticipados  o  ser  sujeto de prevenciones que comprometan de  antemano  su  criterio,  al  punto  que  alguna  de  las partes pudiese resultar  perjudicada    o    favorecida   (…)”4   

4.  En  el  evento  que  se  examina,  los  magistrados   Fernando   Maldonado  Cala, Dagoberto Hernández Peña y      Nancy      Yanira      Muñoz  Martínez   se  limitaron  a  mencionar  como  suceso  relevante,  que por la ruptura de la unidad procesal conocieron antes del asunto  que   por   los  mismos  delitos  por  los  que  hoy  se  acusa  a  CAROLINA  RAMÍREZ,  se  adelantó  en el  Juzgado   8°   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bogotá  en  contra  de  Eduard   Angulo   Reyes  y  Ceferino  Lozano  García, a  quienes  se  les  absolvió por el juez de conocimiento, determinación esta que  fue  objeto  de  confirmación  por la Sala de Decisión de la cual hacen parte.  Para  separarse  del  conocimiento  del  caso,  invocan la causal de impedimento  contenida  en  el  numeral 6° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, por haber  participado  en el proceso.   

No   obstante,   omiten   suministrar  las  explicaciones   de   orden   subjetivo   que   eventualmente  darían  lugar  al  reconocimiento de esa excusa en mención.   

Era imprescindible que los magistrados que se  declaran  impedidos dieran a conocer a la Corte cuáles fueron, en concreto, los  argumentos  valorativos  que  plasmaron  en el fallo absolutorio en el que ahora  sustentan   su   pretensión,  que  tienen  la  virtualidad  de  comprometer  su  ecuanimidad    y    equilibrio    frente    a    la    implicada    CAROLINA  RAMÍREZ  LOZANO,  pues si bien  expresan    que    en   el   proceso   seguido   en   contra   de   Angulo     Reyes     y    Lozano  García examinaron “los  testimonios  de  los  procesados,  de  quienes  figuraban como  víctimas,  las  de  otros  declarantes,  los  técnicos  y  peritos,  la prueba  documental  aportada,  y se acogió la exclusión que hizo el juez de otras, por  ilegalidad    en    la   cadena   de   custodia   y   la   forma   como   fueron  introducidas”,  es  lo cierto que se desconoce cuál  fue  la valoración que de esos elementos de juicio realizaron, y qué relación  guardan  los mismos con la aquí procesada, sabiéndose como se tiene por sabido  que  la  responsabilidad  penal se evalúa de manera individual respecto de cada  evento  en particular; como que ni si quiera copia de los fallos absolutorios de  primera  y  segunda instancias a los que simplemente y en forma genérica se han  referido,    allegaron    con    la    manifestación    de    impedimento    en  cuestión.      

La Sala de Casación Penal no puede suplir en  esa  labor  argumentativa  a  los  funcionarios judiciales, pues el incidente de  impedimento  debe  resolverse de plano, según lo dispuesto en los artículos 57  y  siguientes  de la Ley 906 de 2004 y, por ende, no se prevé normativamente la  posibilidad  de  que  la  Corte  decrete  pruebas de oficio para complementar la  información  requerida,  máxime  que  el  impulso del incidente de impedimento  corresponde    a    quien    lo    promueva,    igual    que   ocurre   con   la  recusación.   

En  consecuencia,  por  no  contar  con  los  elementos  mínimos indispensables para proveer, la Sala se abstendrá de emitir  un  pronunciamiento de fondo con relación al impedimento aquí invocado, siendo  claro  que  a  la  pretensión  de  separarse  del  conocimiento del asunto, los  interesados  deben  adjuntar  el  sustento  de la misma, allegando el expediente  completo,  si  lo  hubiere,  o,  según  el  caso,  cuando menos los documentos,  registros  electrónicos o providencias, que permitan a la corporación formarse  una   idea   clara   sobre   el  asunto,  como  ya  en  otras  ocasiones  se  ha  iterado.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

ABSTENERSE  de     resolver     sobre     el     fondo     del  impedimento manifestado por  los   doctores  Fernando  Maldonado  Cala, Dagoberto Hernández Peña y      Nancy      Yanira      Muñoz  Martínez,     magistrados     de     la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,  por  las razones  anotadas en la parte motiva de esta providencia.   

En  consecuencia, envíese el expediente al  Tribunal  Superior  de esta ciudad Capital, para lo de su cargo.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

1 C. S.  de  J., Sala de Casación Penal, Auto de 19 de octubre de 2006, Rad. N° 26.246.   

2  C.  S.  de J., Sala de Casación Penal, Auto de 15 de  octubre de 2002, Rad. N° 19.987.   

3  C.  S.  de J., Sala de Casación Penal, Auto de 15 de  julio de 2003, Rad. N° 21.149.   

4 C. S.  de  J.,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  de  13  de  junio  de 2007, Rad. N°  27.497.     

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