27001(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27001   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado Acta No. 73.  

         

          Bogotá  D.C.,  mayo  dieciséis  (16)  de  dos  mil  siete  (2007).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado ÉDGAR  VALLEJO  PAJOY contra la sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Cundinamarca el 28 de septiembre de 2006,  mediante  la cual revocó la absolutoria dictada el 1° de noviembre de 2005 por  el  Juzgado  Penal  del Circuito de Villeta a favor del mencionado y en su lugar  lo  condenó  por  los  delitos  de  homicidio  culposo  y  lesiones  personales  culposas.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El supuesto fáctico que originó la presente  actuación   procesal   fue   adecuadamente   compendiado  por  el  ad-quem  en  el  fallo  impugnado,  de  la  siguiente manera:   

“Relatan los autos que  sobre  las  21:45  horas  del  día  ocho (8) de mayo de dos mil tres (2003), el  automóvil  de  placas  BCY-934 conducido por el suboficial activo del Ejército  Nacional  señor  ÉDGAR  VALLEJO  PAJOY  fue  a estrellarse contra la puerta de  ingreso  del  establecimiento  de comercio ‘El  Descanso’,  ubicado en  la  calle  7  No. 5-04 del casco urbano de la ciudad de Villeta, lesionando a su  propietario  Daniel  Antonio  Mahecha  Toro  y  segando  la  vida  de su amigo y  contertulio     José     Mauricio    Alonso    Hernández”.      

          Con  fundamento  en  los hechos anteriores, la Fiscalía Secional de  Villeta  decretó  la  apertura formal de la investigación penal, en cuyo marco  vinculó  mediante  diligencia de indagatoria a VALLEJO  PAJOY,  a quien afectó con medida de aseguramiento de  detención  preventiva,  con  beneficio  de  excarcelación,  por los delitos de  homicidio culposo y lesiones personales culposas.   

Clausurada  la instrucción, se calificó el  mérito  del  sumario el 5 de noviembre de 2004 con resolución de acusación en  contra  del procesado como presunto autor de las conductas punibles de homicidio  culposo y lesiones personales culposas, ambas  agravadas.   

El  juzgamiento le correspondió adelantarlo  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Villeta  despacho que, una vez surtió el  trámite  legal  correspondiente,  el  1° de noviembre de 2005 dictó sentencia  por  cuyo medio absolvió al procesado de los cargos imputados en la resolución  de acusación.   

Esta  decisión,  al  ser  impugnada  por el  apoderado  de la parte civil reconocida en el proceso, fue revocada “en   su   integridad”   por   el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el  28  de  septiembre de 2006,  para en su lugar condenar a ÉDGAR   VALLEJO   PAJOY   a   las  penas  principales  de  dos  (2) años y cuatro (4) meses de prisión, tres (3) años y  seis  (6)  meses  de  privación  del derecho de conducir vehículos y multa por  valor  de  25.2  salarios mínimos legales mensuales vigentes, a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de la pena privativa de la libertad y al pago de perjuicios en las  sumas  indicadas,  tras  encontrarlo autor penalmente responsable de los delitos  de   homicidio  culposo  y  lesiones  personales  culposas.   En  la  misma  oportunidad,  concedió  a favor del aludido el subrogado penal de la condena de  ejecución condicional.   

En desacuerdo con la anterior determinación,  el     defensor     de        VALLEJO  PAJOY  interpuso  recurso extraordinario de casación,  mediante   demanda   sobre  cuya  admisibilidad  se  pronuncia  ahora  la  Sala.   

LA DEMANDA  

          En  el  acápite  inicial  del  escrito el actor refiere que acude a  este  medio  de  impugnación “con base en lo normado  al  tenor  literal  del  Artículo  205  del C.P., inciso tercero”,  luego  de  lo  cual  formula  un  único  cargo  contra  el fallo  impugnado,  con  sustento  en la causal primera prevista en el artículo 207 del  estatuto   procesal  penal,  por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  “con  ocasión de un error de hecho por falso juicio  de   identidad,   falso   juicio  de    raciocinio,  falso  juicio  de  existencia por omisión”.   

          A   consecuencia   de  los  errores  en  que  incurre  el  Tribunal,  puntualiza   el  casacionista,  “dejó  de  lado  la  aplicación  de  la  norma  sustantiva contenida en el artículo 32.1, y de paso  vulneró   la   normatividad   sustantiva   dispuesta  en  los  artículos  2  y  12”.   

          En  cuanto  a  la  falta  de  aplicación de la primera disposición  referida   que,  añade  el  actor,  versa  sobre  una  causal  de  ausencia  de  responsabilidad  subjetiva cuya naturaleza consiste en que la causa efectiva del  resultado  debe  ser  uno  cualquiera  de los elementos de la culpa “como    por    ejemplo,    la   impericia,   la   negligencia   y  demás”,  se   incurrió  en  falso  juicio  de  identidad  “pues del contenido material de la prueba  que  obra  al  interior del proceso, no puede colegirse como así lo concluye el  Tribunal,  que  el señor ÉDGAR VALLEJO PAJOY, comete delito, de forma culposa,  cuando  lo  que en realidad se probó a lo largo del plenario, fue que se trató  de  un  accidente  imprevisible”, como así se deduce  del  dictamen  pericial  practicado  durante  la  fase instructiva y que permite  establecer  que  el  accidente  se  produjo  a  consecuencia  de  un desperfecto  mecánico  del  vehículo, lo cual desvirtúa las pruebas en las que se basó el  fallador,  faltando  así  a  las reglas de la sana crítica en su apreciación.   

          Para  el  censor, un segundo yerro de la misma clase surge cuando el  Tribunal  determina  que  la  colisión  y el impacto posterior influyeron en el  daño  del  brazo  axial  del  automotor,  por  partir  de  meras suposiciones y  conjeturas  “sin ceñirse a lo probado, olvidando de  paso  el  principio de presunción de inocencia, contenido en el  artículo  7° procedimental”.   

En  el  mismo  sentido,  agrega,  durante el  proceso   nunca   se   dijo,  como  lo  señala  erróneamente  el  ad-quem,  que  el  choque  contra  el  inmueble fue posterior al  atropellamiento,   lo  que  contraviene  la  prueba  testimonial  y  surge  como  resultado de no valorar otras probanzas.   

Según  el libelista, el Tribunal incurre en  otro  yerro  de  apreciación probatoria cuando le parece creíble que el estado  de  ira  originado  en  una  supuesta  discusión  previa  hizo que el encausado  acelerara  violentamente  y  embistiera  a  las personas lesionadas “lo  que  no  tiene asidero en las pruebas obrantes en el proceso,  sino  en  las  conjeturas  que  hace  el  lesionado”,  recayendo  así  en otro falso juicio de identidad y de existencia por omisión,  sin  dejar de lado que si se acepta tal argumento “no  estaríamos    hablando    de    homicidio    culposo,    sino    de   homicidio  doloso”.   

Precisa  que,  además  de  los  referidos  desaciertos,  “el  ad-quem  continúa incurriendo en  serios  yerros de carácter evaluativo probatorio, sobre todo cuando destaca que  el  automotor  en todo caso se encontraba descuidado y que tal falta al deber de  mantener  el  vehículo  en  buen  estado,  es  causa del accidente, pues de las  pruebas  recaudadas  en  legal  forma  no  puede  extraerse  que el descuido del  vehículo   haya   causado   la   falla   mecánica  que  sufrió”,  pues  se  trata  de  una  afirmación  que  no  está  refrendada  probatoriamente.   

En relación con la falta de aplicación del  artículo  9°  del C.P., asevera que dentro del proceso se logró demostrar que  la  voluntad  del  agente no configuró ninguno de los elementos de la culpa, en  tanto  que  “se  vio  altamente  superada  por otras  circunstancias  ajenas,  de  carácter  subjetivo, como la existencia de un caso  fortuito  o  de  una  fuerza  mayor,  que  en últimas no le permite al operador  establecer  el  nexo  de  causalidad exigido por la norma acusada”.   

Acto seguido, el demandante alude a la falta  de  aplicación  del  artículo  12  del estatuto sustantivo que exige que en el  sujeto   activo   se   reúnan   los   elementos  de  responsabilidad  subjetiva  “o  lo  que  es  lo  mismo,  hallar  de su actividad  volitiva  al  momento de la comisión del delito, los elementos constitutivos de  la culpa o en su defecto el dolo”.   

Lo  anterior  porque, en este caso, debido a  los  yerros    aludidos  “nos  encontramos  frente  a una responsabilidad objetiva tal y como lo expresa la norma, que nunca  es  suficiente  y  que  de haber sido estudiada acorde con el estudio probatorio  adecuado    daría    al    traste   con   la   condena   erigida”.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita casar  el  fallo  impugnado  y  en  su  lugar  absolver  a  su  defendido de los cargos  proferidos en su contra.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Se  impone  precisar,  en primer término, que por razón de que los  hechos  que  originaron  la presente actuación tuvieron ocurrencia el 8 de mayo  de  2003,  la  normativa  aplicable  en  punto  del  recurso  extraordinario  de  casación  es  la  Ley 600 de 2000, cuyo inciso 1º del artículo 205, establece  que  este  medio  de  impugnación  procede  contra las sentencias proferidas en  segunda  instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por el  Tribunal    Penal    Militar,    cuando    se    proceda   por   “delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no es  proferido  por  los  mencionados  Tribunales,  o el delito por el que se procede  tiene    pena    privativa    de    la   libertad   inferior   al   quantum   señalado   en   precedencia  o  sanción  no  restrictiva de la libertad, el inciso 3º del mencionado artículo  faculta  a  esta  Sala  para admitir discrecionalmente las demandas de casación  presentadas,  “cuando lo considere necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre  que  reúna  los  demás  requisitos  exigidos  por  la ley”.   

          En   punto  de  la  casación  discrecional  compete  al  demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y,   a   la  par,  servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si  lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias  que,  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la  sola referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria en el caso concreto.   

         

          En  el  asunto  objeto  de  estudio se advierte que si bien el fallo  impugnado  fue  proferido  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Cundinamarca,   el   procesado  ÉDGAR  VALLEJO  PAJOY  fue  condenado  por los delitos de homicidio culposo y  lesiones  personales  culposas, cuya sanción no satisface el requisito punitivo  para acceder al recurso extraordinario por la vía tradicional.   

          Ciertamente,  en  cuanto al delito de homicidio culposo se tiene que  de  acuerdo  con el artículo 109 de la Ley 599 de 2000 se sanciona con una pena  máxima  de seis (6) años de prisión, mientras que, por su parte, la modalidad  de  lesiones  personales  culposas  imputada  (inciso  segundo del artículo 113  ibídem  en concordancia con  el  120  ejusdem, deformidad  física  de  carácter  permanente)  se  reprime  con  una  sanción  máxima de  veintiún  (21)  meses  de  prisión, montos inferiores a los ocho (8) años que  para  acceder  al  recurso  extraordinario  de casación por la vía ordinaria o  común  exige  el  referido  artículo  205,  inciso 1º, de la Ley 600 de 2000.   

Precisado  lo  anterior,  sin  dificultad se  observa  que el actor si bien indica en el acápite inicial del libelo que acude  a  este medio de impugnación “con base en lo normado  al  tenor  literal  del  Artículo  205  del C.P., inciso tercero”,  lo  cual  en  principio  podría  dar  a  entender que acude a la  casación  discrecional, lo cierto es que dicha aseveración es la única que al  respecto  se  encuentra  en la demanda, omitiendo así asumir las obligaciones y  exigencias  dispuestas  por  el  legislador  en  esta  materia a que se ha hecho  referencia,  esto es, vislumbrar alguno de los motivos que dé acceso al recurso  extraordinario  por esta vía, bien para proveer un pronunciamiento con criterio  de   autoridad   respecto   de  una  determinada  temática,  unificar  posturas  conceptuales,  actualizar la doctrina, abordar un tópico aún no desarrollado o  para    procurar    la    garantía    de    derechos    fundamentales   de   su  defendido.   

Irrumpe   con  mayor  fuerza  la  anterior  conclusión  cuando  quiera  que a través del único cargo que se formula en la  demanda  por  violación indirecta de la ley sustancial, sustentado en la causal  primera  de  casación  prevista  en  el artículo 207 de la Ley 600 de 2000, el  casacionista  se  ocupa exclusivamente de referir a los supuestos desaciertos de  la  sentencia en la apreciación de la prueba a consecuencia de errores de hecho  por  falsos  juicios  de  existencia,  identidad y raciocinio, sin demostrar que  ello  hubiera  tenido la connotación de afectar las garantías fundamentales de  su   defendido   o   que   se  precise  del  fallo  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  lo  que  tampoco,  vale  decir,  se  evidencia con la necesaria  claridad del contexto de los reproches.   

          Significa  lo  expuesto en precedencia que la demanda presentada por  el  impugnante  se  ofrece  inepta  y  hace  inviable el recurso extraordinario;  circunstancia  que  impide  que  la  Sala  entre  siquiera a revisar si el cargo  formulado  contra el fallo de segundo grado atacado reúne las bases jurídicas,  lógicas  y  argumentativas  que  se  exigen  para  su  admisión  en esta sede.   

          Así  las cosas, la conclusión que razonablemente se impone adoptar  es  la  de  inadmitir  el  libelo  presentado  por  el  defensor de ÉDGAR  VALLEJO  PAJOY,  de acuerdo con la  consecuencia   procesal  señalada  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   Además,  porque  no se advierte que dentro del presente trámite o  en  la  sentencia se hubiera incurrido en violación de garantías fundamentales  que   imponga  acudir  a  la  alternativa  que  ofrece  la  casación  oficiosa.   

         

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   ÉDGAR  VALLEJO  PAJOY,  por  las  razones  expuestas en la anterior motivación.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN            

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                               JORGE       LUIS      QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA     

MAURO           SOLARTE  PORTILLA              JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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