26438(05-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26438   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 012  

Bogotá,  D. C., cinco (5) de febrero de dos  mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 5 de agosto del 2005,  el  Juzgado  5°  Penal  del Circuito de Bogotá declaró al señor Luis  Eurípides  Téllez  Bautista  autor  penalmente  responsable  de la conducta punible de homicidio. Le impuso 14 años  de  prisión  y  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  y  le  negó  la  condena  de  ejecución  condicional  y la prisión  domiciliaria.   

El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y  ratificado  por  el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad  el 3 de mayo del  2006.   

El  nuevo  apoderado acudió a la casación,  que fue concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  lógicos y argumentativos de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Aproximadamente a las diez de la noche del  1°  de  noviembre  del 2003, Rubén Darío Orjuela y varios amigos ingresaron a  la  cancha  de  juego  de  tejo  de la diagonal 68 sur número 18F-77 del barrio  Capri  de  Bogotá.  Al  rato  entraron Luis Eurípides  Téllez  Bautista y otras personas, entre ellas su hijo  y  su  yerno.  Al  poco  tiempo  se  presentó  un  problema, con lanzamiento de  botellas,   entre   Orjuela   y   uno   de   los   allegados   de   Téllez   Bautista,   circunstancia   que  obligó  a  que  la  propietaria  del  establecimiento  hiciera que los últimos  desalojaran el lugar.   

Varias horas después, Rubén Darío Orjuela  y   sus   acompañantes   salieron   a  la  calle  y,  metros  adelante,  fueron  interceptados    por   Téllez   Bautista,  su  yerno  y  su  hijo,  quienes,  armados  de “machetes”, la  emprendieron  en  su  contra.  Los agredidos corrieron, pero Orjuela se retrasó  porque  tenía  un  problema  de  asimetría  en uno sus pies. Cuando sus amigos  regresaron  a  los  pocos  minutos,  lo encontraron muerto a causa de múltiples  heridas causadas con “Arma corto contundente”.   

Inmediatamente,       Téllez  Bautista y su familia abandonaron  su lugar de residencia.   

2.  Adelantada  la  investigación, el 27 de  septiembre  del  2004  la  fiscalía acusó al procesado como autor de homicidio  agravado.  La determinación fue recurrida y ratificada por la segunda instancia  el 10 de noviembre siguiente.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda, porque  no  reúne las exigencias previstas en el artículo 212 del mismo Estatuto, pues  el casacionista:   

1.  Formula  un  único cargo, así:   

Se  acusa a la sentencia demandada de haber  sido  dictada  en  un proceso viciado de nulidad, que hace relación a la causal  segunda  del  artículo  306  del  Código de Procedimiento Penal, “Comprobada  existencia    de    irregularidades   sustanciales   que   afecten   el   debido  proceso”.   

El  correcto  enunciado,  que necesariamente  apunta  a  la  invalidación  del  trámite con miras a restablecer la garantía  superior  vulnerada, no fue desarrollado y, paradójicamente, la misma totalidad  de la demanda lo niega.   

2.  Cita  y  analiza  disposiciones como las  relacionadas   con   la  unidad  del  indicio  (artículo  285  del  Código  de  Procedimiento  Penal)  y  la  necesidad  de la prueba (artículo 232). Tal labor  tiene  que  ver con la valoración probatoria, propia de la violación indirecta  (causal  primera,  cuerpo  segundo),  que se repele con una petición inicial de  nulidad,   pues  la  causal  primera  –por  violación  indirecta-  busca  un fallo de reemplazo, finalidad  que,  obviamente,  parte del supuesto del respeto absoluto a los derechos de las  partes, esto es, a la ausencia de causal de invalidación.   

3.  Indica  como afectación al principio de  investigación  integral  el  hecho  de  que  los  jueces  no hubieran llamado a  declarar  el  esposo  de  Martha  García, pero advierte que el aporte serviría  para  roborar  el  testimonio  de  ésta  y  que su versión fue estimada en los  fallos con negación de eficacia.   

Así  las cosas, es claro, de una parte, que  no  podía  demostrar  la  trascendencia de la declaración omitida; y, de otra,  que  el  asunto  que  acreditaría  el  elemento de juicio fue considerado en la  sentencia.   

4. Formula una queja consistente en que no se  hizo  un  “análisis  pormenorizado”  de un informe del CTI. Tal reproche ha  debido  ser  postulado  como  violación indirecta y no a partir de la causal de  nulidad.   

5.  Se  preocupa  por la ausencia de toma de  “huellas”  a  un  arma encontrada en el sitio de los hechos. Pero no señala  qué  incidencia  pudo  tener  ese  comportamiento negativo en la situación del  procesado  al  punto  de engendrar la nulidad del trámite, y tampoco explica la  forma  en  que  la  decisión pedida podría enmendar la omisión de ese tipo de  evidencia.   

6.  Dice que no existió imparcialidad en la  práctica   de   un   dictamen   psiquiátrico,   pero   no   explica   a   qué  obedeció.   

7.  Elabora párrafos sueltos sobre aquellos  aspectos  que,  en su entender, enseñan como contradictorios los testimonios de  cargo    y    como    deleznables    los    indicios    construidos    en    las  sentencias.   

Esa manera de trabajar es ajena al motivo de  nulidad  expuesto  y  olvida  que  en  casación  es imprescindible demostrar la  concurrencia  de errores que conduce a que se rechacen la Constitución o la ley  y  la  sentencia.  Esto  no  se  logra  simplemente  ofreciendo  una estimación  probatoria  opuesta a la de los jueces. Es menester señalar y verificar errores  concretos.   

8.  Afirma  que si bien la fiscalía tuvo en  cuenta  unos  “factores  probatorios”,  también es cierto que “omitió”  otros  que  eran  relevantes  para  demostrar  la  inocencia del procesado. Este  planteamiento  es  impropio  de la nulidad y propio de la infracción indirecta,  por error de hecho surgido de falso juicio de existencia.   

9.  Termina  pidiendo  que  se  dé curso al  principio  de  duda,  solicitud  que, lógicamente, implicaría sustitución del  fallo para absolver y no declaración de nulidad.   

10. Y luego, así, escuetamente, requiere se  decrete  “la  nulidad  procesal de todo lo actuado”, falla ostensible porque  le  correspondía  precisar,  con toda exactitud, desde qué momento se imponía  la invalidación.   

Para sintetizar, se aparta considerablemente  de   la   filosofía,   de   la  razón  de  ser  de  las  nulidades  y  de  los  requisitos-principios  inexpugnables  que debe cumplir toda demanda de casación  cuando  se  acude  a  este  factor de casación. La Sala ya lo ha explicado, por  ejemplo, en auto de segunda instancia del 11 de mayo del 2000:   

1.  Sobre  los  motivos de nulidad.   

1. 1. Presupuestos.  

De  la  Constitución Política, la ley, la  jurisprudencia     y    la    doctrina1,  emanan  como  principales  principios  que  rigen el tema de las  nulidades  respecto  de  los  derechos  o  garantías  de  las  partes o sujetos  procesales, los siguientes:   

1)           Concreción. Significa que, en contra de  la  abstracción,  es  decir,  de  la  vaguedad, indeterminación, imprecisión,  generalidad  e  indefinición,  le  corresponde  a  quien  aduce irregularidades  procesales  delimitar,  precisar,  individuar,  particularizar  y puntualizar el  acto  o  actos  procesales  que generan o desencadenan el desconocimiento de los  derechos y garantías de los sujetos procesales.    

2)           Conservación.  Explica  que  antes  de  declarar  la  nulidad  de una actuación dudosa o ambigua es necesario tratar de  darle validez.   

3) Convalidación  o   del   consentimiento.    Se  presenta  este  fenómeno  cuando  ante  una  eventual  irregularidad  la parte afectada se  conforma,  la  acepta  y  no ejerce, dentro de un tiempo prudencial, o dentro de  una  fase  determinada,  la  oposición al acto o comportamiento conculcante. El  silencio  del  “sujeto”  sobre  el  punto  lleva  a  dar  por  subsanada  la  alteración  del  procedimiento,  pues  de él se desprende  su ausencia de  interés o su renuncia al mismo.   

4) Especificidad,  taxatividad   o    legalidad.   Se  enuncia  diciendo  que  no hay nulidad sin texto legal expreso, es decir, que la ley debe  explicitar,   estricta   y   restrictivamente,  las  causales  de  nulidad.  Por  consiguiente,  no  procede cuando quien la aduce no expone con nitidez el motivo  legal  en  que  se  funda,  aún  en  los  supuestos conocidos como nulidades   implícitas  pues  de  todas  maneras    estas   corresponden   a   una   razón,   causal   o   motivo   más  comprensivo.   

5)           Excepcionalidad    o  residualidad.   Quiere decir que la  declaración  de  nulidad  sólo  es  viable  cuando  no  exista, frente al acto  irregular,   otro   u   otros  mecanismos  aptos  para  reparar  o  remediar  la  deformación procesal.   

6)           Instrumentalidad   de   las   formas   o  de  finalidad.   Establece  que la nulidad es improcedente aún en aquellos  casos  en  que existen vicios de forma,  si el acto alcanza los propósitos  propuestos,  e  incluso  en  los  supuestos  en  que  se  sigue un procedimiento  equivocado pero que materializa mejor los derechos o garantías.   

7)           Judicialidad.  Equivale a decir que  mientras  el  acto  no sea declarado nulo mediante decisión del Poder Judicial,  conserva su vigencia y sus efectos.   

8)           Protección.   En  virtud  de  él,  quien  da  lugar  a  la  irregularidad,  o  la  coadyuva,  no puede solicitar la  declaración  de  nulidad,  sobre la base, ya antigua, de que la torpeza no crea  derechos, o de que nadie puede invocar su propia torpeza.   

9)           Trascendencia.   Significa  que  no  hay  nulidad sin perjuicio y  sin la probabilidad del correlativo beneficio  para  el  nulidicente.  Más allá del otrora carácter puramente formalista del  derecho,  para  que  exista  nulidad  se  requiere la producción de daño a una  parte  o  sujeto  procesal. Se exige, así, de un lado, la causación de agravio  con  la  actuación;  y, del otro, la posibilidad de éxito a que pueda conducir  la  declaración de nulidad. Dicho de otra forma, se debe demostrar que el vicio  procesal  ha  creado  un  perjuicio  y  que la sanción de nulidad generará una  ventaja.   

Con  base  en  lo  anterior,  se  reitera lo  afirmado  al inicio de las consideraciones de este auto: la demanda no puede ser  aceptada.   

Finalmente,  dígase  que  tras la revisión  total  de  expediente,  la Sala no percibe causales protuberantes de nulidad, ni  violación  flagrante  de  derechos fundamentales, razón por la cual no penetra  de oficio al fondo y la sustancia del proceso.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

Inadmitir la demanda  de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN             MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA              JAVIER     ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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