26519(24-01-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26519  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado    Acta   No.   06   

Bogotá     D.    C.,    veinticuatro (24) de enero de dos mil siete (2007)   

  VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  con  relación a la declaración de impedimento elevada por el doctor JHON JAIRO  GÓMEZ   JIMÉNEZ,  magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín.   

  ANTECEDENTES   

1.  Mediante sentencia de primera instancia  del  24 de octubre de 2006, en el marco del sistema acusatorio establecido en la  Ley  906  de  2004,  el Juzgado Treinta y Siete Penal Municipal con Funciones de  Conocimiento  de  Medellín  condenó  al ciudadano Leider Alonso Ríos Gallego,  por     el     delito     de    hurto    calificado  agravado, a la pena principal de cincuenta (50) meses  doce  (12)  días  de  prisión,  a  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas  por igual lapso; y le negó la suspensión condicional de la sanción  restrictiva de la libertad y la prisión domiciliaria.   

2. El defensor de Ríos Gallego interpuso el  recurso de apelación contra el dicho fallo.   

3. Concedida la impugnación, el expediente  fue   remitido   a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  donde por reparto correspondió  al  H.  magistrado  LUIS  FERNANDO  DELGADO  LLANO, en calidad de sustanciador y  ponente.   

Para   llevar  a  cabo  la  audiencia  de  sustentación  de la apelación se fijó el 16 de noviembre del año en curso, a  partir de las 10:00 de la mañana.   

4.  Antes  de  llevarse  a  cabo el debate,  estudiado  el  asunto,  el  doctor  JHON JAIRO GÓMEZ JIMÉNEZ, dignatario de la  Sala de Decisión Penal, manifestó su impedimento.   

Invoca la causal prevista en el numeral 1°  del  artículo 56 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004), debido a  que  su  señora  esposa,  la  doctora  Luz Martina Ramírez Ruiz, en calidad de  Fiscal  68  Local  de  Medellín, intervino dentro del mismo proceso en diversos  actos  de  investigación y avanzó hasta emitir el escrito de acusación contra  Leider  Alonso  Ríos  Gallego;  escrito que fue base de la sentencia de primera  instancia,  materia de impugnación, toda vez que con posterioridad el implicado  se allanó a cargos.   

El  doctor GÓMEZ JIMÉNEZ explicó que por  haber  participado  en  la  construcción  del  expediente  hasta  el escrito de  acusación,  inclusive,  su  señora esposa, la Fiscal del caso, “posee    un    interés   trascendental   en   el   resultado   del  proceso”;  y  anexó  copia  del registro civil del  matrimonio.   

5.  En  atención  a  lo  dispuesto  en  el  artículo  57  ibídem,  el  magistrado sustanciador envió las diligencias a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, con el fin de que  adopte la decisión a que haya lugar.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  De  conformidad con el artículo 57 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de 2004), corresponde a la Sala de  Casación  Penal decidir sobre el impedimento manifestado por los magistrados de  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial.   

2.  Teniendo  en cuenta que en este caso se  aduce  la  causal  consagrada  en  el  numeral  1°  del artículo 56 de aquella  normatividad,  específicamente  la  consistente  en  que  el funcionario que se  declara   impedido   “su   cónyuge  compañero  o  compañera  permanente,  o  algún  pariente  suyo  dentro  del  cuarto grado de  consanguinidad  o  civil, o segundo de afinidad, tenga interés en la actuación  procesal”,  se  torna  indispensable  auscultar  el  contenido  y  alcance  de ese motivo de impedimento y recusación, con el fin de  delimitar la órbita en que es aplicable.   

En  anterior oportunidad, con referencia al  mismo  motivo  de  impedimento,  en  Auto del 25 de febrero de 2004 (radicación  22016),  esta  colegiatura  indicó:   

2.1  En  primer  lugar,  quien  recusa  o  manifiesta  el  impedimento debe determinar cuál es la persona interesada en la  actuación  procesal;  es  decir,  si  ese  interés  se  predica  del Juez, del  cónyuge  o  compañero  permanente  del  Juez,  o  de  algún  pariente  de los  anteriores,  puesto  que,  aunque  si  llegare  a  demostrarse  la  solución es  idéntica  –separar  del  conocimiento  al funcionario judicial-, el llamado a resolver el incidente tiene  que  contar  con  elementos  de juicio suficientes para verificar la manera como  ese   interés   puede   influir   en   la   ecuanimidad  del  administrador  de  justicia.   

2.2 Se ha difundido la idea según la cual,  quien  manifiesta  un  impedimento no está obligado a demostrar la concurrencia  de  los  elementos  que  configuran  la causal invocada. No obstante, aquella no  puede  tomarse  como  una  regla  absoluta, toda vez que el funcionario judicial  llamado  a  decidir,  antes  de  declararlo  fundado  o  infundado, debe sopesar  algunos  elementos  de  juicio  mínimos  indispensables,  que  no son de fácil  acceso en tratándose de un incidente que se resuelve de plano.   

De  ahí  que,  en  casos como el presente,  donde  lo  que  motiva  la  excusa  del  Juez  competente  es  el interés en la  actuación   procesal,   en  la  misma  actuación  que  se  ha  sometido  a  su  conocimiento  por  competencia,  corresponde al funcionario judicial que así lo  expresa poner de manifiesto las razones que lo fundamentan.   

De lo contrario, consistiendo el interés en  un   sentimiento   o  expectativa  que  se  experimenta  en  el  fuero  interno,  resultaría  materialmente  imposible  para la autoridad encargada de definir el  incidente,  la  motivación  de  la  providencia  que  ha  de  expedir  para  el  efecto.   

No  basta,  pues,  la  simple alusión a la  causal  de  impedimento  para que éste sea aceptado automáticamente, ya que de  ser  así,  sería  suficiente  con  la sola mención del obstáculo para que el  Juez supuestamente impedido fuera relevado.   

2.3 Entre las diversas acepciones que en la  legua  castellana  tiene la palabra interés, el Diccionario de la Real Academia  Española1, define las siguientes:   

-.     “Provecho,     utilidad    o  ganancia”   

-.  “Inclinación  más o menos vehemente  del   ánimo   hacia   un   objeto,   persona   o  narración  que  le  atrae  o  conmueve.”   

-.  “Intereses  creados:  Ventajas,  no  siempre  legítimas,  de que gozan varios individuos, y por efecto de las cuales  se   establece  entre  ellos  alguna  solidaridad  circunstancial.  Úsase  más  frecuentemente  en  mala  parte para designar este linaje de intereses en cuanto  se oponen a alguna obra de justicia o de mejoramiento social.”   

De  ahí  que,  corresponde  al recusante o  quien  se  declara  impedido  por  tener  interés  en  la  actuación procesal,  facilitar  los  medios  para que la autoridad que ha de resolver la cuestión se  forme  una  idea  precisa con relación a los componentes objetivos y subjetivos  de ese interés.   

Vale  decir,  se  trata  de dilucidar si la  intervención  del  juez  recusado o impedido en el caso concreto implicaría la  obtención  de  un  provecho,  utilidad o ganancia, para sí, para su cónyuge o  compañero  permanente,  o  para  sus  parientes;  o  si  el Juez, su cónyuge o  compañero  permanente,  o  alguno de sus parientes en el rango que establece la  ley,  profesa  un  sentimiento respecto de alguno de los sujetos procesales, con  suficiente  intensidad  para hacerle inclinar su ánimo; o si existe un interés  creado  por  otro  tipo  de circunstancias que permita vislumbrar la ausencia de  ecuanimidad.   

…  

En  todo  caso, quien recusa a un juez y el  funcionario   que   se  proclama  impedido,  debe  facilitar  los  elementos  de  persuasión   con  que  cuente,  pues,  además,  es  deber  de  todo  ciudadano  “colaborar  para  el buen funcionamiento de la administración de justicia”,  como   lo  estipula  el  numeral  7°  del  artículo  95  de  la  Constitución  Política.   

3.  En el caso que se examina es atendible  la  manifestación  del  impedimento,  porque el H. magistrado JHON JAIRO GÓMEZ  JIMÉNEZ  es cónyuge de la señora Fiscal que emitió el escrito de acusación,  que  dio  paso  a  la  sentencia de primera instancia, que a él correspondería  conocer en virtud del recurso de apelación.   

Y es comprensible, desde el punto de vista  profesional,  que  la  Fiscal delegada tenga interés  por sacar avante las tesis que sostuvo en el escrito  de  acusación,  situación  que  en todos los asuntos es normal y de esperarse.  Pero  en  eventos  como el presente, donde el magistrado a quien correspondería  resolver   la   apelación  está  casado  con  la  misma  funcionaria,  aquella  circunstancia  podría  opacar  la  ecuanimidad del magistrado, sobre la cual no  son admisibles las dudas, las sombras ni las máculas.   

4.  En  consecuencia,  como  la  excusa se  encuentra  debidamente  argumentada,  se  declarará fundado el impedimento y se  dispondrá   que   dicho   funcionario   sea  sustraído  del  conocimiento  del  asunto.   

Por   no   desintegrarse   el   quórum  deliberatorio  y decisorio de la Sala Penal que integra el funcionario impedido,  no  se dispondrá su reemplazo. (Artículo 54 de la Ley 270 de 1996, Estatutaria  de la Administración de Justicia).   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

Declarar     fundado    el  impedimento manifestado por el H. magistrado JHON JAIRO GÓMEZ  JIMÉNEZ;   por   lo   tanto,   debe   separarse   del   conocimiento   de  este  asunto.   

Por  expresa prohibición del artículo 65  del  Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, contra el presente auto no  proceden recursos.   

Envíese el expediente a la Sala Penal del  Tribunal Superior de Medellín.   

Cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                             MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                               YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA            JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 REAL  ACADEMIA  ESPAÑOLA, Diccionario de la Lengua Española. Editorial Espasa Calpe,  Madrid, 1984.     

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