25184(14-03-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25184   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 023.  

          Bogotá    D.C.,    marzo    catorce    (14)   de   dos   mil   seis  (2006).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la colisión negativa de competencia  suscitada  entre  los  Juzgados  Promiscuo  del  Circuito de Belén de Umbría y  Único  Penal  del  Circuito  Especializado de Pereira, en virtud de la cual los  dos   despachos   judiciales  rehusan  proferir  fallo  en  el  diligenciamiento  adelantado     contra     PABLO    ANDRÉS    CUERVO  GUZMÁN,  quien fue acusado por la Fiscalía Treinta y  Dos  Delegada  ante  los  Jueces  Penales del Circuito de Belén de Umbría como  presunto  autor  del delito de porte ilegal de arma de fuego de uso privativo de  las fuerzas armadas.   

ANTECEDENTES   

          Aproximadamente  a  las  9:40  de  la  noche del 12 de septiembre de  2004,   con   ocasión  de  una  requisa  de  rutina  efectuada  a  PABLO  ANDRÉS  CUERVO  por  agentes de la  policía  en  el  municipio  de Belén de Umbría, se estableció que portaba un  arma  de  fabricación  artesanal, motivo por el cual fue aprehendido y puesto a  disposición de la Fiscalía.   

La  Fiscalía Seccional del citado municipio  dispuso   la   apertura   de  instrucción,  en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria  al  aprehendido  y  posteriormente,  a petición de éste, realizó  audiencia  de  formulación de cargos para sentencia anticipada, durante la cual  le  imputó  la comisión del delito de porte ilegal de arma de fuego de defensa  personal. El procesado aceptó el cargo así delimitado.   

Remitidas las diligencia al Juzgado Promiscuo  del  Circuito del referido municipio, mediante providencia del 2 de noviembre de  2004  decretó  la  nulidad  de  la  anterior  diligencia  al considerar que, en  atención  a  las  características  del arma de fuego que portaba el procesado,  aquella  era  de uso privativo de las fuerzas armadas y no de defensa personal y  se  había  presentado  un  error  en  la  denominación  jurídica  del delito,  circunstancia  que imponía su corrección.   

Fue así como la Fiscalía Seccional amplió  la  indagatoria  del sindicado y le resolvió situación jurídica con medida de  aseguramiento  como posible autor del delito de porte ilegal de arma de fuego de  uso privativo de las fuerzas armadas.   

Una  vez  cerrado  el  ciclo instructivo, el  sumario  fue  calificado  el  13  de  septiembre  de  2005  con  resolución  de  acusación  en  contra  del incriminado, en calidad de presunto autor del delito  que sustentó la medida de aseguramiento.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Belén de Umbría, despacho que una vez  realizada  las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento,  decidió mediante  providencia  del  pasado  2 de febrero declarar que carecía de competencia para  conocer  de  este asunto, en atención a que se procedía por un delito de porte  ilegal  de  arma  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas, cuya competencia  radicaba en los jueces penales del circuito especializados.   

En  desarrollo de su planteamiento adujo que  de  conformidad  con el Decreto Legislativo 2001 de 2002 se asignó a los jueces  penales  del  circuito  especializados el conocimiento de los delitos señalados  en  el  artículo 366 del estatuto penal, salvo cuando se tratara de la conducta  de  portar  armas  o  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas,  normatividad  que  fue  prorrogada  por  el  Decreto  245  de  2003, el cual fue  declarado   inexequible   mediante   sentencia   C-327  de  2003  por  la  Corte  Constitucional.   

A  partir  de  lo expuesto consideró que al  desaparecer  la referida legislación, el delito de porte ilegal de armas de uso  privativo  de  las fuerzas armadas corresponde a los jueces penales del circuito  especializado   y  por  tanto,  remitió  las  diligencias  al  juzgado  de  tal  especialidad  de  la  ciudad  de  Pereira,  proponiendo  colisión  negativa  de  competencia    para    el    evento   de   que   no   fueran   compartidos   sus  argumentos.   

El  Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Pereira  aceptó  la  colisión  mediante  auto  del pasado 22 de febrero, a  través  del  cual  señala que el funcionario remitente citó normas procesales  impertinentes,  pues  según  el numeral 5º del artículo 5º transitorio de la  Ley  600  de  2000,  los  jueces  penales  de circuito especializados conocen en  primera  instancia exclusivamente del delito de fabricación y tráfico de armas  de  fuego  y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas, lo cual excluye  la  conducta  punible de portar dichas armas, cuya competencia corresponde a los  juzgados  penales  del  circuito  con jurisdicción en el lugar donde hayan sido  incautadas,  como  ha sido reconocido por esta Sala, entre otros, en auto del 28  de septiembre de 2001, dentro del radicado 18711.   

En consecuencia, remite el diligenciamiento a  esta  Corporación  para  que  se  dirima el conflicto negativo que así, quedó  legalmente trabado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces    penales    de    circuito   especializado   y   jueces   penales   del  circuito.   

          Impera  precisar en primer término, que los despachos colisionantes  coinciden  respecto  del  delito  por  el cual se encuentra acusado el procesado  PABLO  ANDRÉS CUERVO GARZÓN  y  discrepan  exclusivamente  en  cuanto  a  la  vigencia  de las normas que les  asignan  competencia  para  el  juzgamiento de conductas como de la que aquí se  trata.   

Advertido lo anterior y con el fin de adoptar  la  decisión  que  en derecho corresponda, bien está señalar que el procesado  fue    acusado    como    presunto    autor    del    delito   de   porte  ilegal  de arma de uso privativo de  las   fuerzas   armadas   establecido   en   el   artículo   366  del  estatuto  penal.   

Ya  en punto del tema que ocupa la atención  de    la    Sala    se    tiene    que    la   Corte   Constitucional   declaró  inexequible1  el  Decreto  245  de 2003, por cuyo medio se prorrogó la vigencia  del  Estado  de Conmoción Interior declarado mediante el Decreto 1837 de 2002 y  prorrogado  por  el  Decreto 2555 de 2002, por el término de noventa (90) días  calendario  contados  a  partir del 6 de febrero de 2003, ordenamiento en virtud  del  cual  también  se  dispuso  la prórroga del Decreto 2001 de 2002, el cual  establecía  en  el  numeral  24  de su artículo 1º que los jueces penales del  circuito  especializados  eran  competentes para conocer del delito de que trata  el  artículo 366 del estatuto penal, salvo cuando se tratara del comportamiento  de portar armas de uso privativo de las fuerzas armadas.   

          Así  las  cosas,  es  evidente  que con la referida declaratoria de  inexequibilidad,  las  normas  ordinarias que habían sido suspendidas en virtud  de  dicha legislación de excepción recobraron su vigencia en forma tal que sin  duda  alguna  son  las  llamadas  a  regir  el  presente  asunto  en punto de la  competencia,      como      acertadamente     lo     señaló     el     Juzgado  Especializado.   

Precisado  lo  anterior,  se advierte que el  numeral  5º del artículo 5º transitorio de la Ley 600 de 2000 dispone que los  jueces  penales del circuito especializados conocen del delito de fabricación y  tráfico  de armas de uso privativo de las fuerzas armadas, de donde se concluye  que  el  porte  de dichas armas corresponde a los jueces penales del circuito en  razón  de  la  cláusula  general  de  competencia establecida en el literal b,  inciso 1º del artículo 77 de la Ley 600 de 2000.   

Sobre  el particular ha puntualizado la Sala  que  “de las conductas a que se refiere el artículo  366,  ibídem (Ley 599 de 2000, se aclara),  son  de competencia del juez penal del circuito especializado, la  fabricación   y   el  tráfico  de  armas  de  fuego   de   uso   privativo   de   las   Fuerzas   Militares   y de   municiones    para    las   mismas,   entendiendo   en  la  expresión  ‘tráfico’,  la importación, la reparación, el  almacenamiento,   la   conservación,   la   adquisición  y  el  suministro.  Y  son de competencia del juez del circuito, el porte de  armas  de  uso  privativo  de  las  Fuerzas  Armadas  y  de  municiones para las  mismas”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          Lo  expuesto, entonces, constituye razón suficiente para dirimir el  presente  conflicto  negativo  de competencia, asignando el conocimiento de este  asunto  al  Juzgado Promiscuo del Circuito de Belén de Umbría, al establecerse  que  la  conducta  de porte de armas de uso privativo de las fuerzas armadas por  la  cual  acusó  la  Fiscalía  a PABLO ANDRÉS CUERVO  GUZMÁN, ocurrió en esa jurisdicción.   

A tal despacho se remitirán de inmediato la  diligencias,  informando  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado    de    Pereira,    con    remisión    de    copia    de    esta  providencia.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.             DIRIMIR   el  conflicto  negativo  de  competencia,  asignando  el  conocimiento  del  proceso  adelantado     contra     PABLO    ANDRÉS    CUERVO  GARZÓN al Juzgado Promiscuo del Circuito de Belén de  Umbría, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

          2.                         REMITIR,     en  consecuencia,  las  diligencias a tal despacho judicial, dando aviso de lo aquí  decidido al Juez Penal del Circuito Especializado de Pereira.   

Comuníquese    y  cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia C-327 del 29 de abril de 2003.   

2  Providencias  del  12  de  febrero  de 2002. Rad. 19079 y del 18 de noviembre de  2004. Rad. 23025, entre otras.     

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