25927(13-09-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25927  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 97  

Bogotá, D.C., trece de septiembre de dos mil  seis.   

Decide la Corte si es admisible la demanda de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de  Andrés  Felipe  Castaño  Roldán, en contra de la sentencia de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Pereira el 28 de marzo  de  2006,  mediante  la  cual  confirmó  la  del  Juzgado penal del circuito de  Dosquebradas,  que condenó al recurrente como autor del delito de acceso carnal  violento.   

HECHOS  

Así  pueden  narrarse los hechos juzgados en  las instancias:   

          “El  día  22  de enero de 2005, Juliana Posada Ramírez, mujer de  14  años  de edad, decidió con su amigo Jorge Andrés Osorio Marín, convencer  a  su  madre  para  que  la  dejara  salir  en horas de la noche con el supuesto  propósito  de  cenar  en  un  restaurante  de la ciudad de Pereira. Obtenida la  autorización  de  la  madre,  lo  dos  resolvieron cambiar sus planes y visitar  algunos  sitios  de  diversión,  en  donde  consumieron drogas y alcohol, hasta  horas  mas  avanzadas  de  la  noche  cuando  se  encontraron  con  Andrés  Felipe  Castaño  Roldán, persona  con  la cual Juliana Posada prosiguió la farra que había iniciado, coqueteando  con  él  y  dando  muestras  de  un  atracción  que  se  manifestó en besos y  caricias.   

          Luego  decidieron  ir  a una casa de campo en Dosquebradas, sitio en  el  cual Castaño Roldán, con  una  arma  de  fuego  intimidó a la menor y  la  accedió  carnalmente,  ante  la  negativa de ésta a hacerlo  voluntariamente.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          1.  Luego  de haber sido declarado persona  ausente  en  audiencia  preliminar  llevada  a cabo el 27 de mayo de 2005 por el  Juez    primero    penal    municipal    de    Dosquebradas,    a   Andrés   Felipe   Castaño  Roldán  le  fue  impuesta  por el Juzgado  segundo  penal  municipal,  en  audiencia  celebrada  el  14 de julio siguiente,  medida    de    aseguramiento    de   detención   preventiva   en   centro   de  reclusión.   

          2.  El  8  de agosto de 2005, la fiscalía  radicó  el  escrito  de  acusación  en  el  cual  le  imputó  a  Castaño  Roldán  la comisión del delito  de  acceso  carnal violento abusando de las condiciones de superioridad sobre la  víctima.   

          3.   El  Juzgado  penal  del  circuito  de  Dosquebradas  llevó  a cabo la audiencia de formulación de la acusación el 18  de  agosto  de  2005, el 28 de octubre siguiente la preparatoria y finalmente el  juicio  oral  el  5 de diciembre del citado año, anunciado el sentido del fallo  el 10 de febrero del 2006.   

4. El 24 de febrero  de  2006,  el  Juzgado  Penal  del  circuito  condenó a Andrés Felipe Castaño  Roldán  a  la pena principal de 128 meses de prisión e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso, como autor del  delito  de acceso carnal violento, en decisión que fue apelada por la defensa y  confirmada por el tribunal Superior el  28 de marzo de 2006.   

          5.  El  defensor  del  procesado interpuso  oportunamente el recurso extraordinario de casación.   

DEMANDA DE CASACION  

Con  fundamento  en  la  causal  primera del  artículo  181  de  la ley 906 de 2004, un cargo formula el demandante contra la  sentencia de segunda instancia.   

En él acusa la sentencia de ser ilegal por  infracción  indirecta  de  normas  de derecho sustancial, y en concreto las que  definen   el   principio  de  presunción  de  inocencia  e  in  dubio  pro  reo  (artículo  7), conocimiento  para     condenar    (artículo    381),  medios  de conocimiento (artículo 382)  y     apreciación    del    testimonio (artículo 404).   

En  el único cargo, señala que el juzgador  incurrió  en un error de falso raciocinio al desconocer las reglas que orientan  la  libre  apreciación de las pruebas que lo condujeron a un inadecuado proceso  de inferencia lógica.   

Explica que el falso raciocinio “consiste  en  realizar  una apreciación equivocada de los hechos  en  sí mismos al haber hecho en la sentencia inferencias que no corresponden al  contexto  fáctico, salidas de la lógica mas elemental, de los principios de la  ciencia  o  del sentido común, estos es a contracorriente de la sana crítica e  inclusive de las reglas de la experiencia.   

Luego  de  ello  y de destacar que cuando se  ataca  la  inferencia lógica se debe aceptar el hecho indicador, señala que el  cargo  lo  propone  desde  la perspectiva del hecho indicador y de la inferencia  lógica, así:   

En primer lugar, el tribunal desconoció las  reglas  relativas  a  la  libre  apreciación  de  las  pruebas,  al apreciar el  testimonio  de  la  menor  Juliana  Posada bajo el marco de “una ilegal tarifa  legal”.   

En  efecto,  el  tribunal  señaló que a la  menor  la  amedrentó  el procesado con una arma de fuego con la cual incluso ya  se  habían  hecho  antes  dos  disparos  al  aire  y  que esa manifestación la  respaldan  otros  medios  de  prueba, pese a que en realidad nadie presenció el  hecho.  De  manera  que  si  el  tribunal  hubiese  apreciado el testimonio como  corresponde la decisión habría sido diferente.   

En  segundo  lugar, el tribunal incurrió en  una  errónea  inferencia  al  desestimar  que fue la menor quien con su actitud  propició  en  medio de un ambiente signado por el consumo de licor, droga y una  sustancia  llamada “poper”, que los besos y caricias iniciales terminaran en  una  relación sexual consentida. Y se equivocó, además, al no tener en cuenta  que  Jorge  Andrés  Osorio  le  advirtió  a  la menor que “michín” era de  “rumba   larga”,   a  lo  cual  la  que  se  dice  agredida  no  le  prestó  atención.   

En  conclusión,  dice, no se logra entender  con  qué criterios le confirió absoluto crédito a la versión de la menor, si  en  el  proceso  se  demostró evidencia cierta sobre sus problemas depresivos y  tratamientos  siquiátricos,  que  no  tienen  relación  con  el  hecho  que se  investiga.   

Si  el juzgador hubiese tenido en cuenta que  Jorge  Andrés Osorio dijo no tener mayores recuerdos acerca de los disparos con  arma  de  fuego,  pero si haber advertido a la menor del peligro que se cernía,  el  tribunal  habría  tenido que concluir que la versión de la menor carece de  respaldo probatorio.   

Otra  situación  que  demuestra,  según el  demandante,  las  irrazonables  inferencias,  surge del hecho de haber tenido en  cuenta  que el estrés post traumático que según el médico siquiatra presenta  la  menor,  puede  tener  origen  en los hechos de los que asegura fue víctima,  pero  ignora  el  tribunal  que  son  los  protagonistas los que mejor saben que  ocurrió  aquella  madrugada  y  las  necesarias pero menores incompatibilidades  entre   ellos,   no  conducían  a  restarle  credibilidad  a  la  versión  del  procesado.   

La  última  inferencia, equivocada como las  otras,  consiste  en asegurar que la menor pudo haber esgrimido otra excusa para  no  llegar  a  casa  y  no  precisamente  imputarle  la comisión de un delito a  alguien.  Mas  no tuvo en cuenta el tribunal que la menor es de una personalidad  manipuladora  y  que  ha  estado  en  centros  siquiátricos  por  sus profundos  problemas depresivos.   

Por  último, ninguna prenda de vestir de la  menor  refleja  el  mínimo  rastro  de  violencia,  como no sean los necesarios  rastros  de  tierra,  teniendo  en  cuenta que tuvo relaciones sexuales junto al  sitio en donde sus demás amigos compartían alcohol y drogas.   

En consecuencia, solicita que la Corte dicte  el   fallo   de   reemplazo,  absolviendo  a  Castaño  Roldán    de    los    cargos    que    le   fueron  imputados.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Primero:  La  Sala  penal  de la Corte precisa nuevamente que el recurso extraordinario de casación  1,   no  por  su  marcado  énfasis  en  los  fines (artículo  180  de  la  ley 906 de 2004),  libera  al demandante de cumplir en la demanda con unos presupuestos comunes que  corresponden  a  lo  que  se  ha  denominado  escrito  de  sustentación mínima  (artículo   183   idem)  2,  en atención a que,   

“la  casación  no es tercera instancia,  sino  una  sede única a la que se accede a través de un recurso extraordinario  3   

y   como   tal   procede,  (i)  contra  sentencias penales de segunda  instancia  proferidas por los Tribunales superiores de Distrito Judicial, en las  que  se  resuelve  de  fondo el proceso, sea anticipadamente o como culminación  del  juicio  oral,  (ii) por  causales  taxativamente  señaladas  en  la ley, que condicionan al demandante y  limitan  el objeto de estudio que le corresponde hacer al Tribunal de casación,  salvo  cuando  se trate de graves infracciones a garantías fundamentales que la  Corte  advierta  y  esté  en  el  deber de restaurar como medio para lograr los  fines  del  recurso, (iii) sin  consideración  al  quantum  punitivo  del delito por el cual se procede, con lo  cual  se  termina con la distinción entre la casación común y discrecional, a  que  alude  la  ley  600  de  2000, y (iv) mediante  la  presentación oportuna de la demanda que satisfaga los  requisitos  legales de admisibilidad e indique la necesidad de cumplir uno o mas  de      los      fines      del      instituto.4   

          Por  tales  razones,  aún  cuando  claro  que  sin  las  exigencias  metodológicas  de  los  sistemas  de  casación  que  bien podrían tildarse de  rígidos,  es  necesario que con miras a su admisión, el demandante identifique  los  sujetos  procesales,  sintetice  los  hechos,  la  actuación procesal y la  sentencia,  el  interés  que  le  asiste  al recurrente; la causal 5  que sirve de  fundamento  a  los cargos que en forma precisa, concreta y coherente se formulan  contra      la      sentencia     (principio     de  autosuficiencia);  las finalidades que se persigue con  el  recurso  (la teleología del recurso), como    paso   indispensable   para   su   admisión   y   posterior  sustentación,  entendida  esta  última fase como la posibilidad de desarrollar  puntualmente los argumentos consignados en la demanda.   

          Segundo:  Aún  cuando  el  demandante  se  equivoca      en     la     selección     de     la     causal     –  es  la  tercera  la  que  conjuga su  propuesta    y   no   la   primera   –,     esa     eventualidad     podría     superarse    –  lo  que  no es del caso –  si  la Corte encontrase la necesidad  de  ir  mas allá de las formas para lograr un finalidad específica del recurso  6,  en  atención  a  la  situación  del  impugnante, la índole de la controversia  planteada  y la fundamentación del cargo. Sin embargo, la demanda es precaria y  no  da  espacio  a esa posibilidad, pues en el afán de anteponer su criterio al  del  tribunal,  el  recurrente no logra indicar cuáles fueron los criterios que  el  juzgador infringió a la hora de apreciar el testimonio de la menor y de sus  amigos   (artículo   404   de   la   ley   906   de  2004),    y  la  necesaria  trascendencia  que  esa  concreta  modalidad  de  error tendría en la decisión  final,  para  lo  cual  es  necesario  señalar  los  criterios  específicos de  apreciación  de  cada  medio  de  prueba,  pero  también  como  la teoría del  conocimiento  lo  enseña,  que  toda duda razonable sólo se supera mediante el  examen  conjunto  de  los  diferentes  medios  de  prueba,  elementos materiales  probatorios   y   evidencia  física  (artículo  380  ibidem).   

          Tercero.  En  el recurso extraordinario de  casación,  como  control  de constitucionalidad           y de legalidad a la sentencia, no  se  enfrentan las convicciones a las que llegaron los juzgadores en el ejercicio  de   su   apreciación  probatoria,  sino  las  infracciones  a  las  reglas  de  apreciación  y  producción  de  la  prueba sobre la cual se funda la sentencia  (artículo  181, 3 de la ley 906 de 2004)  y  la  influencia  que  ese  error puede tener en el análisis del  conjunto  de las mismas, y en la adjudicación concreta del derecho. Por eso, no  está  bien que se pretenda, como lo hace el demandante, cuestionar a través de  este  especial medio de impugnación la razones por las cuales el juez le creyó  a  un  testigo  y  no  a  otro,  mediante  apreciaciones  que  son propias de la  dialéctica de las instancias.   

          En  conclusión,  por  los  defectos  formales  indicados  y  por no  requerir  la  Corte  del  fallo  para cumplir las finalidades del recurso, ni en  orden  a  defender  garantías  fundamentales  que  de  oficio  deba  restaurar,  inadmitirá la demanda.   

Por lo expuesto, La  Corte  Suprema de Justicia, en  sala de casación penal,   

Resuelve  

Inadmitir  la demanda de casación formulada  por   el   defensor   de   Andrés   Felipe  Castaño  Roldán,  contra  la  providencia  de  fecha  y origen  indicados.,   

Contra   esta  determinación  procede  la  insistencia en los términos del artículo 184 ley 906 de 2004.   

En  firme  la  decisión  se  remitirá  el  expediente al tribunal de origen.   

Notifíquese y Cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO                    

Permiso  

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARON                   

JORGE          QUINTERO  MILANES            YESID  RAMIREZ  BASTIDAS                

JULIO            SOCHA  SALAMANCA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Así  mismo  la  Corte  Constitucional. Cfr. Sentencia C 668  de  2001,:  “ el recurso de casación es un juicio técnico jurídico, de puro  derecho  sobre  la  legalidad  de  la sentencia (errores in iudicando), sobre el  proceso   en  su  totalidad  o  en  diversos  sectores  del  mismo  (errores  in  procedendo),  y  excepcionalmente  sobre  las bases probatorias que sirvieron de  sustentación  para  dictar  la  sentencia acusada. De  ahí  que  la  casación,  como  un  juicio  sobre la sentencia que es, no pueda  entenderse  como  una  instancia  adicional,  ni  como  potestad  ilimitada para  revisar  el  proceso  en  su  totalidad,  en  sus  diversos aspectos fácticos y  normativos,  sino  como  una  fase  extraordinaria,  limitada  y excepcional del  mismo.” (resaltado fuera de texto)   

2 Cfr,  Corte   Suprema  de  Justicia,  auto  de  junio  22  de  2005,  radicado  23701.   

3 Cfr,  sentencia  C  252  de  2001,  en  la  cual  la  Corte Constitucional indicó que  “La  casación  penal,  entendida  como  medio  de  impugnación  extraordinario,  tiene  elementos  estructurales  y  de  contenido  propios  que  no  permiten  confundirla  con  otras instituciones; por tanto, no  puede  la  ley  modificarla  de forma tal que la desnaturalice o la convierta en  otra   figura   jurídica,   menos  eficaz  conforme  a  los  fines  que  se  le  atribuyen.”   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  sentencia  del  20  de  octubre de 2005, radicado 24026.   

5  El  artículo  181  consagra  tres causales: 1.  La falta de aplicación, interpretación errónea, o aplicación  indebida  de  una norma del bloque de constitucionalidad, constitucional o legal  llamada    a    regular   el   caso;   2.  Desconocimiento del debido proceso por afectación sustancial de  su  estructura o de la garantía debida a cualquiera de las partes: 3.  El manifiesto desconocimiento de las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la sentencia.   

Cuando   el   objeto   de   censura   es  exclusivamente   lo   referente  a  la  reparación  integral  decretada  en  la  providencia  que  resuelve el incidente, se deben tener en cuenta las causales y  cuantía establecidas en las normas que regulan la casación civil.   

6  la  defensa  de  garantías  fundamentales,  o  la  efectiva aplicación del derecho  material     o     la     unificación    de    la    jurisprudencia.     

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