25183(31-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25183  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 124  

Bogotá,  D.  C.,  treinta  y  uno  (31) de  octubre de dos mil seis (2006).   

V   I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  FRANCISCO    ANTONIO   VEGA   QUINTERO,  condenado  por el delito de inasistencia alimentaria, conforme a los parámetros  de la casación discrecional.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.   Los  hechos  los  sintetizó  el  juzgador de segunda instancia, así:   

“Betty  Rocío  Díaz  de  Avila,  madre  de  los  menores  Erika Tatiana y Harold Anderson Vega  Díaz,  instauró  querella  por  el  delito de inasistencia alimentaria ante la  Fiscalía  Local  el  10  de  mayo  de  2004,  porque  el  padre  de  sus hijos,  FRANCISCO    ANTONIO    VEGA   QUINTERO,  se  ha  sustraído  a la obligación alimentaria desde el mes de  enero    de    2001,   incumpliendo   lo   acordado   en   una   comisaría   de  familia”.   

2.   El Juzgado Quinto Penal Municipal  de   Cúcuta,   mediante  sentencia  del  17  de  agosto  de  2005,  condenó  a  Francisco    Antonio    Vega   Quintero  a  las  penas  principales  de  2  años  de  prisión y multa de  $100.000°°,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de sus  derechos  y funciones públicas por un lapso igual al de la pena privativa de la  libertad  y  al  pago  de  los perjuicios, como autor del delito de inasistencia  alimentaria  (artículo  233,  inciso  2°,  del  Código  Penal) imputado en la  resolución  de  acusación, la cual quedó ejecutoriada el 27 de abril de 2005.  Así  mismo,  se  le concedió la suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

3.   Apelado  el fallo por el defensor  del  procesado,  quien  consideró  que  el  procesado  no ha cometido el delito  imputado,  pues  ha  cumplido  parcialmente  su  obligación,  además de que la  certificación  de  la  comisaría  de  familia no es prueba que demuestre dicho  incumplimiento,  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito de Cúcuta, el 13 de  octubre  de  2005, lo confirmó integralmente, decisión contra  la cual el  citado  profesional  del  derecho interpuso “recurso  de casación”.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El  defensor  del  procesado  Vega     Quintero    manifiesta    que  “el  objetivo del recurso de casación es en virtud  de  que la defensa no comparte los criterios de los señores jueces de primera y  segunda  instancia,  por  lo  tanto mediante este recurso solicito se revoque la  sentencia      y      se      deje      sin      ningún      efecto”.   

Luego  de  sintetizar  los  hechos  y  la  actuación procesal, plantea los siguientes cargos:   

Primer cargo  

Recuerda  que el juzgador tomó como prueba  de  cargo  para  condenar a su defendido la constancia expedida por el Comisario  de  Familia  de  la ciudadela La Libertad, documento que no podía ser tenido en  cuenta  por cuanto que ese funcionario no era competente para expedirla, además  que  no le consta si su procurado estaba cancelando o no la cuota alimentaria de  sus  menores hijos, sin olvidar que en la comisaría no se lleva ningún control  “de   las   cuotas  alimentarias  para  que  pueda  certificar  el  cumplimiento  o  incumplimiento  de  la  obligación”.   

Agrega  que  el  sentenciador  se limitó a  darle  credibilidad  a  la  querellante,  sin  tener  en  cuenta lo dicho por su  procurado.   

Segundo cargo  

Afirma  que “no  es  cierto  que el Señor Juez diga que en audiencia pública se hayan escuchado  a  todos los sujetos procesales, pues la señora Betty Rocío Díaz no volvió a  aparecer  al  proceso”,  al  punto  que  no  había  reclamado  el  valor  de  los  dineros consignados, aspecto que, en su criterio,  significa  que  la  denunciante “no le interesan los  valores  para  el  sustento  de los menores, sino causarle daño al padre, verlo  recluido  en  una  cárcel,  porque  considera  que  esto le alimenta más a los  hijos,  claro  está  con  el patrocinio de los jueces que con el debido respeto  que  me  merece  pero no comparto el criterio, todo no es dictar sentencia, sino  si  es  justo  o no, pues con ello está contribuyendo en el abandono y pérdida  del cariño de los menores”   

Tercer cargo  

Dice que su representado no se ha sustraído  a   la   obligación  alimentaria  como  así  lo  demuestra  el  proceso,  pues  “siempre  ha  estado  y  está  respondiendo con la  obligación  de  sus  hijos,  lo  que  ha  existido  es  un incumplimiento de la  obligación”.   

Asegura que el procesado está cumpliendo en  forma  parcial  dicha  obligación, “de acuerdo a su  capacidad  económica,  con la obligación de aportar parte de lo necesario para  los  menores,  por  lo  tanto solicito al Señor Juez sentencia absolutoria, por  los  esfuerzos para colocarse al día con la obligación, por lo tanto no existe  el dolo por su omisión”.   

Dice  que  en  este caso no ha existido una  sustracción  sin  justa  causa  como  lo  señala  el artículo 233 del Código  Penal,  pues  Vega Quintero  tiene  conformado  otro  hogar  dentro  del cual debe  responder  por  otro  menor  hijo,  “además de que  tiene  que  atender  la obligación de su Señora madre que quedó viuda, por lo  tanto  tiene  que  ayudarle  porque  es una señora de avanzada edad”.   

Cuarto cargo  

Luego de citar el artículo 232 del Código  de Procedimiento Penal, textualmente expresa:   

“Honorable  Magistrado  la  misión de los Jueces no es dictar sentencia así por así, sino  que  haya  esa  CERTEZA  de cometer el delito y para el caso en CASACIÓN, es lo  que  debemos  analizar  por  que  en  el  fondo el Señor FRANCISCO ANTONIO VEGA  QUINTERO,  es  decir  que  exista  el  dolo de cometer el delito para el caso en  litigio  no  se  ha cometido delito alguno lo que existe en un incumplimiento de  la  misma,  pero  es  debido  a  la  situación precaria del sindicado, no le ha  permitido  sufragar  la  totalidad  de  la  cuota alimentaria de los menores, en  otras  palabras  el  Señor  Juez  no  buscó la verdad real, por que si así lo  hubiera  hecho  su  concepto,  el  celo  las  circunstancias  que  demuestre  la  existencia  de  la conducta punible agravando o exonerando de la responsabilidad  del procesado”.   

En  fin,  reitera  que  su  defendido  no  incumplió  la  obligación  alimentaria  y, por lo mismo, en su criterio, surge  evidente   que   el   procesado   no   cometió   el  delito  por  el  cual  fue  condenado.   

Añade que como esta clase de delitos llegan  poco  a  la  Corte,  ello  conlleva  necesariamente  a  que  no  se  cuente  con  jurisprudencia  “aplicable a estos casos”.   

Por  lo  expuesto,  solicita  a la Corte se  revoque  la sentencia impugnada “y de esta manera se  haga  claridad, con el objetivo de buscar mayores herramientas jurisprudenciales  para el caso objeto de este recurso”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Como  quiera  que en este caso la  sentencia  de  segunda  instancia  la  profirió  el  Juzgado  Tercero Penal del  Circuito   de   Cúcuta,   surge   evidente   que  sólo  procede  la  casación  discrecional,  sin  importar  el  quantum  punitivo  del  delito por el cual fue  condenado  Francisco Antonio Vega Quintero.   

2. Precisado lo anterior, procederá la Sala  a   constatar   los   demás  presupuestos  para  acceder  a  esta  impugnación  extraordinaria.   

En  efecto,  recuérdese  que  cuando  la  casación  se  intenta  por  vía excepcional, se requiere verificar si el actor  cumplió  con  la  carga de fundamentar los motivos por los cuales considera que  se  ha  violado  una  garantía  fundamental  o  porque  se  hace  necesario  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  pues  sólo a estos eventos se restringe la  admisibilidad de esta modalidad casacional.   

Ahora     bien,     en   cuanto    a    la    fundamentación   la   Corte   ha   sido   reiterada  y  clara  al  afirmar que cuando se trata de la  necesidad  del  desarrollo  jurisprudencial,  como  parece ser planteado en este  caso,  el  casacionista   está   obligado  a  exponer   una   argumentación   lógica dirigida a evidenciar si lo que se pide  es   la   unificación  de  posiciones  encontradas   sobre   el   particular,    o    la   actualización   de   la   doctrina    hasta   el   momento   imperante,   o   el   pronunciamiento   sobre   un   tema aún  no   desarrollado,    o   la   precisión   sobre   el   alcance   de   la   ley   cuando ésta presenta vacíos o el  necesario   análisis   con   ocasión   del  tránsito  legislativo  de  leyes,  debiéndose  señalar,  además, de qué manera la decisión que va a adoptar la  Corte  presta  el doble servicio de solucionar adecuadamente el caso y de servir  de guía como criterio auxiliar de la actividad judicial.   

Al respecto ha dicho la Sala:  

“La demanda de  sustentación   del   recurso  de  casación  por  la  vía  discrecional,  debe  justificar  la solicitud en la necesidad del desarrollo de la jurisprudencia, ya  por  su  unificación,  dada  sus  variaciones  o  la  diversidad  de  criterios  sostenidos  por  la  Corte,  ora porque existan vacíos que exijan precisiones o  ampliaciones  para  señalarle  sentido  y  alcance  a la ley, o bien porque con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o  por  la concurrencia de nuevas realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala no haya tenido oportunidad de referirse a un  tema  sustancial  específico, ante el cual la sentencia acusada yerra o infiere  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la ampliación de los  mecanismos     protectores     de     las    garantías    de    los    derechos  fundamentales”.1   

Cumplido  con  lo  anterior,  dado  que  la  casación  es  de  naturaleza  extraordinaria  y  rogada,  se  debe construir la  demanda     respetando     las     reglas      técnicas      de   formulación,    desarrollo    y   demostración   del   cargo,  según  la  causal invocada y el modo de violación de la ley sustancial  señalado.   

3.   En  el  supuesto  que  ocupa  la  atención  de  la  Corte,  se  observa  que si bien el actor, de manera exigua y  confusa,     al     final    del    libelo    mencionó    la    “jurisprudencia”  como  motivo  que  lo  llevó  a acudir a la casación discrecional, de todos modos no evidenció si lo  pretendido  era  la unificación de posiciones encontradas, la actualización de  la  doctrina  hasta el momento imperante o el pronunciamiento sobre un tema aún  no  desarrollado,  además  de que tampoco demuestra de qué manera la decisión  que  va  a adoptar la Corte presta el doble servicio de solucionar adecuadamente  el   caso  y  de  servir  de  guía  como  criterio  auxiliar  de  la  actividad  judicial.   

En efecto, luego de presentar cuatro cargos  contra  el  fallo  impugnado, en una simple enunciación plasmada en el párrafo  final  de  la  demanda,  se  limitó  el  censor  a  decir  que  “busca  mayores  herramientas  jurisprudenciales para el caso objeto  de  este  recurso”,  afirmación  que  no  contiene  ningún   desarrollo   argumentativo  frente  a  los  reproches  formulados  con  antelación  y,  por  lo  mismo,  que  conduzca  a la Corte a hacer un necesario  pronunciamiento en torno a los mismos.   

Por  el contrario, lejos de puntualizar, de  manera  lógica  y  concatenada, las razones por las cuales se hace necesario el  pronunciamiento   jurisprudencial,   dedicó   su   disertación  a  mostrar  su  disentimiento  respecto  al  grado  de apreciación que el juzgador le otorgó a  los  medios  de  convicción  que  le  permitieron  concluir  en  la  autoría y  responsabilidad  del  procesado frente al delito de inasistencia alimentaria por  el cual fue condenado.   

En otros términos, si bien el actor muestra  inconformidad   con   el   hecho   de  que  el  juzgador  hubiese  apreciado  la  certificación  suscrita por el Comisario de Familia, Zona Libertad, de Cúcuta,  funcionario  que,  en su criterio, no era competente para emitir dicho documento  (cargo  primero), o que la  querellante   en   lugar   buscar   el   pago   de   la  obligación  pretendía  “ver  al  padre recluido en una cárcel”     (cargo    segundo),  o  que  el  acusado no “cometió el  delito    de    sustraerse    de    la    obligación    alimentaria”,  sino  que,  por el contrario, “lo  que   ha   existido   es   un   incumplimiento   de  la  obligación”     (cargo    tercero),  o  que  en  este  caso  “no existe  certeza”    para    condenar”    (cargo   cuarto),  de  todos  modos  son  aseveraciones  que no cuentan con la debida argumentación que las ate al motivo  del  desarrollo de la jurisprudencia y, por lo mismo, que permitan a la Corte su  necesaria e ineludible intervención.   

En  consecuencia,  como  se advierte que el  peticionario  en  la demanda no propone ninguna de las hipótesis en precedencia  señaladas,  sino  que la construye con fundamento en la apreciación probatoria  del  sentenciador,  dejando huérfano el desarrollo de la tesis que lo motivó a  acudir    a    esta   vía   extraordinaria   y   excepcional,   la   misma   se  inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa  por  cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  FRANCISCO  ANTONIO  VEGA QUINTERO. En consecuencia, se  declara   desierto   el   recurso   extraordinario   de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA          JAVIER   ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Rad.  21950,  casación  discrecional  del  24  de  noviembre  de  2004.  Ver también  casación  discrecional  21770  del  30 de junio de 2004, casación discrecional  22572  del 29 de septiembre de 2004, casación discrecional 23226 y 23327 del 16  de febrero y del 2 de marzo de 2005, respectivamente.     

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