24568(16-03-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24568  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 24   

Bogotá, D.C., dieciséis de marzo de dos mil  seis.   

V I S T O S  

La  Corte  desata  el  recurso  de apelación  interpuesto  por  el  procesado  ARTURO  CORTÉS  CADENA,  contra la providencia  calendada  18  de agosto de 2005, mediante la cual una de las Salas de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cundinamarca, negó la  concesión  del recurso de queja impetrado contra la declaratoria de desierto de  los  recursos  de reposición y en subsidio de apelación interpuestos contra el  interlocutorio  que  no decretó la cesación de procedimiento solicitada por el  mismo incriminado.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

La  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cundinamarca, presidida por la doctora NYDIA  LÓPEZ  de  SALAMANCA,  al  desatar  el recurso de apelación interpuesto por el  Fiscal  Seccional  de  Leticia  (Amazonas) y el defensor de Carlos Alberto Capto  Da’silva,   contra   la  sentencia  proferida  por  el  doctor  ARTURO  CORTÉS  CADENA,  Juez  Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  dispuso  la  compulsación  de  copias  de  la  actuación,  con  destino  a la Fiscalía General de la Nación, a fin de que se  investigara  la  conducta  del  funcionario  judicial  de primera instancia, por  cuanto,  a  más de haber sido exiguo en argumentos para absolver a Jorge Orobio  Rodríguez,       “olímpicamente”    desconoció    “el    pesaje   del  estupefaciente  en  1.029 gramos (7)”, con lo cual le  impuso  a  Capto  Da’silva  “una  condena  sensiblemente  benigna”,  dejando  así  de  lado  la  acusación  del fiscal atinente a la  infracción  por parte del mismo del inciso 3º del artículo 33 de la Ley 30 de  1986, modificado por el artículo 17 de la Ley 365 de 1997.   

El  Fiscal  Primero Delegado ante el Tribunal  Superior   del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca  decretó  la  apertura  de  investigación  preliminar  y  escuchó  en  versión  libre  y  espontánea  al  imputado,  lo  que  hizo  a  través  de comisionado, luego de lo cual el Fiscal  Segundo  de  la  misma  unidad  dispuso  la apertura formal de investigación en  contra  del  doctor  ARTURO  CORTÉS  CADENA, a quien escuchó en indagatoria, a  través  de  comisionado,  absteniéndose  de imponer medida de aseguramiento en  contra  del  mismo,  “por  la  no  necesidad  de  la  misma”, determinando, eso sí, que el comportamiento  del     procesado     era    constitutivo    del    delito    de    Prevaricato   por   acción,  descrito  y  sancionado   en   el  artículo  413  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000.   

Clausurada  la etapa investigativa su mérito  fue  calificado  el  20  de  mayo de 2004, con resolución de acusación, por el  ilícito  anteriormente  indicado,  decisión que al cobrar ejecutoria dio lugar  al  envío de las diligencias a la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  para  el adelantamiento de la etapa de juzgamiento,  donde  se  corrió  el  traslado  consagrado  en el artículo 400 del Código de  Procedimiento  Penal de 2000, del 3 al 24 de noviembre de 2004, luego de lo cual  –noviembre 25- se profirió  auto  en  el  que  señalaba  el  7  de  diciembre  siguiente para llevar a cabo  audiencia preparatoria.   

El  26  de  noviembre  se  recibió  en  la  Secretaría  Penal  del  Tribunal Superior memorial suscrito por el procesado en  el  que,  aparte  de  solicitar el cambio de radicación de las diligencias y de  recusar  a  los  integrantes  de  la  Sala  de  Decisión  Penal,  requería  la  declaratoria  de  nulidad de lo actuado desde la resolución mediante la cual se  le  resolvió  situación  jurídica  y,  a su vez, se decretara la cesación de  procedimiento,  por atipicidad de la conducta, ya que jamás actuó dolosamente,  requisito  éste  sine qua non  en el delito que se le atribuye.   

El  29  de  noviembre  de 2004 la Magistrada  Ponente   dispuso,   a   más   de  aplazar  la  realización  de  la  audiencia  preparatoria,  la  remisión  de  los  cuadernos  de  copias  del  proceso y del  memorial  anteriormente  aludido,  a  esta  Sala  de  Casación  Penal, a fin de  resolver  la  solicitud  de  cambio de radicación, lo que originó que el 19 de  enero  de  2005  se  emitiera  providencia  mediante  la cual se negó el cambio  requerido,  luego  de  lo  cual  se procedió por parte de los integrantes de la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  a rechazar la recusación, improcedencia que fue aceptada el 3 de  marzo  de  2005  por la Sala de Decisión Penal siguiente que tuvo a su cargo la  resolución del asunto.   

A  continuación  -7  de marzo- se profirió  auto  en  el que se dispuso resolver la solicitud de nulidad en desarrollo de la  audiencia  preparatoria  y retornar las diligencias para efectos de pronunciarse  sobre  la  petición  de  cesación  procedimiento, lo que condujo a que el 5 de  mayo  de  2005  se dictara providencia con la que se negó decretar la cesación  de   procedimiento  y,  a  su  vez,  se  reconoció  a  un  nuevo  abogado  como  defensor.   

Contra esta determinación el doctor CORTÉS  CADENA  interpuso  recurso de reposición, como principal, y de apelación, como  subsidiario,  los  que  fueron declarados desiertos, a través de interlocutorio  del  16  de  junio de 2005, por falta de sustentación, providencia ésta contra  la  cual  igualmente  el  procesado interpuso recurso de reposición, el que fue  decidido adversamente mediante auto del 27 de julio siguiente.   

Inconforme  el  procesado con tal decisión,  solicitó  mediante  memorial recibido el 9 de agosto de 2005, coadyuvado por su  defensor,  se  concediera  el  recurso  de  queja, a lo que la Sala de Decisión  Penal,  mediante  proveído del 18 del mismo mes y año, no accedió, por cuanto  “Solamente  cuando se niega el recurso de apelación  porque   el   funcionario   de   primer   grado  considera  que  fue  presentado  extemporáneamente,  o  que el impugnante no está legitimado para interponerlo,  procede  el  recurso  de  queja, como que en estos eventos la ley permite que el  superior  funcional  examine  las  razones  del rechazo; pero no cuando ellas se  basan  en  una  declaratoria  de desierto, que como se indica hasta la saciedad,  sólo admite recurso de reposición”.   

Contra  esta  determinación una vez más el  procesado  interpuso  los  recursos  de reposición y en subsidio de apelación,  así  como  la  nulidad  de  la  misma,  frente  a  lo  cual  el  Tribunal,  con  interlocutorio  del  5  de  octubre de 2005, negó el primero, pues “resulta  claro  que  si,  como  se ha indicado hasta la saciedad,  contra  la decisión que declara desierto un recurso sólo procede el recurso de  reposición,  mal  se  haría en tramitar uno de queja, cuya razón de ser, como  se  ha  expuesto  en  forma  reitera  (sic),  es justamente se le de trámite al  recurso  de  apelación  denegado”,  y  concedió el  segundo  en  razón a que la negativa de tramitar el recurso de queja se adoptó  mediante  una  providencia  interlocutoria, la que fue impugnada, y “no   existe   fundamento   legal   para   tramitar  los  recursos  interpuestos”.   

El 12 de octubre siguiente el acusado CORTÉS  CADENA  hizo  llegar  al  Tribunal escrito en el que aduce que va a “complementar   sustentatorio   de   alzada  ante  la  H.C.S.J.  y  concomitantemente  hacer  precisiones  ónticas, fácticas y jurídicas sobre el  proveído  de  Octubre  5/05”, ya que su “petita  principal  y  de fondo” es que  “la  H.  Corte  Suprema de Justicia en la Sala Penal  Competente,   decrete  cesación  de  procedimiento,  ya  que  concurren  varias  causales  estatuidas  en  el artículo 39 C.P.P., cuales son: que la conducta no  ha  existido,  que  el suscrito no he cometido delito alguno, que la conducta es  cabalmente  atípica,  que  la actuación no podía ni debía haberse iniciado y  que  no  puede  ni  debe  proseguirse”,  con lo cual  “se  encuentran  estipuladas causales objetivas para  decreto de cesación de procedimiento”.   

Es así como, prosigue, para que una conducta  sea  típica  es  indispensable  que  se  estructuren  todos  y  cada uno de los  elementos  que  componen  el  tipo  penal,  y  resulta  que ello no ocurre en el  presente  evento,  por  cuanto  “nunca por mi mente,  inconsciente,  subconsciente  y menos concientemente pasó la más tenue idea de  vulnerar,  controvertir,  desconocer,  de  mal aplicar o de violar a sabiendas y  con  dolo,  normado alguno sustancial o procesal al proferir la sentencia base o  causa  de  este  plenario”,  en síntesis, no actuó  dolosamente.   

Aunado  a ello, jamás profirió resolución  manifiestamente  contraria  a  derecho,  ya  que  en  el  proceso  originario se  realizó  diligencia  de  pesaje a identificación de sustancia con la presencia  de  los  procesados  pero  sin  la  asistencia  de  sus  defensores,  por lo que  consideró,  a  “nivel ontológico y deontológico de  principios  constitucionales, sustanciales y procesales, que dicha diligencia no  podía  contener  valor  alguno  en lo procesal ni en lo probatorio, dado que al  carecer   de   interlocutor   defensivo,  no  hubo  impugnaciones,  oposiciones,  contradicciones,   observaciones,   peticiones,  contrapruebas,  constataciones,  refutaciones,  contraindicaciones,  cotejos,  asimilaciones  ni  cualquier  otro  elemento  intelectivo,  racional,  fáctico  o jurídico que manifestara acción  defensiva  alguna, tanto en cuanto al procedimiento efectuado, como a los medios  o  elementos  técnicos,  físicos,  científicos,  reactivos  o aparatos usados  intra  diligencia  y  en  relación  al  debido  o  no  manejo  de  la cadena de  custodia”.   

A continuación reitera que su comportamiento  no   estuvo  soportado  en  ánimo  de  querer  vilipendiar  la  ley,  sino  que  simplemente,  palabras  más,  palabras menos, actuó conforme a su leal saber y  entender,  razón  por  la  cual  “no hubo mala fe ni  deseo  manifiesto de vulnerar o poner en peligro bien jurídico alguno protegido  por  el  legislador”,  por lo que al ser atípica la  conducta,  “no debió haberse iniciado el instructivo  ni  menos haber continuado el mismo, ya que iteramos, la conducta no ha existido  y  secuencialmente  el injustamente investigado no la he cometido”.   

A  renglón  seguido  cita  la  sentencia de  constitucionalidad  365  de  1994  y  el fallo de casación penal, fechado 17 de  agosto  de  1999,  relacionados con la obligatoriedad de sustentar el recurso de  apelación,  para  señalar  que “la sustentación de  la  apelación  es  factible  complementarla  ante  el  ad-quem,  quien de fondo  determinará      sobre      la     suficiencia     sustentatoria”.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Sería  del  caso  entrar  a dilucidar si el  a  quo  acertó  al  no  dar  trámite  al recurso de queja propuesto por el acusado contra la declaratoria de  desierto   de   los   recursos  de  reposición  y  en  subsidio  de  apelación  interpuestos   contra   el  interlocutorio  que  no  decretó  la  cesación  de  procedimiento  solicitada  por  el mismo incriminado, si no se advirtiera que la  Sala   no   ha   adquirido   competencia   para   ello,  como  pasa  a  verse  a  continuación.   

    

* La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cundinamarca no  decretó     la     cesación     de    procedimiento    solicitada    por    el  procesado.     

    

* Contra  esta decisión fueron interpuestos por parte del acusado los  recursos de reposición y, en subsidio, de apelación.     

    

* El  a  quo  declaró  desiertos  tanto   el   primero   como   el   segundo   de   los  recursos,  por  falta  de  sustentación.     

    

* Contra  esta  determinación  el procesado interpuso los recursos de  reposición, apelación y queja.     

    

* El  juzgador   de  instancia  negó  el  primero  y  señaló  que  el  segundo  era  improcedente,  pues  ese  tipo  de interlocutorios sólo admitían el recurso de  reposición.     

    

* ARTURO  CORTÉS CADENA, inconforme con tal providencia, insistió en  la concesión del recurso de queja.     

    

* El  Tribunal  decidió  no  tramitar  el  recurso  de  queja,  por  cuanto  el mismo  resultaba improcedente.     

    

* Una  vez  más  el  procesado  interpuso los recursos ordinarios contra la precedente  decisión,  frente  a  lo cual la Sala de Decisión Penal negó la reposición y  concedió la apelación.     

Como  se  advierte  fácilmente del anterior  recuento,  se equivocó el tribunal al resolver los recursos de reposición y en  subsidio  de apelación interpuestos por el procesado contra el auto mediante el  cual  la  misma colegiatura decidió no dar trámite al recurso de queja, ya que  contra   éste   no   procedía   recurso   de  ninguna  naturaleza,  pues  esta  determinación  no  se adopta mediante interlocutorio, como lo entendió la Sala  de  Decisión  Penal, sino a través de auto de trámite, por cuanto ese aspecto  –trámite o no del recurso  de  queja- no es de tipo sustancial para el proceso, para que se adopte mediante  interlocutorio  (artículo 169, numeral 2º, Ley 600 de 2000), sino que se trata  de   un   trámite   común   para  dar  curso  a  la  actuación  o  evitar  su  entorpecimiento,  por lo que se debió hacer a través de auto de sustanciación  (ibídem, numeral 3º).   

Y  aunque  la  negativa  de  dar trámite al  recurso  de queja se tomó mediante auto que tiene apariencia de interlocutorio,  y  se  dispuso su notificación de manera personal, ello por sí no lo convierte  en   interlocutorio,   por   la   razón  anteriormente  indicada;  además,  la  notificación  que  se ordenó debe entenderse como cumplimiento al principio de  publicidad  que  gobierna  a  las  actuaciones judiciales, como en su momento lo  determinó      la      Corte     Constitucional1 al resolver demanda presentada  en contra del artículo 187 de la Ley 600 de 2000.   

Incluso,  si se mira la parte resolutiva del  auto  en  cuestión,  resulta  evidente que la misma carece del señalamiento de  los  recursos  que  contra  el mismo procede, como debe hacerse conforme con los  lineamientos   del   artículo   171  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000.   

Es más, esa negativa de trámite del recurso  de  queja,  adoptado  mediante  auto  de sustanciación, tampoco es notificable,  pues  el  mismo  no  se  encuentra  incluido  dentro  del  listado  que sobre el  particular    trae    el   artículo   176   del   citado   compendio   procesal  penal.   

Es  por  lo anterior que, se itera, erró el  tribunal  al  proceder  a  desatar  el recurso de reposición que como principal  interpuso  el  acusado  y,  concomitantemente, conceder el recurso de apelación  subsidiariamente presentado por el mismo sujeto procesal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

ABSTENERSE   de  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el acusado ARTURO CORTÉS  CADENA  contra  el  auto  por  medio  del  cual  el  a  quo  se  abstuvo  de  dar trámite al recurso de queja  interpuesto  por  el mismo sujeto procesal contra la providencia que no decretó  la cesación de procedimiento.   

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                        JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1   Sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002.     

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