STP8200-2021

2021 mayo

Asistente Jurídico Inteligente

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FABIO  OSPITIA GARZÓN  

Magistrado  Ponente  

STP8200  – 2021  

Tutela  de 2ª instancia No. 116010  

Acta  No. 126  

Bogotá  D.C., veinticinco (25) de mayo de dos mil veintiuno (2021).  

ASUNTO  

Resolver  la impugnación propuesta por el señor JOHN ALEXANDER  PAREJA RONDÓN,  por conducto de apoderado,  contra  el fallo proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Antioquia, el 5 de febrero de 2021, que negó la acción  de tutela formulada por aquel contra el Juzgado 2º de Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad Antioquia, el Juzgado 1º  Promiscuo Municipal de Andes Antioquia, y el Establecimiento  Penitenciario de esa misma ciudad, por la presunta violación  de la libertad, debido proceso, acceso a la administración de  justicia y dignidad humana  

ANTECEDENTES  Y FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

            

1. Por          allanamiento a cargos en la formulación de imputación,          el Juzgado 1º Promiscuo Municipal de Andes, en sentencia de 21          de marzo de 2017, condenó a JHON ALEXANDER PAREJA RONDÓN          a 5.1 años de prisión, como autor de los delitos de          violencia intrafamiliar agravada y lesiones personales, sin          concederle suspensión condicional de la ejecución de          la pena, ni prisión domiciliaria.  

            

2. La          vigilancia de esa sanción correspondió al Juzgado 2º          de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Antioquia, en          atención a que el sentenciado está privado de la          libertad en el Establecimiento Penitenciario de Andes.  

            

3. Mediante          auto de 17 de marzo de 2020, el referido Juzgado negó a JOHN          ALEXANDER PAREJA RENDÓN la libertad condicional, tras valorar          las conductas por las que fue condenado.  

            

4. En          el mes de agosto de 2020, el sentenciado insistió en su          postulación, y en auto de 14 de ese mes y año, el          Despacho ejecutor la rechazó de plano, debido a que no agregó          argumento distinto a los que se habían analizado en pretérita          oportunidad.  

            

5. En          el mes de septiembre de 2020, la defensa del señor JHON          ALEXANDER PAREJA RONDÓN solicitó de nuevo su libertad          condicional.  

            

6. Por          auto de 21 de octubre de 2020, el Juzgado 2º de Ejecución          de Penas y Medidas de Seguridad de Antioquia, negó el citado          beneficio. La defensa apeló.  

            

7. En          proveído de 18 de enero de 2021, el Juzgado 1º Promiscuo          Municipal de Andes confirmó la decisión de primera          instancia.  

            

8. La          parte actora afirmó que estos autos desconocen la          interpretación realizada por la Corte Constitucional y por          esta Sala Especializada del artículo 64 del Código          Penal1,          pues solo tienen en cuenta la gravedad de la conducta del          sentenciado, sin apreciar en punto del fin resocializador de la          pena, su adecuado desempeño y comportamiento durante el          tratamiento penitenciario en el centro de reclusión, el cual          está soportado2          y permite suponer fundadamente que no existe necesidad de continuar          la ejecución de la pena.  

            

9. Por          tanto, pretende el amparo de sus derechos fundamentales y, en          consecuencia, se dejen sin efecto los autos censurados, y se conceda          la libertad condicional.  

ACTUACIÓN  EN PRIMERA INSTANCIA  

            

1. Mediante          auto de 25 de enero de 2021, la Sala Penal del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de Antioquia admitió la demanda.  

            

2. El          Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario de          Andes informó que envió los documentos del actor para          el estudio de su libertad condicional con destino al Juzgado 2º          de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Antioquia.  

            

3. El          Juzgado 2º de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad          de Antioquia informó que, en desarrollo de la autonomía          e independencia judicial, resolvió lo que estimó          pertinente, acudiendo a las previsiones normativas, criterios          lógicos y pronunciamientos jurisprudenciales que avalaban su          modo de proceder (Art.          64 del C.P. y sentencias C – 754 de 2014 y T 460 de 2017).  

Indicó  que una cosa es que las decisiones adoptadas resulten contrarias a  los intereses del sentenciado y, otra muy distinta, que esa negativa  hubiera entrañado quebranto a derechos constitucionales que se  hubieran pasado por alto de manera arbitraria e ilegítima  constituyendo una “vía  de hecho”  susceptible de ser remediada a través de una tutela. El actor  pretende que el Juez Constitucional examine de nuevo su situación,  como si la tutela fuera una tercera instancia.  

            

4. El          Juzgado 1º Promiscuo Municipal de Andes informó que,          mediante auto de 18 de enero de 2021, confirmó          la decisión de primera instancia del 21 de octubre de 2020,          por haberla encontrado ajustada a derecho y no merecerle reproche          alguno, puesto que se hallaba sustentada conforme al ordenamiento          jurídico vigente.  

Destacó  que la  argumentación vertida en la demanda es una reiteración  de los motivos del recurso de apelación que ya resolvió  en disfavor del sentenciado, sin que pueda concluirse que existe un  desconocido del ordenamiento jurídico por no acogerse el  criterio de quien ejerce la defensa.  

EL  FALLO IMPUGNADO  

En  sentencia de 5 de febrero de 2021, la Sala Penal del Tribunal  Superior de Antioquia negó el amparo, pues consideró  que no era equivocado que los jueces accionados negaran la libertad  condicional con base en el análisis de las conductas punibles  por las cuales fue condenado el señor PAREJA RONDÓN, lo  cual es un requisito a examinar, conforme a lo previsto en el  artículo 64 del Código Penal, modificado por el  artículo 30 de la Ley 1709 de 2014, avalado por la  jurisprudencia.  

Si  bien, el juzgado ejecutor no se refirió expresamente al  proceso de resocialización del actor y su comportamiento en el  centro de reclusión, lo cierto es que se puede colegir que lo  hizo de forma implícita, pero le entregó mayor peso a  las conductas por las que fue sentenciado, concluyendo, a partir de  ellas, la necesidad de continuar la ejecución de la pena  privativa de la libertad, lo cual fue ratificado por el Juzgado de  conocimiento, por vía de impugnación.  

Aunque  no se explicitó expresamente, los funcionarios accionados  quisieron significar, en últimas, que, en atención a  las conductas punibles desplegadas por el actor, aún requería  de la función de prevención especial positiva y  reinserción social de la pena, lo cual resulta acorde con el  precedente tanto de la Corte Constitucional, como de la Corte Suprema  de Justicia.  

Por  tanto, los autos criticados no adolecen de un defecto material y  desconocimiento del precedente.  

LA  IMPUGNACIÓN  

La  parte actora impugnó con el propósito que se  revoque la sentencia de primer grado y, en su lugar, se ampare el  debido proceso.  

Señaló  que el artículo 64 del Código Penal, modificado por la  Ley 1709 de 2014, hace alusión a una valoración de la  conducta, más no a un criterio de gravedad. Además, en  la sentencia condenatoria no se consignó nada relacionado con  este aspecto, ni hizo alusión a los bienes jurídicos  afectados, de ahí que los accionados desbordaron su  competencia al valorar dos veces los comportamientos del penado. De  cualquier manera, no hay criterios claros para establecer cuándo  una conducta es grave.  

Al  margen de esto, los autos que negaron la libertad condicional  desconocen los precedentes constitucionales y las decisiones de esta  Corte3,  que enseñan que, para la concesión de ese subrogado, no  basta la valoración de la conducta, sino que se debe sopesar  el adecuado desempeño y comportamiento del penado durante el  tratamiento penitenciario en el centro de reclusión, el cual  prevalece, dado el fin resocializador de la pena, pues ni siquiera  aluden al tratamiento penitenciario que ha recibido el sentenciado.  Sostuvo que las funciones de prevención general y retribución  justa de la pena solo las valora el juez de conocimiento.  

Afirma  que cuándo podría acceder a la libertad condicional, si  no se hace la ponderación que exige la doctrina, para qué  sirve el tratamiento penitenciario si no se analiza para el  otorgamiento de este tipo de beneficios.  

Plantea  que otros jueces de ejecución entienden que, a medida  que se avanza en el tratamiento penitenciario, se aminora la gravedad  de la conducta, otros funcionarios conceden el beneficio cuando ha  superado más del 70 u 80% de la condena, y otros lo otorgan  cuando los privados de la libertad se encuentran en fase mínima  de seguridad (como  el sentenciado)  o de confianza.  

CONSIDERACIONES  DE LA CORTE  

Competencia  

De  acuerdo con lo previsto en el artículo 32 del Decreto  

2591  de 1991, la  Sala es competente para desatar la segunda instancia respecto de la  decisión adoptada por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Antioquia.  

Problema  jurídico  

Establecer  si frente a la providencia que negó la libertad condicional  al señor JOHN ALEXANDER PAREJA RONDÓN, se  estructuran los requisitos especiales de procedibilidad de la acción  de tutela contra decisiones judiciales, y si debe revocarse el fallo  de tutela de primer grado para concederse el amparo invocado.  

Análisis  del caso concreto  

            

1. La          acción de tutela es un mecanismo de defensa creado por el          artículo 86 de la Constitución Política para la          protección inmediata de los derechos fundamentales cuando          resulten amenazados o vulnerados por cualquier autoridad, o los          particulares en los casos allí establecidos.  

            

2. Cuando          se dirige contra providencias judiciales es necesario, para su          procedencia, que se cumplan los presupuestos generales fijados en la          sentencia C 590 de 20054,          y se acredite que la decisión jurisdiccional incurrió          en un defecto orgánico, procedimental, fáctico,          material o sustantivo, de motivación, error inducido,          desconocimiento del precedente o violación directa de la          constitución5.  

                              

1. En                  cuanto al desconocimiento                  del precedente, se configura cuando el funcionario judicial se                  aparta sin justificación jurídica alguna de las                  sentencias emitidas por los tribunales de cierre, o de las dictadas                  por él al resolver asuntos que presentan una situación                  fáctica similar a la que es objeto de decisión6.    

            

3. En          el presente asunto, el actor pretende dejar sin efectos el          auto emitido el 21 de octubre de 2020, por el cual, el Juzgado 2º          de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Antioquia le          negó la libertad condicional, confirmado el 18 de enero de          2021, por el Juzgado Promiscuo Municipal de Andes, pues, en su          criterio, adolecen de un defecto material o sustantivo, por indebida          aplicación del artículo 64 del Código Penal,          modificado por el artículo 30 de la Ley 1709 de 2014, y          desconocimiento del precedente.  

            

4. En          punto de la concesión de la libertad condicional, pertinente          es recordar que la valoración de la conducta por el juez          ejecutor resulta constitucionalmente obligatoria,          y que esta labor impone ponderar las circunstancias, elementos y          consideraciones consignadas en la sentencia del juez de          conocimiento, ya sean de carácter favorable o desfavorable,          junto con otros elementos como la evolución del proceso de          resocialización, para determinar la necesidad de continuar el          tratamiento penitenciario7.  

            

5. Tras          revisar la providencia que profirió el referido juzgado          ejecutor, se advierte que negó por tercera vez la libertad          condicional al señor JOHN ALEXANDER PAREJA RONDÓN, por          cuanto:  

                              

1. Como                  se dijo en el auto de 17                  de marzo de 2020, las                  conductas por las que                  fue sancionado ostentan rasgos característicos que las                  distinguen negativamente respecto de otras de su misma especie,                  pues no solo ultrajó verbalmente a su excompañera                  permanente, sino que la atacó con un arma de filo y le causó                  una lesión que le generó doce 12 días de                  incapacidad, al igual que a quien intentó defenderla,                  causándole una herida que ameritó una incapacidad de                  15 días. Todo ello, inducido por su carácter agresivo                  y celotípico, modo de proceder que pone en evidencia su                  insensibilidad, su crueldad, su carácter machista, violento                  y primario.    

2. El                  delito que cometió contra la mujer conllevó un grado                  de lesividad superior a los de su género, derivándose                  de esa calificación el pronóstico negativo sobre el                  daño futuro que podría causarle a la sociedad si se                  le permitiera retornar al seno comunitario de modo anticipado. La                  ejecución de la pena no solo está dirigida a la                  resocialización, sino a la protección de la comunidad                  de nuevas conductas delictivas (prevención especial y                  general), por tanto, es necesario que la cumpla íntegramente                  para salvaguarda de este último postulado.    

                              

3. Aludió                  a la T-640 de 2017, y concluyó que, si bien, se                  trata de un pronunciamiento que enfatiza la importancia de examinar                  las peticiones de libertad condicional de cara al carácter                  progresivo del tratamiento penitenciario, no desconoce la potestad                  valorativa que al Juez de Ejecución de Penas le entrega el                  artículo 64 del Código Penal, en punto al examen                  sobre la naturaleza y modalidades del hecho punible, a fin de                  determinar la procedencia de dispensar o negar el beneficio que                  allí se consagra, lo cual se avaló en la C 757 de                  2014, valoración que debe ser previa al análisis de                  los requisitos para la concesión del aludido subrogado.    

                              

4. Carece                  de lógica que el mero paso del tiempo altere la valoración                  desfavorable que indujo la negativa de la pretensión. Eso                  quiere decir que, si esa valoración sigue siendo la misma,                  por más que cambien las circunstancias que permitan tener                  por cumplidos los otros requisitos establecidos en el referido                  artículo 64, la decisión debe mantenerse.    

            

6. En          auto de 18 de enero de 2021, el Juzgado 1º Promiscuo Municipal          de Andes confirmó la decisión de primera instancia,          por cuanto las circunstancias que llevaron a la condena no habían          variado, tampoco lo hizo el artículo 64 del Código          Penal, el cual demanda del funcionario judicial una valoración          previa del hecho punible antes de adentrarse en el análisis          de los demás requisitos que viabilizan la libertad          condicional, lo cual tiene respaldo en jurisprudencia de la Corte          Constitucional y de esta Corporación (C-194/          2005 y CSJ STP del 27 de enero de 2015, radicado 77312),          y la gravedad de una conducta se atenúa con el paso de los          meses.  

            

7. Aunque          en la sentencia no se plasmó el análisis realizado por          el juzgado ejecutor sobre las conductas imputadas al actor, este se          aviene a los lineamientos de la Corte Constitucional frente al          artículo 64          del Código Penal, modificado por el artículo 30 de la          Ley 1709 de 2014, en la C 757 de ese mismo año, pues se          afirma la gravedad y mayor lesividad de la conducta a partir de los          hechos plasmados en el fallo, análisis que resulta necesario,          por exigirlo la norma en mención. Por tanto, se desestima un          defecto sustantivo y el desconocimiento del precedente en cuanto al          examen de las conductas efectuadas en la fase de ejecución de          la pena.  

            

8. Es          cierto que las providencias censuradas no avanzaron en el análisis          del factor resocialización, de cara a establecer la          procedencia de la libertad condicional, pero ello no estructura un          defecto por desconocimiento del precedente que ordena valorar ese          aspecto, pues lo que se advierte es que el juez entendió que          su estudio devenía innecesario, a partir de darle prevalencia          al análisis de la gravedad de la conducta y de estimar que          las conclusiones a las que se llega en su estudio no cambian o dejan          de ser por el menor o mayor tiempo en prisión,          consideraciones que encuentran respaldo en decisiones de esta Sala.  

            

9. El          19 de noviembre de 2019, en el expediente 107533, esta Sala de          Decisión de Tutelas, al analizar un caso similar, dictó          la STP15817, en la que encontró razonable que el Juzgado de          Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad negara la libertad          condicional con fundamento exclusivo en la valoración de la          conducta punible realizada frente al          marco fáctico y jurídico que sobre esa particular          temática se plasmó en la sentencia condenatoria.          También consideró razonable que el despacho ejecutor          acudiera a ese argumento para negar el subrogado con posterioridad.  

            

10. Y          en la STP3437 dictada por esta misma Sala el 28 de abril de 2020, en          el radicado 109896, se estimó que “tampoco          se          advierte que la decisión cuestionada constituya una vía          de hecho por defecto procedimental o sustantivo, porque si se          analizan las razones que llevaron a negar el subrogado en la primera          oportunidad, se constata que lo fue por la gravedad de la conducta,          atendidas las consideraciones consignadas en las sentencias,          situación que no cambia en virtud del tratamiento          penitenciario. Por eso, hizo bien el juzgado accionado en remitirse,          para negarla, a lo entonces expuesto, bajo la consideración          de que los motivos no habían variado”.  

            

11. Así          las cosas, con independencia de lo respetables que pueden ser las          apreciaciones de la parte actora, no fue un desafuero que los          juzgados demandados negaran la libertad condicional, tras valorar          las conductas por las que se condenó a JOHN ALEXANDER PAREJA          RENDÓN, pues ello, como viene de verse, tiene respaldo en          jurisprudencia de la Corte Constitucional y de esta Corporación.  

            

12. De          lo anotado, se concluye que el Juzgado 2º de Ejecución          de Penas y Medidas de Seguridad de Antioquia y el Juzgado 1º          Promiscuo Municipal de Andes, no          violaron el debido proceso, pues decidieron          en          ejercicio del principio de autonomía e independencia, al          interpretar razonablemente las normas jurídicas aplicables al          caso puesto a su consideración.  

Por  ende, se confirmará el  fallo impugnado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA DE  DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 2,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE:  

            

1. Confirmar          el fallo impugnado, por          las razones expuestas en la parte considerativa.

2. Notificar          esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo          30 del Decreto 2591 de 1991.  

            

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE.  

FABIO  OSPITIA GARZÓN  

LUIS  ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          C-757 de 2014, T-640/2017 y CSJ STP-4236/2020.  

2          Está clasificado en fase de mínima seguridad, con          calificación de la conducta excelente, sin sanciones          disciplinarias o investigaciones en curso, cuenta con apoyo de la          junta de tratamiento y clasificación.  

3          T-640 de 2017, CSJ STP4236-2020, STP10556-2020.  

4          “a) Que la cuestión que se          discuta resulte de evidente relevancia constitucional, b) que se          hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de          defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se          trate de evitar la consumación de un perjuicio          ius-fundamental irremediable, c) que se cumpla el requisito de la          inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere interpuesto en un          término razonable y proporcionado a partir del hecho que          originó la vulneración, d) cuando se trate de una          irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un          efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que          afecta los derechos fundamentales de la parte actora, e) que la          parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos que          generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que          hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial          siempre que esto hubiere sido posible, y g) que no se trate de          sentencias de tutela”  

5          C-590/05 y T-332/06.  

6          T – 459 de 2017.  

7          C-757/14 y C-194/05      

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