STP2809-2021

2021 marzo

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP2809-2021  

Radicación n.° 115326  

(Aprobación Acta No.63)  

Bogotá  D.C., dieciséis (16) de marzo de dos mil veintiuno (2021)  

VISTOS  

Resuelve la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Decisión de  Tutelas, la acción interpuesta por PEDRO  PASCASIO ARANGO ARANGO y CLAUDIA LIDUMER HENAO ISAZA,  contra la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial, el Juzgado 22 Penal del Circuito con  Funciones de Conocimiento, el Juzgado 2 Penal Municipal con Función  de Control de Garantías, la Fiscalía 158 Local y la  Fiscalía 44 Seccional, todas de la ciudad de Medellín,  con ocasión al proceso penal 050016000206201607346 (en  adelante, proceso penal 2016-07346).  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

PEDRO PASCASIO ARANGO ARANGO  y CLAUDIA LIDUMER HENAO ISAZA solicitan  el amparo de sus derechos fundamentales al debido proceso y acceso a  la administración de justicia, los cuales considera vulnerados  por las autoridades accionadas, con ocasión  a la sentencia emitida en segunda instancia dentro del proceso penal  2016-07346.  

Narraron que, fueron condenados  a través de sentencia anticipada por allanamiento de cargos,  emitida por el Juzgado 22 Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento de Medellín, a la pena  principal de 32.66 meses de prisión y multa de 142 salarios  mínimos legales vigentes, como coautores responsables de los  delitos de estafa agravada y constreñimiento ilegal; además,  en el numeral tercero de este fallo, se denegó a los  accionantes la suspensión  condicional de la pena y el mecanismo sustitutivo de la prisión  domiciliaria.  

Esta decisión fue  impugnada, y mediante sentencia de segunda instancia del 14 de  diciembre de 2020, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Medellín confirmó la decisión del a  quo.  

En virtud de esto, fue  interpuesto recurso extraordinario de casación en contra de la  decisión proferida el 14 de diciembre de 2020 por el Tribunal  Accionado, por lo tanto, a partir del 27 de enero de 2021, empezó  a correr el término de 30 días hábiles para  sustentar el mencionado recurso.  

Así las cosas, el  accionante acude al presente trámite constitucional, al  considerar que se presentaron muchas irregularidades por parte del  ente acusador y las autoridades judiciales accionadas en las  sentencias emitidas dentro del proceso penal 2016-07346,  como el hecho de haberse negado el beneficio de subrogados penales,  lo cual ocasionó la vulneración de sus derechos  fundamentales.  

RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES ACCIONADAS Y VINCULADAS  

1.-  La Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Medellín aseveró que, el ahora  tutelante hizo uso de los mecanismos de defensa judicial establecidos  en la Ley, esto es, el recurso extraordinario de casación; por  lo tanto, la solicitud de amparo constitucional, se torna  improcedente.  

2.- El  Juzgado 2 Penal Municipal con Función de Control de  Garantías solicitó su desvinculación del  presente trámite tutelar por falta de legitimación en  la causa por pasiva.  

3.-  La Fiscalía 44 Seccional de Medellín  solicitó la improcedencia de la presente acción  constitucional, teniendo en cuenta que, la actuación procesal  ordinaria a cargo de ese Despacho, se llevó a cabo en garantía  de los derechos de las partes y con base en el material probatorio  anexado al expediente.  

Agregó que, la demanda  de tutela ataca principalmente el hecho de no haberse concedido  subrogados penales dentro del proceso penal de referencia, lo cual es  competencia exclusiva del Juez 22 Penal del Circuito con  Funciones de Conocimiento de Medellín.  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De conformidad con lo previsto  en el artículo 37 del Decreto 2591 de 1991 y el numeral 5 del  artículo 2.2.3.1.2.1 del Decreto 1069 de 2015, modificado por  el artículo 1 del Decreto 1983 de 2017, esta Sala es  competente para resolver la acción de tutela interpuesta por  PEDRO PASCASIO ARANGO ARANGO y CLAUDIA  LIDUMER HENAO ISAZA, contra  la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial, el  Juzgado 22 Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento, el  Juzgado 2 Penal Municipal con Función de Control de Garantías,  la Fiscalía 158 Local y la Fiscalía 44 Seccional, todas  de la ciudad de Medellín.  

Requisitos de procedibilidad de  la acción de tutela contra providencias judiciales  

La tutela es un mecanismo de  protección excepcional frente a providencias judiciales, su  prosperidad va ligada al cumplimiento de estrictos requisitos  de procedibilidad que implican una  carga para el actor, tanto en su planteamiento como en su  demostración, como lo ha expuesto la propia Corte  Constitucional1.  

La acción de tutela contra  providencias judiciales, exige:  

a. Que la cuestión que se  discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b. Que se hayan agotado todos los  medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa judicial al alcance  de la persona afectada, salvo que se trate de evitar la consumación  de un perjuicio iusfundamental irremediable.  

c. Que se cumpla el requisito  de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere interpuesto en  un término razonable y proporcionado a partir del hecho que  originó la vulneración.  

d. Cuando se trate de una  irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un  efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que  atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e. Que la parte actora  identifique de manera razonable tanto los hechos que generaron la  vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere alegado  tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto  hubiere sido posible.2  

f. Que no se trate de sentencias de  tutela.  

Mientras que, en punto de las  exigencias específicas, se han establecido las que a  continuación se relacionan:  

i)  Defecto orgánico, que se presenta cuando el funcionario  judicial que profirió la providencia impugnada carece  absolutamente de competencia para ello.  

ii)  Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó  completamente al margen del procedimiento establecido.  

iii)  Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del apoyo  probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el  que se sustenta la decisión.  

iv)  Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide  con base en normas inexistentes o inconstitucionales3  o que presentan una evidente y grosera contradicción entre los  fundamentos y la decisión;  

v)  Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima  de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo  condujo a la toma de una decisión que afecta derechos  fundamentales.  

vi)  Decisión sin motivación, que implica el incumplimiento  de los funcionarios judiciales de explicitar los fundamentos fácticos  y jurídicos de sus decisiones, en el entendido que  precisamente en esa motivación reposa la legitimidad de su  órbita funcional.  

vii)  Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por  ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un  derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando  sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como  mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido  constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado4.  

viii)  Violación directa de la Constitución.  

Los anteriores requisitos, no  pueden quedarse en meros enunciados, pues han sido reiterados por la  Corte Constitucional, primero en la sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-780 y T-212 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido de que, cuando se trata de  acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…  si se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad.  Dentro de estos pueden distinguirse unos de carácter general,  que habilitan la interposición de la tutela, y otros de  carácter específico, que tocan con la procedencia misma  del amparo, una vez interpuesta».  -C-590 de 2005-.  

ANÁLISIS  DEL CASO CONCRETO  

La presente acción de  tutela se centra en un punto específico: determinar  si con las decisiones emitidas por las autoridades judiciales  accionada con ocasión del proceso  penal 2016-07346,  se configuran los requisitos de procedibilidad de la acción de  tutela contra providencias judiciales y, en consecuencia, debe  concederse el amparo.  

Para resolver el problema  jurídico planteado en precedencia, se analizará i)  la línea jurisprudencial que  respecto de la procedencia de la acción de tutela frente a  procesos en curso ha establecido la Corte Constitucional y ii)  el núcleo esencial de la dignidad humana y la necesaria  intervención del juez constitucional para su protección.  

En sentencia T-335 de 2018, el máximo  órgano de la jurisdicción constitucional señaló:  

«3.1.4.1.  La acción de tutela es improcedente cuando se instaura contra  procesos judiciales en curso.  

   

En  efecto, la Corte Constitucional ha señalado que, cuando el  proceso aún se encuentra en trámite, la intervención  del juez constitucional está vedada toda vez que la acción  de tutela no constituye -salvo que se esté ante la posible  configuración de un perjuicio irremediable- un mecanismo  alternativo o paralelo para resolver problemas jurídicos que  deben ser resueltos al interior del trámite ordinario.  Incluso, cuando los procesos han culminado, se deben interponer y  agotar los medios de defensa (i.e. recursos) que se encuentran  previstos en el ordenamiento jurídico.»  

Justamente, ha explicado la Sala que  las características de subsidiaridad y residualidad que son  predicables de la acción de protección constitucional,  disponen como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello además  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcional que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

Igualmente, estableció que  tampoco puede acudirse a este excepcionalísimo medio de  defensa para reemplazar los procedimientos ordinarios, cuando el  amparo se concibió precisamente para suplir la ausencia de  éstos y no para resquebrajar los ya existentes, lo cual impide  considerarlo como medio alternativo o instancia adicional al cual  acudir para enderezar actuaciones judiciales supuestamente viciadas.  

Ahora bien, de las pruebas  obrantes en el expediente, la Sala pudo evidenciar que el proceso  penal 2016-07346,  se encuentran en curso. Lo anterior, teniendo en cuenta que, tal como  se expuso anteriormente, fue interpuesto recurso extraordinario de  casación frente a la sentencia de segunda instancia emitida  por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín.  

En ese orden, al haberse  acudido al recurso extraordinario de  casación, con ocasión a la sentencia de segunda  instancia dentro del proceso penal  2016-07346, no  pueden los accionantes solicitar la protección constitucional,  pues ello atenta contra los principios de residualidad y  subsidiariedad que caracterizan este instrumento, según los  cuales «esta acción  solo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de  defensa judicial» (artículo 86 Constitucional),  precepto que es reafirmado por el artículo 6º del Decreto  2591 de 1991, al decir que «la  acción de tutela no procederá: 1.  Cuando  existan otros recursos o medios de defensa judiciales».  

En ese  sentido, es preciso recordarle a la parte actora que, al  interior de los procesos ordinarios, existen eficaces mecanismos  de defensa para el restablecimiento de los derechos presuntamente  lesionados.  

Por lo anterior, no puede el  juez constitucional entrometerse en los asuntos que son propios del  juez natural, cuando aún los accionantes tienen la posibilidad  de reclamar lo alegado ante el juez competente, pues de lo contrario,  se desbordarían los principios de subsidiariedad y  residualidad que rigen este trámite constitucional tan  exclusivo.  

Al respecto, el máximo  órgano constitucional ha señalado que «la  acción de tutela no es procedente frente a procesos en trámite  o ya extinguidos en los cuales el ordenamiento jurídico tiene  establecido medios de defensa judiciales idóneos y eficaces  para asegurar la protección de los derechos y las garantías  fundamentales, pues en el evento de desconocer esta situación,  se estaría quebrantando el mandato del artículo 86  superior y desnaturalizando la figura de la acción de tutela.  (CC T-1343/01).  

Entonces, al contar con otros  medios de defensa judicial al interior del proceso  penal 2016-07346,  la petición de amparo propuesta por PEDRO  PASCASIO ARANGO ARANGO y CLAUDIA LIDUMER HENAO ISAZA,  está destinada a fracasar por improcedente.  

Por lo expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – EN SALA DE  DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA No. 1,  administrando justicia, en nombre de la República y por  autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

PRIMERO.  DECLARAR IMPROCEDENTE  el amparo solicitado por PEDRO PASCASIO  ARANGO ARANGO y CLAUDIA LIDUMER HENAO ISAZA,  contra la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial, el Juzgado 22 Penal del Circuito con  Funciones de Conocimiento, el Juzgado 2 Penal Municipal con Función  de Control de Garantías, la Fiscalía 158 Local y la  Fiscalía 44 Seccional, todas de la ciudad de Medellín,  por las razones expuestas.  

SEGUNDO.  NOTIFICAR  a los sujetos procesales por el medio  más expedito el presente  fallo, informándoles que puede ser impugnado dentro de los  tres días siguientes, contados a partir de su notificación.  

TERCERO.  Si no fuere impugnado,  envíese la actuación a la Corte Constitucional para su  eventual revisión, dentro del término indicado en el  artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

PATRICIA  SALAZAR CUÉLLAR  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Fallos C-590 de          2005 y T-332 de 2006  

2          Ibídem  

3          Sentencia T-522 de 2001  

4          Cfr. Sentencias T-462 de 2003; SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000 y          T-1031 de 2001  

      

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